Editoras: Isabel M. Rojas Viada, Catalina Suau Salas y Josefina Ovando León
Diseño y producción editorial: Loyca Comunicación Ltda.
Ilustraciones: Cata LAB
Publicado por: Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES-UC
En colaboración con: Centro UC de Desarrollo Local, CEDEL; Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales UC; Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, ANID.
Sobre el libro

Los ríos y sus riberas son ecosistemas complejos. Los ríos son parte de una red de cauces que drenan una superficie, la cual llamamos cuenca. En otras palabras, las quebradas y esteros que bajan de las montañas van confluyendo aguas abajo, formando ríos de mayor tamaño. Estos ríos, colectores de aguas de parajes remotos, permiten el movimiento del agua hasta que, finalmente, todas las aguas se unen en un único cauce que desemboca en el mar, en un lago u otro cuerpo de agua. La ribera, por su parte, es el ecosistema que se desarrolla en el borde del cauce. Es un “ecotono”, donde conversan o interactúan los ecosistemas terrestres y acuáticos.
Es este ecosistema ribereño el que puede jugar un rol clave en la protección del agua. Esto, dado que las riberas, cuando están cubiertas de abundante vegetación, pueden actuar como filtro de los sedimentos y contaminantes que se generan en las tierras aledañas al río. Una ribera bien protegida ayuda a reducir la erosión del cauce y amortigua las inundaciones. Pero eso no es todo. Los ecosistemas de ribera también juegan un papel importante en el cuidado de la biodiversidad, ya que son hábitats para plantas, líquenes, hongos, microorganismos, aves, mamíferos, reptiles, anfibios y mucho más. La ribera también ayuda a sostener la biodiversidad acuática que se desarrolla dentro del río. Las copas de los árboles que cubren el cauce permiten mantener temperaturas bajas en períodos de mucho calor. Las raíces y troncos que caen en el río crean hábitats para nidificación y refugio de peces y macroinvertebrados. Las hojas y material leñoso, como los troncos, aportan alimento a muchas especies de micro y macroinvertebrados, quienes finalmente aceleran el reciclaje de la materia. Toda esta dinámica ecosistémica es clave para que los ríos sostengan poblaciones de especies de alta importancia de conservación, como el Huillín.
Dado su valor social y ecológico, a lo largo de todo Chile existe un gran entusiasmo y preocupación por cuidar y restaurar las riberas y los ríos. Sin embargo, restaurar un ecosistema tan complejo como una ribera no es un acto sencillo. Por eso hemos preparado esta guía que resume conocimiento local, científico y aplicado para diseñar e implementar un proyecto de restauración del hábitat ribereño que logre recuperar la función de protección del agua, resguardar la biodiversidad y restaurar los vínculos de los habitantes con su hábitat.
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Cómo citar
Rojas, I. M., Suau, C. & Ovando, J. Eds. 2025. Riberas Protectoras de Agua y Biodiversidad: prácticas para cultivar cuencas saludables. Impreso en Santiago, 138 pp.
