12 científicas son destacadas por su contribución con el cuidado y protección del medio ambiente

La tercera versión de la iniciativa, “Igualmente Sabias: Creadoras de conciencia” , liderada por el PAR EXPLORA RM Norte, destaca el trabajo de doce mujeres que realizan investigaciones, desarrollos tecnológicos, innovaciones o actividades de divulgación en áreas vinculadas con el cuidado y protección del medio ambiente, entre ellas Francisca Boher, directora del área de Transferencia y Vinculación Estratégica de CAPES.

La ecóloga Francisca Boher (CAPES) fue una de las 12 científicas destacadas.

La exposición “Igualmente Sabias: Creadoras de conciencia”, organizada por el Proyecto Explora de la Región Metropolitana Norte, estará realizando diversas actividades, entre noviembre del 2022 y marzo del 2023, buscando inspirar a más niñas, jóvenes y mujeres a desarrollarse en diversas áreas del conocimiento, contribuyendo a derribar los prejuicios y cerrar la brecha de género en materia de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación (CTCI).

“Por tercer año consecutivo nos honra destacar y reconocer el trabajo de científicas, tecnólogas, divulgadoras e innovadoras, quienes desde sus diversas áreas del conocimiento han contribuido con una de las mayores preocupaciones globales “la crisis climática”. Además de querer contribuir con la difusión de estos importantes avances científicos, también queremos inspirar a las generaciones más jóvenes, demostrarles que ser científica no es algo lejano y que las niñas tienen las mismas capacidades que los niños”, comentó Mónica Villa, Dra. Doctora en Farmacología y coordinadora ejecutiva del proyecto, que es desarrollado por la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile y ejecutado por el Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas (ACCDiS).

Entre las investigadoras convocadas a esta exposición está Francisca Boher, médico veterinario, Doctora en Ecología de la Universidad Católica y directora del área de Transferencia y Vinculación Estratégica de CAPES. Francisca comenta que le pareció interesante compartir su experiencia porque “desde la investigación más tradicional que conocemos mi carrera dió un giro hacia la «gestión científica». Mi rol en CAPES es conectar el quehacer de los científicos con el mundo, privado, público y la sociedad civil, buscando sacar la ciencia de las cuatro paredes del laboratorio. Conecto a generadores de conocimiento con usuarios de conocimiento. Además me parece importante dar a conocer que el camino de la ciencia no es uno solo, formamos parte de un «ecosistema científico», donde coexistimos investigadores, gestores, divulgadores, técnicos que nos retroalimentamos y potenciamos”.

Boher también destaca el trabajo de CAPES, orientado a fomentar el desarrollo sustentable de nuestro país, “la grave crisis ambiental que enfrentamos, los acuerdos internacionales, las normativas y leyes locales nos fuerzan como país y desde los diferentes sectores productivos a realizar transformaciones profundas que deben ser basadas en conocimiento científico robusto. Por lo tanto, el conocimiento generado en CAPES, conectado con otras disciplinas y saberes y vinculado con las diferentes necesidades de la sociedad es fundamental para los años que tenemos por delante. El desarrollo será sostenible o no será”.

Otra de las científicas destacadas, es Catalina Velasco, Bióloga Marina, Cofundadora de Fundación Mar y Ciencia, Exploradora y líder joven de National Geographic y también comunicadora científica, escogida como una de las 100 líderes jóvenes de Chile 2021. “Me pareció una linda experiencia participar en esta iniciativa, es un buen espacio para visibilizar el trabajo de mujeres en las ciencias y fomentar el cierre de las brechas de género presentes en estas áreas de estudio. Además, es una oportunidad para que las niñas encuentren modelos a seguir y rompan el estereotipo del típico científico de bata blanca. La ciencia es diversa y hay que darlo a conocer”. Durante su carrera, Catalina se ha abocado a desarrollar una cultura oceánica en la ciudadanía y promover una conciencia ambiental, en el año 2021 publicó su primer libro llamado “La vida sugerida: porqué necesitamos el océano”.

Asimismo, la Doctora Sandra Cortés, epidemióloga e investigadora del Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas (ACCDIS) y Centro de Desarrollo Urbano Sustentable también (CEDEUS), es otra de las investigadoras reconocidas, ella es experta en estudios poblacionales de salud y contaminación, actualmente se encuentra estudiando la prevalencia de enfermedades relacionadas al ambiente en la población de Concón, Quintero y Puchuncaví.

“Definitivamente este tipo de actividades de divulgación de la ciencia hecha por mujeres deberían de replicarse masivamente en todas las regiones de Chile y hacia todas las edades. Es inspirador conocer el trabajo que hacen muchas científicas jóvenes en nuestro país, la ciencia es una disciplina de co-creación” resaltó la Dra. Sandra quien también es profesora de la Facultad de Medicina de la PUC.

Calendario de actividades

Dentro de las actividades contempladas para esta exposición, se encuentran:

  • Exposición virtual  
  • Exposición presencial (entrada gratuita):
    • 8 al 21 de noviembre: Biblioteca Pública Pedro Lemebel de Recoleta
    • 23 al 6 de diciembre: Biblioparque Pablo Neruda de Recoleta
    • 8 diciembre al 3 de enero: Centro de Atención Primaria Ambiental (CAPA) de Pudahuel
    • Marzo 2023: Centro Cultura de Til Til

La actividad contó con la colaboración del Centro de Investigación en Recursos Naturales y Sustentabilidad de la Universidad Bernardo O’Higgins; Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile; Instituto de Investigaciones Agropecuarias- INIA La Platina; Pontificia Universidad Católica de Chile; Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad CAPES ; Suncast; Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Central de Chile; Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos-INTA de la Universidad de Chile; Universidad Santo Tomás; Universidad de Santiago de Chile; Universidad Autónoma de Chile; Fundación Mar y Ciencia; Biblioteca Pública Pedro Lemebel de Recoleta; Biblioparque Pablo Neruda de Recoleta; Centro de Atención Primaria Ambiental (CAPA) de Pudahuel y el Centro Cultura de Til Til.

La exposición “Igualmente Sabias: Creadoras de conciencia” forma parte de las actividades que se desarrollarán en el marco de la actividad Regional Ciencia Pública 2022, organizada por el Proyecto Explora de La Región Metropolitana Norte del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.

Más información: www.explora.cl/rmnorte/

Texto e imágenes: Explora RM Norte

Estudio internacional revela que desigualdades impiden el acceso a alimentos azules a millones de personas

Un estudio con datos de 194 países publicado en la revista Nature Food, revela que barreras sociales, políticas y económicas impiden que más países, comunidades y personas se beneficien de los sistemas alimentarios acuáticos. Para el grupo de autores, millones de personas no están recibiendo los múltiples beneficios tanto nutricionales, como de los $424 billones de dólares producidos por este sistema alimentario a nivel global. Una perspectiva de equidad, género e inclusión en las políticas públicas podría reducir las brechas.

Los alimentos marinos y de agua dulce, también llamados alimentos azules, son una fuente vital de ingresos y micronutrientes, que sustentan los medios de vida de hasta 800 millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, un nuevo e innovador estudio realizado en 194 países ha revelado que, a pesar de generar más de 424.000 millones de dólares a nivel global, los beneficios del sector de los alimentos acuáticos se distribuyen de forma desigual, e incluso, contribuyen directamente a las injusticias existentes. 

Los autores del estudio piden que se tomen medidas urgentes para garantizar que las personas, comunidades y países más marginados tengan más oportunidades de beneficiarse de los alimentos acuáticos en términos de comercio, ingresos y nutrición.

«Las crisis actuales -desde los conflictos hasta las pandemias- no han hecho más que exacerbar las desigualdades mundiales, y los sistemas alimentarios azules son más vulnerables que nunca», afirma la profesora Christina Hicks, del Centro Medioambiental de Lancaster en la Universidad de Lancaster y autora principal del estudio.

«Sin embargo, con acceso y derechos más justos, los alimentos azules también presentan la oportunidad de nivelar las condiciones, permitiendo que más personas participen y se beneficien de este rico y diverso sector».

La investigación titulada «Rights and representation support justice across aquatic food systems» (Los derechos y la representación apoyan la justicia en los sistemas alimentarios acuáticos), uno de siete artículos científicos producidos por el grupo internacional de científicos y científicas de la Evaluación de los Alimentos Azules (BFA) y que se acaba de publicar en la revista Nature Food, concluye que el sector de los alimentos acuáticos aporta tanto beneficios basados en el bienestar, en forma de puestos de trabajo y nutrición asequible, como beneficios basados en la prosperidad, en forma de ingresos generados por el aumento de la producción, el comercio y el consumo.

Sin embargo, barreras sociales, económicas y políticas, hacen que los países más necesitados de beneficios basados en el bienestar, tiendan a quedar excluidos de los beneficios que generan riqueza, limitando su potencial de crecimiento.

El equipo de autores, entre expertos en ciencias naturales, sociales y de la salud, destacó además una tensión entre ambos tipos de beneficio, en el que la búsqueda de los beneficios de la riqueza corre el riesgo de socavar los beneficios vitales para el bienestar humano de los alimentos acuáticos, incluido el empleo y la nutrición.

Por ejemplo, en algunos países el crecimiento económico impulsado por las exportaciones podría socavar los puestos de trabajo y la calidad nutricional de la pesca, además de afectar negativamente al sistema alimentario acuático.

En muchos países, se constató que las barreras sociales, económicas y políticas impiden que estos beneficios se distribuyan a la población de forma más equitativa. Por ejemplo, los países de menores ingresos producen y consumen menos alimentos acuáticos, a pesar de emplear a más personas.

Inclusión y género para más justicia alimentaria

El estudio, también descubrió que las políticas a menudo no tienen en cuenta las limitaciones relacionadas con el género, a pesar de la evidencia de que una mayor igualdad para las mujeres apoyaba una alimentación más asequible y podría reducir el número de personas con inseguridad alimentaria en un 17%.

«Aunque 45 millones de las personas que participan directamente en la industria de los alimentos de origen acuático son mujeres, y la mayoría de ellas se dedican a la transformación y venta de productos de la pesca, las políticas no suelen tener en cuenta las limitaciones relacionadas con el género, lo que repercute en los ingresos y el consumo de los hogares», afirma la profesora Nitya Rao, Directora del Instituto Norwich para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de East Anglia y coautora del trabajo.

La investigación sugiere que las políticas basadas en los principios de justicia y derechos humanos, con procesos de toma de decisiones inclusivos que tengan en cuenta los factores de injusticia, podrían impulsar resultados más justos para los sistemas alimentarios acuáticos.

«Los alimentos marinos y sistemas alimentarios acuáticos generan enormes ingresos económicos, a la vez que contienen grandes concentraciones de micronutrientes, que son absolutamente esenciales para la salud y el bienestar de millones de personas. Sin embargo, nuestro estudio muestra que el sistema actual no distribuye equitativamente los beneficios de estos recursos, e identifica las múltiples barreras que hay que superar», añade la profesora Hicks.

«Este es un paso crucial para garantizar un equilibrio equitativo entre los beneficios del bienestar y los de la riqueza (ingresos), como también entre las naciones, lo que es fundamental para garantizar que estos alimentos puedan abordar la desnutrición y la pobreza de millones de personas en todo el mundo», agrega.

Por su parte, Stefan Gelcich, académico de la Facultad de Ciencias Biológicas UC, investigador CAPES y director del Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS), afirma que es necesario reconocer también la diversidad de actores, actividades y productos de la pesca y acuicultura de pequeña escala, que contribuya a un mejor acceso a estos alimentos y a los beneficios que conlleva.

“Tenemos ejemplos de políticas y regulaciones que en Chile han reconocido a pescadores artesanales, mujeres en sus actividades conexas, buzos y recolectoras de orilla en sus oficios, un paso importante para poner en valor sus actividades. Pero también necesitamos avanzar con más fuerza en criterios de equidad de las múltiples pesquerías del país, tanto desde la perspectiva distributiva de los recursos y beneficios, como de la representación de sus actores y de los procedimientos en su co-manejo», refuerza Gelcich, el único coautor chileno de la investigación.

Finalmente, el estudio pide que se adopten políticas adecuadas para garantizar que los beneficios de la producción, el consumo y el comercio de alimentos acuáticos puedan ser accesibles para todos.

Texto e imágenes: Comunicaciones SECOS

International Scientific Workshop for the Argentine Shortfin Squid

When: November 19th 2024
Where: Bangkok, Thailand

The Argentine Shortfin Squid (Illex argentinus) is one of the most landed cephalopods in the world. It is distributed in the South Atlantic Ocean waters and caught in the exclusive economic zone of coastal countries and international waters. In total, nearly 410 thousand tons were landed per year in the recent history of the fishery (i.e., 2010-2019; approximately 10% of worldwide cephalopods landings). The main fleets, according to landings volume, are Argentinian operating in national waters and Asian fleets, mostly operating in international waters and within the Falkland Islands’ economic exclusive zone. Total landings have entered a period of wide fluctuations after growing to over 1 million tonnes in 2000.

The third workshop on the stock assessment and management of the Illex argentinus stock in the South West Atlantic was held between the 19th and 21st of November, 2024, in Hotel Berkeley Pratunam, Bangkok, Thailand. Hosted by the Center for Applied Ecology & Sustainability of the Pontificia Universidad Católica de Chile, the workshop was chaired by independent scientists Dr. Rubén H. Roa-Ureta and Dr. Rodrigo Wiff, and attended by scientists representing government research centers and/or universities from China, South Korea, Brazil, and the Falkland Islands (Islas Malvinas), as well as Alexander Arkhipkin from Fisheries New Zealand, Ministry for Primary industries, as an expert in the assessment and management of cephalopod fisheries, and and Chia-Ying Jessie Ko, from National Taiwan University, Chinese Taipei1 , as an expert in aquatic ecosystems and fisheries science with experience in research focused on Illex argentinus.

Workshop Objectives


The main purpose of the workshop was to make progress in the goal of building a regional database for stock assessment of I. argentinus in the South West Atlantic, including all countries’ fleets, namely Brazil, Uruguay, Argentina, China, Chinese Taipei, South Korea and other fleets having licenses to fish in waters of the Falkland Islands (Islas Malvinas). The main fleets according to landings volume are Argentinian operating in national waters and Chinese, Chinese Taipei and Republic of Korean fleets mostly operating in international waters. Total landings (and those of the main fleets) have entered a period of wide fluctuations after growing to over 1 million tonnes in 2000.

A subsidiary purpose was to present and discuss scientific advances and previous knowledge of the biology and population dynamics of I. argentinus in the South West Atlantic and options for stock assessment models.. 

Results


Read a summary of the meetings of the 2024 edition here.

Meetings of the previous 2022 edition can be accessed here:

Chairs


Dr. Ruben Roa-Ureta
Workshop scientific chair
ruben.roa.ureta@mail.com

Dr. Ruben H. Roa-Ureta has worked for 30 years in scientific research in marine ecology and fisheries, authoring over 60 articles in mainstream journals. He has worked in Latin America, Europe, the Middle East, Africa and Asia to help bring sustainability to fisheries through mathematical and statistical modeling of fisheries, biological and ecological data. 

Dr. Rodrigo Wiff
Scientific co-chair
rodrigo.wiff@gmail.com

Dr. Rodrigo Wiff is a Quantitative Ecologist doing research in several aspects of fisheries science. Free-lance consultant and part-time research fellow at the Center of Applied Ecology and Sustainability (CAPES-UC) and  The Coastal Social-Ecological Millennium Institute (SECOS). 

Exhibición documental «Queremos Parque»

Cuándo: Jueves 17 de noviembre de 2022. 17:00 hrs.
Dónde: Sala Abate Molina, Casa Central UC (Av. Libertador Bernardo O'Higgins 340, Santiago)
Organiza:  Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES

El Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad CAPES, invitan a ver el documental «Queremos Parque» parte de una campaña ciudadana del mismo nombre que busca proteger el último territorio público de montaña en los valles de los ríos Colorado y Olivares en el Cajón del Maipo de la Región Metropolitana.

La obra será exhibida el próximo jueves 17 de noviembre a las 17:00 horas, en el auditorio Abate Molina en Casa Central UC.

Las personas interesadas simplemente deben inscribirse en este enlace.

Luego de la exhibición del documental, se realizará un breve conversatorio entre Pilar Valenzuela, líder de la campaña, y Patricio Pliscoff, investigador CAPES e IEB y académico UC, que trabaja en temas relacionados a la conservación de la biodiversidad.

La campaña #QueremosParque tiene los siguientes objetivos:

  • Proteger 142.000 hectáreas de propiedad fiscal insertas en la zona central de la cordillera de los Andes, salvaguardando en forma permanente aguas, glaciares y ecosistemas de este territorio;
  • Facilitar el acceso público para fines de esparcimiento y turismo sustentable;
  • Incluir participación ciudadana en su creación.

A solo 60 km desde la Plaza de Armas, la zona que se quiere proteger posee una alta biodiversidad, glaciares, cascadas y altas cumbres que, transformado en área protegida, podría poner a Santiago entre las capitales mundiales de turismo de montaña y aire libre.

Más de 200 organizaciones de la sociedad civil se han sumado a esta iniciativa, pero el apoyo de la comunidad académica aún es débil. El IEB ya es parte de la campaña y ahora se suma CAPES. Queremos fortalecer el apoyo desde la comunidad científica en un momento en que los líderes están retomando las actividades de lobby ante el cambio de autoridades en el gobierno.

La viabilidad de esta propuesta es alta dado que son terrenos fiscales, es decir, no es necesario comprar tierra a particulares. Es un asunto de voluntad política, y debido a que existen fuertes intereses mineros en esta zona, es allí donde como comunidad podemos aportar, relevando el valor de los servicios ecosistémicos que provee este territorio. Las imágenes del documental por lo demás son sobrecogedoramente bellas.

Más información en www.queremosparque.cl

Científicos crean nueva clasificación para los ecosistemas de la Tierra

Patricio Pliscoff, académico UC e investigador en CAPES e IEB, es el único chileno que participó en este revolucionario trabajo internacional e interdisciplinario, publicado en la revista Nature, que elaboró una nueva tipología de ecosistemas global.

Los seres humanos siempre han clasificado lo que les rodea; los seres vivos en la naturaleza, los objetos astronómicos en el cielo o los libros en las bibliotecas. Pero en el caso de los ecosistemas existentes en el planeta, se habían hecho intentos que los ordenaban según algunas características como la biota que los compone, el lugar geográfico donde se encuentran, o más recientemente, las funciones y servicios que prestan a los humanos, pero ninguna integraba todos estos elementos ni estaba estandarizada a nivel mundial.

Es por esto que más de 40 científicos y especialistas provenientes de todo el mundo colaboraron recientemente en la colosal tarea de crear un nuevo modelo de clasificación de ecosistemas, el cual distribuye los diversos sistemas ecológicos presentes en la Tierra según sus procesos ecológicos, biota, funciones y servicios ecosistémicos específicos.

Esta nueva “Tipología de Ecosistemas Global”, publicada este mes en la revista Nature, fue desarrollada bajo el encargo y alero de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), y busca, según sus autores, “apoyar la transferencia de conocimiento para la gestión y restauración ecosistémica-específica, así como las evaluaciones de riesgo de ecosistemas estandarizadas globalmente”, entre otros objetivos.

Entre los investigadores que participaron en esta importante labor y en el artículo A function-based typology for Earth’s ecosystems”, que la da a conocer a la comunidad científica, se encuentra el Dr. Patricio Pliscoff, académico de la Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política de la Universidad Católica e investigador del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES, y del Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB, único chileno participante.

El investigador cuenta que su colaboración se dio porque “soy miembro del equipo de Lista roja de ecosistemas de la comisión de manejo de ecosistemas de la UICN. Dentro de esta comisión, se creó un grupo específico para desarrollar la clasificación global, esto partió el año 2017 con una reunión en Londres, en la que se comenzó a definir conceptualmente la clasificación global, posteriormente tuvimos otras reuniones presenciales y virtuales donde se desarrolló el paper”.

Pliscoff comenta acerca de sus aportes en esta tarea multinacional que “estuvieron asociados a la definición conceptual de la clasificación y posteriormente con la homologación de la propuesta de clasificación global con la clasificación de ecosistemas terrestres de Chile. Este fue uno de los requisitos que pidieron los revisores de Nature, para ver cómo se aplicaba la clasificación global en países que ya tuviesen una clasificación de ecosistemas ya desarrollada”.

Los criterios para ordenar ecosistemas

Para apoyar tanto en los planes y políticas de manejo sustentable de estos ecosistema, es decir, su dimensión funcional, como en las estrategias de conservación de su biodiversidad, su dimensión biológica, las y los investigadores evaluaron más de 23 clasificaciones de ecosistemas según seis criterios: (1) funciones ecosistémicas y procesos ecológicos; (2) biota característica; (3) consistencia conceptual en toda la biósfera; (4) estructura escalable; (5) unidades explícitas a nivel espacial, y (6) detallismo descriptivo y complejidad mínima.

No habiendo encontrado ninguna tipología que cumpliera estos 6 criterios entre las 23 que evaluaron, se abocaron a construir una nueva clasificación, sólida, escalable y espacialmente explícita, que pudiera proporcionar una infraestructura que respalde las nuevas investigaciones en ecosistemas, un vocabulario común y estandarizado para los especialistas en ecología y que fortalezca los esfuerzos en conservación, restauración y evaluación de riesgos para salvaguardar la biodiversidad global.

Patricio Pliscoff señala que la importancia de esta nueva tipología es que “es la primera vez que se desarrolla una propuesta unificada que incluya a todas las zonas del planeta. Existían clasificaciones por separado del ámbito terrestre o marino, pero nunca se había hecho una clasificación con una misma metodología que incluyera todos los ámbitos del planeta. Esto va a permitir, por primera vez, evaluar el estado de conservación y el nivel de riesgo de los ecosistemas en forma global. Esto permitirá establecer prioridades de protección a escala global”.

Esta nueva clasificación acepta la naturaleza dinámica de los ecosistemas y su dependencia de los procesos ecológicos. Es así que el modelo propone 5 grupos de “drivers” o impulsores ecológicos que dan forma a los ecosistemas al actuar como filtros de ensamblaje y presiones evolutivas. Estos son los impulsores de recursos (agua, oxígeno, nutrientes, entre otros), ambientales (temperatura, pH, salinidad, entre otros), regímenes de perturbación (incendios, tormentas, inundaciones, otros), interacciones bióticas (competencia, depredación, patogenicidad, mutualismo y facilitación) y las actividades humanas, que son una clase especial de interacción biótica que influye en los ecosistemas a través de la apropiación de recursos, la reestructuración física, el movimiento de la biota y el cambio climático.

La nueva tipología clasifica los ecosistemas en 10 reinos, 25 biomas y 110 grupos funcionales.

Recorriendo los ecosistemas de la Tierra

La tipología presenta una clasificación distribuida en 3 niveles jerárquicos principales: en el primero se consignan 4 reinos centrales: terrestre, aguas dulces, marino y subterráneo, más 6 reinos de transición entre estos: marino-terrestre, subterráneo-aguas dulces, aguas dulces-marino, marino-aguas dulces-terrestre, subterráneo-marino y terrestre-aguas dulces.

En el segundo nivel hay 25 biomas funcionales, definidos por tener uno o más procesos de ensamblaje que soportan funciones clave del ecosistema y procesos ecológicos. El nivel 3 define 110 grupos funcionales de ecosistemas, (EFG por sus siglas en inglés), que son unidades clave para realizar generalizaciones y predicciones sobre funciones, biota, riesgos y gestión de soluciones. 

A modo de ejemplo, el bosque templado lluvioso valdiviano corresponde al reino Terrestre, o “T”, bioma T2, o de bosques y tierras arboladas templado-boreales, y grupo funcional de ecosistema, EFG 3, selva tropical templada fría oceánica, por lo que su clasificación sería T2.3. El desierto de Atacama está en la nomenclatura T5.2, es decir, reino terrestre, bioma 5, de desierto y semidesierto, y EFG 2, es decir, desiertos y semidesiertos suculentos o espinosos.

En el caso de nuestro territorio, Patricio Pliscoff comenta que “para el ámbito terrestre, se reconocen 6 biomas y dentro de estos, 14 grupos funcionales de ecosistemas, entre ellos se encuentran los bosques templados y subtropicales, las estepas, los desiertos y ecosistemas polar y alpinos. Falta aún hacer el cruce con los ecosistemas transicionales, donde se encuentran por ejemplo los humedales costeros y clasificar los ecosistemas marinos y dulceacuícolas. En términos de estado de conservación, los bosques subtropicales donde se encuentra el bosque esclerófilo y el bosque maulino costero de Chile central, son los más amenazados por la pérdida de la vegetación natural producto del cambio de uso de suelo por actividades productivas”.

Este gran esfuerzo de ecólogos de todo el mundo, es el primer paso en la construcción de un sistema completo, general y estandarizado, que además incorpora los biomas creados por el ser humano, con el propósito de dar respuesta a la necesidad de mantener los servicios ecosistémicos que benefician a la humanidad y conservar la biodiversidad.

En la web del proyecto pueden revisar la tipología completa y realizar búsquedas de ecosistemas específicos por áreas: https://global-ecosystems.org.

Texto: Comunicaciones CAPES
Infografía: Patricio Pliscoff

Los costos de la maternidad: lobas finas antárticas trabajan más para conseguir alimento durante la lactancia

Un nuevo paper CAPES entrega los resultados de una investigación iniciada en 2015 que buscó entender los gastos energéticos a los que se ven sometidos estos mamíferos durante la temporada reproductiva.

Una hembra de lobo fino antártico (Arctocephalus gazella) descansa junto a su cría (Crédito: Renato Borrás).

A fin de lidiar con las limitaciones impuestas por la crianza, las hembras lactantes de lobo fino antártico (Arctocephalus gazella) modifican tanto la duración como la frecuencia de sus salidas al mar en busca de alimento durante la temporada de reproducción, en comparación con las lobas no lactantes de la especie.

Así lo descubrieron un grupo de científicos nacionales e internacionales liderados por el biólogo Renato Borras, en una investigación co-financiada por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA), el Instituto Chileno Antártico (INACH) y el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES).

El trabajo resume una investigación iniciada en 2015 que buscó entender los gastos energéticos a los que se ven sometidos los mamíferos durante el período de lactancia —cuando las hembras de esta clase deben alimentarse no sólo a sí mismas, sino que a sus crías recién nacidas— y los cambios de comportamiento que aplican para ajustarse a estos gastos.

Sus resultados fueron recientemente publicados en la revista Marine Mammal Science.

Más bocas que alimentar

Un cachorro de lobo fino esperando el alimento (Crédito: Renato Borrás)

La Colonia de Cabo Shirreff, en la isla Livingston, es la colonia reproductiva de lobo fino antártico más austral del mundo. Allí, cientos de madres de la especie se zambullen en las frías aguas del océano Antártico en pos del alimento que las nutrirá a ellas, y a sus crías, a través de su leche. Esto, bajo condiciones que ya de por si las ponen al límite de sus capacidades energéticas.

“Comparar entonces las hembras con cría con las hembras sin cría de la especie, permitía obtener mayor claridad de las diferencias conductuales entre ambas, las que pueden estar asociadas a cómo se alimentan durante la temporada reproductiva” explica Renato Borrás. “Esto último, también nos permitió desarrollar otros aspectos del proyecto, como definir las estrategias de alimentación de las madres en un ambiente difícil de predecir”.

La lactancia es el evento reproductivo de mayor costo en mamíferos. En el caso del lobo fino antártico —pertenecientes a la familia de los pinnípedos junto con focas, morsas, leones y elefantes marinos— ésta representa un tercio de su gasto energético total, lo que obliga a las hembras de algunas de estas especies a aumentar hasta cuatro veces su ingesta de alimento en los cuatro meses que comprende este período del año.

Un tercio (31%) del gasto energético total de las hembras de lobo fino se dedica a la lactancia durante la temporada de reproducción (Crédito: Renato Borrás).

“Las hembras tienen a las crías y comienzan a hacer viajes de alimentación desde la costa hasta donde habitan sus presas (kril y peces, predominantemente)” cuenta Borrás. “Ahí, consumen la mayor cantidad de alimento en el menor tiempo posible, para luego retornar a tierra y amamantan a sus cachorros. En esta especie, esos viajes duran en promedio 3 o 4 días, por lo que necesariamente tienen que modificar su conducta para poder adquirir más energía casi al mismo tiempo que la gastan. En palabras sencillas, a estos animales no les queda mucho espacio para hacer grandes modificaciones y quedarse, por ejemplo, más tiempo comiendo”.

Para conocer estas modificaciones, los investigadores compararon las conductas de forrajeo de hembras lactantes con las de hembras no lactantes en un mismo momento del año, cuando las condiciones ambientales y la disponibilidad de alimento son iguales para ambos grupos. En ese sentido, el autor principal del estudio advierte que, “nosotros no medimos las diferencias en el costo energético de estos viajes cuando se tiene o no se tiene una cría. Lo que evaluamos fue cómo ajustan su comportamiento en estos viajes en función a tener o no tener cría”.

Viajes más breves, descansos más cortos

Usando los más de 20 de años de monitoreo llevado a cabo por el Programa de Recursos Marinos Antárticos (AMLR) del NOAA, el cual les permitió contar con la historia de vida de cada individuo muestreado, el equipo de investigación viajó a isla Livingston durante las temporadas 2015-16 y 2016-17, para observar in situ las laboriosas jornadas de caza y alimentación de las hembras de esta especie.

“Para la captura de individuos se arma un verdadero quirófano en la playa” cuenta Borrás. “Las hembras son sacadas del harem”, los que pueden llegar a más de 27 hembras para un mismo macho, “y rápidamente anestesiadas con una máquina de anestesia portátil, lo que implica que no recordarán que fueron capturadas. Bajo anestesia, tomamos muestras e instalamos estos pequeños instrumentos, que pesan menos del 0,01% del peso del animal, para monitorear los viajes que realizan a lo largo de estos meses (de diciembre a marzo)”.

“Para la captura de individuos se arma un verdadero quirófano en la playa” cuenta Renato Borrás. Aquí, parte del equipo durante la medición de una hembra de lobo fino (Crédito: Renato Borrás).

Además, los investigadores monitorearon la llegada y la salida diaria de estos animales con radio transmisores VHF y visualmente, mediante largas caminatas por la playa. Los cachorros, así mismo, fueron marcados con pintura removible para poder evaluar cuantos de ellos sobreviven durante la temporada y cuánto crecen en función a la estrategia de cada madre.

De este modo, los científicos descubrieron que las hembras de lobo fino con cría realizaban, en promedio, viajes más estructurados a lo largo de la temporada reproductiva, traduciéndose en incursiones más breves en comparación con sus pares no lactantes, aumentando el número de viajes por temporada y maximizando las oportunidades de amamantamiento de sus cachorros.

“También” comenta Borras, “pasan poco tiempo de regreso con las crías, lo que permite, nuevamente, hacer varios cortos viajes durante la temporada en vez de pocos viajes largos. Además, modifican el tiempo que pasan buceando, lo que permite que adquieran más comida en menos tiempo”.

Los instrumentos de monitoreo instalados sobre el pelo de las lobas son imperceptibles para ellas, y son retirados al finalizar la temporada de reproducción (Crédito: Renato Borrás).

Las hembras sin crías que alimentar, en cambio, “están más relajadas. Se ven hembras que pasan harto tiempo alimentándose, otras poco tiempo o hembras que pasan mucho tiempo en la costa cuando regresan. Todo esto debido a que no tienen la restricción de retornar que implica el tener una cría. Entonces, lo que vemos aquí es un cambio en la conducta conducido por dos factores: el gasto energético implicado en la lactancia y la restricción de tener que volver rápido a la costa por la cría”, remata el investigador.

Renato Borrás, autor principal del estudio, junto a una cría de lobo fino antártico (Crédito: Renato Borrás).

Pese a estos importantes hallazgos, el trabajo en un clima hostil no estuvo exento de dificultades, las cuales no sólo se limitaban a las inclemencias del tiempo, el aislamiento de la isla y las limitaciones de acceso. “Capturar hembras sin cría que no necesariamente van a retornar era más o menos nuevo y un desafío para todos” afirma Borras, “lo que implicaba un riesgo en la recuperación posterior de los instrumentos de monitoreo. Por lo mismo, es que la cantidad de hembras sin cría analizadas en nuestro estudio es baja; porque perdimos un par de instrumentos y porque tampoco podíamos, en ese primer intento, arriesgar perder más equipo. Estoy seguro de que, en el futuro, a medida que baje el costo de estas tecnologías, tendremos mayor acceso para observar, de mejor manera, el oculto mundo en el que se alimentan estas especies”.

Así y todo, este estudio es el primero de su tipo en registrar simultáneamente los patrones de sumersión de hembras silvestres lactantes y no lactantes de otaríidos durante la temporada reproductiva, permitiendo, de forma inédita, entender cómo estos animales ajustan su comportamiento debido a la lactancia. También participaron de él los investigadores CAPES Carla Rivera, José Miguel Fariña y Francisco Bozinovic.

Texto: Comunicaciones CAPES
Fotos: Renato Borrás

Stefan Gelcich recibe Premio Rosenstiel otorgado en 2020 por sus aportes al estudio de los socio-ecosistemas costeros

Este lunes 24 de octubre, el Dr. Stefan Gelcich, biólogo marino y académico de la Facultad de Ciencias Biológicas UC, recibió de manera oficial en la Universidad de Miami (EEUU), el prestigioso Premio Rosenstiel en Ciencias Oceanográficas, convirtiéndose en el primer chileno y el segundo latinoamericano en obtenerlo.

El Dr. Gelcich (derecha) recibiendo el premio de manos de Dr. Roni Avissar, Escuela Rosenstiel de Ciencia Marina, Atmosférica y Terrestre de la Universidad de Miami.

“Es un gran honor para mí recibir esta distinción, que destaca varios años de investigación y mucho trabajo, ha sido una grata sorpresa el recibimiento de mis colegas acá en EE.UU.”, comentó el profesor Stefan Gelcich durante la entrega oficial del premio Rosenstiel, otorgado al académico en 2020 y que, por razones asociadas a la pandemia de COVID, no pudo ser entregado sino hasta ayer en la tarde en la Universidad de Miami.

Este premio es una instancia creada en 1971 que honra a investigadores que en la última década han tenido un impacto significativo y creciente en su campo de estudio.

Gelcich, biólogo marino de la Universidad Católica del Norte y doctor en Manejo de Recursos Naturales Renovables de la Universidad de Gales (UK), ha publicado más de un centenar de artículos en revistas internacionales de alto impacto, en temáticas transversales que abordan las ciencias sociales, naturales y socioeconómicas.

Desde inicios de su carrera, se ha centrado en el estudio de la interacción entre sistemas ecológicos y sociales en zonas costeras, la conservación y manejo sustentable de recursos marinos, y el análisis de políticas públicas orientadas al manejo de recursos naturales.

Actual director del Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS) e investigador del centro CAPES, Gelcich fue reconocido por sus análisis de los sistemas de derechos exclusivos otorgados a pescadores artesanales, de los sistemas de co-manejo de pesquerías y recursos marinos y por sus avances en el conocimiento, teoría y métodos para el estudio de los sistemas socio-ecológicos con foco en las zonas costeras.

“Este esfuerzo de avanzar en un estudio interdisciplinario que integre los sistemas ecológicos y sociales, reconoce la labor que tanto personalmente como con otros colegas y también con las comunidades con las que he trabajado hemos empujado, para contribuir a la sostenibilidad de las zonas costeras desde una perspectiva biológica y humana de pequeña escala” señaló.

Desde SECOS, Gelcich explica que busca profundizar en el estudio de estos sistemas socio-ecológicos costeros en el mediano y largo plazo. “Tenemos un equipo contundente de trabajo donde nos propusimos la co-producción de conocimientos y soluciones para la sostenibilidad, donde sumamos la investigación y la vinculación con organizaciones sociales y entidades públicas, que aportan saberes tradicionales y burocráticos, necesarios para responder preguntas complejas sobre la costa y su futuro”, explica Gelcich.

Al respecto, una de sus últimas investigaciones, publicada recientemente en la revista Nature Food, aborda la necesidad de avanzar en justicia y equidad en torno a la explotación de recursos marinos y el mejor y más justo provecho de sus beneficios.

“Es un gran desafío avanzar en justicia y equidad respecto a las pesquerías, explica, para ello debemos reconocer la diversidad de actores, actividades y productos de la pesca y acuicultura de pequeña escala, pues necesitamos que estas acciones contribuyan a un mejor acceso a estos alimentos y a los beneficios que conllevan para la dieta de millones de personas en el mundo y por supuesto en Chile” añadió.

También co-fundador de la Fundación Capital Azul, el académico chileno recibió el galardón de parte del decano de la Escuela Rosenstiel de Ciencia Marina, Atmosférica y Terrestre de la Universidad de Miami, Dr. Roni Avissar, en una ceremonia solemne que tuvo lugar este lunes desde las 18:30 hora local.

El Premio Rosenstiel, ha recaído en investigadores como Klaus Wyrtki, conocido por su estudios y predicciones en torno a la corriente de El Niño; Pete Mumby, ecólogo reconocido por sus aportes a las políticas de conservación marina; y James E. Lovelock, meteorólogo y ambientalista, conocido como el principal impulsor de la “Hipótesis Gaia”.

Texto: Comunicaciones SECOS y CAPES
Fotos: Universidad de Miami

EfD Chile discute los alcances de la política ambiental del país en reunión anual

El Octavo Encuentro Anual de Investigación en Economía Ambiental estuvo marcado por la presencialidad y contó con la participación de representantes de los ámbitos académicos, políticos, empresariales y de la sociedad civil.

El Centro de Investigación en Economía Ambiental y de Recursos Naturales de la iniciativa “NENRE – EfD Chile”, llevó a cabo la octava edición de su encuentro anual, el cual reunió a investigadores, gestores de política pública, representantes de empresas, ONGs y tomadores de decisión, para discutir los principales problemas ambientales de Chile y el Sur Global.

Profesionales provenientes de Argentina, Colombia, Irán, México, Noruega, España, Suecia, Uganda, Reino Unido, Uruguay y Estados Unidos también asistieron al evento.

Durante la ceremonia de inauguración, la Vicerrectora de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Concepción, Andrea Rodríguez, saludó a la audiencia y resaltó la importancia de un encuentro como éste: “como investigadores, siempre buscamos que nuestro trabajo contribuya a una mejor sociedad, y el trabajo que realiza NENRE EfD – Chile es un ejemplo muy claro y concreto de este esfuerzo”.

Una audiencia relevante y heterogénea

Felipe Vásquez, investigador principal de CAPES, junto a Patricio Herrada, gerente de Estudios de Andess.

En el encuentro participaron, entre otras personas, Catalina Amigo, académica de la Universidad de Chile; Tania Sauma, jefa de Gabinete de la Subsecretaría de Energía y encargada de Género del Ministerio de Energía de Chile; Gonzalo Núñez, director regional en Maule de la Fundación para la Superación de la Pobreza; Doris Soto, investigadora Centro INCAR, recientemente distinguida por la WWF Chile como “Líder Ambientalista para la Conservación”; Alejandro Barrientos, representante de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura; Guillermo Donoso, investigador Pontificia Universidad  Católica de Chile; y Patricio Herrada, gerente de Estudios de Andess.

Entre los representantes CAPES que intervinieron durante las jornadas, estuvieron Felipe Vásquez, académico de la Universidad de Concepción e investigador principal de la línea 7 de CAPES (“Servicios ecosistémicos y comportamiento humano”); la actual directora de NENRE EfD Chile, Marcela Jaime, y los investigadores Francisco Fernández y Roberto Ponce, todos miembros de dicha línea.

Un programa que contribuye a la agenda ambiental

Marcela Jaime, investigadora CAPES y directora de NENRE EfD-Chile.

El evento contó con sesiones plenarias para la discusión de temas como la sustentabilidad de la industria salmonera, la industria del saneamiento de agua y sus desafíos ambientales, y la interseccionalidad en la política ambiental chilena.

Además, se realizaron sesiones paralelas donde las y los investigadoras presentaron sus trabajos en temáticas como: Política Ambiental y Bienestar; Regulación; Pesca y Acuicultura; Recursos Naturales No Renovables; y Empresas, Gobierno y Desafíos de Sustentabilidad.

Durante tu presentación, Marcela Jaime manifestó que “es muy importante para nosotros como centro poder reunir a personas de diferentes ámbitos, territorios, y formación, y enriquecer no sólo la política pública, que es nuestro objetivo, sino también ampliar la visión de todos los que participamos en esta actividad y complementar nuestro trabajo con estas nuevas miradas”.

La actividad se realizó en formato híbrido, virtual y presencial, en el Hotel Termas de Catillo, en Parral, entre el 13 y 14 de octubre.

Environment for Development (EfD) es una red global de centros de investigación en economía ambiental que busca resolver los desafíos ambientales y de desarrollo más acuciantes a nivel mundial, a través de investigación de importancia para políticas públicas, desarrollo de capacidades y compromiso político que contribuya a un manejo más efectivo del medio ambiente en el Sur Global.  

Desde el 2013 NENRE EfD-Chile se ha alojado en la Universidad de Concepción. Puedes seguirlos en Twitter desde la cuenta @efd_chile.

Algunos de los expositores y participantes del encuentro.

Texto y fotos: Monserrat Quezada, periodista NENRE EfD-Chile
Edición: Comunicaciones CAPES

Investigadores presentan resultados de estudios sobre invasión del conejo

Los trabajos se enmarcan en un proyecto de colaboración entre CONAF, CAPES y la Facultad de Ciencias Veterinarias de la U. de Chile, el primer gran esfuerzo por estudiar el impacto socioecológico del conejo europeo en nuestro país.

El coordinador general de CONAF, Miguel Díaz, durante su presentación.

Conocer y controlar la población de conejos en Chile continental y continuar con su proceso de erradicación en islas nacionales, fue la principal conclusión alcanzada el pasado 6 de octubre tras la presentación de investigaciones ejecutadas bajo el proyecto “Conociendo mejor al conejo europeo (Oryctolagus cuniculus) en Chile para dimensionar sus impactos y plantear recomendaciones para su control”.

El evento, realizado en las dependencias de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) en Santiago, y transmitido a través de la plataforma Zoom, fue liderado por las instituciones patrocinantes del proyecto: CONAF, el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES) y la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (FAVET) de la Universidad de Chile.

Más de 60 personas provenientes de organismos relacionados con la conservación de especies nativas y el control de especies exóticas participaron de la instancia. Entre ellas, representantes del Ministerio del Medio Ambiente (MMA), Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y las organizaciones no gubernamentales Island Conservation y Oikonos.

Avances preliminares

“Conociendo mejor al conejo europeo (Oryctolagus cuniculus) en Chile” es una iniciativa creada en 2018 que reúne investigaciones orientadas a incrementar el conocimiento en torno a la ecología, percepciones e impactos de esta especie exótica, presente en Chile hace más de 150 años. Entre sus instituciones colaboradoras también se encuentran la Commonwealth Scientific Industrial Research Organisation, (CSIRO) y SAG Magallanes.

El encuentro fue inaugurado por el director ejecutivo de CONAF, Christian Little, quien expresó la importancia de estas alianzas para gestionar el daño que genera el conejo, el cual se expresa, por ejemplo, en el 30% de pérdida anual en las plantaciones forestales del país y en la degradación del bosque nativo.

Durante la jornada, profesionales e investigadores CAPES presentaron aspectos relacionados con los impactos negativos de esta especie en el sector silvoagropecuario y en diversos ecosistemas de Chile, así como también sus efectos positivos, especialmente como alimento suplementario de distintas poblaciones humanas y animales.

En primera instancia, Gabriela Flores, profesional CAPES y coordinadora general del proyecto, introdujo los alcances de éste y entregó un panorama general de la presencia de conejo europeo en territorio nacional, además de analizar las vías potenciales para su manejo.

Las profesionales CAPES Gabriela Flores (centro) y Melanie Duclos (derecha), parte del equipo del proyecto.

A su vez, el coordinador del proyecto asociado a CONAF, Miguel Díaz, habló sobre la historia de esta especie invasora en Chile y los hasta ahora infructuosos intentos por controlarla en el continente, situación que contrasta con experiencias exitosas lideradas por CONAF en algunas islas del país como Santa Clara, en el archipiélago de Juan Fernández, y Choros y Chañaral, en este último caso con el apoyo de Island Conservation. También se analizó el caso de Australia, país que sufrió en la década del 30 una plaga (0,5 billones de conejos) y que hoy ha logrado controlar la especie.

A estos trabajos, también se informó sobre los resultados de distintos estudios realizados en áreas silvestres protegidas del país (públicas y privadas), centrados en percepciones sobre la especie, sus dinámicas poblacionales, enfermedades que lo afectan, y redes tróficas (cadena alimentaria) en las que está presente el conejo.

Paola Correa, investigadora posdoctoral de CAPES, presentó a continuación los avances del proyecto a nivel de investigación, divulgación y formación de capacidades, entre los que se encuentran una serie de talleres con guardaparques CONAF y una campaña de identificación y aviso de presencia de conejos en áreas de Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Estado (SNASPE) y alrededores.

Asimismo, se analizó el impacto de la mixomatosis, enfermedad viral que solo ataca a esa especie, la que podría constituir una alternativa de control de población en zonas con altos índices de degradación. Melanie Duclos, también investigadora posdoctoral CAPES y parte de estos esfuerzos, detalló el trabajo de muestreo en torno a esta enfermedad.

Se espera que las investigaciones deriven en una síntesis e integración de conocimientos para la gestión de la especie, recomendaciones para gestionar el conejo y sus impactos en Chile continental y recomendaciones para su control en islas, específicamente en Robinson Crusoe.

Nuevo espacio digital

El nuevo sitio web del proyecto Conejo.

Durante el encuentro, los organizadores también tuvieron la oportunidad de presentar en sociedad el nuevo sitio web del proyecto, www.capes.cl/conejoenChile.

La web, alojada en el portal institucional de CAPES, reunirá toda la información general del Proyecto Conejo, así como sus principales avances. Adicionalmente, cuenta con distintas secciones que informarán sobre oportunidades de investigación que surjan en el marco de esta iniciativa, además de una serie de recursos bibliográficos y audiovisuales sobre esta especie invasora.

La plataforma, abierta a todo público, busca convertirse en un punto de comunicación entre el proyecto y la comunidad, ya sea entre aquellos interesados en conocer más de esta problemática, así como los múltiples actores más afectados por ella. En su pestaña de Contacto, sus visitantes podrán escribir directamente a los miembros del equipo para hacer llegar sus consultas, comentarios y aportes.

Próximos pasos

Entre los desafíos futuros del proyecto, Miguel Díaz señaló que en los próximos meses el equipo dictará un curso nacional sobre el conejo y formas de control, de modo de mejorar el conocimiento y capacidades locales que permitan mantener a raya a una especie que, se estima, alcanza los más de 200 millones de individuos en Chile.

A su vez, se espera para fines de este año y comienzos del próximo, la realización de encuentros adicionales y la publicación de un librillo de acceso gratuito que resumirá el estado de avance y control del conejo en nuestro país.

El equipo principal del proyecto CAPES-CONAF-FAVET sobre el conejo en Chile. De izquierda a derecha: Gabriela Flores, Miguel Díaz, Melanie Duclos, Paola Correa y Cristobal Briceño.

Texto: Comunicaciones CAPES
Fotos: Paola Correa