IV Encuentro CAPES concluye con énfasis en nuevo ciclo del Centro

Más de 70 investigadores, estudiantes y profesionales participaron el pasado viernes en el IV Encuentro Anual del CAPES, una instancia de reunión cuyo propósito es convocar a toda la comunidad del Centro, agrupada en sus siete líneas de investigación y su línea de Dirección, en torno a temas relacionados con el quehacer de la institución y su proyección a futuro. La versión 2020 del encuentro fue realizada en la sede Presidente Errázuriz de la Universidad Adolfo Ibáñez.

En esta oportunidad, el énfasis de las actividades y presentaciones realizadas durante la jornada estuvo puesto en los objetivos institucionales del CAPES de cara a su segundo ciclo de vida, luego de que en julio pasado se aprobara su renovación como Centro Científico y Tecnológico de Excelencia para el quinquenio 2019-2024.

Tras las palabras de bienvenida de nuestro director, Fabián Jaksic, la charla inaugural del encuentro estuvo a cargo del biólogo marino y director de Línea 5 CAPES, Stefan Gelcich, quien expuso sobre los desafíos socio ambientales del Centro en el actual contexto país, situación donde la interacción y retroalimentación entre sistemas sociales y ecológicos se vuelve cada vez más presente. “Ese paradigma”, propuso Gelcich, “no invita a innovar en la forma en que hacemos y comunicamos ciencia orientada a la sostenibilidad”.

Durante su intervención, el también investigador CESIEP y Musels planteó una nueva perspectiva de investigación que aboga por la co-creación de proyectos de sustentabilidad, capaces de generar nuevo conocimiento en conjunto con los diversos actores que intervienen en un determinado contexto socio ambiental, aceptando la existencia de múltiples saberes, basado en valores, objetivos y metas claras, y mediante un proceso de aprendizaje mutuo entre estos agentes.

Luego de esta charla llegó el turno de las presentaciones de la Línea de Dirección del Centro, a cargo de Diego Pozo, periodista miembro del Área de Comunicaciones y Extensión, y Carlos Zurita, profesor residente y director del Centro de Investigación Científica Escolar (CICE), unidad perteneciente a CAPES desde este segundo ciclo. Mientras que Pozo detalló los avances del área de Comunicaciones en estos primeros seis meses del año 6, Zurita explicó los hitos que marcaron el 2019 del CICE y sus objetivos para este año, invitando a los investigadores a colaborar con los estudiantes que integran el Centro durante sus procesos de aprendizaje.

La segunda parte de la mañana contó con la participación de los expertos en datos abiertos Daniel Sol, del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CSIC); Leisy Amaya, de la División de Recursos Naturales y Biodiversidad del Ministerio del Medio Ambiente, y Patricia Muñoz, de la Subdirección de Redes, estrategia y conocimiento de la ANID (ex Conicyt).

En su alocución, Sol relevó la importancia de los datos abiertos en el estudio de la ecología y las ciencias ambientales, disciplinas que se valen de grandes bases de datos para el estudio de los procesos y fenómenos naturales, y que sólo pueden entenderse desde un punto de vista “integrador y multidisciplinario”, en palabras del académico. Amaya, por su parte, repasó el estado del arte en materia de datos de biodiversidad en Chile, revelando que menos del 1% de los datos recolectados sobre diversidad biológica son, actualmente, de libre acceso. Por lo mismo, la experta instó a los investigadores a contribuir y compartir la mayor cantidad de información posible derivada de sus estudios y trabajos.

Finalmente, Patricia Muñoz presentó la propuesta de política de acceso abierto elaborada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), la cual tiene por finalidad fortalecer la democratización del acceso al conocimiento a todos los ciudadanos y ciudadanas, especialmente el generado con fondos públicos, al tiempo de disponer de estándares de transparencia mínimos, y trazabilidad de los resultados obtenidos por instrumentos de la ANID.

El bloque de la tarde, que dio fin a la jornada, estuvo destinado a una sesión plenaria moderada por el subdirector del CAPES, Francisco Bozinovic, y el director de la Línea 4 del Centro, Mauricio Lima, donde se discutieron los posibles lineamientos de la institución para el próximo año y se evaluaron potenciales proyectos de extensión y divulgación interdisciplinarios que vincularan la labor del Centro con los problemas que afectan hoy al país y a la ciudadanía.

Stefan Gelcich obtiene destacado premio en Ciencias Oceanográficas

El Premio Rosenstiel es entregado por la Escuela de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami (EEUU) desde 1971, y destaca la contribución de científicas y científicos “que han demostrado logros destacados y máxima distinción en las ciencias oceanográficas”.

El académico e investigador CAPES, Dr. Stefan Gelcich, acaba de convertirse en el receptor número 46 del prestigioso Premio Rosenstiel en Ciencias Oceanográficas, entregado por la Escuela de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami (EEUU), y el segundo latinoamericano en recibir el reconocimiento.

El premio, otorgado desde 1971, destaca la contribución de científicas y científicos “que han demostrado logros destacados y máxima distinción en las ciencias oceanográficas”.

En su carta de comunicación, el decano de la Escuela de Ciencias Marinas, Dr. Roni Avissar, valoró la “alta calidad del trabajo interdisciplinario” del profesor Gelcich, considerándolo “un ejemplo de la docencia aplicada que tanto valoramos en la Universidad de Miami”.

Gelcich, también investigador del centro CESIEP y el Núcleo Milenio MUSSELS, declaró estar honrado y sorprendido con este reconocimiento, “en tanto se trata de un premio al que no se postula”. A su vez, valoró el hecho de que dicha distinción “celebra la contribución del académico durante sus últimos 10 años de trayectoria, y en nuestro caso, del trabajo que hemos hecho en materia de interdisciplina”.

Para él, el premio es un reconocimiento a un esfuerzo de años por parte de su equipo en pos de unificar las dimensiones sociales y ecológicas en el estudio de problemas y conflictos de carácter socio ambiental. “Todos nuestros últimos trabajos han intentado tener ese sello”.

A lo largo de su carrera, el también doctor en Manejo de Recursos Naturales Renovables de la Universidad de Gales (UK) ha publicado decenas de artículos en prestigiosas revistas internacionales, tanto de ciencias sociales como naturales.

Su línea de investigación se centra en la interacción entre sistemas ecológicos y sociales en zonas costeras, la conservación y manejo sustentable de recursos marinos, y el análisis de políticas públicas orientadas al manejo de recursos naturales. Sus trabajos más recientes se centran en analizar las consecuencias sociales, económicas y biológicas de otorgar derechos de uso exclusivo a organizaciones de pescadores artesanales de pequeña escala, y nuevas formas de estudiar estas interacciones mediante la interdisciplina y la co-creación de proyectos de sustentabilidad.

Entre los investigadores anteriormente premiados con este galardón, consistente en una placa honorífica y una remuneración de US$ 5 000, se encuentran Henry Stommel, uno de los padres modernos de la oceanografía física, Klaus Wyrtki, conocido por su estudios y predicciones en torno a la corriente de El Niño, y James E. Lovelock, meteorólogo y ambientalista, conocido por ser el principal promotor de la famosa “Hipótesis Gaia”.

El último académico honrado con este premio fue climatólogo de la Universidad Técnica de California, Dr. Tapio Schneider.

Imagen cortesía de: Dirección de Comunicaciones UC

Stefan Gelcich obtiene destacado premio en Ciencias Oceanográficas

El Premio Rosenstiel es entregado por la Escuela de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami (EEUU) desde 1971, y destaca la contribución de científicas y científicos “que han demostrado logros destacados y máxima distinción en las ciencias oceanográficas”.

El académico e investigador CAPES, Dr. Stefan Gelcich, acaba de convertirse en el receptor número 46 del prestigioso Premio Rosenstiel en Ciencias Oceanográficas, entregado por la Escuela de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami (EEUU), y el segundo latinoamericano en recibir el reconocimiento.

El premio, otorgado desde 1971, destaca la contribución de científicas y científicos “que han demostrado logros destacados y máxima distinción en las ciencias oceanográficas”.

En su carta de comunicación, el decano de la Escuela de Ciencias Marinas, Dr. Roni Avissar, valoró la “alta calidad del trabajo interdisciplinario” del profesor Gelcich, considerándolo “un ejemplo de la docencia aplicada que tanto valoramos en la Universidad de Miami”.

Gelcich, también investigador del centro CESIEP y el Núcleo Milenio MUSSELS, declaró estar honrado y sorprendido con este reconocimiento, “en tanto se trata de un premio al que no se postula”. A su vez, valoró el hecho de que dicha distinción “celebra la contribución del académico durante sus últimos 10 años de trayectoria, y en nuestro caso, del trabajo que hemos hecho en materia de interdisciplina”.

Para él, el premio es un reconocimiento a un esfuerzo de años por parte de su equipo en pos de unificar las dimensiones sociales y ecológicas en el estudio de problemas y conflictos de carácter socio ambiental. “Todos nuestros últimos trabajos han intentado tener ese sello”.

A lo largo de su carrera, el también doctor en Manejo de Recursos Naturales Renovables de la Universidad de Gales (UK) ha publicado decenas de artículos en prestigiosas revistas internacionales, tanto de ciencias sociales como naturales.

Su línea de investigación se centra en la interacción entre sistemas ecológicos y sociales en zonas costeras, la conservación y manejo sustentable de recursos marinos, y el análisis de políticas públicas orientadas al manejo de recursos naturales. Sus trabajos más recientes se centran en analizar las consecuencias sociales, económicas y biológicas de otorgar derechos de uso exclusivo a organizaciones de pescadores artesanales de pequeña escala, y nuevas formas de estudiar estas interacciones mediante la interdisciplina y la co-creación de proyectos de sustentabilidad.

Entre los investigadores anteriormente premiados con este galardón, consistente en una placa honorífica y una remuneración de US$ 5 000, se encuentran Henry Stommel, uno de los padres modernos de la oceanografía física, Klaus Wyrtki, conocido por su estudios y predicciones en torno a la corriente de El Niño, y James E. Lovelock, meteorólogo y ambientalista, conocido por ser el principal promotor de la famoso “Hipótesis Gaia”.

El último académico honrado con este premio fue climatólogo de la Universidad Técnica de California, Dr. Tapio Schneider.

Imagen cortesía de: Dirección de Comunicaciones UC

Presencia de CAPES en LXX Congreso Agronómico

El Campus San Joaquín de la Universidad Católica de Chile fue sede entre el pasado 7 y 9 de enero del LXX Congreso Agronómico, que este año tuvo como tema principal la formación de agrónomos y agrónomas para la próxima década. Como cada año, la actividad fue organizada por la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC en conjunto con la Sociedad Agronómica de Chile.

En esta oportunidad, el Congreso contó con la presencia de dos representantes CAPES, los estudiantes de doctorado Victoria Madrid, perteneciente a la línea 6 de investigación: Intensificación ecológica para una agricultura sustentable, y Tomás Schoffer, miembro de la línea 1: Impactos ambientales de metales y reclamación de suelos.

Schoffer realizó una presentación en poster de los resultados del objetivo 2 de su tesis doctoral, destinado a determinar la capacidad de absorción de cobre (Cu) de la hojarasca de dos especies frutales expuestas a pesticida cúprico y con calidades de hoja contrastantes: la uva de mesa y el kiwi.

PPese a la exposición de un tema ambiental en un evento dedicado principalmente a la agronomía, el estudiante de doctorado dijo estar satisfecho con la recepción de su trabajo: “un número importante de profesionales del área de la química ambiental y de las ciencias del suelo se acercaron a mi póster. Recibí muchas preguntas, criticas para mejorar mi investigación y felicitaciones”, comentó.

Victoria Madrid, por su parte, presentó un trabajo cuyo objetivo consistía en identificar, preliminarmente, cómo la estructura del paisaje podía afectar la cantidad de aves nativas presentes en zonas forestales no productivas (ZFNP), en sistemas agrícolas de la Región de O´Higgins, modulando asimismo los potenciales servicios que éstas pueden proveer a la agricultura (como el control de plagas).

“Al evaluar cada métrica individualmente, se observó que muchas de ellas se relacionaban con la riqueza de aves, sin embargo, al observar un efecto conjunto de las variables, solo la composición de especies vegetales de las ZFNP y la cantidad de fragmentos de ZFNP parecieran estar relacionados con la riqueza de aves nativas” comentó.

Consultada sobre la recepción de su investigación, la doctorante de la línea 6 destacó el interés de la gente joven por la temática presentada, también dirigida a la conservación de especies nativas más que a temas de conservación agrícola: “Nuestro trabajo intentaba resaltar la importancia de la conservación y restauración de zonas forestales en paisajes agrícolas, apuntando a considerar los potenciales beneficios para la agricultura que pueden tener las especies y comunidades nativas que habitan estas zonas. Actualmente seguimos trabajando en la identificación de variados servicios ecosistémicos en paisajes agrícolas mediterráneos, las prácticas que pueden promover una mayor conservación de biodiversidad en estos sistemas y la influencia de la escala de paisaje sobre estos”, resaltó.

El programa de la versión 2020 del Congreso Agronómico incluyó la participación de la Dra. Anne Plotto, fisióloga vegetal del Laboratorio de Investigación Hortícola del Gobierno de los EEUU, con su presentación “Métodos de medición del sabor frutal en investigaciones de poscosecha”. Además, se dio espacio a una mesa de trabajo que abordó los desafíos de alinear las necesidades y expectativas a futuro de la sociedad chilena actual en materia agrícola, con la formación de estudiantes en éstas áreas. mesas de trabajo que discutieron y diseñaron planes para formar estudiantes.

“Si bien varias ideas fueron expuestas, yo valoro que también se hayan establecidos varias preguntas que ayudarán a discutir los temas de contingencia que afrontamos como país”, acotó Schoffer.

Presencia de CAPES en LXX Congreso Agronómico

El Campus San Joaquín de la Universidad Católica de Chile fue sede entre el pasado 7 y 9 de enero del LXX Congreso Agronómico, que este año tuvo como tema principal la formación de agrónomos y agrónomas para la próxima década. Como cada año, la actividad fue organizada por la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC en conjunto con la Sociedad Agronómica de Chile.

En esta oportunidad, el Congreso contó con la presencia de dos representantes CAPES, los estudiantes de doctorado Victoria Madrid, perteneciente a la línea 6 de investigación: Intensificación ecológica para una agricultura sustentable, y Tomás Schoffer, miembro de la línea 1: Impactos ambientales de metales y reclamación de suelos.

Schoffer realizó una presentación en poster de los resultados del objetivo 2 de su tesis doctoral, destinado a determinar la capacidad de absorción de cobre (Cu) de la hojarasca de dos especies frutales expuestas a pesticida cúprico y con calidades de hoja contrastantes: la uva de mesa y el kiwi.

PPese a la exposición de un tema ambiental en un evento dedicado principalmente a la agronomía, el estudiante de doctorado dijo estar satisfecho con la recepción de su trabajo: “un número importante de profesionales del área de la química ambiental y de las ciencias del suelo se acercaron a mi póster. Recibí muchas preguntas, criticas para mejorar mi investigación y felicitaciones”, comentó.

Victoria Madrid, por su parte, presentó un trabajo cuyo objetivo consistía en identificar, preliminarmente, cómo la estructura del paisaje podía afectar la cantidad de aves nativas presentes en zonas forestales no productivas (ZFNP), en sistemas agrícolas de la Región de O´Higgins, modulando asimismo los potenciales servicios que éstas pueden proveer a la agricultura (como el control de plagas).

“Al evaluar cada métrica individualmente, se observó que muchas de ellas se relacionaban con la riqueza de aves, sin embargo, al observar un efecto conjunto de las variables, solo la composición de especies vegetales de las ZFNP y la cantidad de fragmentos de ZFNP parecieran estar relacionados con la riqueza de aves nativas” comentó.

Consultada sobre la recepción de su investigación, la doctorante de la línea 6 destacó el interés de la gente joven por la temática presentada, también dirigida a la conservación de especies nativas más que a temas de conservación agrícola: “Nuestro trabajo intentaba resaltar la importancia de la conservación y restauración de zonas forestales en paisajes agrícolas, apuntando a considerar los potenciales beneficios para la agricultura que pueden tener las especies y comunidades nativas que habitan estas zonas. Actualmente seguimos trabajando en la identificación de variados servicios ecosistémicos en paisajes agrícolas mediterráneos, las prácticas que pueden promover una mayor conservación de biodiversidad en estos sistemas y la influencia de la escala de paisaje sobre estos”, resaltó.

El programa de la versión 2020 del Congreso Agronómico incluyó la participación de la Dra. Anne Plotto, fisióloga vegetal del Laboratorio de Investigación Hortícola del Gobierno de los EEUU, con su presentación “Métodos de medición del sabor frutal en investigaciones de poscosecha”. Además, se dio espacio a una mesa de trabajo que abordó los desafíos de alinear las necesidades y expectativas a futuro de la sociedad chilena actual en materia agrícola, con la formación de estudiantes en éstas áreas. mesas de trabajo que discutieron y diseñaron planes para formar estudiantes.

“Si bien varias ideas fueron expuestas, yo valoro que también se hayan establecidos varias preguntas que ayudarán a discutir los temas de contingencia que afrontamos como país”, acotó Schoffer.

Estudiante CICE ingresa a Medicina UC bajo cupo de científico destacado

Alonso Erazo, joven investigador del Centro de Investigación Científica Escolar (CICE), fue elegido el pasado 3 de enero como uno de los estudiantes beneficiados por el programa de Admisión Especial de la Universidad Católica de Chile, el cual otorga acceso directo a sus carreras de pregrado a postulantes que se encuentren en desigualdad de condiciones para rendir su prueba de admisión, así como alumnos destacados en el ámbito deportivo, artístico o científico nacional.

Es así como Alonso, de 18 años, cursará su primer año de Medicina en Alameda 340 bajo el cupo de “científico destacado”, obtenido gracias a su trabajo y esfuerzo como miembro del equipo CICE durante tres años. A lo largo de ese período, iniciado en 2016, el joven investigador realizó sendos proyectos de investigación en ecología, publicó artículos, y difundió su trabajo y el de sus compañeros en ferias tanto nacionales como internacionales.

“Me tomo esta ayuda con la tranquilidad de saber que este beneficio especial fue ganado gracias a mi propio mérito. Fue un esfuerzo de más de dos años de muchos sacrificios”, explicó Alonso al ser consultado por la noticia.

Asimismo, Alonso destacó la importancia de CICE para la obtención de este logro: “Para mí el CICE fue fundamental, ya que, sin mi experiencia allí, no habría tenido la oportunidad de conocer lo que significaba la investigación científica ni habría tenido la posibilidad de postular a este programa, pero más importante: no habría obtenido las habilidades necesarias para ser la persona que soy hoy. CICE fue importante no sólo en la consecución de este objetivo, sino en mi vida”.

Por su parte, el director del Centro y profesional de CAPES, Carlos Zurita, dijo sentirse orgulloso del beneficio otorgado a uno de sus más antiguos estudiantes: “En lo personal, me lo tomo como una meta alcanzada tanto para Alonso como para el CICE. Aparte de ponerme muy contento, de alguna manera confirma que todas las horas de trabajo ayudándolo a adquirir habilidades tanto científicas, como profesionales y humanas, dieron fruto”.

Zurita, además, valoró lo que representa este logro para futuras generaciones de científicos: “Lo vivido por Alonso es un ejemplo para los chicos del Centro y para todos aquellos jóvenes escolares que tienen interés por la ciencia, pero no cuentan con los medios para perseguir una carrera profesional. Es un ejemplo de cómo, con esfuerzo, dedicación y ganas, toda meta puede alcanzarse”.

El futuro estudiante de Medicina UC también describió «la experiencia CICE», comentando que ésta “no es solamente para gente que quiera seguir un camino investigativo, sino para cualquier persona con intención de desarrollarse profesionalmente; el CICE entrega habilidades de análisis, de pensamiento crítico y la capacidad de crear soluciones a problemas, que creo que serán fundamentales durante mis años de estudio en la Universidad”.

Así y todo, Alonso sigue creyendo que aún no existen los incentivos suficientes para abrir caminos de formación a jóvenes científicos. “Uno de los problemas de la educación chilena es que, desde primero medio, e incluso desde antes, damos demasiado énfasis a la PSU como si de ella dependiera el éxito en la vida, cuando este tipo de alternativas son igual de meritorias. Las universidades debieran promover y divulgar de mejor forma estos otros caminos de admisión”.

Entre los logros de Alonso durante su tiempo en CICE, está la publicación de dos artículos científicos relacionados al estudio de la dieta de dos de las aves rapaces más emblemáticas del país: el tucúquere y la lechuza blanca. El más reciente de estos trabajos, la detección de potenciales reservorios de Hanta Virus a partir del estudio de las egagrópilas de estas aves, le valió al investigador el primer lugar del XII Foro internacional de Ciencias e Ingeniería 2019, organizado por la Fundación Club Ciencias Chile.

Estudiante CICE ingresa a Medicina UC bajo cupo de científico destacado

Alonso Erazo, joven investigador del Centro de Investigación Científica Escolar (CICE), fue elegido el pasado 3 de enero como uno de los estudiantes beneficiados por el programa de Admisión Especial de la Universidad Católica de Chile, el cual otorga acceso directo a sus carreras de pregrado a postulantes que se encuentren en desigualdad de condiciones para rendir su prueba de admisión, así como alumnos destacados en el ámbito deportivo, artístico o científico nacional.

Es así como Alonso, de 18 años, cursará su primer año de Medicina en Alameda 340 bajo el cupo de “científico destacado”, obtenido gracias a su trabajo y esfuerzo como miembro del equipo CICE durante tres años. A lo largo de ese período, iniciado en 2016, el joven investigador realizó sendos proyectos de investigación en ecología, publicó artículos, y difundió su trabajo y el de sus compañeros en ferias tanto nacionales como internacionales.

“Me tomo esta ayuda con la tranquilidad de saber que este beneficio especial fue ganado gracias a mi propio mérito. Fue un esfuerzo de más de dos años de muchos sacrificios”, explicó Alonso al ser consultado por la noticia.

Asimismo, Alonso destacó la importancia de CICE para la obtención de este logro: “Para mí el CICE fue fundamental, ya que, sin mi experiencia allí, no habría tenido la oportunidad de conocer lo que significaba la investigación científica ni habría tenido la posibilidad de postular a este programa, pero más importante: no habría obtenido las habilidades necesarias para ser la persona que soy hoy. CICE fue importante no sólo en la consecución de este objetivo, sino en mi vida”.

Por su parte, el director del Centro y profesional de CAPES, Carlos Zurita, dijo sentirse orgulloso del beneficio otorgado a uno de sus más antiguos estudiantes: “En lo personal, me lo tomo como una meta alcanzada tanto para Alonso como para el CICE. Aparte de ponerme muy contento, de alguna manera confirma que todas las horas de trabajo ayudándolo a adquirir habilidades tanto científicas, como profesionales y humanas, dieron fruto”.

Zurita, además, valoró lo que representa este logro para futuras generaciones de científicos: “Lo vivido por Alonso es un ejemplo para los chicos del Centro y para todos aquellos jóvenes escolares que tienen interés por la ciencia, pero no cuentan con los medios para perseguir una carrera profesional. Es un ejemplo de cómo, con esfuerzo, dedicación y ganas, toda meta puede alcanzarse”.

El futuro estudiante de Medicina UC también describió «la experiencia CICE», comentando que ésta “no es solamente para gente que quiera seguir un camino investigativo, sino para cualquier persona con intención de desarrollarse profesionalmente; el CICE entrega habilidades de análisis, de pensamiento crítico y la capacidad de crear soluciones a problemas, que creo que serán fundamentales durante mis años de estudio en la Universidad”.

Así y todo, Alonso sigue creyendo que aún no existen los incentivos suficientes para abrir caminos de formación a jóvenes científicos. “Uno de los problemas de la educación chilena es que, desde primero medio, e incluso desde antes, damos demasiado énfasis a la PSU como si de ella dependiera el éxito en la vida, cuando este tipo de alternativas son igual de meritorias. Las universidades debieran promover y divulgar de mejor forma estos otros caminos de admisión”.

Entre los logros de Alonso durante su tiempo en CICE, está la publicación de dos artículos científicos relacionados al estudio de la dieta de dos de las aves rapaces más emblemáticas del país: el tucúquere y la lechuza blanca. El más reciente de estos trabajos, la detección de potenciales reservorios de Hanta Virus a partir del estudio de las egagrópilas de estas aves, le valió al investigador el primer lugar del XII Foro internacional de Ciencias e Ingeniería 2019, organizado por la Fundación Club Ciencias Chile.

Investigadores CAPES publican libro sobre intensificación agrícola y conservación

La publicación es parte de la serie “Temas de la Agenda Pública” del Centro de Políticas Públicas UC.

Los investigadores CAPES Rosanna Ginocchio, Eduardo Arellano y Pablo Camus, junto a académicos de las Facultades de Historia, Geografía y Ciencia Política, y de Agronomía e Ingeniería Forestal de la Universidad Católica, lanzaron el pasado noviembre un informe destinado a diagnosticar el impacto que la intensificación agrícola ha tenido sobre el paisaje y biodiversidad de la zona norte-centro de Chile, y proponer alternativas de conciliación entre las demandas alimentarias de la población y la necesaria protección de nuestros ecosistemas.

La publicación, titulada “Conflicto entre la intensificación de la agricultura y la conservación de la biodiversidad en Chile: alternativas para la conciliación”, es parte de la serie “Temas de la Agenda Pública” del Centro de Políticas Públicas UC, una colección de artículos académicos que difunde el trabajo de académicos de la Universidad en temas de política pública y de relevancia nacional.

Consultada sobre la razón para estudiar particularmente esta región de Chile, la Dra. Ginocchio explica que ésta, la zona norte-centro, concentra gran parte de la fruticultura intensiva y extensiva, “debido a atributos como el clima de tipo Mediterráneo, los buenos suelos, la facilidad de conexión rápida con puertos para la exportación de los productos, la disponibilidad de mano de obra, entre otros”.

Dicha condición, señala, “ha producido impactos históricos y actuales en cambio del uso del suelo, con pérdida de la biodiversidad local altamente endémica. Hoy, esta zona es un hotspot de biodiversidad mundial, lo que nos dice que el impacto humano ya ha sido más relevante allí que en otras partes del territorio”.

Según los autores del informe, la conciliación entre la producción de alimentos necesarios para sostener una población en creciente aumento, y la conservación de la diversidad biológica sobre la cual se sustenta la provisión de este servicio y otros, ha sido un desafío permanente para las sociedades modernas. Los primeros intentos por mediar en esta aparente contradicción en términos, incluso concluyeron que no sería posible aunar ambos objetivos, porque ambos requieren del uso de territorio para su existencia y desarrollo, el cual es limitado en relación a la actual demanda de alimentos (Pilgrim et al., 2010).

En esta oportunidad, Ginocchio, Arellano y Camus describieron alternativas de agricultura sustentable que ya han sido implementadas a nivel internacional, como las prácticas de Separación de Tierras (Land Sparing) y Agricultura Amiga (Land Sharing), las cuales permitirían la conciliación entre ambas opciones en el contexto local, asegurando así tanto el desarrollo económico y la producción frutícola como la conservación de la biodiversidad nativa.

La adopción de estos modelos, sin embargo, aún no parece despertar mayor interés de parte del sector productivo, en parte, explica la Dra. Ginocchio, por obstáculos como la falta información y de incentivos que inclinen la balanza hacia soluciones más sustentables: “Por una parte, el modelo productivo es más fácil de manejar técnicamente cuando es un monocultivo extensivo e intensivo. Sumado a ello, aún sobrevive el mito de que la productividad es menor cuando conviven los sistemas frutícolas con otras especies silvestres en el mismo terreno, o de que las fecas de algunos animales silvestres, como aves y roedores, pueden contaminar los productos frutícolas con patógenos que afectan la salud humana”.

Aparte de la aplicación de nuevos métodos, otra de las alternativas de solución que propone el estudio es la generación de políticas públicas “adecuadas y coherentes” que aseguren una efectiva conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas naturales a nivel nacional, y consideren “directamente” los patrones de consumo de las personas, de modo que estas se ajusten a la realidad local (y global) del mercado alimentario a la hora de desarrollar e implementar nuevos modelos.

De hecho, en opinión de la académica de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC, “el cambio más importante y urgente es la creación de políticas públicas sobre la base de una gestión territorial, donde se equilibren distintos sistemas productivos, zonas urbanas y usos/conservación de los recursos naturales”.

Sobre este respecto, los autores escriben: “Los productores frutícolas deciden sobre los métodos de producción que usarán; sin embargo, la demanda y el estilo de vida de los consumidores también pueden influir en la selección del método de producción por parte del productor. De esta forma, la responsabilidad de la producción sobre la conservación de la biodiversidad se hace compartida”.

“Conflicto entre la intensificación de la agricultura y la conservación de la biodiversidad en Chile” está disponible para descarga gratuita desde este enlace.

Investigadores CAPES publican libro sobre intensificación agrícola y conservación

La publicación es parte de la serie “Temas de la Agenda Pública” del Centro de Políticas Públicas UC.

Los investigadores CAPES Rosanna Ginocchio, Eduardo Arellano y Pablo Camus, junto a académicos de las Facultades de Historia, Geografía y Ciencia Política, y de Agronomía e Ingeniería Forestal de la Universidad Católica, lanzaron el pasado noviembre un informe destinado a diagnosticar el impacto que la intensificación agrícola ha tenido sobre el paisaje y biodiversidad de la zona norte-centro de Chile, y proponer alternativas de conciliación entre las demandas alimentarias de la población y la necesaria protección de nuestros ecosistemas.

La publicación, titulada “Conflicto entre la intensificación de la agricultura y la conservación de la biodiversidad en Chile: alternativas para la conciliación”, es parte de la serie “Temas de la Agenda Pública” del Centro de Políticas Públicas UC, una colección de artículos académicos que difunde el trabajo de académicos de la Universidad en temas de política pública y de relevancia nacional.

Consultada sobre la razón para estudiar particularmente esta región de Chile, la Dra. Ginocchio explica que ésta, la zona norte-centro, concentra gran parte de la fruticultura intensiva y extensiva, “debido a atributos como el clima de tipo Mediterráneo, los buenos suelos, la facilidad de conexión rápida con puertos para la exportación de los productos, la disponibilidad de mano de obra, entre otros”.

Dicha condición, señala, “ha producido impactos históricos y actuales en cambio del uso del suelo, con pérdida de la biodiversidad local altamente endémica. Hoy, esta zona es un hotspot de biodiversidad mundial, lo que nos dice que el impacto humano ya ha sido más relevante allí que en otras partes del territorio”.

Según los autores del informe, la conciliación entre la producción de alimentos necesarios para sostener una población en creciente aumento, y la conservación de la diversidad biológica sobre la cual se sustenta la provisión de este servicio y otros, ha sido un desafío permanente para las sociedades modernas. Los primeros intentos por mediar en esta aparente contradicción en términos, incluso concluyeron que no sería posible aunar ambos objetivos, porque ambos requieren del uso de territorio para su existencia y desarrollo, el cual es limitado en relación a la actual demanda de alimentos (Pilgrim et al., 2010).

En esta oportunidad, Ginocchio, Arellano y Camus describieron alternativas de agricultura sustentable que ya han sido implementadas a nivel internacional, como las prácticas de Separación de Tierras (Land Sparing) y Agricultura Amiga (Land Sharing), las cuales permitirían la conciliación entre ambas opciones en el contexto local, asegurando así tanto el desarrollo económico y la producción frutícola como la conservación de la biodiversidad nativa.

La adopción de estos modelos, sin embargo, aún no parece despertar mayor interés de parte del sector productivo, en parte, explica la Dra. Ginocchio, por obstáculos como la falta información y de incentivos que inclinen la balanza hacia soluciones más sustentables: “Por una parte, el modelo productivo es más fácil de manejar técnicamente cuando es un monocultivo extensivo e intensivo. Sumado a ello, aún sobrevive el mito de que la productividad es menor cuando conviven los sistemas frutícolas con otras especies silvestres en el mismo terreno, o de que las fecas de algunos animales silvestres, como aves y roedores, pueden contaminar los productos frutícolas con patógenos que afectan la salud humana”.

Aparte de la aplicación de nuevos métodos, otra de las alternativas de solución que propone el estudio es la generación de políticas públicas “adecuadas y coherentes” que aseguren una efectiva conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas naturales a nivel nacional, y consideren “directamente” los patrones de consumo de las personas, de modo que estas se ajusten a la realidad local (y global) del mercado alimentario a la hora de desarrollar e implementar nuevos modelos.

De hecho, en opinión de la académica de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC, “el cambio más importante y urgente es la creación de políticas públicas sobre la base de una gestión territorial, donde se equilibren distintos sistemas productivos, zonas urbanas y usos/conservación de los recursos naturales”.

Sobre este respecto, los autores escriben: “Los productores frutícolas deciden sobre los métodos de producción que usarán; sin embargo, la demanda y el estilo de vida de los consumidores también pueden influir en la selección del método de producción por parte del productor. De esta forma, la responsabilidad de la producción sobre la conservación de la biodiversidad se hace compartida”.

“Conflicto entre la intensificación de la agricultura y la conservación de la biodiversidad en Chile” está disponible para descarga gratuita desde este enlace.