Estudio analiza el impacto de los temporales de 1982 en la crisis social del Chile de la dictadura

Los investigadores Pablo Camus, del Instituto de Historia de la Universidad Católica y Fabián Jaksic, del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES UC, analizaron los vínculos entre este catastrófico evento climático y los cambios políticos sucedidos en Chile con posterioridad.

Entre el 25 y el 28 de junio de 1982, 123,6 milímetros de agua precipitaron entre las regiones de Coquimbo y el Maule en solo 96 horas, en una enérgica expresión del fenómeno climático conocido como El Niño. Tal cantidad de agua provocó la salida de ríos, esteros y canales, afectando la infraestructura y equipamiento de varias ciudades y de miles de viviendas. En Santiago, se desbordaron el río Mapocho, el canal San Carlos, el zanjón de la Aguada, y los canales San Ramón, Las Perdices, El Carmen y El Canelo, interrumpiendo el tránsito vehicular y provocando cortes de energía, agua y teléfono. Diversas poblaciones y campamentos, así como los asentamientos situados junto a los canales de regadío y los ríos, fueron arrasados por las aguas.

Los investigadores Pablo Camus Gayán, del Instituto de Historia de la Universidad Católica y Fabián Jaksic, del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES UC, analizaron las consecuencias que este evento climático tuvo sobre el Chile de comienzos de los 80 desde un punto de vista socio-biológico y cultural. Sus conclusiones, fueron plasmadas en el paper titulado “Los temporales de 1982 y la crisis económica, política y social de la dictadura en Chile”, publicado en la revista Historia y Geografía de la Universidad Católica Silva Henríquez.

A juicio de los autores, las inundaciones, la recesión económica y la falta de ayuda por parte del Estado en un contexto de dictadura, estimularon la organización de ollas comunes entre los pobladores afectados por el desastre, constituyéndose así en la principal herramienta para hacer frente a la crisis desencadenada por los temporales y revitalizando los lazos de solidaridad que fueron la base para hacer frente a la dictadura.

“Estas organizaciones fueron el germen del reencuentro social y político de los pobladores, tras el largo “temporal” iniciado con el golpe militar de 1973”, plantean los investigadores “Así, ante un Estado ausente, las inundaciones de 1982 se transformaron en el inicio del fin de la dictadura militar”, relevando así cómo los fenómenos ambientales pueden servir de catalizadores o potenciadores de transformaciones sociales de gran magnitud.  

“Lo que nos propusimos con el Profesor Camus fue explicar cómo los fenómenos climáticos dentro de un mismo lugar conllevan o están asociadas a cambios sociales”, explica el también académico de la Universidad Católica y Premio Nacional de Ciencias Naturales, Fabián Jaksic. “Me refiero, en este caso, a fenómenos como la oscilación climática del sur —el Niño o la Niña— que trae tanto exceso de precipitaciones durante el Niño, como escasez de precipitaciones y sequías durante la Niña, dentro de un mismo territorio. Dadas esas fluctuaciones climáticas, que afectan a una determinada sociedad, lo que ocurre allí como respuesta a estas oscilaciones son medidas de tipo políticas, pero que dependen por supuesto del tipo de regimen político imperante”.

Otra de estas medidas, empujada por la catástrofe de 1982, fue una de las más grandes operaciones urbanas de erradicación de familias hacia la periferia de la capital, alejando a las personas de sus fuentes de trabajo y llevándolas a zonas sin la infraestructura urbana necesaria ni acceso a bienes y servicios básicos, concentrando la pobreza y generando problemas psicosociales anexos como narcotráfico, violencia e inseguridad, lo que hasta el día de hoy tiene un alto costo social. “Lo que ocurrió durante las inundaciones del 82 fue una tremenda segregación de la población”, acota Jaksic.

El trabajo es una reseña histórica que relata, con lujo de detalles, el firme e ineludible vínculo que existe entre los procesos sociales y naturales, que, en muchos casos, la investigación científica descarta a favor de una mirada más atomizada frente a la realidad. Ante esto, Jaksic y Camus se preguntan: ¿podemos considerar a la Naturaleza como un actor de los acontecimientos históricos? Los autores consideran que, al menos para el caso de los temporales de 1982-83, sí, pues funcionaron como un “factor coadyuvante” que daría comienzo a la larga agonía del regimen de Pinochet.

Para el director de CAPES, el recrudecimiento de los efectos del cambio climático sólo acelerará el surgimiento de miradas más interdisciplinarias para explicar los fenómenos climáticos y ambientales: “Antiguamente una pandemia como la gripe española de 1928, ocurrían una vez en la vida de una persona. Lo mismo las grandes sequías e inundaciones. En cambio, moviéndonos a tiempos más recientes, lo que el cambio climático hace es aumentar la frecuencia de estas perturbaciones climáticas en el lapso de una generación. Y si las grandes fluctuaciones del pasado están asociadas con cambios importantes en el comportamiento institucional es individual de un país, hay que ponerle atención a cómo estas fluctuaciones pueden acelerar también las respuestas sociales de Chile y el mundo hoy. Una de las cosas que pueden pasar, por ejemplo, es que cuando la gente se dé cuenta de que el agua no es tan abundante como creíamos, vamos a tener respuestas sociales y culturales importantes” vaticina.

Texto: Comunicaciones CAPES
Foto: Publimetro

Se lanza Neguén, la app que hace visible las relaciones de la naturaleza

Neguén es una aplicación móvil que busca acercar la naturaleza a lo cotidiano a través del arte, el conocimiento y la tecnología. Invita a descubrir distintas especies que viven en nuestro territorio y a reconocer las redes de vida y de colaboración que existen entre ellas.

La primera versión de Neguén fue liberada para todo público el pasado 24 de junio, una fecha significativa, cercana al solsticio de invierno en que la cosmovisión mapuche celebra la renovación de un nuevo ciclo para la madre tierra, el We Tripantu.

Neguén es una aplicación, disponible para teléfonos móviles Android y iPhone, que invita a mirar afuera y descubrir las redes silvestres que forman las distintas especies en la naturaleza. Lo primero que tienes que hacer, después de instalar y abrir la app, es buscar un zorzal, una de las aves más comunes de nuestro territorio, y al encontrarlo, registrarlo y subirlo a tu mapa, podrás conocer las especies que se relacionan con este animal. A medida que vas registrando estas nuevas especies, irás conociendo otras aves, insectos, animales, plantas y árboles que forman la red de la vida natural de la que somos parte.

“En el caso de Neguén, la motivación comienza por el arte, se ejecuta por la ciencia y se implementa con la tecnología. Qué motivador es para mi presenciar esta interacción virtuosa de estas tres formas de obtener y transmitir conocimiento”, manifestó Fabián Jaksic, director de CAPES, en sus palabras de saludo durante la presentación de la app, realizada por las redes sociales de Neguén.

Con motivo del lanzamiento, también se realizó el conversatorio “¿Podemos reconectarnos con la naturaleza desde lo cotidiano?” en el que participaron Claudia Müller, artista visual y académica UC, Trinidad Swinburn, diseñadora gráfica UX-UI, Nicolás Lagos, investigador y fotógrafo documental, Carla Christie, bióloga marina y comunicadora científica, y María de los Ángeles Medina, arquitecta y directora del proyecto.

Una de las pantallas de la App.

“Esta es una aplicación bien paradójica porque está en el teléfono, pero nos está invitando a que tengamos un momento fuera y reconozcamos a las especies con las que convivimos, que no son todas palomas, que tienen nombres, hábitos, rutinas que están mezcladas con las de nosotros todos los días y que son las especies que mantienen viva a la naturaleza que nos mantiene vivos a todos. La ecología urbana funciona y queremos que ustedes puedan observarla a través de esta aplicación”, manifestó la directora de la iniciativa.

Además, durante la actividad, se premiaron las tres mejores historias del concurso #miamigosilvestre realizado en el canal de Instagram de Neguén, y cuyas ganadoras fueron Loreto (@detectivesdelanaturaleza), que presentó una historia que siguió a unos huevos que eclosionaron en orugas y luego se transformaron en mariposas; Isidora (@isidoraoh), que envió un reel sobre dos tórtolas que anidaron en su terraza y Marisol (@mar_y_solpaz), con un video sobre una pequeña avispa que apareció en un plato y observó atentamente con una lupa.

El proyecto fue financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación mediante su Concurso de Divulgación y Valoración de la CyT, versión XXIII, contó con el apoyo del Ministerio del Medio Ambiente y de CAPES a través de la asesoría científica de Francisca Boher, veterinaria, ecóloga y encargada de la unidad de transferencia del Centro. Pueden seguir al proyecto en sus redes sociales, en la web neguen.cl y bajar la app desde la plataformas de Apple y Android.

Texto: Comunicaciones CAPES
Foto: María de los Ángeles Medina, Neguén

Cómo el hallazgo de una mítica levadura salvaje llevó a la creación de la primera cerveza nativa de la Patagonia

En las cortezas de lengas, coigües y araucarias del bosque patagónico se escondió, durante siglos, el eslabón perdido del que nacen todas las cervezas lager del mundo. Un grupo de investigadores nacionales trabaja hoy con esta nueva levadura nativa para crear la primera cerveza local con denominación de origen.

Pálidas, espesas, frutales, de cebada o de trigo. Sea cual sea el estilo, la cerveza es una de las bebidas alcohólicas más apetecidas por los chilenos. Con una ingesta anual de 52,6 litros per cápita (según datos de 2019), Chile es el cuarto mayor consumidor de este aromático fermento en Latinoamérica, sólo superado por México, Brasil y Colombia.

Sin embargo, pese al éxito local de la famosa “birra” o “chela” (ni siquiera enlentecido por pandemias o cuarentenas) todas las variedades de cervezas presentes en Chile, incluidas las marcas nacionales, tienen un origen “extranjero”, al menos en los que respecta a las levaduras con las que se elaboran.

Tomemos el caso de la lager, el tipo de cerveza más consumida no sólo en Chile, sino también en el mundo. Identificable por un sabor acentuado (que se degusta mejor en frío) y una coloración dorada (al menos en sus versiones más comunes), el 95% de la industria que produce esta cerveza utiliza, para su fermentación, una variedad de levadura conocida como Saccharomyces pastorianus, desarrollada a lo largo de 500 años en la región de Bavaria, al sudeste de la actual Alemania.  

Al menos desde 1985, se sabe que S. pastorianus es una levadura híbrida, es decir, el resultado de la combinación de dos especies puras de levadura. Mientras la mitad de sus genes procede de la mucho más común Saccharomyces cerevisiae (usada en la fabricación de cervezas Ale, o “de fermentación alta”), la otra mitad proviene de una especie cuya identidad eludió por muchos años a los científicos.

La levadura que cruzó el charco

Eso, hasta el año 2011, cuando un grupo de investigadores liderados por el argentino Diego Libkind hallaron una nueva variedad del género Saccharomyces al otro lado del mundo, en los bosques patagónicos trasandinos. La nueva especie, descubrieron, no sólo era similar a S. pastorianus en su capacidad para fermentar a bajas temperaturas, sino que compartía buena parte de su composición genética. De hecho, coincidía en un 99,5% con la mitad de los genes de S. pastorianus que aún faltaban por identificar. Estudios taxonómicos posteriores confirmaron, finalmente, que se trataba ni más ni menos que de la madre “perdida” de las levaduras lager europeas.

Otros científicos han especulado que S. eubayanus, el nombre otorgado a esta nueva levadura, pudo haber viajado a través del Atlántico en las patas de moscas frutícolas que pululaban alrededor de barriles de cerveza o de jugo de fruta, pudiendo sobrevivir el viaje de un continente a otro gracias a su habilidad para soportar el frío. Ya en Europa, S. eubayanus se habría reproducido sexualmente con S. cerevisiae para dar vida a S. pastorianus, que, pese a ser una especie estéril, pudo replicarse gracias a las condiciones provistas por los maestros cerveceros bávaros que la trabajaron. De todos modos, aún no se ha logrado encontrar en el continente europeo una cepa pura de S. eubayanus que confirme esta hipótesis.

Al otro lado de los Andes

Donde S. eubayanus sí parece haber prosperado es cruzando la cordillera, en el extenso bosque de Nothofagus de la Patagonia chilena. Allí fue donde el biólogo evolutivo Roberto Néspolo (Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad y Universidad Austral), junto al genetista Francisco Cubillos (Instituto Milenio de Biología Integrativa y Universidad de Santiago) no sólo confirmaron el origen patagónico de esta diáspora hacia el hemisferio norte, sino que revelaron que el linaje genético de esta “levadura madre” también alcanzó otras regiones del globo, en un proceso de co-ocurrencia evolutiva.

Esto, gracias a un muestreo realizado entre 2017 y 2018 a lo largo de 2.000 kilómetros de bosque, cubriendo 10 parques y reservas nacionales entre la región del Maule y la de Magallanes, donde se recolectaron cepas de S. eubayanus provenientes de cortezas de lengas (Nothofagus pumilio), coigües (N. dombeyi), ñirres (N. antartica) y araucarias (Araucaria araucana).

A partir de estas muestras, los investigadores aislaron 160 cepas de S. eubayanus, logrando secuenciar el genoma de 83 de ellas, y develando la gran diversidad genética de esta levadura en la región. “Durante nuestra investigación, se demostró que la distribución actual de esta levadura tiene su origen y su máxima diversidad en la Patagonia chilena”, explica Néspolo. “Desde Talca a Karukinka logramos conocer las diferencias de la capacidad fermentativa de la levadura, que es enorme, y cómo varía, por ejemplo, con la altitud y la temperatura; es un patrimonio muy grande que no se conocía antes de esta investigación”.

Cerveza chilensis

Además del completo análisis filogenético —a cargo del investigador iBio Carlos Villarroel con apoyo de Pablo Sáenz, del Instituto de Ciencias Ambientales y Evolutivas (UACh) — realizado a estas muestras, los investigadores identificaron un grupo particular de cepas con gran potencial para la fabricación de cerveza, mediante una evaluación de las distintas capacidades fermentativas de estas levaduras y su producción de compuestos volátiles.

Francisco Cubillos y Roberto Néspolo

Las levaduras son un hongo unicelular que transforma los azúcares del mosto (el líquido extraído del remojado de la malta) en alcohol y CO2, proceso conocido como fermentación, requerido para la fabricación de cerveza, vino, y otros alcoholes fermentados.

Una vez identificadas las cepas de mejor desempeño, Néspolo y Cubillos continuaron trabajando en S. eubayanus de modo de testar su tolerancia al frío y realizar un constante mejoramiento genético de sus atributos de fermentación y adaptación. Ello, con miras a promover “la generación de nuevos híbridos lager para la elaboración de cerveza, así como el uso de S. eubayanus por si sola”, en palabras del genetista.

El primer paso para el cumplimiento de estos objetivos fue el levantamiento del proyecto “Levaduras nativas para cerveza artesanal” iniciativa ganadora de Fondo para la Innovación y la Competitividad (FIC) del Gobierno y el Consejo Regional de Los Ríos, encabezada por el ingeniero José Ruiz, y que contó con la colaboración del Instituto Milenio iBio, FONDECYT y CAPES.

El proyecto, iniciado en 2019, incluyó la firma de un convenio con representantes de la empresa cervecera local Bundor en 2019, lo que les permitió a los investigadores iniciar el trabajo experimental de extracción, aislamiento y análisis de estas cepas, para luego, en una segunda etapa, “trabajar con algunos productores en un análisis más masivo de esta levadura nativa como un producto comercializable”, cuenta Néspolo.

A estas primeras sinergias se sumó la construcción en Valdivia de un laboratorio especialmente ambientado para la producción de cerveza fermentada con esta cepa nativa, cuya instalación y funcionamiento estuvo en manos de la cervecería Sayka, en Valdivia, y contó con la asesoría permanente del equipo investigador de S. eubayanus.

Fue así como, después de muchas pruebas e intentos, en 2020 nació “Lenga”, la primera cerveza artesanal de Chile con denominación de origen. Los encargados de producir y distribuir la cerveza fue la cervecería Growler, ubicada en Isla Teja, quienes recibieron de los científicos el primer concentrado de levadura con la misión de elaborar y distribuir los primeros 120 litros del producto.

“Nos gustó harto el sabor que se logró de esta cerveza, que es como a frutas maduras”, comentó en su momento Patricio González, maestro cervecero al mando de su producción.

 

 

El equipo investigador junto a miembros de la cervecería Sayka durante la inauguración de un laboratorio acondicionado para la producción de la cerveza nativa.

Próximos pasos

Desde entonces, la cerveza creada con esta levadura nativa ha pasado por distintas etapas de validación, como una reciente cata realizada en abril, donde un panel de catadores, expertos y aficionados provenientes de Valdivia, Los Lagos y Santiago calificaron tres tipos de cervezas fermentadas con esta cepa: un mosto Stout de la cervecera Cuello Negro, un mosto hazy ipa, de El Growler y una variación del mosto hoppy lager, de Sayka.

La cata se enmarcó en un nuevo proyecto FIC 20-32 denominado “Apoyando la reactivación económica de Cervecerías Artesanales de Cepas Nativas”, que también significó la creación de un Laboratorio Especializado de Análisis de Cerveza Artesanal de la Región de Los Ríos, el cual seguirá promoviendo la producción y comercialización de este producto, 100% local, en la zona.

Asimismo, Néspolo, Cubillos y compañía han seguido generando conocimiento científico a partir de los experimentos con S. eubayanus, ampliando lo que hoy se sabe sobre la evolución adaptativa de microorganismos y ayudando a entender mejor los procesos de domesticación de levaduras salvajes.

Para Roberto Néspolo estos estudios no sólo han enriquecido la ciencia en torno a la enorme diversidad microbiológica presente en nuestros bosques del sur, sino que ha abierto y abrirá “cientos de posibilidades para la industria cervecera, así como para otros rubros”.

Todo gracias a un pequeño hongo unicelular adaptado al frío, encontrado en la corteza de un árbol.

Texto: Comunicaciones CAPES

Curso de especialización en manejo holístico | 21 de junio al 27 de septiembre

Este programa tiene como objetivo que el estudiante pueda aprender y aplicar todos los conceptos y las herramientas que ofrece la metodología de Manejo Holístico (Holistic Management®). El programa está destinado a quienes se desempeñen en el manejo de tierras y campos directa o indirectamente (a través de asesorías, desarrollo de políticas, extensión, etc.).

El Manejo Holístico es una metodología de administración, que se basa en un marco de toma de decisiones para el desarrollo de proyectos regenerativos, en lo económico, social y medioambiental. Este nació como una herramienta para mejorar la salud de la tierra y de manejo de ganado, y se puede aplicar en una amplia gama de proyectos agropecuarios que estén buscando incorporar la sostenibilidad como una pieza fundamental de su operación.

Información general

Fechas cursos online: 21 de junio al 27 de septiembre 2021
Fecha curso presencial: Por definir, en Estación Experimental UC, Pirque.
Horario: Lunes 18:00 a 20:00 y Jueves de 13:00 a 13:45
Duración: 88 horas
Créditos: 15
Lugar de realización: Online y Estación Experimental UC
Código Sence: No
Valor módulo online: $ 390.000
Valor módulo presencial: $ 110.000

Descripción

Este programa cubre todos los aspectos centrales del Manejo Holístico, y se espera que al final de éste los participantes conozcan y comprendan las bases y procesos de aplicación de esta metodología, de manera de poder implementarlo en predios agropecuarios u otras actividades en forma independiente.

Al completar los 3 módulos, el estudiante estará habilitado para participar del proceso de certificación del Savory Institute como Profesional o Educador. Existen dos niveles de certificación: Educador Certificado y Profesional de Campo Certificado. Para ambos certificados, el requisito inicial es aprobar este programa.

Luego debe aprobar los exámenes que son tomados por el Savory Institute y demostrar experiencia de campo. Para certificarse como Educador debe cumplir 18 meses de práctica supervisada, mientras que para acreditarse como Profesional de Campo debe además demostrar al menos 3 años de práctica (más información en http://efectomanada.cl/servicios.php 

El Programa de Especialización en Manejo Holístico está dirigido a todos los interesados en la capacitación y la Certificación Profesional del Instituto Savory, reconocido internacionalmente, además cuenta con una red internacional de profesionales acreditados que prestan asesorías, entrenan, colaboran y trabajan con los Hubs, agricultores, ganaderos, consumidores, entidades públicas y privadas y elaboradores de políticas).

El curso se desarrolla por medio de módulos on-line sincrónicos y asincrónicos y por un módulo de clases presenciales. Los módulos online incluirán trabajo sincrónico, asincrónico, trabajo personal y discusión online con los instructores del curso.

Proceso de admisión

Las personas interesadas deberán completar la ficha de postulación y enviar los siguientes documentos a Magdalena Vargas al correo mvargasd@uc.cl:

– Copia simple de título o licenciatura (de acuerdo a cada programa).
– Fotocopia simple del carnet de identidad por ambos lados.

Las postulaciones son desde el 31 de mayo hasta el 20 de junio de 2021 o hasta completar las vacantes (50).

Más información

Conoce más sobre los contenidos de cada curso, equipo docente y formas de pago en este enlace.

Contacto:
Magdalena Vargas R.
Coordinadora Dirección de Extensión, Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC
Email: mvargasd@uc.cl

 

 

Curso de especialización en manejo holístico

Este programa tiene como objetivo que el estudiante pueda aprender y aplicar todos los conceptos y las herramientas que ofrece la metodología de Manejo Holístico (Holistic Management®). El programa está destinado a quienes se desempeñen en el manejo de tierras y campos directa o indirectamente (a través de asesorías, desarrollo de políticas, extensión, etc.).

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Información general

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Fecha curso presencial: Por definir, en Estación Experimental UC, Pirque.
Horario: Lunes 18:00 a 20:00 y Jueves de 13:00 a 13:45
Duración: 88 horas
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Lugar de realización: Online y Estación Experimental UC
Código Sence: No
Valor módulo online: $ 390.000
Valor módulo presencial: $ 110.000

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Este programa cubre todos los aspectos centrales del Manejo Holístico, y se espera que al final de éste los participantes conozcan y comprendan las bases y procesos de aplicación de esta metodología, de manera de poder implementarlo en predios agropecuarios u otras actividades en forma independiente.

Al completar los 3 módulos, el estudiante estará habilitado para participar del proceso de certificación del Savory Institute como Profesional o Educador. Existen dos niveles de certificación: Educador Certificado y Profesional de Campo Certificado. Para ambos certificados, el requisito inicial es aprobar este programa.

Luego debe aprobar los exámenes que son tomados por el Savory Institute y demostrar experiencia de campo. Para certificarse como Educador debe cumplir 18 meses de práctica supervisada, mientras que para acreditarse como Profesional de Campo debe además demostrar al menos 3 años de práctica (más información en http://efectomanada.cl/servicios.php 

El Programa de Especialización en Manejo Holístico está dirigido a todos los interesados en la capacitación y la Certificación Profesional del Instituto Savory, reconocido internacionalmente, además cuenta con una red internacional de profesionales acreditados que prestan asesorías, entrenan, colaboran y trabajan con los Hubs, agricultores, ganaderos, consumidores, entidades públicas y privadas y elaboradores de políticas).

El curso se desarrolla por medio de módulos on-line sincrónicos y asincrónicos y por un módulo de clases presenciales. Los módulos online incluirán trabajo sincrónico, asincrónico, trabajo personal y discusión online con los instructores del curso.

Proceso de admisión

Las personas interesadas deberán completar la ficha de postulación y enviar los siguientes documentos a Magdalena Vargas al correo mvargasd@uc.cl:

– Copia simple de título o licenciatura (de acuerdo a cada programa).
– Fotocopia simple del carnet de identidad por ambos lados.

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Más información

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Magdalena Vargas R.
Coordinadora Dirección de Extensión, Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC
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Analizando a América Latina, Chile y su tragedia ambiental

Los días 6 y 13 de mayo de 2021, se realizó el foro “La tragedia ambiental de América Latina y el Caribe, y el caso de Chile”, la cual tuvo el objetivo de analizar y reflexionar sobre la situación ambiental de la zona, y en especial, de sus recursos naturales. El evento contó con la participación de destacados investigadores, entre los que estuvo el Dr. Fabián Jaksic, director de CAPES.

Cambio climático, degradación del suelo, biodiversidad, bosques nativos y ecosistemas marinos fueron algunos de los temas que revisaron los más de 200 asistentes a cada una de las sesiones del foro “La tragedia ambiental de América Latina y el Caribe, y el caso de Chile”, actividad organizada por el Instituto de Asuntos Públicos, INAP, y su Centro de Análisis de Políticas Públicas, CAPP, de la Universidad de Chile, con apoyo de otras nueve casas de estudios de diferentes regiones de Chile, entre ellas la Universidad Católica.

Primera jornada: una mirada global

En la primera sesión, inaugurada por Ennio Vivaldi, rector de la Universidad de Chile, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, y Hugo Frühling, director del INAP, los expositores alertaron acerca de la masiva actividad extractivista y exportadora de materias primas del continente. «Estamos frente a un verdadero cambio de época que nos plantea la urgencia de cambiar el modelo de desarrollo, un modelo extractivista, concentrador del ingreso y la riqueza y fundado en la cultura del privilegio», señaló Bárcena, agregando que el deterioro de los recursos naturales es una verdadera “pandemia en las sombras: el silente deterioro ambiental y ecológico».

Según explicó el rector Vivaldi, para mitigar los efectos del cambio climático y revertir el deterioro ambiental en Chile y América Latina, se necesitan respuestas transdisciplinares: «Para la complejidad de los problemas actuales, la posibilidad de enfrentarlos desde una sola disciplina se acabó. Se requiere crear algo nuevo. Los problemas de agua, de energía, de sustentabilidad, no pueden ser resueltos por una sola disciplina».

Segunda jornada: distintos niveles del desastre

La segunda sesión se orientó al análisis del problema de recursos y servicios naturales específicos: biodiversidad, a cargo de Fabián Jaksic, de CAPES; bosques nativos, expuesto por Antonio Lara de la Universidad Austral de Chile; aguas continentales presentado por Reinaldo Ruiz del CAPP; y ecosistemas marinos y del borde costero, a cargo de Ricardo Bravo de la Universidad de Valparaíso.

Quienes no están al tanto de todos los efectos del cambio climático, tal vez piensan que el título de “Tragedia Ambiental” es exagerado, pero la realidad es que, particularmente en Chile, estamos frente a una tragedia ambiental de proporciones. Con respecto a la biodiversidad, Jaksic precisó que “el Ministerio del Medio Ambiente ha logrado analizar cerca de 1.200 especies, de las 35.000 que tenemos en nuestro país, un 67% de las especies clasificadas están amenazadas, en peligro de extinción o vulnerables. Un caso preocupante es el de los moluscos, de las 48 especies analizadas, todas están en un estado de conservación de amenaza de extinción”. Algo similar sucede con los ecosistemas, “en Chile podemos reconocer 127 ecosistemas distintos, de los cuales el 50% están amenazados y podrían dejar de entregarnos sus bienes y servicios”, afirmó Jaksic.

“Existen 5 grandes amenazas que actúan fuertemente sobre los ecosistemas: cambio climático, contaminación, sobreexplotación de recursos, invasión de especies exóticas y las transformaciones a los hábitats. Todas estas amenazas son ejercidas sobre la biodiversidad, y ésta es la que entrega los servicios ecosistémicos de los cuales dependemos para nuestro desarrollo y bienestar humano”, resumió el ecólogo Premios Nacional de Ciencias Naturales 2018.

Por su parte, Antonio Lara advirtió sobre la pérdida progresiva de bosque nativo en nuestro país, que en las últimas décadas ha sido de 782.000 ha, un 19% del área inicial, según estudios científicos en una extensa superficie del territorio. Entre las causas de esta destrucción están la expansión de plantaciones, la expansión de la agricultura en terrenos de pastoreo y los matorrales. “Debemos hacer dos cosas, por un lado, disminuir las amenazas, las tasas de destrucción, y por otro, aumentar las tasas de restauración”, señaló el profesor Lara.

En cuanto a las aguas continentales, Reinaldo Ruiz mencionó que “hay escasez hídrica de Atacama al Maule, en la zona central, hay aumento de la demanda, sobreexplotación, las precipitaciones se reducen y la calidad de las aguas se deteriora”. Además, “el 65% de la población vive en un territorio considerado árido, tierras desérticas prácticamente (…) más del 60% de la producción nacional es absolutamente dependiente del agua, eso es algo que necesitamos corregir, porque todo el sector exportador depende del agua”, acotó el investigador.

Los ecosistemas marinos y el borde costero también están en riesgo, como dejó en claro el investigador Ricardo Bravo, quien comentó que “en Chile la situación es delicada, porque cerca del 70% de las pesquerías se encuentran sobreexplotadas o agotadas”. Pero también hay otros problemas, entre los los más relevantes están el cambio climático, que está afectando a la biósfera completa, la absorción de calor, la pérdida de oxígeno, la acidificación del océano, la pérdida de diversidad biológica, la pérdida de hábitat y el sobrepoblamiento costero.

“Los cambios son múltiples, la mayoría de los cuales constituyen amenazas o, ya están pasando a la categoría de daño. La mayoría de estos cambios se han producido en los últimos 50 años”, finaliza el profesor Bravo, lo que apoya la idea de que estamos en la era del Antropoceno y que la especie humana es considerada una fuerza geofísica de importancia planetaria.

Texto: Comunicaciones CAPES


Josefina Poupin, y la estrecha relación entre microorganismos y plantas

Una planta es mucho más que tallo, hojas y raíces. Y en ella ocurren otros procesos además de la fotosíntesis. Lejos de la vista, en las raíces y el suelo, la planta convive, se comunica e interrelaciona con una gran variedad de microorganismos a lo largo de su vida. Estas relaciones, especialmente con bacterias benéficas, son el objeto de estudio de la fisióloga vegetal Josefina Poupin, investigadora en CAPES y en la Universidad Adolfo Ibáñez.

Josefina Poupin, fisióloga vegetal

Josefina Poupin Swinburn nació en Santiago, pero en la etapa escolar vivió en distintas ciudades del país, donde recuerda que “en el colegio tuve la suerte de tener un gran profesor de Biología, José Montero, que me motivó, desafió y acercó a la ciencia”. En su camino estuvo la Licenciatura en Biología en la Universidad Católica, luego un Magíster y un doctorado en Ciencias Biológicas con mención en Genética Molecular y Microbiología en la misma universidad.

Actualmente, es profesora asociada de la Facultad de Ingeniería y Ciencias, en la Universidad Adolfo Ibáñez e investigadora asociada de la línea 2 en CAPES, que se dedica a la bioingeniería para la protección del medio ambiente y las tecnologías sustentables. En esta área colabora frecuentemente con Bernardo González y Thomas Ledger, investigador principal e investigador asociado, respectivamente, de esa línea. “Ellos son microbiólogos y hacemos una alianza porque yo vengo del mundo de las plantas, de la fisiología vegetal, por lo que he estudiado qué es lo que le ocurre a la planta en presencia de microorganismos, a nivel molecular y fisiológico, y ellos aportan desde la mirada de la microbiología”, indica Poupin.

Microorganismos + genomas + planta = Holobionte

Desde hace unos años se sabe que todos los macroorganismos conviven con una gran cantidad y variedad de microorganismos, por ejemplo, los presentes en la microbiota intestinal de un humano. “Este conjunto de microorganismos y sus genomas se conoce como microbioma, y las plantas también poseen sus microbiomas, tanto en sus tejidos externos como internos”, describe Josefina.

Si uno se imagina a una planta como un individuo macro con todo su microbioma alrededor, en caso de tener que enfrentarse a un patógeno o a un estrés ambiental, los genomas presentes en esos microorganismos podrían ser un arsenal adicional de defensa ante esa adversidad. “Entonces la planta ya no es solo un macroorganismo, sino que es ella más su microbioma, el holobionte”, explica la fisióloga vegetal.

Una porción de este microbioma vegetal está formado por rizobacterias que pueden tener efectos benéficos para las plantas, afectando su crecimiento y desarrollo, o bien ayudándolas a responder a estreses ambientales, bióticos y abióticos.

Conversaciones moleculares entre reinos de la vida

¿Cómo se comunican las plantas, hongos y bacterias? A través de las interacciones moleculares. Esta es un área de gran interés en microbiología vegetal en la que aún hay más preguntas que respuestas. Josefina Poupin se interesó en estos temas porque “es un área de investigación donde convergen distintas disciplinas como la biología, fisiología vegetal, microbiología, ecología y evolución. Lo interesante es que se sabe hace más de 100 años que hay una interacción entre plantas y bacterias en sus raíces, pero aún queda mucho por descubrir, en especial qué diferencia a una bacteria benéfica de otra que no lo es, cuáles son las vías moleculares involucradas, cómo se regulan estas interacciones a nivel ecológico y qué impacto tienen a nivel evolutivo.” De hecho, el alcance del concepto de holobionte no ha estado exento de discusión en la comunidad científica y algunos de estos alcances son estudiados en el actual proyecto Fondecyt de Poupin.

Estudiar las conexiones que se dan entre las rizobacterias y las plantas permite entender mejor cómo se relacionan organismos pertenecientes a distintos dominios de la vida, qué conversaciones moleculares se dan entre ellos y qué implicancias evolutivas existen. “Por otra parte”, señala Poupin, “si conocemos mejor cómo funcionan estas interacciones, podemos desarrollar tecnologías, basadas en propiedades de la naturaleza y amigables con el medio ambiente, que permitan tener una agricultura más sostenible”.

Aplicaciones en la agricultura

La utilización masiva de fertilizantes sintéticos tiene un impacto ambiental tanto en su producción como en su uso, por lo que desarrollar un producto biológico, a base de rizobacterias, que sea eficaz y que se pueda utilizar en distintas variedades de interés agrícola, puede reducir el uso de fertilizantes disminuyendo los costos para el agricultor y minimizando la contaminación asociada.

“Grandes compañías de agroquímicos han estado adquiriendo empresas dedicadas a la búsqueda y caracterización de microorganismos benéficos. En distintos países, la industria de bioestimulantes y biocontroladores, basados en microoganismos benéficos, está cobrando mucha fuerza. Si se logra reemplazar en parte el uso de agroquímicos por microorganismos benéficos se podría disminuir la huella de la industria agrícola”, señala, acotando que además es necesario un trabajo conjunto entre la academia y la empresa para conocer mejor las necesidades de la industria y co-crear, desde el principio, soluciones apropiadas y factibles.

La investigadora ya ha tenido experiencias positivas en la agroindustria, formando una alianza con personas del mundo agrícola que “nos apoyaron, nos aportaron las zonas de estudio y trabajamos en conjunto con otros investigadores de CAPES para desarrollar formulaciones que pudieran ser aplicadas en papas y tomates. Nos fue bien, logramos definir una formulación que permite reducir el uso de fertilizantes nitrogenados, resultando todo este esfuerzo colaborativo en una patente de invención”, indica Poupin.

Como vemos, esta área de la ciencia es muy dinámica, tanto como la relación entre las plantas y sus microbiomas, Josefina Poupin nos cuenta que “actualmente estoy trabajando en el desarrollo de mi proyecto Fondecyt, dónde esperamos conocer mejor si hay forzantes ambientales que pueden cambiar el resultado de una relación microorganismo-planta y también cuáles son las implicancias de las bacterias benéficas a nivel ecológico y evolutivo en las plantas”. Todo un mundo microscópico por conocer y comprender.

Texto: Comunicaciones CAPES
Foto: Josefina Poupin

Artículo CAPES: Metales en los suelos

La investigadora principal de la línea 1 de CAPES, Rosanna Ginocchio, junto a los investigadores Alexander Neaman, Yasna Tapia y Alexey Novoselov, reflexionaron sobre las principales claves para desarrollar una legislación que evite el riesgo de contaminación de los suelos por metales, una realidad dolorosamente presente en nuestro país. Su artículo, que compartimos de forma íntegra, apareció en la Revista InduAmbiente de marzo-abril de 2021.

Existe certeza que en el norte y centro de Chile, las rocas son naturalmente abundantes en cobre y otros elementos minerales (como el arsénico, que pese a ser un metaloide, será referido aquí como un «metal» para facilitar la comprensión). Este hecho hace que las concentraciones de metales sean naturalmente altas en los suelos de esta zona, en comparación con el resto del país u otras partes del mundo. Estas concentraciones naturales se definen como «concentraciones de línea base» o background en inglés.

Las altas concentraciones de cobre en las rocas posibilitan que Chile sea un país minero y líder mundial en la producción de este recurso. Sin embargo, como consecuencia de esta actividad productiva, se ha generado un enriquecimiento antrópico de suelos con metales en diversas áreas su zona norte y centro. Al mismo tiempo, otras actividades económicas también han enriquecido los suelos con metales. Como la agricultura, que ha incrementado dicha concentración en ciertas zonas debido al uso intensivo de pesticidas y fertilizantes químicos (Schoffer et al. 2020).

Legislación inexistente

En Chile, existe preocupación por la contaminación de los suelos con metales, sin embargo, no contamos con una legislación nacional al respecto. En este escenario, cabe preguntarse: ¿Las leyes de otros países, son adecuadas para nuestra realidad?, ¿cómo se puede desarrollar una regulación soberana y apropiada?

En ausencia de una normativa específica para regular la contaminación antrópica de los suelos del país con metales, el Reglamento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (D.S. N°40/2012), en su Titulo II, artículo 11, presenta una lista de 14 países cuyas normas de calidad ambiental y de emisión pueden ser utilizadas como referencias. En la temática de interés, los autores de este artículo realizamos un exhaustivo análisis y llegamos a la conclusión que Italia es uno de los países que más se asemeja a Chile desde el punto de vista geoquímico (Neaman et al. 2020). Asimismo, la legislación italiana establece concentraciones máximas de metales en suelos. Entonces, ¿la legislación italiana será la más aplicable para regular la contaminación antrópica con metales en suelos de Chile?

Para responder a esta interrogante, estudiamos suelos ubicados en la cuenca del río Aconcagua (Región de Valparaíso), en áreas donde no se realizan actividades humanas. Es decir, las concentraciones de metales en suelos de esas zonas representan una condición natural o de línea base, que para el cobre total fue de 134 mg/kg. Ese valor está por encima del límite legislativo de Italia (120 mg/kg), o sea, aplicando la legislación italiana en Chile, se puede llegar a una conclusión errónea de que todos los suelos evaluados están contaminados, incluso en áreas con ausencia de actividades antrópicas (ver tabla adjunta).

Por otro lado, los estudios realizados demuestran que el contenido de línea base de cobre total en suelos de la cuenca del Aconcagua no representa ningún riesgo para la biota presente (por ejemplo, Verdejo et al. 2015). En otras palabras, el límite legislativo de Italia para cobre en suelos representa un valor muy exigente para la realidad chilena y puede señalar riesgo ambiental donde no lo hay.

 

 

Claves para regular

Actualmente, sociedades científicas, académicos y organizaciones no gubernamentales (ONGs) están elaborando un Proyecto de Ley Marco de Suelos que vele por la protección de este recurso y de los servicios ecosistémicos que entrega al ser humano. Uno de los tópicos de esta ley es la contaminación de los suelos. En este contexto, ¿cómo establecer los contenidos máximos permisibles de metales en los suelos chilenos?

Para abordar ese tema, en primer lugar, es preciso definir el criterio para llamar a un suelo como «contaminado». Algunos investigadores proponen referirse a la contaminación cuando la concentración de un metal en el suelo sobrepasa tres veces el valor de la línea base. Según nuestro parecer, tal criterio es aplicable a suelos con bajas concentraciones naturales de metales. Sin embargo, en el caso de la cuenca del Aconcagua, los contenidos triples del valor de la línea base representarán un riesgo para la salud humana, en el caso de arsénico y plomo (ver tabla adjunta). Aunque los criterios de toxicidad de estos elementos para la salud humana se han establecido en estudios extranjeros, será imprudente no considerarlos debido a ausencia de estudios análogos en Chile.

 

 

Bioensayos con lombrices permiten analizar el riesgo para la biota de los metales en los suelos

Por lo tanto, proponemos considerar como «contaminado» cualquier suelo cuyas concentraciones de metales superen la línea base. Para tal efecto, será importante realizar estudios en cada cuenca hidrográfica del país, debido a la variabilidad en las concentraciones naturales de metales presentes en los suelos.

Un ejemplo de esto último son las grandes diferencias entre las cuencas Casablanca y Aconcagua, presentadas en la tabla adjunta, lo cual se debe a la distinta composición de las rocas. Aunque ambas cuencas se encuentran ubicadas en la Región de Valparaíso, en la primera predominan rocas plutónicas intermedias (dioritas y granodioritas), mientras que en la segunda son más abundantes las rocas volcánicas (basaltos, andesitas y dacitas), tal como se puede apreciar en la figura adjunta.

Esos tipos de rocas se caracterizan por química y mineralogía distintas. A la vez, los metales de interés tienden a concentrarse en minerales específicos. Por ejemplo, la calcopirita (CuFeS2) es el mineral de cobre más importante. Por otro lado, el mayor contenido de Cu se puede encontrar en rocas volcánicas asociadas con el magmatismo de arco, como basaltos y andesitas. En este contexto, las vulcanitas máficas e intermedias entregan mayores concentraciones de cobre a los suelos de la cuenca del río Aconcagua, en comparación con la cuenca del estero Casablanca.

Evaluación de riesgo

Hoy en día, la ciencia no es capaz de predecir correctamente la biodisponibilidad de los metales en el suelo. Es decir, no se logra pronosticar, de manera robusta, si ocurren o no efectos tóxicos sobre los organismos. Respecto a los riesgos de metales en suelos para la biota, se pueden realizar ensayos de toxicidad (bioensayos), en condiciones de laboratorio o de terreno, basándose en los protocolos internacionales.

Se ha demostrado que sólo una fracción del total del metal presente en un suelo se encuentra biodisponible. Justamente por eso, la presencia de altas concentraciones de metales en suelos no significa necesariamente que ocurran efectos tóxicos. Esta situación, para el caso de la biota, fue demostrada en diversos estudios realizados a nivel nacional (por ejemplo, Ginocchio et al. 2002, Tapia et al. 2013) e internacional.

Debido a esta razón, las regulaciones relacionadas con la contaminación del suelo, a nivel internacional, han evolucionado hacia normativas basadas en evaluaciones de riesgo para la biota y/o la salud humana (por ejemplo, Reinikainen et al. 2016), en vez de valores umbrales específicos basados en los contenidos totales o parciales de metales en el suelo.

Es importante destacar que la evaluación de riesgo ambiental (para la salud humana y la biota) debe realizarse en forma sitio-específica ya que hay diversos factores que determinan la fracción biodisponible del metal y, por ende, la exposición real de la biota o humanos a los contaminantes y la eventual ocurrencia de efectos negativos (toxicidad). Estos factores incluyen las características fisicoquímicas de los suelos, el clima del lugar, la forma química/mineralógica en la que se encuentra el contaminante en el suelo y la sensibilidad (o tolerancia) intrínseca de la biota presente, entre otros.

 

 

Los autores proponen hacer estudios de línea base en cada cuenca hidrográfica y considerar como «contaminado» todo suelo cuyas concentraciones de metales la superen.

Respecto a los riesgos de los metales en suelos para la salud humana, se puede llevar a cabo una evaluación sitio-específica utilizando, por ejemplo, hortalizas. Si los contenidos de metales en las partes comestibles de las hortalizas están por debajo de los valores umbrales, no hay riesgo para la salud humana. Sin embargo, la tasa de consumo de hortalizas y otras vías de exposición (por ejemplo, ingestión accidental del suelo) también deben considerarse en esta evaluación (Lizardi et al. 2020).

Finalmente, será necesario realizar estudios de concentraciones de metales en la sangre y/u orina de las personas que habitan en áreas contaminadas, para luego contrastar los valores obtenidos con los umbrales establecidos por la Organización Mundial de la Salud. Tales estudios son escasos en el país y se han realizado principalmente en el caso de intoxicaciones agudas de la población.

Conclusiones

Debido a altas concentraciones naturales o de línea base de metales en los suelos del país, existe una necesidad de avanzar hacia el desarrollo de una legislación soberana respecto a los suelos contaminados por metales. Esta regulación debe considerar las condiciones locales (por ejemplo, línea base, tipo de suelo y condiciones climáticas), en lugar de adaptar y/o adoptar leyes extranjeras que pueden sobreproteger o subproteger la biota presente.

La futura legislación chilena respecto a la contaminación del suelo debe basarse en evaluaciones de riesgo ambiental, o sea para la biota y/o la salud humana, en vez de valores umbrales específicos basados en concentraciones totales o parciales de metales presentes en el suelo.

Finalmente, se agradece a ANID PIA/BASAL FB0002 (Center of Applied Ecology and Sustainability, CAPES) por el financiamiento para el desarrollo y difusión de este estudio.

Texto: Neaman, Ginocchio, Tapia y Novoselov, con ligeros cambios para normalización

Artículo originalmente publicado en InduAmbiente 169 (Marzo-Abril 2021), páginas 36 a 39.