Fabián Jaksic es certificado como Ecologista Senior de ESA

La comunidad de ecólogos más grande del mundo, Ecological Society of America, ESA, acaba de certificar a Fabián Jaksic, director de CAPES, como Ecologista Senior.

La Ecological Society of America, ESA, certificó a Fabián Jaksic, director de CAPES y Premio Nacional de Ciencias Naturales 2018, como Ecologista Senior de la institución. ESA es una de las sociedades científicas más antiguas en ecología. Fundada en 1915, con sede en Washington DC, se define como una organización no partidista sin fines de lucro, que tiene entre sus objetivos promover la ciencia ecológica, mejorar la comunicación entre ecólogos, promover la difusión de la importancia de la ecología entre el público, aumentar los recursos disponibles para la investigación e incidir en la toma de decisiones ambientales por parte de los responsables políticos.

ESA cuenta con más de 9.000 miembros, en 90 países, entre investigadores, académicos, tomadores de decisiones, gerentes de políticas, profesores y estudiantes de las más diversas áreas, como biotecnología, restauración ecológica, ecosistemas, cambio climático, extinción de especies, biodiversidad, entre muchas otras.

La organización publica 6 revistas científicas, las que se encuentran entre las más leídas y citadas en el campo de la ecología: Ecology, Frontiers in Ecology and the Environment, Ecological Applications, Issues in Ecology, Ecological Monographs y Ecosphere, esta última sólo online y de acceso abierto.

La categoría de Ecologista Senior se otorga a los líderes profesionales en ecología que han establecido un historial de excelentes contribuciones al campo en entornos teóricos y aplicados y que adhieren a los valores de ESA: integridad, inclusión y adaptabilidad.

Fabián Jaksic, Licenciado en Ciencias de la Universidad de Chile y Doctor en Zoología de la Universidad de California-Berkeley, es especialista en ecología comunitaria, estructura gremial, interacciones depredador/presa, biodiversidad, y especies invasoras. Actualmente es Profesor Titular del Departamento de Ecología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Miembro Correspondiente de la Academia Chilena de Ciencias.

Jaksic cuenta con más de 40 años de trayectoria, gran número de publicaciones ISI y múltiples asesorías al Estado, empresas privadas y organizaciones no gubernamentales tanto nacionales como internacionales. Su gran contribución científica ha sido reconocida con numerosos premios nacionales e internacionales y también por sus pares, con el nombre del lagarto del norte de Chile Liolaemus fabiani.

Texto: Comunicaciones CAPES


Los árboles que necesita Santiago

Estudio comparativo muestra que los árboles nativos son capaces de entregar mejores beneficios ecosistémicos en la ciudad de Santiago que las especies exóticas. Paradójicamente, en la capital los árboles exóticos son mucho más numerosos que los nativos. Revisa los resultados del equipo de investigadores de la USACH, UCENTRAL y CAPES.

Según estudios sobre los bosques urbanos en Santiago, de las 171 especies de árboles registradas, 150 son exóticas y sólo 21 nativas. Esto ha sucedido porque, históricamente, los criterios para forestar los espacios públicos de la ciudad son ornamentales o económicos, es decir, árboles considerados “bonitos”, baratos o los que estuvieran disponibles en los viveros.

Esta práctica ha provocado que las especies nativas, la mayoría de ellas parte del bosque esclerófilo endémico de la zona central de nuestro país, estén subrepresentadas en parques y plazas capitalinas. Así, podemos encontrar solo algunos espinos, molles, huinganes o maquis, y muchos arces japoneses, haya común, ginkgo, crespón rosados o magnolios.

Un equipo de investigadores de las universidades de Santiago de Chile, Central y CAPES UC han realizado un trabajo para ofrecer argumentos a favor de priorizar las especies nativas, considerando los servicios ecosistémicos que requieren los habitantes de Santiago. La investigación fue publicada en la revista Trees, con el título Native trees provide more benefits than exotic trees when ecosystem services are weighted in Santiago, Chile”. Conversamos con Sergio Castro, autor principal, investigador CAPES y académico de la Universidad de Santiago de Chile, quien relató que la idea del proyecto “nació ante la necesidad de reconocer la diversidad florística en la ciudad de Santiago. En términos generales, una fracción amplia de la población no es capaz de reconocer las especies de árboles que se hallan en la ciudad y valorar su importancia ecológica. Cubrir esta brecha es un aspecto muy relevante para tornar hacia un modelo de desarrollo que considere aspectos de sustentabilidad y bienestar humano”.

Servicios ecosistémicos

El concepto de “servicios ecosistémicos” se ha hecho cada vez más habitual en las conversaciones sobre medio ambiente, pero ¿a qué se refiere? Podemos decir que son aquellos beneficios que obtienen las personas de los ecosistemas y su biodiversidad. Pueden clasificarse en servicios de base o soporte (producción de oxígeno, reciclaje de nutrientes, etc.), de suministro (producción de madera, papel, otros), de regulación (polinización, flujos de agua, etc.) y culturales (turismo, recreación, educación, entre otros).

Son muchos los servicios que nos entregan los distintos ecosistemas en los que habitamos, los que varían según las especies que componen cada ecosistema y sus características climáticas, de suelo, ubicación, etc. En el caso de los bosques urbanos y áreas verdes, los especialistas realizaron un ranking con los 5 servicios más relevantes para los habitantes del gran Santiago: mitigación de material particulado atmosférico durante la temporada otoño-invierno; reducción del riego y economía del agua; provisión de sombra de calidad durante primavera-verano; mantenimiento de la calidad del suelo / suelos nitrificados; producción de frutos comestibles.

¿Por qué se eligieron estos servicios? “La elección se debió a la importancia que le brindan los ciudadanos”, indica Castro, “en general, se demanda una ciudad con una atmósfera menos contaminada, con un uso más eficiente del recurso hídrico y energético, fresca en verano, etc. Los árboles pueden contribuir a estos servicios demandados, por lo que su elección (como criterio) fue prácticamente inmediata”.

Características de los árboles

Los rasgos morfofuncionales de los árboles son las características que posee cada especie con las que pueden cumplir determinados servicios ecosistémicos. Por ejemplo, si consideramos la arquitectura del follaje, la forma del árbol permite proporcionar sombra con mayor o menor calidad. Como los árboles tienen características distintas, su aporte a los servicios ecosistémicos también es diferente. Por lo que los investigadores compararon árboles nativos y exóticos y su contribución a las necesidades de la ciudad.

Los rasgos analizados fueron el tipo de follaje, si es perenne o caducifolio, el primero (siempre verde) contribuye a la capacidad de retención de material particulado atmosférico; el requerimiento de riego, relacionado con la economía del agua; la arquitectura del follaje (sombra de alta o baja calidad); la capacidad de nodulación y fijación de nitrógeno, lo que aporta al buen mantenimiento de suelos orgánicos y si produce o no fruta comestible.

Sergio Castro y equipo encontraron que “en Santiago, la representación de especies nativas es baja; entre las especies de árboles, las especies nativas corresponden al 15%, en contraste al 85% que representan los exóticos” y cuando compararon los servicios ecosistémicos provistos por especies nativas y exóticas, “encontramos que los árboles nativos ofrecen un mayor beneficio cuando estos servicios son priorizados de acuerdo a las demandas reconocidas para Santiago. No obstante, las especies nativas no solo son las especies menos diversas al interior de la ciudad, sino que también las de menor abundancia”.

Estos resultados se transforman en una paradoja, ya que Santiago necesita una mayor infraestructura verde y los servicios ecosistémicos que brindan las especies arbóreas nativas son múltiples, temporalmente persistentes y muy demandados en Santiago, pero a la vez, las especies nativas son las menos comunes en la capital.

Al consultarle cuáles serían las mejores especies nativas para plantar en Santiago, Castro señala que “esto depende de los intereses y objetivos; de nuestro estudio, por ejemplo, podríamos proponer elegir entre los árboles mejor ponderados: belloto del norte, patagua, peumo, boldo, maqui, maitén, quillay, pimiento, olivillo, litre, entre otras especies. Todos ellos se encuentran presentes al interior de Santiago. De esta manera, aseguraríamos la representación de especies de árboles que más nos benefician, satisfaciendo a su vez, la necesidad de propagarlos para asegurar su conservación”.

El primer paso para contar con un diseño de infraestructura verde adecuada y tomar mejores decisiones sobre las especies arbóreas nativas y / o exóticas en las ciudades, es contar con una comparación de los servicios ecosistémicos proporcionados por estas diferentes especies, que es justamente lo que realiza este estudio. Conocida esta información, es necesario avanzar en el uso de criterios basados en servicios ecosistémicos para la plantación de árboles en Santiago, priorizando las especies nativas, maximizando los servicios ecosistémicos que proveen, mejorando la calidad de vida y la sostenibilidad urbana.

Texto: Comunicaciones CAPES
Créditos imagen: Claudio Olivares Medina


CAPES ofrece taller sobre acceso abierto a código y datos de investigación

El Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES UC, abre su taller “Disponibilidad del conocimiento científico y acceso abierto a código y datos de investigación”, de manera gratuita para la comunidad científica interesada.

El taller será dictado por Luis Verde Arregoitía, de la Universidad Austral de Chile, con la participación de Adriana Calahorra del Museo de Zoología de la Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México. La actividad es una introducción a algunas de las herramientas que facilitan análisis reproducibles y trazables mediante el uso de proyectos en el entorno de programación R y el ambiente interactivo RStudio. Además, se abordará el uso de repositorios permanentes para los datos, el código utilizado en una investigación, y el procedimiento para citar, compartir, y archivar esta información

La modalidad de estudio es 100% virtual, (50% teórico y 50% práctico), y se realizará los días 2, 7, 9 y 14 de septiembre de 16:00 a 18:00 horas, con un total de 8 horas. Para la realización del taller se solicita a los estudiantes tener previamente instalado R y R Studio, así como manejar los conceptos básicos de estas herramientas. Los inscritos recibirán un instructivo para descargar los materiales necesarios para las sesiones prácticas desde una carpeta compartida.

El taller se impartirá por Zoom y se utilizara un documento colaborativo en GoogleDocs para el material práctico. La grabación del taller dependerá del consentimiento otorgado por los asistentes. Sin tareas entre sesiones ni lecturas previas al inicio, no se contempla evaluaciones formales.

Las inscripciones son a través del formulario hasta el 1 de septiembre o hasta completar el cupo de 25 personas. La selección de estudiantes se hará por orden de inscripción

Consultas a Luis Verde, luisd@ciencias.unam.mx con copia al encargado de la organización del taller, César González Lagos, cesar.gonzalez.l@uai.cl

Accede al formulario inscripciones.

 

Científicos piden aprobar proyecto que obliga a forestales a ingresar al SEIA

En una carta conjunta firmada por las sociedades de Ecología y Botánica de Chile, IALE Chile, CAPES, el Instituto de Ecología y Biodiversidad y el Centro del Fuego y Resiliencia de Socioecosistemas, científicos y científicas nacionales demandan la aprobación del proyecto que modifica la Ley 19.300, que establece el ingreso de las plantaciones forestales industriales al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, y que se vota esta tarde en el Senado. A continuación compartimos la declaración íntegra.

Honorable Senador Juan Castro Prieto
Presidente Comisión de Agricultura del Senado de Chile

En relación a la moción parlamentaria de modificar la Ley 19.300 de Bases del Medio Ambiente para que las actividades de desarrollo o explotación forestal industrial ingresen al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, las Sociedades Científicas y Centros de Investigación Científica abajo firmantes queremos expresar lo siguiente:

En Chile, las plantaciones forestales cubren más de 3,1 millones de hectáreas. Más del 77% del total de esa superficie se concentra en las regiones de Biobío, La Araucanía y Maule, y más de la mitad del total de la superficie pertenece a dos grandes empresas forestales.

Los impactos y riesgos ambientales asociados a las plantaciones forestales industriales sobre la biodiversidad, disponibilidad de agua, suelo, paisaje y los incendios que afectan a las comunidades y a la sociedad en su conjunto son ampliamente conocidos y están documentados por numerosos estudios científicos. Tanto la disponibilidad de agua como los incendios forestales se ven exacerbados por el cambio climático, y por lo tanto, se hace aún más necesaria la evaluación de los impactos ambientales y riesgos de la actividad forestal.

No obstante, a pesar de sus impactos en diversos territorios, estas actividades no ingresan al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). Esto debido a que la ley especifica que las actividades a ser sometidas al SEIA se deben desarrollar en suelos frágiles, en terrenos cubiertos por bosque nativo y deben tener dimensiones industriales. El Decreto Nº 40 del Ministerio del Medio Ambiente establece que en las regiones de Chile con mayor actividad forestal, las dimensiones industriales
corresponden a superficies únicas o continuas de corta de cosecha final o corta de regeneración por tala rasa de 500 hectáreas anuales. Las grandes empresas presentan planes de manejo a CONAF por superficies inferiores, eludiendo así su ingreso al SEIA. El Estado y la ciudadanía no cuentan con
las herramientas legales y técnicas de transparencia y participación ciudadana, ni evaluación desde el Ministerio de Medio Ambiente y otros servicios del Estado, que permitan que las explotaciones forestales industriales evalúen, mitiguen, compensen y reparen sus impactos ambientales. Por otra parte, estas actividades no están sujetas al monitoreo y mediciones periódicas de variables de seguimiento como parte del Sistema Nacional de Información de Fiscalización Ambiental, accesibles a la ciudadanía.

El año pasado, la Comisión de Medio Ambiente del Senado aprobó el proyecto de ley que modifica la ley 19.300 para incluir la evaluación ambiental de plantaciones forestales industriales en cualquier tipo de suelo, y no solo en los frágiles. Esta iniciativa esperó por meses su votación en la Sala del Senado, y ahora se encuentra pronta a ser votada en la Comisión que Ud. preside.

Diferentes estudios científicos muestran que con el cambio climático, los impactos de las plantaciones forestales industriales se verán agravados por la disminución de precipitaciones y aumento de temperaturas en el centro sur de Chile. Es por esto, que los bosques nativos y su restauración han sido señalados como parte de los elementos clave para cumplir con los compromisos climáticos y adaptarnos a los desafíos del clima, ya que estos ecosistemas, además de capturar carbono atmosférico, proporcionan múltiples beneficios a la sociedad: Regulan el clima y el ciclo hidrológico, protegen los suelos de la erosión y éstos últimos actúan como sumideros de
carbono. Los bosques nativos conservan la biodiversidad, proveen medicinas y alimentos a las comunidades, crean oportunidades para el turismo y generan sentido de pertenencia.

Hacemos un llamado a las y los parlamentarios a aprobar el proyecto de ley que modifica la Ley 19.300, de manera que las actividades de desarrollo y explotación de plantaciones forestales industriales ingresen al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, pudiendo excluir de forma explícita de esta exigencia a los pequeños propietarios forestales definidos en la legislación forestal vigente. La aprobación de este proyecto de ley será de gran beneficio para el medio ambiente, las comunidades, la sociedad en su conjunto y las empresas forestales, que, al mejorar su desempeño ambiental y transparencia, mejorarán su aceptación social y operaciones en los vastos territorios que ocupan.

Reciba Ud. nuestros cordiales saludos,

Sociedad de Ecología de Chile
Sociedad de Botánica de Chile
IALE Chile
IEB-Instituto de Ecología & Biodiversidad
CAPES-Center of Applied Ecology & Sustainability
FireSES-Centro del Fuego y Resiliencia de Socioecosistemas

Imagen cortesía de: Danilo Medina (Flicr)


Declaración Pública: “Llamado urgente a suspender el uso de Especies Exóticas para la forestación dirigida a la captura de carbono en la Patagonia chilena”

En una declaración pública, miembros de CAPES y de otros 10 centros científicos chilenos, realizaron un llamado urgente a suspender la forestación con especies exóticas en la Patagonia, para captura de carbono.

En relación a las recientes iniciativas de forestación con especies exóticas en la estepa patagónica chilena con objetivo de captura de carbono, los abajo firmantes queremos expresar lo siguiente:

El cambio climático es un fenómeno global queestá afectando a los ecosistemas y las sociedades en todo el mundo con consecuencias aún impredecibles que representan una amenaza para el bienestar humano y la integridad de la naturaleza. En este escenario, es urgente reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (CO2, metano, etc.) y propiciar el aumento del secuestro de carbono mediante conservación, restauración y manejo de ecosistemas. Entre las soluciones basadas en la naturaleza para el secuestro de carbono, el establecimiento y recuperación de la cobertura boscosa perdida o degradada ha recibido especial atención, ya que es un mecanismo simple, relativamente barato y con otros múltiples beneficios ecológicos y sociales. Sin embargo, la evidencia científica ha demostrado que la plantación de árboles también puede tener impactos negativos si no se realiza de acuerdo a estrictos estándares que aseguren una adecuada compatibilidad entre las especies utilizadas y los ecosistemas a reforestar o restaurar. Un claro ejemplo del impacto negativo que puede resultar de forestaciones de coníferas introducidas con fines de captura de carbono son los incendios de gran magnitud que pueden liberar repentinamente gran parte del carbono almacenado.

En Chile, se están promoviendo y analizando diversos proyectos de forestación para aumentar la captura de carbono. Sin duda, estas iniciativas pueden ser beneficiosas cuando se evalúan y consideran los impactos sociales y ecológicos, y la toma de decisiones, a escala local, se realiza de manera participativa y abierta, pero resulta crucial también considerar los impactos negativos de estas acciones.

Recientemente, se han conocido algunas iniciativas que buscan mitigar el cambio climático mediante la plantación de especies exóticas en ecosistemas de estepa de la Patagonia chilena. Al respecto es importante considerar:

1) La estepa patagónica es un ecosistema endémico del cono sur de Sudamérica, y contiene un elevado número de especies de flora y fauna únicas. Dada la exclusividad de su fauna y flora, y el alto grado de estrés ambiental  al que están sometidos, la estepa patagónica ha sido clasificada como una de las ecoregiones del mundo prioritarias para la conservación por el programa Global 200 del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). La estepa patagónica es un ecosistema que ha evolucionado desde la era glacial en ausencia de cobertura arbórea, lo que no representa ningún problema ambiental; todo lo contrario, genera un paisaje único de inestimable valor ecológico, histórico, social, cultural, y además de importancia económica para la ganadería y el turismo.

2) La evidencia científica indica que, debido a que los pinos utilizados en estas plantaciones forestales provienen del hemisferio Norte y han evolucionado bajo otras condiciones climáticas y ecológicas, las plantaciones de pinos en la estepa patagónica generan una multiplicidad de impactos negativos como: a) reducir hábitat de especies nativas y la biodiversidad de especies herbáceas y arbustivas que no soportan competencia o sombra por especies arbóreas; b) disminuir la disponibilidad de agua en el suelo, las napas freáticas y los caudales, lo cual es crítico en estos ecosistemas de carácter semiárido; c) reducir el valor paisajístico y turístico de estas zonas australes al interferir con la mirada del paisaje, afectando el valor sociocultural de estas formaciones vegetacionales que son parte de la identidad de los habitantes de la Patagonia; d) promover la invasión de las especies plantadas, como los pinos, a zonas aledañas donde no se ha plantado, generando densos bosquetes que rápidamente homogenizan el paisaje y cuyo control es muy costoso; por último y de máxima preocupación dado el escenario de cambio climático, e) la combinación de plantaciones e invasiones de pinos en la estepa patagónica puede alterar el régimen de incendios forestales, aumentando la frecuencia, extensión y severidad de éstos.

3) Respecto a la fijación y secuestro de carbono, no hay evidencia concluyente respecto a cuánto carbono se libera o se captura al reemplazar la diversa estepa patagónica por una plantación monoespecífica de pinos. Estudios en otros ambientes de praderas naturales,  demuestran que una importante cantidad de carbono se almacena bajo la superficie, en el suelo, las raíces, y otros organismos del suelo. La evidencia indica que ecosistemas más diversos son capaces de capturar más carbono en el mediano y largo plazo.

En consideración de todos estos antecedentes hacemos un llamado urgente a suspender el uso de especies exóticas para la forestación dirigida a la captura de carbono en la Patagonia chilena. Además, queremos reafirmar que aún existen muchas tierras que históricamente estuvieron cubiertas de bosques en las regiones del sur de Chile y la Patagonia que actualmente se encuentran deforestadas, cuya reforestación y restauración con especies nativas sería una verdadera “solución basada en la naturaleza”. Es decir, una alternativa sustentable y duradera de captura de carbono recuperando la cobertura boscosa y conservando los procesos ecológicos y la biodiversidad de estos ecosistemas, además de proveer una multiplicidad de servicios ecosistémicos para las comunidades locales.

Instituciones firmantes

SOCIEDAD DE ECOLOGÍA DE CHILE

SOCIEDAD DE BOTÁNICA DE CHILE

SOCIEDAD DE BIOLOGÍA DE CHILE

INSTITUTO DE ECOLOGÍA Y BIODIVERSIDAD (IEB)

CENTER FOR CLIMATE AND RESILIENCE RESEARCH (CR)2

CENTER OF APPLIED ECOLOGY AND SUSTAINABILITY (CAPES)

ASOCIACIÓN CHILENA DE ECOLOGÍA DEL PAISAJE (IALE-CHILE)

CENTRO DEL FUEGO Y RESILIENCIA DE SOCIOECOSISTEMAS (FIRESES)

PROGRAMA VINO, CAMBIO CLIMÁTICO Y BIODIVERSIDAD (VCCB)

FUNDACIÓN CENTRO DE LOS BOSQUES NATIVOS FORECOS RED CHILENA DE RESTAURACIÓN ECOLÓGICA

Referencias relevantes

Di Sacco, A., Hardwick, K. A., Blakesley, D., Brancalion, P. H. S., Breman, E., Cecilio Rebola, L., Chomba, S., Dixon, K., Elliott, S., Ruyonga, G., Shaw, K., Smith, P., Smith, R. J., & Antonelli, A. (2021). Ten golden rules for reforestation to optimize carbon sequestration, biodiversity recovery and livelihood benefits. Global Change Biology, August 2020, 1–21. https://doi.org/10.1111/gcb.15498

Hisano, M., Searle, E. B., & Chen, H. Y. (2018). Biodiversity as a solution to mitigate climate change impacts on the functioning of forest ecosystems. Biological Reviews, 93(1), 439-456.

Nuñez, M. A., Davis, K. T., Dimarco, R. D., Peltzer, D. A., Paritsis, J., Maxwell, B. D., & Pauchard, A. (2021). Should tree invasions be used in treeless ecosystems to mitigate climate change?. Frontiers in Ecology and the Environment. https://doi.org/10.1002/fee.2346


Foto: Mónica Paz

Llamado a postular a posición posdoctoral en línea 2 de CAPES

La línea 2 del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES Chile, “Aproximaciones de la Bioingeniería a la Protección Ambiental y las Tecnologías Sustentables” ofrece una posición posdoctoral a desarrollarse entre septiembre de 2021 y agosto de 2022.

Los y las interesadas pueden postular a alguna de las siguientes líneas:

– Plasticidad genómica para colonización de plantas en rizobacterias promotoras del crecimiento de plantas.

– Genómica de bacterias degradadoras de modelos de lignina

– Estudio de asociación genética con resistencia/susceptibilidad mediante GWAS, en el sistema de Arabidopsis thaliana-Brevicoryne brassicae

– Genómica de bacterias para el tratamiento biológico de fármacos y productos de cuidado personal

– Diseño de consorcios bacterianos benéficos en Arabidopsis thaliana y caracterización de sus dinámicas ecológicas

Postulaciones:

Enviar CV y breve carta de fundamentación, señalando la línea escogida, al Profesor Bernardo González.

Correo electrónico: bernardo.gonzalez@uai.cl

Plazo: 15 agosto 2021

Texto: Comunicaciones CAPES

Energías renovables: los desafíos de incorporar a la ciudadanía en la toma de decisiones

Un estudio publicado en la revista Sustainability de MDPI, revisó más de 180 artículos científicos en busca de los indicadores y metodologías de evaluación de impacto social más comunes en proyectos asociados a ERNC.

En los últimos años, el agudizamiento de fenómenos asociados al cambio climático ha forzado a gobiernos de todo el mundo a acelerar sus procesos de reemplazo de soluciones energéticas basadas en combustibles fósiles, al uso más sustentable de las así llamadas Energías Renovables No Convencionales (ERNC). Sin embargo, a medida que estas iniciativas avanzan, la pregunta sobre su real impacto dentro de las comunidades locales aún no es del todo respondida.

Para ayudar a esa respuesta, un grupo de investigadores del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES UC), el Centro de Investigación e Innovación en Energía Marina y el nuevo Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS), analizó el modo en que se han ido incorporando criterios sociales y mecanismos de participación en los procesos de toma de decisiones asociadas a proyectos de energías renovables, en aras a anticipar mejor la factibilidad de estos proyectos en los territorios en que se insertan.

Su estudio, publicado en la revista Sustainability de MDPI, consistió en una revisión bibliográfica de más de 180 artículos científicos donde se identificaron 490 indicadores de evaluación de impactos sociales, los cuales fueron clasificados en 9 categorías dependiendo del tipo de impacto que se buscaba estimar: empleo, aceptación social, desarrollo social, impacto en salud, gobernanza, impacto visual, conocimiento y conciencia, valor cultural y justicia social.

Entre sus resultados, los investigadores observaron que la mayoría de los artículos revisados (92,3 por ciento) incluían un componente participativo, siendo la consulta a expertos el formato de participación preferente (75,4 por ciento).

Si bien estos datos revelan avances en el uso de lo que se conoce como enfoques de análisis de decisiones multicriterio (o MCDA, por sus siglas en inglés), también revelan una serie de desafíos en la implementación de este tipo de metodologías, que buscan incorporar a la ciudadanía en la evaluación de iniciativas con alto impacto social, en este caso, al momento de desarrollar iniciativas y políticas de energía renovable.

Un campo por conocer

El incremento sustancial de las energías renovables a escala global, argumentan los autores, exige la incorporación sistemática del factor “impacto social” como un aspecto central durante el desarrollo de cualquier proyecto energético. Sin embargo, medir los atributos sociales que inciden en este impacto es una tarea compleja.

“Los impactos sociales no son objetivamente negativos ni positivos”, explican, “más bien, dependen de las percepciones subjetivas y de la escala de análisis”. Esa incertidumbre obliga al estudio profundo de las expectativas sociales de participación en la discusión pública sobre nuevos modelos energéticos —ya sea en la adopción de prácticas de consumo más consientes ambientalmente, o la instalación de fuentes de energía renovables— y sus posibles consecuencias para el medio ambiente.

“Como articulador de políticas o proyectos energéticos, necesitas conocer las expectativas, demandas, y preferencias de todos los involucrados en un proyecto, incluyendo a la sociedad civil” comenta Roberto Ponce Oliva, co-autor del estudio, investigador CAPES y académico de la Universidad del Desarrollo. “El objetivo es conocer, de preferencia a priori, cuál es la posición de la ciudadanía con respecto a tu proyecto, qué aspectos le parecen positivos, y cuales negativos. Además, por medio de una adecuada participación ciudadana es posible conocer externalidades negativas (que genera el proyecto) y que el Titular puede no identificar” añade.

En el ámbito de las ERNC, continua el experto, existen varias externalidades negativas asociadas a su implementación. “Por ejemplo, la energía eólica podría generar ruidos molestos a las comunidades cercanas, afectación en el paisaje, e impactos negativos en las rutas migratorias de aves. Una adecuada participación ciudadana permitiría dos cosas: por un lado, que la comunidad conozca de primera fuente cuales son las características e impactos del proyecto, y por otro permite al Titular del proyecto identificar grupos de interés, potenciales afectados, y tener una idea de la magnitud de los efectos negativos”.

Tareas pendientes

Ponce y el resto del equipo investigador observaron un aumento significativo en la introducción de prácticas que aseguran esta participación, especialmente en proyectos sobre energías bioenergética, solar y eólica. Áreas como el estudio de energías geotérmicas y marinas presentan una menor presencia de estas metodologías.

Entre los objetivos más presentes a la hora de incluir la voz ciudadana en estas iniciativas, están la elección de la alternativa energética más adecuada a nivel de sostenibilidad, costo-beneficio, eficiencia, y su compatibilidad con políticas nacionales, además de la mejor ubicación para la instalación de plantas de energía en los territorios.

Por otra parte, un alto porcentaje de los trabajos analizados buscaron evaluar el impacto social de los proyectos en ámbitos como el efecto que éstos podrían tener en el empleo, su aceptación entre sus usuarios, consumidores o el público en general, o el desarrollo social que traerían a nivel local, de acceso a la energía o de calidad de vida en caso de implementarse. Otro aspecto mencionado fue el impacto en salud de estas iniciativas, particularmente en cuanto al ruido, la seguridad y el riesgo, y la contaminación.

Los resultados de esta revisión revelan no sólo avances importantes, sino también desafíos y brechas importantes en la inclusión efectiva de los impactos sociales y una participación más amplia en el desarrollo de las energías renovables, proporcionando conocimientos críticos para las políticas públicas en el sector energético. Para empezar, el grueso de los artículos revisados se concentró en países asiáticos y europeos, con una clara ausencia de artículos en América Latina y África.

En el futuro, comentan los investigadores, se espera que los países en desarrollo con alto potencial de generación de energía a partir de fuentes renovables, como Chile, enfrenten desafíos para incluir mecanismos de participación y evaluación de impactos sociales potenciales, como la inclusión efectiva de expertos como fuentes válidas de evaluación de estos impactos, la creación de plataformas regionales de aprendizaje en las que se puedan compartir experiencias y casos locales de aplicación de estas energía, y la adopción de mejores prácticas que permitan la inclusión de múltiples partes interesadas y sus valores de una manera estructurada y transparente.

En el caso de nuestro país, plantea Roberto Ponce Oliva, la legislación considera la participación ciudadana tanto para las Evaluaciones (EIA) como para las Declaraciones de Impacto Ambiental DIA, aunque, en estos casos, “la discusión que existe es si el mecanismo de participación actual es suficiente para evitar la judicialización de los proyectos” dice. “El problema es que la simple participación no garantiza que, una vez ejecutado el proyecto, y dadas sus externalidades negativas, la comunidad no recurra a la justicia para reclamar por sus derechos. Lo único que garantizaría que se evite la judicialización, es que se considere la opinión de las comunidades potencialmente afectadas desde la etapa de diseño del proyecto. Y esto último no es tarea fácil”.

Texto: Comunicaciones CAPES

Ecosistemas chilenos en riesgo frente a la exposición climática futura

En una evaluación necesaria para el desarrollo de planes de conservación adaptables al clima, un equipo internacional de investigadores de Chile, Corea del Sur y Estados Unidos, realizó un mapa de riesgos climáticos para todos los tipos de vegetación presentes en Chile, que proyecta los efectos que podrían sufrir los ecosistemas ante la crisis actual.

Chile es uno de los 35 hotspots o puntos críticos de biodiversidad mundial. Alberga tres ecorregiones y seis biomas terrestres de máxima prioridad para la conservación. Nuestro largo y angosto territorio, por sus características de aislamiento climático y geográfico causado por las barreras naturales de la Cordillera de Los Andes, el desierto de Atacama y el océano Pacífico, cuenta con muchas especies de flora y fauna endémica, únicas en el mundo.

Sin embargo, este tesoro natural está en peligro debido al cambio climático. Y a causa del alto endemismo presente en nuestros ecosistemas, el riesgo asociado a la desaparición definitiva de muchas de estas especies vuelve urgente la necesidad de evaluar el grado de vulnerabilidad que éstas sufren, para luego, con estos insumos, desarrollar planes de conservación adaptables al cambiante clima.

Un equipo internacional compuesto por investigadores de la Universidad de Chile, la Universidad Nacional de Seúl, la Universidad de California Davis, la Sociedad de Conservación de Vida Silvestre (WCS) y el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES UC, realizó un valioso aporte a la evaluación de los efectos del cambio climático en Chile a través de la elaboración de pormenorizados mapas de riesgo climático.

La investigación fue publicada en la revista Science of the Total Environment bajo el título “Climate exposure shows high risk and few climate refugia for Chilean native vegetation”. Su autor principal, Andrés Muñoz-Sáez, académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile e investigador de CAPES, conversó sobre los alcances de estos hallazgos.

¿Cuál fue su motivación? “La idea surgió en una conversación con el Dr. Profesor Jim Thorne (UC Davis), dado que esta aproximación de riesgo climático es relativamente nueva, (desarrollada por Jim y sus colaboradores) y no había sido aplicada en Chile. Nos propusimos generar un mapa comprensivo del riesgo de la actual vegetación existente a nivel de país. Todos trabajamos ad honorem y logramos concluir esta investigación sin financiamiento”, destaca Muñoz-Sáez.

Mapa de exposición climática futura proyectada para Chile.

Zonas de riesgo y de refugio climático

Los autores del trabajo definen el “riesgo climático”, como el impacto potencial en la vegetación relacionado a un cambio en las condiciones históricas del clima. Para su investigación, los especialistas modelaron el riesgo climático futuro utilizando mapas de vegetación actuales de alta resolución y mapas climáticos, para clasificar la frecuencia en la distribución de estas condiciones para cada uno de los 24 tipos de vegetación analizados, incluyendo 11 tipos de bosques, 5 tipos de matorrales y suculentas, 4 tipos de pastizales y 4 tipos de humedales.

Estos tipos de vegetación se distribuyen en diferentes zonas geográficas de Chile y cada uno de ellos se relaciona con las condiciones climáticas existentes en esas zonas. Teniendo esto en cuenta, se realizaron las proyecciones utilizando dos modelos de circulación para dos escenarios de cambio climático posibles. De esta manera pudieron definirse los niveles de riesgo para cada vegetación en el lugar donde geográficamente se encuentran actualmente, pero con la condición climática futura.

Muñoz-Sáez explica que “si las condiciones climáticas para cada tipo de vegetación se encontraban en el 80% de su distribución central, se consideró que el riesgo climático es bajo. Condiciones por sobre 80% fueron consideradas progresivamente de mediano, alto, y muy alto riesgo climático. Una condición de bajo riesgo climático implicaría un menor riesgo fisiológico de ese tipo de vegetación a las condiciones climáticas, por lo que condiciones de estrés climático pondrían en riesgo la tolerancia de los tipos de vegetación a las nuevas condiciones climáticas”.

También se localizaron refugios climáticos de vegetación, que en palabras del investigador “son áreas donde se espera que la vegetación existente permanezca dentro de las condiciones climáticas futuras. Es decir, son zonas donde se identificó un bajo riesgo climático y que están asociados a una zona geográfica definida. Estos refugios nos permiten determinar los lugares para poder priorizar su conservación y gestión”. Estas áreas no son muy abundantes y se ubican principalmente en los Andes centrales, la Patagonia y en algunas áreas costeras.

Vegetación chilena en alto riesgo

Bosque de Araucarias, provincia de Malleco

Pero, ¿qué significa que la vegetación en Chile esté en alto riesgo climático? Quiere decir que las condiciones climáticas podrían estar por sobre lo que las especies están adaptadas a soportar fisiológicamente. Esto implicaría desde una posible disminución de su sobrevivencia, hasta un potencial riesgo de extinción. “Sin embargo, esto también debe ser tomado con cautela”, matiza Muñoz-Sáez, “ya que por ejemplo la resiliencia de las plantas también podría desempeñar un papel clave bajo el cambio climático, con algunas especies capaces de persistir incluso bajo las condiciones climáticas futuras. En este sentido, el monitoreo a nivel comunitario y experimentos enfocados en fenología y la dinámica demográfica pueden ayudar a mejorar las predicciones del riesgo climático”.

Los resultados obtenidos muestran que en el escenario de mayores emisiones (RCP8.5, que representa las tasas actuales de emisiones de Gases de Efecto Invernadero o GEI), entre el 27,8% y el 43,6% de las áreas silvestre protegidas del Estado y entre el 32,2% y 43,6% de la vegetación que se encuentra fuera de éstas, se enfrentan a un alto riesgo climático. En particular algunas especies de Nothofagus nativos como la asociación hualo-roble, o las coníferas milenarias como la araucaria y el alerce, se encuentran muy amenazadas.

Así como este estudio permite reconocer los tipos de vegetación y zonas geográficas que se encuentren con mayor riesgo climático, también identifica, para cada uno de los tipos de vegetación analizados, lugares donde el riesgo pudiera ser menor, y que sirvan como refugios para la conservación. “Esta información es relevante para el establecimiento de nuevas áreas protegidas, la gestión y planificación predial en las actuales áreas silvestres protegidas, y fuera de ellas. Nuestros resultados permiten informar los esfuerzos nacionales para la planificación de la conservación, se pueden utilizar para identificar y gestionar prioridades para tipos de vegetación individuales (por ejemplo, zonas de refugio de alto valor de conservación) permitiendo la gestión in situ del patrimonio natural”, concluye Muñoz-Sáez.

Texto: Comunicaciones CAPES
Fotos: Andrés Muñoz-Sáez

Los microorganismos que podrían traer el verdor a los relaves de cobre

Un grupo de investigadores de CAPES UC y el Laboratorio de Bioingeniería de la UAI estudiaron el papel que tienen las comunidades nativas de microorganismos para ayudar a las zonas cubiertas por relaves de cobre a mejorar el establecimiento de plantas, factor clave en el uso de técnicas de fitorremediación para devolver el verde a estas zonas.

Todos los días, la industria minera deposita en la tierra toneladas de materiales de desecho de roca conocidos como relaves, resultantes del proceso de separación de minerales propio de la actividad extractiva. Con el tiempo, estas fuentes de contaminación —portadoras de altas concentraciones de metales pesados— son abandonadas junto con las minas que les dieron origen, generando impactos ambientales secundarios tales como la pérdida de diversidad de aquellos microrganismos benéficos para la colonización de plantas en suelos degradados.

Ante la inviabilidad de aplicar tecnologías convencionales de remediación en relaves de gran magnitud, un grupo de investigadores del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES UC, y del Laboratorio de Bioingeniería de la Universidad Adolfo Ibáñez, se abocó a estudiar el papel que tienen las comunidades nativas de microorganismos para ayudar a las zonas cubiertas por relaves de cobre abandonados a mejorar el establecimiento de plantas, y así anticipar la eficacia en el uso de técnicas de fitorremediación para devolver el verde a estas tierras.

Para ello, los científicos compararon el crecimiento de la planta nativa de Chile y Argentina conocida como romerillo (Baccharis linearis), así como la composición y dinámica de la comunidad microbiana en sustratos provenientes de dos depósitos de relaves de cobre abandonados de la región de Coquimbo: Huana y Tambillos, datos que luego fueron comparados con ejemplares de B. linearis cultivados en macetas de relaves frescos y suelo agrícola circundante.

Los resultados del estudio, publicado en la revista Scientific Reports, indicaron que tanto las bacterias nativas de los filos Actinobacteria, Gammaproteobacteria y Firmicutes, así como los hongos del género Glomus, pueden favorecer la aclimatación de esta planta en sitios de relave, facilitando, con el tiempo, cambios de vegetación y transformación de sustratos minerales en el suelo.

“El papel que tienen los microorganismos en el crecimiento, la nutrición y la salud de las plantas es cada vez más conocido” explican los investigadores. “Entre otras capacidades, los microorganismos juegan un papel clave en el establecimiento de las plantas, ya que degradan la materia orgánica, reciclan los nutrientes y protegen a las plantas del estrés”.

Sin embargo, hasta ahora no se había abordado el alcance que tiene la estructura de la comunidad microbiana, especialmente a nivel de su diversidad, en la germinación y desarrollo de plantas colonizadoras en relaves de la gran minería del cobre.

Para la investigadora de CAPES y académica de la Universidad Católica de Chile, Rosanna Ginocchio, estos resultados aportan a entender la importancia de colonizar estos relaves “pos-operativos” de forma simultánea, con microorganismos y plantas nativas que colonizan espontáneamente en estos sustratos. “Dado que los relaves no son suelos, la línea base de nutrientes como el nitrógeno y de los microrganismos encargados de descomponer la hojarasca que se acumula, es cero. Es así como esta doble colonización proveerá el nitrógeno de la hojarasca para las plantas vivas. El estudio fue clave en estudiar estos aspectos”, menciona la co-autora del estudio.

En concreto, se observó que el crecimiento de las plantas disminuía tanto en los sustratos sin comunidades microbianas abundantes como en los relaves frescos que contenían comunidades diferentes. “Descubrimos que se requería de una microbiota nativa para mejorar el establecimiento y el crecimiento B. linearis en los relaves, y que las comunidades microbianas estaban más influenciadas por la presencia de la planta pionera que por las propiedades fisicoquímicas del sustrato donde ésta crecía”, comentan en el trabajo.

“Las comunidades nativas (autóctonas) están mejor preparadas para interactuar positivamente con la planta en ese tipo de sustrato, que comunidades no nativas (alóctonas), esencialmente porque están mejor adaptadas”, explica Bernardo González, investigador CAPES y académico de UAI, co-autor del estudio.

Para el bioquímico, son varios los factores que explican la ayuda que los microrganismos brindan a las plantas durante su crecimiento y aclimatación: “Lo más probable es que los microorganismos ayuden a la planta a sobrellevar la toxicidad no solo de los metales, sino que de otros contaminantes presentes en el suelo. Asimismo, es muy probable que estas comunidades nativas ayuden a la planta a crecer mejor, independiente de que el sustrato no sea el más propicio” concluye.

Este es el primer trabajo que aborda los análisis de diversidad de las comunidades microbianas de los relaves de la minería del cobre abandonados. Además de los resultados ya descritos, este análisis también pudo arrojar luz sobre lo que está impulsando la diversidad de ambos relaves estudiados y las comunidades microbianas de B. linearis en los suelos circundantes.

Texto: Comunicaciones CAPES
Foto: Relave de cobre (Osmar Valdebenito)