Columna de Rafael Larraín, investigador CAPES: «Dependemos de los suelos»

A continuación, reproducimos íntegra la columna del investigador CAPES y académico de la P. Universidad Católica de Chile, Dr. Rafael Larraín, aparecido en Emol el pasado mes de diciembre, donde nos alerta sobre la importancia de los suelos para el mantenimiento de la vida en el planeta y la provisión de alimentos para la humanidad.

La vida de los seres humanos depende directamente de los suelos y su salud. Se estima que aproximadamente el 95% de nuestros alimentos se originan en esa delgada capa que cubre una parte importante del planeta. Durante toda la historia de la humanidad, los suelos han sido fundamentales para nuestro desarrollo, no solo para producir alimentos y obtener nutrientes, sino además entregándonos innumerables otros servicios, tales como filtrar y almacenar agua, regular el clima, capturar carbono atmosférico, descontaminar, etc.

Con demasiada frecuencia las personas ven el suelo como algo permanente, que estuvo y estará siempre ahí. En agricultura, solemos tratar el suelo como una capa mineral donde las raíces de las plantas se afirman y a la que debemos agregar las cosas que ellas necesitan para crecer: agua y algunos fertilizantes. Sin embargo, el suelo es en realidad un ecosistema extremadamente complejo con miles de interacciones que a lo largo de millones de años de evolución permitieron que las plantas y los animales se desarrollen en su superficie.

Sinfonía subterránea

Pero lo que pasa bajo la superficie es como una sinfonía silenciosa y maravillosa, donde cada uno de los integrantes de la orquesta se coordina y nutre de otros, para poder interpretar la obra maestra de la vida. Las plantas liberan nutrientes al suelo directamente desde sus raíces para que se desarrollen millones de bacterias y hongos. Algunas de estas bacterias y hongos protegen y nutren de vuelta a la planta, mientras que otras colaboran en descomponer los restos de raíces, insectos y otros animales muertos para reciclar esos nutrientes y permitir el nuevo crecimiento de las plantas.

Los millones de años de coevolución han permitido además el desarrollo de colaboraciones tan íntimas entre plantas y microorganismos, que muchas de ellas se han vuelto interdependientes y no pueden sobrevivir unas sin otras. Los ejemplos más conocidos incluyen a las bacterias conocidas como rizobios y a los hongos micorrícicos.

En el primer caso, la bacteria entra en las raíces y la planta le genera una pequeña casita (conocida como nódulos), donde las bacterias se reproducen y alimentan de las azúcares que la planta les da. A cambio, la bacteria captura nitrógeno desde el aire y lo transforma en moléculas que la planta es capaz de absorber y utilizar para construir sus propias proteínas. En el caso de los hongos micorrícicos, estos también pueden entrar a las raíces, pero tienen además la capacidad de extenderse por fuera de ellas. De esta manera, forman una nueva red complementaria a la red de raíces donde pueden entregar a la planta agua y nutrientes que pueden solubilizar directamente desde las partículas del suelo. A cambio, la planta le entrega también azúcares y otros nutrientes.

Cada día aprendemos más de estas interacciones, e incluso hace muy pocos años se describió por primera vez un ciclo conocido como rizofagia, donde la planta “ordeña” algunas bacterias del suelo. En pocas palabras, la planta deja que en la punta de sus raíces entren algunas bacterias del suelo llenas de nutrientes. En su interior libera una serie de compuestos que debilitan la membrana de la bacteria y permiten que algunos de los nutrientes que están dentro de la bacteria se filtren y liberen al interior de la raíz. Finalmente, la bacteria es expulsada desde la raíz nuevamente al suelo, donde puede comenzar a alimentarse y reproducirse nuevamente.

Nuevas prácticas

Estos procesos e interacciones se debilitan o terminan cuando utilizamos muchas de las prácticas agrícolas más frecuentes desarrolladas desde la revolución verde y que tienen implícitas una visión de que los procesos que ocurren entre el suelo y las plantas son principalmente físicos y químicos, y no biológicos. Datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), señalan que una tercera parte de la tierra ya está degradada, y estiman que la erosión del suelo podría implicar una reducción del 10 % en la producción de cultivos hacia 2050.

Por eso cuando logramos ver y entender que fomentar la actividad biológica del suelo es fundamental para su salud y desarrollo, a la vez que para la salud y el desarrollo de las plantas y los animales que dependen de ellas, entonces la paleta de herramientas que tenemos para trabajarlo cambia por completo.

Así, cada vez es más común que los agricultores entiendan los efectos dañinos del arado y la rastra, el uso de fertilizantes químicos, herbicidas, fungicidas, insecticidas, y otros elementos químicos que solían no cuestionarse. Y aunque varias de estas prácticas pueden seguir utilizándose, entender sus efectos secundarios sobre la vida del suelo ha permitido que con cada vez mayor frecuencia se estén utilizando manejos que ayudan a compensar los efectos negativos.

Entre las prácticas que es cada vez más frecuente observar se incluye mantener los suelos siempre con cobertura (plantas o restos vegetales), la utilización de fertilizantes orgánicos (guanos y compost entre otros) que no solo aportan elementos químicos naturales sino también inóculos de microrganismos benéficos, el uso de cultivos polifíticos (varias especies de plantas juntas), la planificación regenerativa del pastoreo, y la utilización de sistemas agrícolas mixtos con variadas combinaciones de sistemas de cultivos, árboles frutales o madereros, y ganado o animales menores (gallinas, patos, conejos, etc.).

El uso más frecuente de estas “nuevas” prácticas (que en realidad no son nuevas, sino que se han ido revalorizando o combinando de maneras innovadoras) apuntan hacia el desarrollo de una agricultura más sustentable, donde la salud del suelo juega un rol central y donde el foco va mucho más allá de no perderlo o dañarlo, sino en regenerarlo.


Rafael Larraín

Académico de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la Pontificia Universidad Católica. Agrónomo y Doctor en Ciencias Animales de la Universidad de Wisconsin, EE.UU., integra también el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad CAPES. En los últimos años su trabajo se ha centrado en Ganadería Regenerativa y Manejo Holístico, usando el ganado como una herramienta para fortalecer a productores, comunidades y el medio ambiente. Ha coordinado además la creación de un Centro de Agricultura y Ganadería Regenerativa en la Estación Experimental de la UC. La columna de ciencia es coordinada por el proyecto Ciencia 2030 UC.

Texto: Emol

Seminario “Pesticidas en base a cobre para el manejo de frutales en Chile central: residuales y calidad de suelo”

Cuándo: 26 de septiembre de 2022 - 14:30 hrs.
Dónde: Auditorio de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC
Organiza:  Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC y CAPES

El seminario “Pesticidas en base a cobre para el manejo de frutales en Chile central: residuales y calidad de suelo” busca ser un espacio de reflexión en torno a los riesgos asociados al uso de pesticidas en base a cobre en huertos frutales de la zona central de Chile, con énfasis en residuos y calidad de suelo.

Participarán como expositores/as Rosanna Ginocchio, académica de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC e investigadora principal CAPES; Celine Pelosi, del Instituto Nacional para la Investigación Agronómica, INRAE, Francia; Jaime Auger, académico del Departamento de Sanidad Vegetal de la Universidad de Chile; y Tomás Schoffer, investigador CAPES.

El evento se realizará en el auditorio de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC, entre las 14:30 y las 17:00 horas.

Link de inscripción: https://forms.gle/iheRw7BB8DszC2RZ8

Consultas: psarmientog@vinculoagrario.cl

Seminario «Acciones prediales para la sustentabilidad en vides y frutales»

Cuándo: 14 de septiembre de 2022
Dónde: Hotel Diego de Almagro, Rancagua (Av. Libertador Bernardo O'Higgins 34, Rancagua, O'Higgins - Ver mapa)
Organiza:  Gobierno Regional de O'Higgins, CORE O'Higgins, Pontificia Universidad Católica de Chile

El seminario «Acciones prediales para la sustentabilidad en vides y frutales» se enmarca en el proyecto FIC denominado «Transferencia acciones prediales en fruticultura sustentable» y presentará experiencias nacionales e internacionales de gestión predial para mejorar la resiliencia y productividad del sector. 

El proyecto, cuenta con financiamiento de el Fondo para la Competitividad del Gobierno Regional de O´Higgins y su Consejo Regional, enmarcado en la Estrategia Regional de Innovación.

En el evento, participarán investigadoras e investigadores de la Universidad Católica, (Chile), Universidad Federal Sergipe, (Brasil) y University of Cambridge (UK), entre quienes se encuentran los expertos CAPES Luz María de la Fuente y Eduardo Arellano.

El evento se realizará en el Salón Rancagua del Hotel Diego de Almagro de Rancagua.

Link de inscripción: https://forms.office.com/r/CuA0T60VWy

Seminario «Intensificación ecológica para agricultura de zonas semiáridas»

Cuándo: 12 de septiembre de 2022
Dónde: Auditorio de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC, Campus San Joaquín (Vicuña Mackenna 4860, Macul).
Organiza:  CAPES UC

Este lunes 12 septiembre, 09:30 horas, se llevará a cabo el Seminario «Intensificación ecológica para agricultura de zonas semiáridas».

El evento presentará los resultados y experiencias del proyecto “Sustainable Fruit Farming at the Caatinga (SUFICA)” ejecutado para sistemas frutícolas de Chile y Brasil, y liderado por Eduardo Arellano, académico de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la UC e investigador principal de la línea 6 de CAPES “Intensificación Ecológica y Agricultura Sustentable”.

La iniciativa buscó mejorar la sostenibilidad de la producción de frutas en regiones semi-áridas desarrollando metodologías participativas para la implementación de prácticas de manejo de intensificación ecológica, con el objetivo de mejorar la resiliencia y productividad de estos sistemas productivos. Contó con la participación de investigadoras e investigadores de la Universidad Católica, Universidad de Chile (Chile), Universidad Federal del Valle de San Francisco, Universidad Federal Sergipe, Universidad del Estado de Bahía (Brasil) University of East Anglia y University of Cambridge (UK), y cuenta con financiamiento de ANID y Newton Fund.

La actividad se desarrollará en el Auditorio de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC, Campus San Joaquín, Vicuña Mackenna 4860, Macul.

Inscripciones en: https://forms.office.com/r/1rFWnmdndL

Medicina veterinaria tradicional: investigación buscó resignificar saberes campesinos del sur

En un paper publicado en mayo, el investigador UC, Tomás Ibarra, junto a las investigadoras de la UACh, Carla Marchant y Fernanda Olivares, documentaron el efecto que tiene el predominio de la Medicina Veterinaria Moderna frente a la Medicina Veterinaria Tradicional. “Es un conocimiento que ha sufrido un fuerte proceso de erosión”, indica.

El orégano y el canelo son algunas de las hierbas medicinales que más utiliza Pablo Neculpan, un campesino proveniente de Relicura, en la comuna de Curarrehue, quien las emplea en el tratamiento de enfermedades o problemas de salud de su ganado, compuesto principalmente por vacas, caballos y ovejas.

Se trata de saberes que, tal como explica Pablo, son conocimientos que se han traspasado de generación en generación, a partir de las observaciones que sus propios antepasados alguna vez realizaron. “Uno no necesariamente puede creer por superstición o por tincada, sino que también hay prueba en los hechos (…) esta medicina uno la iba adaptando a sus recursos para poder subsistir tanto en alimentos como en salud”.

“Mi suegro me hablaba del toronjil cuyano”, cuenta, a modo de ejemplo, este hombre de 44 años: “contaba que en una ocasión andaba una yegua con un potrillo que estaba un poquito desnutrido, entonces la yegua, que andaba comiendo, fue a dar a un manchón de toronjil cuyano y cuando él revisó la bosta del potrillo, vio parásitos que el animal había botado ahí. Y después se recuperó”.

El tratamiento de animales basado en prácticas socioculturales sostenidas a lo largo del tiempo es conocido como medicina veterinaria tradicional o etnoveterinaria, y surge de la experiencia de campesinos y campesinas que, a través de la prueba y el error, han desarrollado sus propios conceptos y técnicas en el manejo y cuidado del ganado.

Un conocimiento erosionado

“La medicina veterinaria tradicional tiene una raigambre profunda” explica el investigador de los centros UC de Desarrollo Local (CEDEL) y Ecología Aplicada y Biodiversidad (CAPES), Tomás Ibarra. “Esto se pone de manifiesto en el complejo cuerpo de conocimientos, prácticas y creencias vinculadas al cuidado de los animales en territorios rurales. Por ejemplo, entre las prácticas de manejo animal que aún se mantienen y son utilizadas comúnmente, se encuentra el uso de ceniza en gallineros para prevenir y eliminar ectoparásitos en aves, la planificación de castraciones en luna menguante, como también el uso de abono animal para la fertilización de praderas” comenta.

Sin embargo, como él mismo argumenta, este conocimiento se ha ido erosionado con el pasar de los años, una erosión que, en sus palabras, “se refiere básicamente a que el conocimiento y la práctica relacionada al mundo agrícola, se ha visto afectado por una serie de procesos históricos y contemporáneos”. 

Para entender los factores que influyen en esta pérdida y conocer su vigencia entre los campesinos del sur de Chile, Ibarra participó en un estudio encabezado por la investigadora Fernanda Olivares, médica veterinaria magíster en Desarrollo Rural, además de la académica de la Universidad Austral de Chile, Carla Marchant, que buscó, además, documentar y revitalizar este tipo de conocimientos. 

Los efectos de una agricultura intensiva

El trabajo, cuyos resultados fueron publicados en la destacada revista Journal of Ethnobiology and Ethnomedicine, abordó la experiencia de 60 campesinos y campesinas del sur de los Andes, específicamente de los municipios de Pucón y Curarrehue, a través de entrevistas que tuvieron lugar entre diciembre de 2020 y marzo de 2021.

A partir de estas conversaciones, los investigadores pudieron determinar algunos de los fenómenos que intervienen en esta erosión paulatina del saber veterinario tradicional. Según Ibarra, éste es un proceso político y social de décadas, que tiene sus bases en la Contrarreforma Agraria desarrollada en dictadura. Por entonces, “se les empieza a tratar a los campesinos de agricultores y de clientes, y se da con mucha fuerza la conversión de estos hacia una agricultura intensiva y, en particular, al manejo del ganado basado en el uso de químicos o agroquímicos, entre ellos fármacos” señala.

Los efectos que tendría el uso de estos elementos en el ganado tendrían una directa relación no solo con la pérdida de estas prácticas, sino que también con la pérdida de biodiversidad. Como señalan Marchant y Olivares, “estudios de nivel mundial alertan de los crecientes procesos de resistencia bacteriana y parasitaria que se han desatado por el uso intensivo de fármacos sintéticos, junto con la contaminación alimentaria y ambiental que genera el empleo de estos químicos en los sistemas de producción animal”.

“Por ejemplo” explican, “se ha estudiado que el uso fármacos como la ivermectina —compuesto medicinal utilizado en animales para tratar afecciones como la nematodiasis, garrapatas y sarna— se relaciona con la disminución de los escarabajos estercoleros que habitan las praderas movilizando el abono animal, asociándose a una mayor fertilidad del suelo y control biológico indirecto de parásitos en animales”.

Para Pablo Neculpan, sin embargo, el uso de fármacos es una forma rápida y fácil de tratar a sus animales. “Uno siempre cuida a sus animales cuando están afectados”, señala, “por ejemplo, ahora tengo un animal que tiene mucha mucosidad y para salir luego del paso, ahí vamos al fármaco”.

Políticas públicas culturalmente apropiadas

Es por ello por lo que los investigadores apuestan por el desarrollo de políticas públicas que estén en sintonía con las comunidades que se ven impactadas por este tipo de acciones y sus prácticas.

“Para que las acciones de proyectos y planes de dichas políticas públicas que trabajan con la agricultura familiar y el mundo rural sean exitosas”, explican las autoras del estudio, “es necesario que estas sean territorialmente pertinentes y participativas, es decir, que se realicen considerando la diversidad biocultural de las y los campesinos de cada rincón del país”.

En otros países de la región, como Colombia, Bolivia o Perú, el desarrollo de políticas públicas con enfoque participativo ha dado buenos resultados, al ser medidas que han involucrado a las comunidades desde el principio.

Para Ibarra, estas políticas públicas pertinentes con el mundo agrícola tienen que desarrollarse de manera sistémica y generalizada. “No solamente la política pública referida al ministerio de Agricultura o al Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario (INDAP), sino que también políticas educativas, económicas, que fomenten la revitalización de estos saberes, con cambios de carácter más sistémico” menciona.

“Las políticas no tienen que quedarse en lo que fue, sino que avanzar a una estrategia de adaptación e innovación en la práctica de manejo de animales”, agrega, “para poder fomentar e incluir el conocimiento tradicional con nuevos aspectos que se han ido desarrollando en los territorios, nuevos conocimientos, nuevas prácticas e ir pensando en el futuro de los rebaños, de la economía local y en realidad de la soberanía alimentaria local”.

Para colaborar en este esfuerzo, una de las primeras metas de los investigadores es devolver y difundir los resultados de este estudio a la misma comunidad. Lo anterior, a partir del diseño e implementación de talleres de medicina tradicional veterinaria en comunidades en los que quienes lideren estos talleres sean representantes de los mismos territorios y que conozcan este oficio. “También queremos buscar otros mecanismos de comunicación de los hallazgos, tales como la generación de un manual de medicina veterinaria tradicional, que permitan ampliar el alcance de esta investigación a través de distintos medios” plantea Ibarra.

Se trata, de alguna forma, de diseminar estos saberes de la misma forma como llegaron a Pablo a través de sus padres, abuelos y suegros, y que hoy él trabaja con sus propias hijas. “Una de ellas está estudiando agronomía y a ella le voy enseñando el uso de estas hierbas en los animales”, relata.

Para el campesino, estos son conocimientos valiosos en su subsistir y en cómo comprende su relación con el ganado, algo que, asegura, fue un conocimiento que “siempre fue”, que siempre existió, al menos en los relatos de su familia.

Texto: Comunicaciones CAPES y CEDEL UC

Investigadores y huerteras de la zona lacustre celebraron encuentro en torno a los alimentos

Dos talleres sobre agroecología, un almuerzo compartido y un intercambio de semillas, fueron parte de las actividades que se desarrollaron en este encuentro que buscó retribuir el aporte de huerteras y huerteros de la zona en la biodiversidad alimentaria.

©CEDEL

Como una forma de retribuir el aporte realizado por las huerteras y huerteros de la zona lacustre al desarrollo de la investigación en biodiversidad alimentaria y agroecología, investigadores del Centro UC de Desarrollo Local (Cedel UC) organizaron un Encuentro en la Huerta que contó con talleres e instancias compartidas que buscaron reforzar las redes sociales entre las huertas familiares, pero también generar un espacio de encuentro en la UC en Villarrica.

El encuentro fue realizado el pasado 30 de abril en el Complejo Interdisciplinario para el Desarrollo Sustentable, CIDS, Michel Durand Q., edificio administrado por el Cedel UC y que en su interior cuenta con la Huerta Agroecológica El Boldo, espacio que aunó los intereses de las y los participantes del encuentro.

Una retribución a la comunidad

La bióloga Josefina Cortés, quien organizó el encuentro junto a las investigadoras Francisca Santana y Guadalupe Barrera, y junto al investigador de la línea Sustentabilidad de Sistemas Socio-ecológicos, Tomás Ibarra, señala que la práctica de las huertas familiares realiza un aporte fundamental en el desarrollo de investigaciones relacionadas al cuidado de las semillas y la agrobiodiversidad.

“[En el Encuentro] participaron huerteras y huerteros que nos han abierto sus puertas desde hace cinco temporadas para recorrer sus huertas, conocimientos y memorias”, indica.

Actualmente, Guadalupe Barrera y Cortés se encuentran realizando su tesis de doctorado en redes de intercambio y su tesis de magíster sobre el conocimiento agroecológico, respectivamente.

“Me he apoyado de su experiencia en la cuenca del Lago Mallolafquén para graficar la red que se conforma a partir sus relaciones”, señala Barrera respecto a su tesis. “Esta red moviliza la agrobiodiversidad y el conocimiento que sostiene a la práctica de la agricultura en este territorio”.

©CEDEL

Refugios bioculturales

En abril de este año, el académico UC e investigador del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES) y CEDEL, Tomás Ibarralideró la organización de dos conversatorios que buscaron abordar el conocimiento local para enfrentar el cambio climático.

En esta oportunidad, las investigadoras aseguran que este encuentro también busca potenciar el rol que cumplen las huerteras a la adaptación del cambio climático en sus territorios. “Las huertas familiares están en constante adaptación a cambios y crisis socio-ambientales”, explica Cortés.

“La escasez de agua, crisis climática, erosión del conocimiento local, crisis sanitaria, violencia de género, transporte y conectividad, son algunas de las preocupaciones actuales que tienen las huerteras (…) las huertas familiares son verdaderos refugios bioculturales que permiten hacer frente a estos desafíos, al promover altos niveles de biodiversidad e intercambio”.

“Los sistemas agrícolas, como sistemas socio-ecológicos, son vulnerables a los cambios globales y experimentan constantes procesos de adaptación, transformación y aprendizaje”, complementa por su parte Barrera. “Comprender cómo las comunidades agrícolas afrontan estos cambios y aprenden de ellos, es necesario para fortalecer la resiliencia de los sistemas que las sustentan”.

El intercambio de conocimientos en estos contextos, se vuelve por lo tanto clave para la subsistencia de estos espacios, un valor que reconocen las huerteras y huerteros. “El Encuentro es también la necesidad de dar respuesta a la inquietud de las huerteras y huerteros, manifestada durante esta temporada, de contar con instancias para conectarse, dialogar y aprender en conjunto sobre la agrobiodiversidad, el manejo agroecológico y la transformación de los productos de la huerta”, señala la investigadora.

©CEDEL

Encuentro en la Huerta

El Encuentro se dividió en dos grandes momentos: un primer momento donde durante la mañana las huerteras se reunieron para conocerse y para dar un recorrido por el Museo Interactivo Regional de Agroecología y Sustentabilidad, MIRAS Araucanía, además de participar en dos talleres: un taller de Manejo Agroecológico y Salud del Suelo y un taller de Sabores y Saberes de la Huerta.

De estas actividades surgieron, además, los alimentos que más tarde compartieron las huerteras durante la hora de almuerzo, en una comida que se realizó en el hall del CIDS, Michel Durand Q. con alimentos orgánicos y frescos, presentando preparaciones como una salsa de murta o una ensalada de lentejas.

Luego, durante la tarde las huerteras se instalaron en el hall del edificio para un intercambio de semillas y saberes que se realizó a partir de los productos que cada una tenía para ofrecer.

Finalmente, la jornada se cerró con la entrega de reconocimientos a algunas de las huerteras por su rol y aportes al conocimiento científico y a la agroecología. “Las huertas familiares son espacios multripropósito con diversos usos: alimenticio, medicinal, ornamental, artístico, identitario, espirituales, entre otros”, explica Cortés.

©CEDEL

“Todos los días se aprende algo nuevo”

Una de las huerteras que participó del Encuentro, Miriam Muñoz de Huepil, una aldea cercana al Lago Carbugua, agradeció la oportunidad para intercambiar experiencias con personas que “también se preocupan de conservar la gran diversidad de semillas orgánicas que tenemos en la región”.

“Todos los días se aprende algo nuevo (…) y debemos ser generosos al entregar nuestros conocimientos a las personas”, señaló, manifestando su deseo de llegar a más personas con este tipo de iniciativas “para que aprendan a cultivar sus hortalizas libres de contaminación química”.

A este deseo se suma, asimismo, Yuvixa Barrera, otra de las participantes que reconoce también la importancia que tienen las huertas familiares para los territorios, “dando a conocer la importancia y necesidad de las huertas familiares para el futuro”.

Para Silvia Navarro, huertera de la zona rural de Curarrehue y kimche de su comunidad, el Encuentro es también un halo de luz en la consolidación de estas prácticas. “Mi sensación es de satisfacción y esperanza al ver que el conocimiento y las prácticas están latentes en las personas que aman la tierra y entregan a ella sus semillas con esperanza, equilibrio y armonía para con los espacios naturales en los que habitan, creando conciencia y multiplicando sabiduría, soberanía y sociabilidad humana”.

©CEDEL

Participa en el próximo intercambio de semillas y saberes

La coordinadora General del MIRAS Araucanía, la agrónoma Claudia Ríos, quien invitó a las huerteras y huerteros en un recorrido por el Museo, destacó el valor de estos aprendizajes y experiencias en un mundo en constante cambio.

“Conversamos sobre el suelo vivo y la importancia del cuidado de este en un escenario de crisis hídrica y cambio climático, porque mantener un suelo vivo ayuda tanto a fijar carbono, como a mantener el agua dentro del sistema huerta”.

Es por ello, que este próximo 24 de mayo, el Cedel UC y el MIRAS Araucanía, junto a la Fundación Ibañez Atkinson, realizarán en la Huerta Agroecológica El Boldo, del CIDS, Michel Durand Q. en Villarrica, un intercambio de semillas y saberes abierto a todo el público.

La invitación es a acercarte con semillas, plantas, conservas, artesanías o alimentos, entre otros productos que menciona la agrónoma, destacando que siempre deben ser de producción propia. “Es una experiencia muy enriquecedora donde se aprende de otros y es así como vamos fijando conocimiento para aplicar luego en nuestros espacios”.

Inscríbete escribiendo al WhatsApp +56 9 9639 1653, o al correo criosg@uc.cl indicando en el asunto “Inscripción intercambio semillas”.

©CEDEL

Texto gentileza de: Matías Durán, Comunicaciones CEDEL UC

Seminario SUFICA: «¿Cómo proteger la biodiversidad en fincas agrícolas en la Caatinga?»

Cuándo: 1 de abril a las 9:00 hrs.
Dónde: Transmisión en línea
Organiza: Proyecto CONICYT / FONDEF N°BBR0164291

El proyecto SUFICA – «Sustainable Fruit farming In the Caatinga: managing ecosystem service trade-offs as agriculture intensifies« (CONICYT / FONDEF N°BBR0164291) invita a todas las personas interesadas en fruticultura sustentable al seminario SUFICA «¿Cómo proteger la biodiversidad en fincas frutícolas en la Caatinga?» a realizarse este viernes 1 de abril a las 9:00 hrs. vía telemática.

El seminario contará con la participación de destacados investigadores nacionales e internacionales provenientes del campo de la agroecología, quienes, a través de conversatorios y conferencias temáticas, presentarán sus últimos resultados asociados al proyecto de recuperación y conservación de la biodiversidad en en el valle del São Francisco, en el noreste de Brasil, una región altamente afectada por la intensificación agrícola.

Las y los interesados podrán acceder al seminario a través del linkk https://bitly.com/seminariosufica. No requiere inscripción.

El proyecto SUFICA es una colaboración entre investigadores de Chile, Brasil y UK, para el desarrollo de metodologías y estrategias para la gestión sustentable de la biodiversidad al interior de predios frutícolas.

Programa del seminario

11 de febrero: Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Este 11 de febrero nos sumamos a la celebración del #DiaMujerYNinaEnLaCiencia

Les presentamos los perfiles de 6 de nuestras investigadoras que impulsan el trabajo en distintos temas de estudio, como Claudia Rojas, que investiga el ecosistema suelo, Loretto Contreras, que se dedica a estudiar las algas y sus múltiples servicios ecosistémicos; Belén Gallardo, que indaga en la biodiversidad del bosque nativo; Josefina Poupin, que se concentra en la microbiota de las plantas y sus interrelaciones; Francisca Blanco, que estudia las estructuras genéticas y moleculares de las plantas en respuesta a fenómenos ambientales, y Marcela Jaime, economista ambiental que analiza las respuestas humanas frente a políticas públicas medioambientales.

Revisa abajo las entrevistas que hemos realizado.

Claudia Rojas: visibilizando el mundo vivo bajo nuestros pies

Loretto Contreras: “hemos perdido la conexión con los alimentos del mar”

Belén Gallardo: apreciando el bosque nativo, un tejido a la vez

Josefina Poupin, y la estrecha relación entre microorganismos y plantas

Francisca Blanco y las respuestas de las plantas ante un mundo cambiante

Marcela Jaime Torres: “Es posible buscar la excelencia desde la colaboración”


Núcleo Milenio con presencia CAPES producirá plantas «súper adaptables»

El centro, liderado por la Universidad Andrés Bello (UNAB), contará con un grupo multidisciplinario de investigadores, entre los que se encuentra, como directora alterna, la bióloga CAPES María Francisca Blanco.

“Núcleo Milenio para el Desarrollo de Plantas Super Adaptables”, o MN-SAP, es el nombre de uno de los ocho nuevos Núcleo Milenio en Ciencias Naturales y Exactas aprobados el pasado 23 de noviembre por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), en una nueva versión de este importante concurso. El centro, comandado institucionalmente por la Universidad Andrés Bello (UNAB), tendrá como directora alterna a la investigadora de Línea 2 de CAPES, María Francisca Blanco.

La propuesta apunta al desarrollo de plantas que adquieran y utilicen de forma más eficiente el fosfato de roca (Pi), un nutriente no renovable indispensable para el crecimiento vegetal, y del cual se proyecta un déficit global en los próximos 50 años, asociado a la contaminación de agua y suelos.

La Dra. Blanco, académica y directora de Investigación de la UNAB, presentó la nueva iniciativa en el sexto Encuentro Anual CAPES, donde detalló los alcances el nuevo Centro y sus desafíos para los próximos años.

El agro contra el cambio global

“El problema que buscamos atender es el alto impacto que tiene el cambio climático en el desarrollo socioeconómico de nuestro país, específicamente, sobre la agricultura. En Chile, poseemos abundante evidencia de fenómenos como la desertificación de la zona central, la pérdida en la disponibilidad de agua, la erosión y falta de nutrientes, y la persistencia de plagas, todos los cuales afectan de sobremanera al sector agrícola” explicó la investigadora.

Estos efectos, sumados a la creciente demanda por alimentos a causa de la sobrepoblación, ponen una enorme presión sobre la producción de alimentos tanto a nivel mundial como nacional, y específicamente, sobre la capacidad de las plantas para sostener dicha demanda.

“Este escenario llevó a nuestro equipo a pensar en soluciones sostenibles y provenientes de la misma naturaleza” nos contó Blanco, “incorporando oportunidades que están presentes en nuestros suelos Allí, los microorganismos asociados a las plantas tienen una serie de capacidades que podemos identificar y utilizar para mejorar la nutrición de estas plantas y hacer de ellas organismos súper-adaptables, que hagan frente a los distintos tipos de estrés que experimentan”.

De este modo, señaló la profesional, “nuestro principal objetivo es aumentar la productividad vegetal mejorando la captación de fósforo y la translocación de este nutriente bajo condiciones de múltiples estreses, aprovechando las propiedades de las comunidades microbianas que logremos identificar y seleccionar”.

Plantas súper-adaptables, microbios súper-compañeros

Para lograr estos objetivos, los investigadores miembros del nuevo Núcleo planean, en primer lugar, elucidar los mecanismos celulares que subyacen a la captación de fosfato por parte de la planta bajo condiciones de estrés salino, y presencia de áfidos. “Usando como planta modelo a la especie Arabidopsia vamos a trabajar con variaciones genéticas naturales, redes transcripcionales y estrategias de secuenciación y análisis masivos hasta llegar a obtener cinco genes candidatos asociados a la captación de este nutriente, que esperamos validar”, comentó Blanco.

En una segunda etapa, continuó, la idea es maximizar la performance de estas plantas bajo condiciones de baja disponibilidad de fósforo, integrando microorganismos productivos acoplados a la selección de tomates genéticamente modificados.

“Nuestro propósito es finalmente es ser pioneros en la generación de avances en ciencia básica y agricultura para promover el desarrollo socioeconómico de Chile, y con impacto mundial, teniendo la sostenibilidad de nuestros servicios ecosistémicos el en el centro de nuestro trabajo” concluyó la bióloga.

MN-SAP también contará con la participación de los investigadores CAPES Josefina Poupin como investigadora asociada, Thomas Ledger como investigador adjunto, y Bernardo González como miembro del comité de investigadores Senior del Centro. Su director será el académico UNAB, Dr. José Estévez.

Junto con UNAB, institución responsable, son parte de este Núcleo las Universidades Adolfo Ibáñez, de Talca, Arturo Prat, y Pontificia Universidad Católica de Chile. El Núcleo también cuenta con el apoyo de la empresa SynergiaBio, compañía especializada en biotecnología agrícola ubicada en la región del Maule y que permitirá llevar estos experimentos directamente al campo.

Texto: Comunicaciones CAPES