Congreso UC de Educación Católica | 12 y 13 de octubre

“Educar es un acto de esperanza” es el nombre de la nueva versión del evento organizado por la Pontificia Universidad Católica de Chile, que se realizará los próximos 12 y 13 de octubre. La iniciativa invita a todas las escuelas, colegios, universidades, centros técnicos y profesionales a tener un diálogo profundo sobre el sentido de la educación.

Trabajar por una formación más humana e integral, al servicio de los demás, es la invitación que realiza la UC a todas las instituciones educativas de Chile y Latinoamérica en éste, el primer Congreso Internacional de Educación Católica, organizado por la Casa de Estudios. 

Ignacio Sánchez, Rector de la Universidad Católica, reafirmó la necesidad de detenernos a pensar sobre la importancia de una buena educación académica y religiosa en el Chile de hoy. «Creemos que una parte esencial de nuestra misión como Universidad Católica es reflexionar sobre el presente y futuro de la educación católica ante los cambios acelerados que no solo vivimos en Chile, sino en toda la región. La redacción de una nueva Constitución, las enormes brechas educativas producto de la pandemia y la falta de profesores para responder a las necesidades de las escuelas, son el contexto idóneo para detenernos a pensar en cómo enfrentar estos desafíos, desde una perspectiva amplia y dialogante. Para ello hemos buscado contar con una presencia regional de distintos actores cuyas propuestas puedan aportar con entusiasmo y creatividad a la pregunta por la educación católica», aseguró.

El ganador del Global Teacher Prize 2019, Peter Tabichi, será quien dicte la conferencia inaugural. Él es fraile franciscano, oriundo de Kenia y abordará el sentido de la educación católica desde el pacto educativo global. Asimismo Francesc Pedró, Director del Instituto Internacional de la UNESCO para la educación superior de América Latina y el Caribe, expondrá sobre los aportes de la educación superior a las brechas educativas. Por su parte, José María del Corral, Director Mundial de Scholas Ocurrentes, será el encargado de tratar sobre una cultura del encuentro en la educación superior. 

En tanto habrá cuatro paneles cuyas temáticas serán “Educando en libertad desde la identidad”, “Una educación con sentido”, “Vocación docente, pasión por educar”, “Misión educativa, hacia un nuevo mundo”. Todos ellos contarán con un moderador y cuatro destacados panelistas de Chile y el mundo, quienes compartirán su mirada respecto al sentido de la educación, generando un diálogo enriquecedor entre ellos y la audiencia.

Adicionalmente, habrá mesas temáticas, instancias paralelas en las que se expondrán las ponencias que fueron seleccionadas por un Comité Académico luego de la realización de un concurso. Los inscritos al Congreso están invitados a dirigirse a una de las múltiples salas virtuales, donde se expondrán tres ponencias relacionadas y se dará espacio al diálogo en torno a preguntas del público.

El Congreso UC de Educación Católica, que es gratuito y en su totalidad online, cuenta con el patrocinio de la ODUCAL (Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe) y la FIUC (Federación Internacional de Universidades Católicas) y tiene el apoyo de más de 80 instituciones educacionales. Su programa consta de dos días en los cuales habrá conferencias de grandes invitados ligados al mundo de la pedagogía, paneles abordando distintas aristas y miradas de la formación y mesas temáticas en las cuales se tendrá un diálogo en directo a partir de trabajos seleccionados de distintas materias.

El Congreso UC de Educación Católica invita a participar a todos, personas del mundo público y privado, religiosos y laicos, profesores, padres, alumnos y todo aquel que cree verdaderamente que la educación salva vidas, acorta brechas y enriquece el espíritu. 

Para más información e inscripciones, ingresa a www.educacioncatolica.cl.

Invasión en la Isla: un cuento para conservar la flora y fauna nativa

CAPES lanza el libro “Invasión en la Isla”, sobre los efectos de las invasiones biológicas en los ecosistemas. Especialmente dirigido a niños y niñas, la obra cuenta la historia de los habitantes de una isla donde comienzan a introducirse diversas especies exóticas y lo que sucede con las nativas.

Había una vez una isla con hermosos queltehues, flores, árboles y habitantes felices. Un día el alcalde, que nunca había salido de la isla, viaja al continente a una reunión con los demás alcaldes del país, en un postre descubre las moras y se lleva unas semillas a su isla, ¿qué podría salir mal?.

Así comienza el libro “Invasión en la Isla”, adaptado por Luz Valeria Oppliger de un cuento de la tradición oral y bellamente ilustrado por Antonia Berger, que nos relata qué es lo que sucede en un ecosistema cuando es colonizado por especies invasoras.

Luz Valeria, quien durante la creación de la obra era la Directora de Comunicaciones y Extensión de CAPES, nos cuenta que “este es un libro sobre invasiones biológicas para niñas y niños, con el cual se busca sensibilizar sobre la necesidad de proteger el patrimonio natural de nuestro territorio a través de una historia simpática y divertida”.

“Invasión en la Isla” también contó con la participación del Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB. Nélida Pohl, Directora de Comunicaciones del IEB, señala que “es crucial comunicar el impacto gigantesco que las especies exóticas invasoras tienen sobre las especies y ecosistemas nativos, de hecho las invasiones biológicas son uno de los 5 componentes del Cambio Global antropogénico, que está arrasando con la biodiversidad en Chile y el mundo. Es importante comenzar divulgando esta problemática con los niños, para que comprendan que no se trata de echar a quienes son distintos, por ningún motivo, sino de entender que nuestras acciones siempre tienen consecuencias, que muchas veces no podemos prever, por lo que la prevención es clave. ¿Para qué importar abejorros polinizadores, si en Chile tenemos miles de polinizadores nativos, para qué tener una mascota exótica, si se escapa podría causar un gran daño?”.

Pero ¿Qué es una invasión biológica? Es una situación que ocurre cuando una especie exótica, como un animal, planta, árbol u hongo, genera impactos ambientales, predominantemente negativos, en un territorio. En Chile hay muchas invasiones biológicas documentadas como la del castor en la región de Magallanes, la rana africana y el aromo en la zona central, el jabalí en la región de Los Ríos, el visón y algunas especies de pinos en el sur, entre muchas otras estudiadas también por investigadores e investigadoras de CAPES, incluyendo a su Director, Fabián Jaksic, y del Laboratorio de Invasiones Biológicas, LIB, del IEB.

“Este libro no posee un final feliz como muchos de los cuentos de la literatura infantil, ya que muestra la realidad de las reacciones en cadena de las invasiones biológicas. Nuestro público infantil debe conocer, desde temprana edad, las consecuencias de las malas decisiones que se toman constantemente y que tienen implicancias sobre la naturaleza”, afirmó Oppliger.

El libro está a la venta en www.orjikheditores.com. Además, en CAPES estaremos sorteando ejemplares del libro a través de nuestras redes sociales. Para nuestro primer concurso, les invitamos a enviarnos una foto de alguna especie invasora presente en su entorno, insectos, árboles, plantas, animales, aves u otra especie exótica, súbanlas a Instagram o Facebook, etiquétennos y agreguen #invasiónenlaisla. Tienen hasta el 15 de octubre.

También queremos compartir un video de Daniel García Pedersen, actor y cuentacuentos, que narró la historia de la isla, su alcalde y sus habitantes, en un estilo entretenido, con disfraces y las ilustraciones del libro. Presiona el enlace y ¡disfruta esta historia con moraleja!

https://vimeo.com/623578275

Texto: Comunicaciones CAPES


Curso introductorio «Jardines x la biodiversidad»

¿TE GUSTARÍA QUE TU JARDÍN O BALCÓN URBANO FUERA UN REFUGIO PARA LA BIODIVERSIDAD?

El curso introductorio Jardines por la Biodiversidad es una primera aproximación a conceptos fundamentales y prácticas de manejo sustentable para fomentar la biodiversidad a nuestro alrededor, promoviendo refugios seguros para la flora y fauna local en las ciudades donde residimos, en un contexto de crisis del sistema en su conjunto.

Si bien los contenidos a tratar en general corresponden a principios posibles de aplicar a nivel global, en esta primera versión el curso se enfocará en la zona central de Chile y su biodiversidad asociada. Así también, las salidas a terreno corresponden a lugares dentro de la ciudad de Santiago.

Invitan:
Corporación Jardín Botánico Chagual y CAPES UC.

Inicio:
Miércoles 20 de octubre

Término:
Sábado 11 de diciembre

Profesora guía:
Constanza Valenzuela S. Arquitecta del paisaje. Docente de Flora nativa DUOC UC.

Profesores invitados:
Según módulo

Modalidad:
8 clases teóricas online a través de plataforma Zoom. 2 clases prácticas con salida a terreno a Jardines al interior de PARQUEMET.

Horario:
Miércoles de 17:00 a 19:00 horas (clases teóricas)
Sábados de 10:00 a 13:00 horas (salidas a terreno)

Inscripción:
Interesados en inscribirse deben enviar un correo a contacto@jardinbotanicochagual.cl con asunto “Curso Jardines x la Biodiversidad”, indicando nombre, RUT y telefono.

Costo total:
$160.000 dividido en dos cuotas de $80.000. La primera se paga al inscribirse y la segunda debe realizarse al inicio del curso; o una transferencia bancaria por el total al momento de inscribirse.

Forma de pago:
Banco Santander, N° 01-743791, Rut 65.180.150-8, contacto@jardinbotanicochagual.cl

Coordinación y contacto:
contacto@jardinbotanicochagual.cl
@corporacionchagual (Instagram y Facebook)

Descargar programa completo del curso.

¿Cómo piensa la Convención Constitucional? Analizando las redes semánticas de los convencionales constituyentes

Un estudio que contó con la participación del investigador CAPES, Gonzalo Ruz, se valió de los programas de cada candidato convencional elegido para comprender las convergencias y divergencias conceptuales presentes en el organismo que redactará nuestra nueva Carta Magna.

Los debates y análisis acerca del actuar de la Convención Constitucional encargada de redactar una nueva Carta Magna para nuestro país, suelen provenir de juristas, sociólogos y cientistas políticos. Más allá del uso de encuestas y estadísticas para argumentar ciertas posturas, estas indagaciones suelen orientarse más hacia una crítica política que científica de la corporación, y no tienen por objeto necesariamente construir modelos que permitan entender o predecir el comportamiento de las y los convencionales durante la redacción de la nueva Constitución.

De ahí la novedad de un reciente estudio publicado por la revista “Puntos de referencia” del Centro de Estudios Públicos (CEP), que, en un intento por ir más allá de las percepciones subjetivas, recurrió a los datos para dilucidar los marcos conceptuales predominantes al interior de este nuevo poder constituyente.

El estudio, que contó con la participación del investigador del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES) y de la Universidad Adolfo Ibáñez, Gonzalo Ruz, analizó los programas presentados por los 155 convencionales constituyentes divididos en cuatro grupos: convencionales de pueblos originarios, convencionales independientes en cupos de partido, convencionales de partido y convencionales independientes. Esto, para explorar los conceptos e ideas presentes en los imaginarios de estos grupos y cómo se relacionan entre sí.

Para ello, los autores emplearon una herramienta de visualización denominada bigram, la cual permite observar una red de términos relacionados a partir de la frecuencia de coocurrencia entre dos términos (el número de veces que aparecen juntos) dentro de un documento.

“Un aspecto relevante en el proceso de escritura de una nueva Constitución dice relación con el significado de conceptos políticos fundamentales dentro de la misma”, nos cuenta Ruz. “En un principio, cada convencional podría tener su propia opinión e interpretación sobre algún concepto, y por lo tanto, durante el proceso de deliberación, se podrían apreciar transformaciones de las semánticas de conceptos importantes que finalmente estructuran el lenguaje social y político que contendrá el debate. Por lo tanto, poder ir analizando esta evolución semántica de los conceptos en que las y los convencionales logran convergencia, de algún modo sirve para ir analizando la construcción de la Constitución”. 

Entre sus resultados, el estudio identificó cuatro grandes nodos semánticos en los programas: uno en torno al concepto de derechos, otro asociado a las expectativas del proceso constitucional, otro que aborda temas socioinstitucionales y uno asociado específicamente a los pueblos originarios y el carácter plurinacional de la república.

Convergencias y divergencias

A partir de estos grandes polos, el equipo se dispuso a encontrar las principales coincidencias y diferencias entre los cuatro grupos de convencionales en estas materias, desmitificando de paso varios prejuicios en torno a su distribución. “Una preocupación común que circula en la discusión pública es que varios de los convencionales no tienen formación en materias constitucionales” comenta Ruz. “Sin embargo, lo que se observa en nuestro análisis es que en todos los grupos la referencia al catálogo de derechos clásicos de la modernidad (civiles, políticos y fundamentales) y a la evolución de esos derechos en el siglo XX no solo está presente en sus programas, sino que es un nodo central desde donde se articulan los demás significados”.

“Del mismo modo”, continua “hay una coincidencia importante entre los convencionales en cuestiones de renovación socio-institucional y el desarrollo de políticas públicas para actores diversos. En ese aspecto, las diferencias se observan en relación con el énfasis en la preocupación por determinados grupos (personas con discapacidad, niños, niñas y adolescentes, personas y diversidad de género) o temáticas (medioambiente), y en la denominación “pueblos indígenas” versus “pueblos originarios””. Esto último, explica el académico, refleja diferencias históricas que pueden traducirse en estrategias y alianzas políticas distintas potenciales al interior del colectivo de pueblos originarios y entre este grupo y los demás conglomerados.

Las particularidades de cada red semántica, sin embargo, comienzan a emerger cuando se analizan los programas de cada grupo por separado. Mientras que los convencionales de pueblos originarios centran sus compromisos y expectativas a sus intereses particulares y a su propia autocomprensión como pueblo, en los convencionales independientes en cupos de partido se destacada o una preocupación por los derechos de las personas con discapacidad (también presente en otros colectivos). En otros nodos, aportan con más fuerza a la idea de seguridad social y débilmente al discurso sobre las expectativas constitucionales.

En el caso de los convencionales de partido, estos incorporan al mapa conceptual los derechos civiles, de las personas, culturales y económicos, así como la idea de ejercicio de derechos y la asociación entre derechos y libertades. De esto, arguyen los investigadores, puede derivarse que los programas de los convencionales militantes son centrales para configurar las distintas dimensiones del constitucionalismo clásico y contemporáneo en la práctica de la Convención.

Por último, la red semántica de los convencionales independientes (la más densa y variada de los cuatro grupos), no difieren conceptualmente con la de miembros de partidos, salvo por la aparición de la idea de “reconocimiento de derechos” y de “vida digna” (en el nodo uno y dos respectivamente).

“Recursos naturales” y “cambio climático”

Otro gran tema que fue analizado por los investigadores tuvo relación con el debate ambiental. Allí, Ruz nos explica que “si bien, en la mayoría de los grupos este tema es incluido bajo la noción de “recursos naturales”, en el caso de los convencionales independientes se aprecia la formación de un conjunto de conceptos y asociaciones que relacionan entre si las ideas de cambio climático, protección ambiental, igualdad y participación. La idea de “recursos naturales” remite fundamentalmente a una concepción de la naturaleza como fuente de valor para la sociedad, mientras que la de “cambio climático” la entiende en su vulnerabilidad y de manera más integral, y apunta a ideas como la de los “derechos de la naturaleza” o a formulaciones de pueblos originarios como la “madre tierra”. Esta puede ser una fuente de discrepancias en actitudes en las futuras prácticas políticas de la Convención” apunta.

Para Ruz y el resto de los autores, el estudio de las nuevas prácticas y estructuras institucionales que empiezan a construirse en este especial periodo político del país, debe considerar una exploración detallada de las transformaciones de las semánticas que estructuran el lenguaje social y político. En ese sentido, este trabajo representa “una primera aproximación a la semántica constituyente a través del estudio de los programas presentados por los convencionales”, estudiando los momentos de “creación y cambio constitucional” como momentos de “creación y cambio conceptual”.

Accede al detalle de la investigación en el siguiente enlace.

Texto: Comunicaciones CAPES
Créditos de imagen: Cristina Dorador


La historia de los cánidos que podría explicar su actual amenaza para guanacos y ciervos

¿Qué hace que tanto guanacos como ciervos sean tan susceptibles al ataque de perros asilvestrados en Chile? Un equipo de investigadores buscó la respuesta a esta pregunta en las distintas estrategias de caza de estos depredadores, y su ocurrencia a lo largo de su historia evolutiva.

En el último tiempo, han sido frecuentes los reportes de ataques de perros abandonados a guanacos y otros ciervos tanto en Chile como en Sudamérica. En muchos de estos casos, la estrategia de depredación de estos canes ha sido la caza en manada (a diferencia de otras técnicas, como la emboscada), y el resultado de esos ataques ha sido, generalmente, exitoso.

La particular eficacia de este modo de caza o, dicho de otro modo, la susceptibilidad de los artiodáctilos sudamericanos al ataque de estos perros, fue lo que motivó a los investigadores Meredith Root-Bernstein, del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES) y Benjamín Silva, de la Universidad Católica de Chile, a encontrar una explicación científica a este fenómeno reciente, buscando para ello en la ecología, distribución y comportamiento de los cánidos chilenos y sudamericanos.

“Nos interesó el tema de los antiguos depredadores de Chile porque una cosa que se escucha recurrentemente, en el contexto de la reintroducción o conservación de los guanacos en el país, es que éstos son muy susceptibles a la depredación por manadas de perros vagos” explica Root-Bernstein.

Una hipótesis preliminar, relata la investigadora, “era que los guanacos simplemente no tuvieran experiencia con este tipo de depredación”, volviéndonos particularmente indefensos a dichos ataques, por una parte, “pero abriendo la posibilidad de que pudieran ser entrenados para defenderse mejor de ellos antes de ser liberados” nos cuenta. “Pero dado que los guanacos y los perros vagos deben haber coexistidos durante cientos de años a lo menos, si los primeros son susceptibles a los segundos, esto también puede deberse a una falta de adaptación genética de parte de éstos últimos, lo que para un programa de conservación es más difícil afrontar”. Fue así como, ante esta disyuntiva, y mediante una exhaustiva revisión bibliográfica, los investigadores se abocaron a determinar con qué frecuencia los antiguos depredadores del cono sur pudieron haber usado la caza en manada en contra de camélidos y ungulados, de modo de comprender de mejor forma el grado de adaptación actual      que estas especies tienen ante estos ataques. Sus conclusiones fueron publicadas en la revista Ecology and Evolution.

¿Una estrategia reciente?

Son muchas las estrategias de depredación presentes en la naturaleza. Una especie dada, en un período dado, puede cazar en grupo o en solitario; puede correr, acechar o saltar sobre su presa; puede matar con una técnica especializada o improvisar de acuerdo a las circunstancias. Y para cada una de estas estrategias de depredación, los animales depredados desarrollan estrategias de defensa adaptadas a ellas.

En el caso de los camélidos, ciervos y sus cazadores, los autores observaron que, tanto en el Pleistoceno como en el temprano Holoceno, los depredadores de estos animales fueron más que nada solitarios, o muy pequeños, como los perros venaderos (Speothos venaticus) en Brazil.  De hecho, no se encontró evidencia clara de especies que cazaran en grupo o fueran los suficientemente grandes para perseguir y derribar presas de este tamaño (con la sola excepción del pudú, mucho más pequeño) al oeste de los Andes. Tampoco existen certezas de que las poblaciones de guanaco que pudieron haber estado expuestas a este tipo de estrategias al otro lado de la cordillera desarrollan estrategias de defensa contra ellas.

“Probablemente no hubo nunca depredadores grandes que cazaban en manada en el cono sur” señala Meredith Root-Bernstein, “pero es difícil saber definitivamente si los guanacos habrían sido expuestos a ese tipo de presión de depredación en los tiempos prehistóricos, ni en qué momento exactamente habría empezado la presión de parte de los perros”.

Posibles hipótesis

Ante este panorama, los investigadores proponen en su trabajo tres posibles escenarios que podrían explicar la ausencia de tácticas de defensa en guanacos contemporáneos ante el ataque de jaurías de perros: el primero, supone que si hubo linajes de guanacos al este de los Andes que lograron desarrollar estrategias de defensa, pero que eventualmente se extinguieron o se aislaron de sus pares chilenos; otra posibilidad, señala que todos los guanacos alguna vez tuvieron adaptaciones a estos ataques, pero que las perdieron tras extinción de la mega fauna sudamericana al final de Pleistoceno, y por último, cabe pensar que estas adaptaciones siguen latentes en el abanico de respuestas defensivas del guanaco, mas por alguna razón desconocida, éstas no han podido ser expresadas adecuadamente en las poblaciones locales sometidas al ataque de perros.

Por ahora, sin saber las respuestas a estas hipótesis, que, advierten los autores, deben ser apropiadamente testeadas, para Root-Bernstein sigue siendo interesante explorar diversas aproximaciones a este fenómeno que permitan proteger a las poblaciones de guanacos reintroducidas de estas amenazas, especialmente la de los animales de protección. “Esta es una técnica que parece funcionar bien contra depredadores solitarios y en grupo, en otros contextos.  Los animales de protección pueden ser perros entrenados, o bien llamas o burros que viven con los ciervos o camélidos.  Y obviamente hay que pensar en desarrollar modos de control de perros vagos, promoviendo una tenencia responsable, por un lado, y mediante regulaciones que permiten su control letal, por otro” concluye la investigadora.   

Texto: Comunicaciones CAPES
Créditos de imagen: reurinkjan
(Creative Commons)


Cambio de uso de suelos y ecosistemas acuáticos: los vacíos de una relación intrincada

Un estudio de investigadores CAPES analizó la literatura referida al impacto de estos procesos antrópicos en ambientes acuáticos, identificando los sesgos, brechas y desafíos que enfrentan los científicos que exploran esta compleja interacción.

La estrecha relación entre los ecosistemas terrestres y acuáticos, marcada principalmente por el rol que cumplen éstos últimos en el transporte y almacenamiento de agua, nutrientes y energía para realizar múltiples procesos en tierra firme, ha sido ampliamente estudiada por ecólogos, geólogos y científicos ambientales. Sin embargo, cuando aguzamos la mirada a los impactos que fenómenos como el cambio de uso de suelo —una práctica que transforma la cubierta vegetal para el cultivo, la edificación, u otra actividad en beneficio de los seres humanos— tienen sobre océanos, lagos, ríos o humedales a lo largo del mundo, aún quedan zonas oscuras por iluminar.

Esa fue la conclusión a la que llegó un equipo de investigadores encabezados por el economista del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES UC), Francisco Fernández, luego de una revisión bibliográfica que identificó las brechas, sesgos y direcciones futuras en el estudio de estos impactos, y cuyas conclusiones fueron plasmadas en el paper Gaps, biases, and future directions in research on the impacts of anthropogenic land-use change on aquatic ecosystems: a topic-based bibliometric analysis”, publicado en la revista Environmental Science and Pollution Research.

El entendimiento y evaluación de cómo o de qué forma el cambio de uso de suelo por parte del ser humano afecta los ecosistemas acuáticos es un tema de por si desafiante, debido a la complejidad de las interconexiones que existen entre estos tipos de ecosistemas” explica Fernández. “Dada esta complejidad, quienes han abordado la materia generalmente lo han hecho desde una perspectiva que se restringe a: un cambio de uso de suelo particular (agricultura, urbanización, minería, forestales, etc.); causantes o estresores específicos (sedimentación, metales pesados, fertilizantes) o ecosistemas acuáticos individuales (río, cuenca, lagos, zonas costeras, y otros)”.

Ante dicho escenario, señala el también académico de la Universidad Mayor, el conocimiento asociado a los impactos de este proceso en dichos ecosistemas depende en buena parte del contexto local de cada investigación, relativo a aspectos como el tipo de cambio de uso de suelo analizado, de las múltiples escalas espaciales y temporales al momento de realizar el análisis, de las vías y mecanismos por los cuales el uso de la tierra influye en los ecosistemas acuáticos, como también de las respuestas que pueden tener los ecosistemas acuáticos a diferentes cambios de uso de la tierra.

Por esta razón, menciona Fernández, “el estudio apuntó a explorar y enmarcar estos saberes hasta hoy desperdigados desde una perspectiva más amplia”, atendiendo a las piezas del rompecabezas que aún quedan por encontrar.

Un mapa incompleto

Mediante un análisis bibliométrico de más de 2,700 artículos publicados entre 2007 y 2018, los investigadores pudieron determinar, entre otros aspectos, la distribución de las publicaciones en cuanto a su lugar de procedencia y el campo de estudio de las revistas donde fueron publicadas, identificando una prevalencia de las ciencias ambientales y los recursos hídricos en la literatura referida a este tema.

“Analizando el período completo en tus diferentes etapas, la frecuencia o importancia de las revistas académicas de naturaleza económica fue considerablemente baja”, comentan los autores, notando que apenas cinco revistas de este tipo publicaron estudios sobre el cambio de uso de suelo y sus efectos en ecosistemas acuáticos, el equivalente al 1% del total de la muestra.

El estudio también halló un crecimiento significado en la producción de conocimiento relacionada a este tema a lo largo del período, confirmando el interés progresivo de la comunidad científica por dicha problemática.

Desde el punto de vista geográfico, China es el país que ha experimentado el mayor crecimiento de publicaciones de este tipo en el último tiempo, provocado, especulan los autores, por los desafíos inmediatos que el desarrollo económico acelerado presenta en ese país. “El inédito progreso experimentado (en China) en décadas recientes, ha ido de la mano con un incremento en los niveles de ingresos de su población. De este modo, se observa una demanda creciente por productos intensivos en uso de suelos y explotación de recursos acuáticos, así como una expansión de las áreas urbanizadas del país (…) obligando a las autoridades a implementar planes que permitan un desarrollo más armonioso con el medio ambiente, y miradas de largo plazo en la explotación de la tierra”, detallan los investigadores.

Al gigante asiático, también se suman países como EEUU, Australia y algunas naciones europeas, evidenciando el interés del mundo desarrollado por invertir en estas problemáticas. “Muchos de estos países tienen registros, que, de alguna manera, muestran una preocupación en generar políticas basadas en ciencia para entender, analizar y controlar las problemáticas derivadas del cambio de uso de suelo y su impacto en ecosistemas acuáticos. Esta preocupación se traduce en proyectos, subvenciones y programas que financian investigación destinada a generar políticas basadas en la ciencia”, argumenta Fernández.

Pero la inversión desigual en estudios de este tipo también trae vacíos imposibles de soslayar. “Se destacan dos brechas importantes en la literatura”, observa Fernández, “primero, una baja participación de países de África y América Latina. En el caso de los países africanos, surge un llamado de alerta respecto a la falta de estudios relacionados a la temática, debido a los escenarios futuros que se plantean de escasez de recursos hídricos en la región. Para los países latinoamericanos, la urgencia pasa por los cambios que estos están experimentando respecto a los patrones de uso de la tierra, como resultado de la expansión de las fronteras productivas de las actividades del sector primario”.

En el contexto local, el economista señala a Chile como uno de los países (junto a Argentina y Brasil) que han aparecido en la escena académica relacionada con esta temática en el último tiempo. “Sin embargo, dada la importancia que las actividades productivas primarias como la agricultura, la minería y el sector forestal tienen en el país, las que implican un cambio de uso de suelo antrópico importante, aún estamos al debe” remarca.

Una mirada parcial

La segunda gran brecha descubierta por los autores fue la escasa presencia de disciplinas económicas y sociales en el tratamiento de estas materias. “En muchos casos” cuenta Fernández, “la evaluación integrada de la gestión de los recursos hídricos se ha concentrado en el control físico del agua, sin suficiente enfoque en los aspectos económicos. Aunque en los últimos años se ha incrementado la atención en incorporar esta mirada, al final del estudio hacemos un llamado a llevar a cabo futuras revisiones más focalizadas, que consideren términos relacionados a aspectos económicos y sociales conexos con los efectos del cambio de uso de suelo antropogénico en los ecosistemas acuáticos”.

De esta forma, los resultados del estudio revelan una necesidad urgente por estudios interdisciplinarios que consideren el impacto económico del cambio de uso de suelo, y el valor de los servicios ecosistémicos acuáticos que éste pone en riesgo.

El estudio también contó con la colaboración de los investigadores CAPES Manuel Muñoz, Roberto Ponce, Felipe Vásquez y Stefan Gelcich.  

Texto: Comunicaciones CAPES
Créditos de imagen: ARG_Flickr


Claudia Rojas: visibilizando el mundo vivo bajo nuestros pies

El estudio de la biodiversidad edáfica, entender cómo funciona este ecosistema, y aplicar estos conocimientos en procesos de recuperación de suelos y de adaptación y mitigación del cambio climático es el objetivo de investigación de Claudia Rojas Alvarado, académica de la Universidad de O’Higgins e investigadora de la línea 6 de CAPES.

“La ciencia estuvo siempre cercana a mi, desde la infancia, sin yo darme cuenta. Porque afortunadamente crecí en una familia donde la valoración, observación y cuidado de la naturaleza era algo común, lo que finalmente me derivó de forma natural a lo que me dedico hoy en día”.

Claudia Rojas Alvarado nació en Santiago, vivió y cursó la educación básica en La Florida y su educación media en el Liceo Carmela Carvajal de Prat, en Providencia, “aunque mucho de mi tiempo lo pasé en San Francisco de Mostazal, en la región de O’Higgins, y en Los Andes, en la Región de Valparaíso, donde visitaba continuamente a mi familia”, recuerda. Esta cercanía con el mundo rural fue lo que la llevó a estudiar la carrera de Ingeniería Agronómica en la Universidad de Chile, que fue donde comenzó su admiración por los suelos.

Claudia Rojas, biogeoquímica y ecóloga microbiana de suelos

Ver suelos degradados, no sólo por procesos de erosión, sino también por efecto de la contaminación, hizo que, tempranamente en su carrera, Claudia se preguntara qué podía hacer para recuperar esos suelos. El deseo de responder esa pregunta a través la ciencia la motivó a realizar un doctorado en “Environmental Soil Science” en la Universidad del Estado de Pennsylvania (EEUU), enfocado en ecosistemas naturales. “En las ciencias del suelo hay varias ramas, que se dedican al estudio de flujo de gases en el suelo, movimiento y almacenamiento de agua, estado nutricional, mineralogía, etc.; pero había un área que no había desarrollado mucho pero que siempre me llamó la atención, que era el aspecto biológico, la vida que ocurría dentro de los suelos y sus procesos biológicos, y fue justamente en esto que enfoqué mi doctorado”, explica la investigadora.

Al regresar a Chile, después de realizar dos posdoctorados de investigación, Rojas se presentó al primer concurso académico ofrecido por una de las dos Universidades estatales de reciente creación, la Universidad de O´Higgins (UOH), que inició su funcionamiento en 2017. “Ahí comenzó esta historia de desafío y motivación en una universidad nueva, donde hay todo por hacer. La mayoría de los académicos son más bien jóvenes, entre 30 y 40 años, con visiones y experiencias muy diversas; hay académicos que han estudiado en Chile, en Europa, en otras partes de Sudamérica, en Estados Unidos, hay una diversidad de pensamiento interesante, esa riqueza de formas de pensar es sin duda algo súper motivador que incentiva la investigación colaborativa y la innovación en la docencia”, señala.

Ecología microbiana y biogeoquímica de suelos

La ecología microbiana de suelos es la rama de la ciencia del suelo que analiza la interacción entre los microorganismos del suelo y cómo se relacionan con su medio. Por otro lado, la biogeoquímica es una ciencia interdisciplinaria, que convoca a la ciencia del suelo, ecología, biología, química, geología, entre otras áreas del conocimiento, que estudia los cambios geoquímicos que son mediados biológicamente.

“Mi investigación busca entender cómo la interacción entre los componentes bióticos y abióticos del suelo repercute en procesos como el ciclo del carbono y recuperación de suelos, temas tremendamente relevantes en este contexto de cambio climático”, señala Rojas, y agrega que “el conocimiento sobre la biota del suelo y este hábitat mineralógico y orgánico, lo aplico para restaurar estos suelos degradados, suelos que no pueden cumplir sus funciones ecosistémicas en el ambiente. Por ejemplo, si son suelos bajo bosque esclerófilo, están degradados de tal manera que se afecta el crecimiento de la vegetación nativa, o suelos agrícolas degradados que no pueden suplir o apoyar a la provisión de alimentos”.

Cuando hablamos de recuperar los suelos, se trata de recuperar la salud de estos ecosistemas para que puedan proveer servicios vitales como la provisión de alimentos, fibras y combustibles, reserva de agua dulce, captura de carbono, reciclaje de nutrientes, entre muchos otros. Claudia Rojas ha enfocado su trabajo en recuperar suelos que han sido afectados por la minería y, después de los megaincendios de 2017, también en la recuperación de suelos afectados por el fuego.

¿Cómo podemos proteger los suelos?

Los suelos son un ecosistema vivo, los organismos que viven ahí tienen diversos requerimientos metabólicos, por lo tanto, necesitan condiciones para que cumplan sus ciclos biológicos y puedan cumplir de buena manera sus funciones ecológicas. Por lo general, la vida que ocurre en los suelos está más concentrada en la superficie, en el primer metro de suelo, donde hay más acumulación de materia orgánica y crecimiento de raíces.

¿Cómo podemos cuidar el suelo? “Protegiendo siempre la superficie. El suelo es muy susceptible a la erosión, por lo que en cualquier contexto, agrícola o natural, siempre es importante tener una cubierta de suelo para que lo proteja, por ejemplo, de los impactos de la gota de lluvia”, manifiesta Rojas, “por eso cuando hay una tala de bosque acompañado de evento de precipitación, se favorecen los procesos erosivos (desprendimiento, arrastre y depósito de material ex situ); el color pardo que vemos en los ríos luego de estos eventos es justamente el suelo que se ha perdido desde las laderas de cerros desprotegidos”. Al perder las primeras capas de suelo, se pierde la vida asociada y por tanto sus beneficios ecosistémicos.

El mensaje, según ella, es mantener siempre los suelos cubiertos, con una capa de vegetación o de residuos orgánicos que puedan proteger del impacto de la gota de lluvia, y eso aplica también a los sistemas agrícolas. “Hoy en día el sector agrícola no solo tiene el desafío de producir alimentos, sino que también proteger los elementos naturales que hacen posible esta producción, es así entonces que prácticas de agricultura regenerativa o de conservación pueden ayudar a este doble propósito, donde la recuperación y conservación de suelos es clave. Esto se puede lograr con la utilización de cultivos de cobertera, cultivos entre hileras, mulch orgánicos como residuos de cereales, e incorporación de materia orgánica que disminuyan los riesgos de erosión y protejan la biota del suelo”, indica Rojas.

Además, estos manejos favorecen la acumulación de materia orgánica en los suelos, lo que también aporta a la retención de agua en el suelo, y por consiguiente a la adaptación a los efectos del cambio climático.

Suelo, incendios y cambio climático

Cuando se pierden las primeras capas de suelo en un incendio, uno de los componentes más importantes que se ve afectado es la materia orgánica y los organismos del suelo. Mientras más temperatura alcance el fuego, más poder tiene de calcinar estos elementos y de alterar las características fisicoquímica de los suelos.

“Parte de nuestros estudios están buscando mejorar estas condiciones en suelos incendiados por medio de reincorporar materia orgánica, y aquí me gustaría hacer un link con el tema de la importancia de los suelos para mitigar el cambio climático”, afirma la investigadora. “Estamos buscando fuentes de materia orgánica, más bien estables, que fomenten el secuestro de carbono en el suelo. Hemos probado distintas enmiendas y mientras más frescas, más promueven éstas la actividad biológica y, por tanto, la respiración del suelo. Eso quiere decir que más CO2 se libera a la atmósfera de lo que queda retenido en el suelo. Si consideramos que alrededor del 80% del carbono de los ecosistemas terrestres se encuentra en los suelos y que estos son capaces de almacenar cerca de 3 veces la cantidad de CO2 atmosférico, podemos considerar a estos ecosistemas como tremendos aliados para la mitigación del cambio climático si son manejados de forma adecuada”, enfatiza Rojas.

Por otro lado, su proyecto Fondecyt actual estudia el efecto de los incendios forestales en la biodiversidad microbiana y microorganismos fijadores de nitrógeno en suelos de bosque esclerófilo en la zona centro de Chile, dominados por especies como el quillay, litre, boldo y otras de tipo arbustivo. “Vimos cómo los incendios afectaban la biodiversidad microbiana, específicamente de algunas divisiones de bacterias y arqueas, así como microorganismos diazótrofos (fijadores de nitrógeno) de vida libre, que son aquellos que habitan los suelos sin necesidad de que existan plantas”, señala Rojas y añade que estos “son parte de los organismos pioneros en un proceso de sucesión ecológica, colonizan el suelo degradado, para luego dar paso a otros organismos y asociaciones simbióticas que van mejorando las condiciones de suelo que finalmente promoverá el crecimiento de la vegetación y la recuperación del funcionamiento de los bosques”.

Vinculación de la ciencia con el medio escolar

En 2017, después de los megaincendios, el Ministerio del Medio Ambiente convocó a un concurso extraordinario del fondo de protección ambiental y Claudia Rojas participó en uno de los proyectos adjudicados, que junto con buscar alternativas para recuperar los ecosistemas afectados por los incendios, también tenía un componente importante de educación ambiental. El trabajo experimental lo realizaron en Pumanque, una de las tres comunas más afectadas en la región de O’Higgins, donde en la escuela de esa localidad implementaron el programa de educación ambiental.

“Durante ese programa llevamos a las y los estudiantes a terreno para que vieran las parcelas experimentales montadas como parte del estudio, la idea era que ellas(os), visitaran y conocieran un experimento de campo y observaran en terreno aquellas diferencias que nosotros podemos reportar en un artículo científico, en un gráfico, por ejemplo, la comparación visual fue muy importante para explicar conceptos que de otra manera hubiesen sido más complejos de abordar”, cuenta Rojas,

“Para nosotros era muy importante llevar el conocimiento que se generó en esa experiencia a la comunidad, que fue directamente afectada por los incendios. Queríamos dar el mensaje de que, si bien es tremendamente importante que estos fenómenos se eviten, también necesitamos saber ‘qué hacemos luego de un incendio’, cómo podemos proteger el suelo y fomentar el crecimiento de la vegetación afectada. El hacer ciencia local y pertinente, creo que fue algo muy destacable de este proyecto”, finaliza.

Texto: Comunicaciones CAPES
Créditos imagen: Claudia Rojas

Investigador CAPES edita libro que actualiza la información sobre el control de plagas en Chile

El libro “Bases Ecológicas para el Manejo de Plagas”, publicado por Ediciones UC, es una compilación realizada por el investigador Sergio Estay, de los últimos estudios relacionados con la ecología y el control de plagas en nuestro país.

Una plaga es cualquier especie, biotipo o agente patógeno dañino para las plantas o productos vegetales, según la definición de la FAO. En Chile, podemos identificar entre ellas a insectos, hongos, animales y vegetales que, en un número masivo, pueden ocasionar daños a los cultivos agrícolas o plantaciones forestales.

Sergio Estay, académico en la Universidad Austral e investigador de la línea 4 en CAPES, se ha especializado en estudiar la dinámica de poblaciones y comunidades de este tipo, con un énfasis en aquellas especies perjudiciales para el ser humano. Él es también el editor del reciente libro titulado “Bases Ecológicas para el Manejo de Plagas”, publicado por Ediciones UC.

Con el objetivo de realizar una actualización de los textos sobre el tema en nuestro país, Estay reunió a un grupo de investigadores e investigadoras que trabajan en Chile, para, en sus palabras, “coordinar a un grupo de autores que están haciendo cosas bien de punta, para que cooperaran con un capítulo respecto a lo que ellos hacen y cómo unen en su trabajo conceptos de la biología o la ecología con el manejo de plagas, es decir, lograr este link entre lo básico y lo aplicado, que es tan difícil de conseguir”.

«Mucho se ha escrito sobre la importancia de una relación más estrecha entre la teoría ecológica y los métodos de control de plagas aplicados directamente en el terreno”, señala en su reseña la nueva publicación. Los agricultores, a lo largo del territorio, han utilizado métodos de control de plagas que tienen cierta base empírica y que han sido útiles en algunas circunstancias, pero al no tener un soporte conceptual, es difícil aplicarlos en escenarios diversos.

Por otro lado, la teoría ecológica no ha podido comunicar de buena manera al público objetivo sus avances en el desarrollo de prácticas de manejo más efectivas y eficientes. Actualmente, muchos de los problemas de los agricultores o tomadores de decisiones pueden tener soluciones sustentables y eficaces gracias a los métodos desarrollados por los ecólogos.

“En este libro, destacados investigadores demuestran, a través de varios capítulos, cómo la conexión entre teoría ecológica y el manejo de plagas es posible y, además, deseable y beneficiosa para todos”, manifiesta desde su casa editorial.

Estay espera que esta publicación sea de utilidad para investigadores, tomadores de decisiones, productores, estudiantes de distintos niveles y para todo aquel que se interese en estos temas. “Ya hay un par de colegas que lo van a usar de texto de clases de posgrado, en algunas universidades y esa era la idea, que hubiera un libro en español para estudiantes en Chile que resumiera estos tópicos, control químico, control biológico, legislación, invasiones biológicas, etc., así es que creo que es una buena mezcla y algo que va a servir bastante a los estudiantes de pre y posgrado, como texto base”, concluye el investigador.

Bases Ecológicas para el Manejo de Plagas” está disponible en el sitio web de Ediciones UC: https://ediciones.uc.cl/bases-ecologicas-para-el-manejo-de-plagas.html

Texto: Comunicaciones CAPES
Créditos de imagen: Ediciones UC


Nueva temporada de “Exploradores” destaca trabajo del CAPES

El nuevo ciclo del programa, transmitido todos los miércoles por las pantallas de 24 Horas, se estrenó con un episodio dedicado exclusivamente al Centro y algunos de sus proyectos, y contó con la participación en vivo de nuestro subdirector, Prof. Francisco Bozinovic.

El pasado miércoles 18 de agosto, por las pantallas del Canal 24 Horas (TVN), el subdirector de nuestro Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES UC, y Premio Nacional de Ciencias Naturales 2020, Dr. Francisco Bozinovic, acompañó vía telemática al periodista Nicolás Vial para comentar algunos de los proyectos de investigación que realiza CAPES actualmente, en una nueva edición del programa de ciencias “Exploradores: del átomo al cosmos”.

Durante la conversación, el investigador principal de la línea 3 de CAPES, “Fisiología del cambio global”, habló de las distintas líneas del Centro dedicadas al estudio de los impactos y potenciales soluciones a distintos problemas socioambientales que afectan hoy a nuestro país y a la región, desde la emergencia del cambio climático al desafío del desarrollo sustentable de nuestra matriz productiva.

Para ilustrar estos objetivos, el programa dio a conocer seis proyectos llevados a cabo por investigadores de nuestro centro, a través de tres reportajes que versaron sobre las formas de mitigar el impacto de la contaminación por metales, la restauración de ecosistemas afectados por la sequía y los incendios, y la protección de los océanos y la extracción sustentable de sus recursos.

Mitigando el daño por metales

El primero de los reportajes exhibidos presentó el trabajo de la Dra. Rossana Ginocchio, investigadora principal de la línea 1 de CAPES “Impactos ambientales de metales y recuperación de suelos”, quien encabeza dos proyectos destinados a mitigar el impacto de la contaminación por metales en relaves mineros —mediante el estudio de residuos orgánicos e inorgánicos que podrían ayudar a mejorar la capacidad de estas zonas para soportar el crecimiento de plantas nativas— y en suelos agrícolas, explorando el rol que tiene la hojarasca como barrera de protección para impedir la absorción en el suelo del cobre presente en los pesticidas y fungicidas usados en la industria frutícola.

Pero los desechos de la industria pesada en Chile no sólo impactan a los ecosistemas edáficos, tal como lo demuestra el trabajo de la investigadora de línea 1 CAPES, Dra. Loretto Contreras, quien también fue destacada en esta nota a través de un proyecto de investigación que busca aprovechar la capacidad de las algas para secuestrar los metales provenientes de desechos industriales descargados al mar, disminuyendo de este modo los niveles de contaminación presentes en el agua, y recuperando asimismo la rica biodiversidad presente en estos ambientes. Contreras y su equipo se abocan hoy a estudiar los potenciales usos que estas algas puedan tener como biofiltros para capturar otros metales, como aquellos presentes en ecosistemas de agua dulce.

Rescatando el bosque del fuego y la sequía

El segundo reportaje estuvo dedicado a las investigaciones CAPES que estudian los efectos de la sequía y los incendios forestales sobre los bosques nativos de la zona central, un ecosistema considerado un hotspot de biodiversidad a nivel mundial, y uno de los más amenazados por el cambio climático.

Una de estas investigaciones es la liderada por el ingeniero agrónomo Dr. Juan Francisco Ovalle, quien mediante un proyecto Fondecyt se aboca a determinar la existencia de aquellos rasgos funcionales en poblaciones de boldos que mejor se adapten al estrés provocado por el cambio climático, de modo de propagar estas poblaciones a aquellas zonas donde la sequía podría impactar más fuertemente.  En el caso de los incendios, la investigadora CAPES Dra. Claudia Rojas ha dedicado su trabajo a la implementación de prácticas de rehabilitación de suelos quemados por los últimos mega incendios de la zona central, mediante el empleo de enmiendas orgánicas y que incluyó una arista de educación ambiental con perspectiva socioecológica.

Por un océano sustentable

Finalmente, el último de los reportajes presentados difundió el trabajo de los investigadores CAPES dedicados a introducir prácticas sustentables en la extracción de recursos provenientes de los océanos, así como el cuidado de éstos mediante su conservación. En el caso del proyecto del Dr. Rodrigo Wiff, esto pasa por obtener datos fidedignos sobre el estado de poblaciones de peces como el congrio dorado, una especie de gran relevancia para la industria pesquera, de cuyos procesos reproductivos, comportamiento y diversidad genética, atributos vitales para un manejo racional de sus poblaciones, poco se conocía.

La Dra. Marcela Jaime, de línea 7, se aboca en cambio a otro aspecto crítico asociado a la salud de los océanos: la contaminación por plásticos. Junto a su equipo, la investigadora desarrolló un proyecto de educación ambiental que tuvo por objetivo analizar el conocimiento, las actitudes y las percepciones sobre el consumo y disposición de plástico en estudiantes de enseñanza básica de la región de Biobío (y de sus familias), y formarlos en un uso más consciente de este tipo de materiales.

Ve el programa completo en el siguiente video:

Texto: Comunicaciones CAPES
Créditos de imagen: Roberto N´espolo