Estudio analizó efectos de la contaminación en poblaciones de huiro negro

Investigadores de la Universidad Andrés Bello y CAPES estudiaron los efectos de la contaminación por metales pesados en las zonas aledañas al parque industrial Bahía Quintero, observando altas concentraciones de cobre y arsénico en lugares tan alegados de su punto de origen como la localidad de Cachagua.

Un estudio de investigadores de la Universidad Andrés Bello, entre quienes se encuentra la bióloga CAPES, Loretto Contreras, determinó la concentración de metales pesados en el agua de mar y sedimentos marinos de tres localidades aledañas al complejo industrial Bahía Quinteros (Ventanas, Horcón y Cachagua), considerada una de las cinco “zonas de sacrificio” existentes en Chile debido a los altos niveles de contaminación que registra.

Asimismo, el equipo investigó la abundancia y características morfológicas de las poblaciones de huiro negro (Lessonia spicata) en estas localidades, en un intento por averiguar los efectos que tiene la contaminación en los ciclos de desarrollo de esta importante alga chilena, natural de las zonas intermareales del centro y sur del país.

Los resultados, publicados en la revista Plos One, incluyeron el hallazgo de altas concentraciones de cobre y arsénico tanto en el agua como en los sedimentos marinos, en un área de extensión que abarcó incluso a las costas de Cachagua, un sitio a menudo considerado libre de contaminación.

Mientras Ventanas y Horcón registraron una abundancia de metales que superó los límites internacionales permitidos, la localidad ubicada en la comuna de Zapallar consigno altas concentraciones de cobre y arsénico en el agua de mar, y de arsénico en sus sedimentos marinos.

«El hallazgo más grave de este trabajo es el desplazamiento de contaminación por metales hacia el norte, porque las masas de agua van en esa dirección” declaró la Dra. Contreras a El Mercurio Valparaíso. “Lo más probable es que estemos frente a una expansión que ahora debemos evidenciar a través de un monitoreo más acotado, analizar la presencia y descargas por parte de empresas y otras fuentes, para tener el panorama completo”.

Creado en 1961, el polígono industrial Puchuncaví–Ventanas, en la bahía de Quintero, es uno de los parques industriales más importantes del país, donde se concentran plantas de energía a carbón, refinerías y fundiciones de cobre, terminales de gas natural, cementeras y otras.

En los últimos años, el complejo se ha hecho conocido por registrar altos niveles de contaminación provocado por sus descargas de petróleo, contaminantes gaseosos y partículas atmosféricas al ambiente, así como la deposición de metales pesados de diversas instalaciones. Estudios previos sobre la contaminación marina en esta zona informaron concentraciones históricas y actuales de metales como aluminio, molibdeno, hierro, cromo, cobre y cinc, en cifras que excedían los límites permitidos por las pautas de calidad internacionales y que a la fecha no han podido ser debidamente reguladas por nuestra normativa ambiental.

Para la Contreras, instrumentos como el Plan de Prevención y Descontaminación promulgado en 2018 para la zona (Decreto 105) son claramente limitados, en tanto “solamente abarca la polución atmosférica, por lo que nunca va a ser un mecanismo completo de reparación. Claramente necesitamos una norma secundaria marina«, explicó.

La investigadora incluso manifestó que, sin normas secundarias, la situación en las áreas aledañas al complejo podría incluso empeorar. «Es como una llave que, a pesar de que le pongas llaves, sigue siempre abierta. Realmente, es un tema muy doloroso, hay muchas agrupaciones locales luchando contra esto. Esperamos que este trabajo científico sea tomado en cuenta por los tomadores de decisiones», señaló.

La situación de las algas

Una de las especies que, según el estudio, se ha visto más afectadas por la alta concentración de metales, son las poblaciones de huiro negro concentradas en los bosques de quelpa (kelp) de la costa central, un ecosistema que proporciona el hábitat de diversas especies marinas, modulando la biodiversidad local y su estructura comunitaria.

El trabajo reveló que la población de algas de Ventanas expuesta crónicamente a la contaminación vio disminuir el tamaño de sus individuos adultos en comparación con las poblaciones de las otras zonas afectadas.

Los resultados indican que es justamente esta localidad la que percibe las consecuencias más negativas de la contaminación para el desarrollo de los individuos de la especie, lo que sugiere un impacto negativo a largo plazo en la estructura comunitaria de estas zonas marinas. Sin embargo, los investigadores advirtieron que la reciente expansión observada a lo largo de la costa central de Chile, pondrá en peligro la salud del ecosistema marino incluso en sitios alejados de la fuente de contaminación.

«El huiro es un alga estructuradora de comunidades, es decir, que alberga y permite el crecimiento de un sinfín de especies animales y otras algas» explicó Contreras. Asimismo, junto con su importancia ecológica, esta alga también encierra una importancia económica para las comunidades de pescadores que viven de su extracción y de la salud de sus poblaciones.


Estudio analizó efectos de la contaminación en poblaciones de huiro negro

Investigadores de la Universidad Andrés Bello y CAPES estudiaron los efectos de la contaminación por metales pesados en las zonas aledañas al parque industrial Bahía Quintero, observando altas concentraciones de cobre y arsénico en lugares tan alegados de su punto de origen como la localidad de Cachagua.

Un estudio de investigadores de la Universidad Andrés Bello, entre quienes se encuentra la bióloga CAPES, Loretto Contreras, determinó la concentración de metales pesados en el agua de mar y sedimentos marinos de tres localidades aledañas al complejo industrial Bahía Quinteros (Ventanas, Horcón y Cachagua), considerada una de las cinco “zonas de sacrificio” existentes en Chile debido a los altos niveles de contaminación que registra.

Asimismo, el equipo investigó la abundancia y características morfológicas de las poblaciones de huiro negro (Lessonia spicata) en estas localidades, en un intento por averiguar los efectos que tiene la contaminación en los ciclos de desarrollo de esta importante alga chilena, natural de las zonas intermareales del centro y sur del país.

Los resultados, publicados en la revista Plos One, incluyeron el hallazgo de altas concentraciones de cobre y arsénico tanto en el agua como en los sedimentos marinos, en un área de extensión que abarcó incluso a las costas de Cachagua, un sitio a menudo considerado libre de contaminación.

Mientras Ventanas y Horcón registraron una abundancia de metales que superó los límites internacionales permitidos, la localidad ubicada en la comuna de Zapallar consigno altas concentraciones de cobre y arsénico en el agua de mar, y de arsénico en sus sedimentos marinos.

«El hallazgo más grave de este trabajo es el desplazamiento de contaminación por metales hacia el norte, porque las masas de agua van en esa dirección” declaró la Dra. Contreras a El Mercurio Valparaíso. “Lo más probable es que estemos frente a una expansión que ahora debemos evidenciar a través de un monitoreo más acotado, analizar la presencia y descargas por parte de empresas y otras fuentes, para tener el panorama completo”.

Creado en 1961, el polígono industrial Puchuncaví–Ventanas, en la bahía de Quintero, es uno de los parques industriales más importantes del país, donde se concentran plantas de energía a carbón, refinerías y fundiciones de cobre, terminales de gas natural, cementeras y otras.

En los últimos años, el complejo se ha hecho conocido por registrar altos niveles de contaminación provocado por sus descargas de petróleo, contaminantes gaseosos y partículas atmosféricas al ambiente, así como la deposición de metales pesados de diversas instalaciones. Estudios previos sobre la contaminación marina en esta zona informaron concentraciones históricas y actuales de metales como aluminio, molibdeno, hierro, cromo, cobre y cinc, en cifras que excedían los límites permitidos por las pautas de calidad internacionales y que a la fecha no han podido ser debidamente reguladas por nuestra normativa ambiental.

Para la Contreras, instrumentos como el Plan de Prevención y Descontaminación promulgado en 2018 para la zona (Decreto 105) son claramente limitados, en tanto “solamente abarca la polución atmosférica, por lo que nunca va a ser un mecanismo completo de reparación. Claramente necesitamos una norma secundaria marina«, explicó.

La investigadora incluso manifestó que, sin normas secundarias, la situación en las áreas aledañas al complejo podría incluso empeorar. «Es como una llave que, a pesar de que le pongas llaves, sigue siempre abierta. Realmente, es un tema muy doloroso, hay muchas agrupaciones locales luchando contra esto. Esperamos que este trabajo científico sea tomado en cuenta por los tomadores de decisiones», señaló.

La situación de las algas

Una de las especies que, según el estudio, se ha visto más afectadas por la alta concentración de metales, son las poblaciones de huiro negro concentradas en los bosques de quelpa (kelp) de la costa central, un ecosistema que proporciona el hábitat de diversas especies marinas, modulando la biodiversidad local y su estructura comunitaria.

El trabajo reveló que la población de algas de Ventanas expuesta crónicamente a la contaminación vio disminuir el tamaño de sus individuos adultos en comparación con las poblaciones de las otras zonas afectadas.

Los resultados indican que es justamente esta localidad la que percibe las consecuencias más negativas de la contaminación para el desarrollo de los individuos de la especie, lo que sugiere un impacto negativo a largo plazo en la estructura comunitaria de estas zonas marinas. Sin embargo, los investigadores advirtieron que la reciente expansión observada a lo largo de la costa central de Chile, pondrá en peligro la salud del ecosistema marino incluso en sitios alejados de la fuente de contaminación.

«El huiro es un alga estructuradora de comunidades, es decir, que alberga y permite el crecimiento de un sinfín de especies animales y otras algas» explicó Contreras. Asimismo, junto con su importancia ecológica, esta alga también encierra una importancia económica para las comunidades de pescadores que viven de su extracción y de la salud de sus poblaciones.


Loretto Contreras es doblemente reconocida por la U. Andrés Bello

La Universidad premió a la investigadora CAPES tanto por su contribución al desarrollo de la ciencia en dicha universidad, como a su posicionamiento institucional en materia de vinculación.

Esta semana, la Universidad Andrés Bello (UNAB) galardonó por partida doble a la destacada investigadora e integrante de la Línea 1 de CAPES, Loretto Contreras, tanto por su contribución al desarrollo de la ciencia en dicha universidad, como a su posicionamiento institucional en materia de vinculación.

En una primera ceremonia, celebrada el pasado viernes 24 de enero, la Dirección de Vinculación con el Medio de la UNAB premió a la doctora en Microbiología y Genética Molecular de la PUC por su trabajo realizado como directora del proyecto “Estudio de plástico y su procedencia en el intermareal y submareal de Quintay”, que tuvo por misión colaborar en la limpieza y recolección de plásticos en esta localidad, además de entregar conceptos sobre conservación y limpieza ambiental a la comunidad de la zona mediante múltiples jornadas de educación.

El proyecto contó con la participación de más de 60 estudiantes de las carreras de Biología Marina y Administración en Ecoturismo de UNAB, ex alumnos de la casa de estudios, empresas, y la Fundación Plastic Oceans.

Luego, este jueves 30 de enero, fue el turno de la Vicerrectoría de Investigación y Doctorado de la Universidad, la cual confirió a la Dra. Contreras el premio “Conectar-Innovar-Liderar”, por su aporte al posicionamiento y liderazgo de la UNAB en su pilar estratégico de investigación, innovación y emprendimiento.

“Estos reconocimientos me llenan de orgullo” declaró la investigadora, “no solo personal sino también por los investigadores y estudiantes que trabajan conmigo día a día. La innovación y el trabajo ambiental con comunidades costeras son de las actividades de investigación y además de vinculación que motivan mi trabajo día a día, tal como la conexión con los estudiantes de las carreras que dirijo”.

Sobre la importancia de premiar y reconocer el trabajo que realizan los y las investigadoras que trabajan en las distintas instituciones científicas y académicas del país, sin los cuales la generación de nuevo conocimiento no podría suceder, la bióloga comentó que este tipo de reconocimiento “deben siempre estar presentes en todas las actividades que se realizan en la academia, especialmente sectorizadas en áreas particulares para que aumente el reconocimiento académico”.

“Tengo la felicidad de haber sido reconocida en dos áreas este año, junto a otras científicas en sus áreas respectivas. Creo que las mujeres somos integrales y merecemos como también nuestros colegas recibir el espaldarazo institucional” concluyó.

Loretto Contreras es profesora titular del Departamento de Ecología y Biodiversidad de la Universidad Andrés Bello y directora de la carrera de Biología Marina y Acuicultura de dicha universidad. Su línea de investigación se centra en el estudio molecular de algas mediante métodos bioquímicos, proteómicos, transcriptómicos y metabolómicos. Sus estudios más recienten investigan los mecanismos que emplean las algas para tolerar diversos estresores de origen antropogénico presentes en sus ambientes.

Loretto Contreras es doblemente reconocida por la U. Andrés Bello

La Universidad premió a la investigadora CAPES tanto por su contribución al desarrollo de la ciencia en dicha universidad, como a su posicionamiento institucional en materia de vinculación.

Esta semana, la Universidad Andrés Bello (UNAB) galardonó por partida doble a la destacada investigadora e integrante de la Línea 1 de CAPES, Loretto Contreras, tanto por su contribución al desarrollo de la ciencia en dicha universidad, como a su posicionamiento institucional en materia de vinculación.

En una primera ceremonia, celebrada el pasado viernes 24 de enero, la Dirección de Vinculación con el Medio de la UNAB premió a la doctora en Microbiología y Genética Molecular de la PUC por su trabajo realizado como directora del proyecto “Estudio de plástico y su procedencia en el intermareal y submareal de Quintay”, que tuvo por misión colaborar en la limpieza y recolección de plásticos en esta localidad, además de entregar conceptos sobre conservación y limpieza ambiental a la comunidad de la zona mediante múltiples jornadas de educación.

El proyecto contó con la participación de más de 60 estudiantes de las carreras de Biología Marina y Administración en Ecoturismo de UNAB, ex alumnos de la casa de estudios, empresas, y la Fundación Plastic Oceans.

Luego, este jueves 30 de enero, fue el turno de la Vicerrectoría de Investigación y Doctorado de la Universidad, la cual confirió a la Dra. Contreras el premio “Conectar-Innovar-Liderar”, por su aporte al posicionamiento y liderazgo de la UNAB en su pilar estratégico de investigación, innovación y emprendimiento.

“Estos reconocimientos me llenan de orgullo” declaró la investigadora, “no solo personal sino también por los investigadores y estudiantes que trabajan conmigo día a día. La innovación y el trabajo ambiental con comunidades costeras son de las actividades de investigación y además de vinculación que motivan mi trabajo día a día, tal como la conexión con los estudiantes de las carreras que dirijo”.

Sobre la importancia de premiar y reconocer el trabajo que realizan los y las investigadoras que trabajan en las distintas instituciones científicas y académicas del país, sin los cuales la generación de nuevo conocimiento no podría suceder, la bióloga comentó que este tipo de reconocimiento “deben siempre estar presentes en todas las actividades que se realizan en la academia, especialmente sectorizadas en áreas particulares para que aumente el reconocimiento académico”.

“Tengo la felicidad de haber sido reconocida en dos áreas este año, junto a otras científicas en sus áreas respectivas. Creo que las mujeres somos integrales y merecemos como también nuestros colegas recibir el espaldarazo institucional” concluyó.

Loretto Contreras es profesora titular del Departamento de Ecología y Biodiversidad de la Universidad Andrés Bello y directora de la carrera de Biología Marina y Acuicultura de dicha universidad. Su línea de investigación se centra en el estudio molecular de algas mediante métodos bioquímicos, proteómicos, transcriptómicos y metabolómicos. Sus estudios más recienten investigan los mecanismos que emplean las algas para tolerar diversos estresores de origen antropogénico presentes en sus ambientes.

Entre las rocas y las olas: los altibajos de una vida en la zona intermareal

Nueva metodología permite conocer en detalle el régimen de sumersión y emersión que experimentan los pequeños habitantes de roqueríos costeros.

Cuenta la leyenda que Cefeo, rey de Etiopía, encadenó a su hija Andrómeda a una roca a orillas del mar para apaciguar la ira de los dioses. Por días, y completamente inmóvil, la joven muchacha debió soportar el azote de las olas y el vaivén de la marea, hasta que un héroe circunstancial llamado Perseo la salvó de morir de hambre, ahogada, o devorada por algún monstruo mitológico.

Lamentablemente, los distintos organismos marinos que viven adheridos a las rocas costeras, verdaderas andrómedas del reino natural, no corren la misma suerte. La franja de vida que habita en la base de promontorios y roqueríos, conocidos como organismos intermareales (entre mareas) debe alternar, diariamente, entre períodos de sumersión y emersión de agua, los cuales son determinantes para sus funciones vitales como son nutrirse, reproducirse, y liberar desechos.

Junto a un equipo de investigación, la bióloga marina Gabriela Flores estudió por meses estos ciclos en las rocas de la costa chilena, observando cómo choritos, picorocos y algas lidiaban con lapsos prolongados de tiempo fuera del agua, induciendo estrés en sus tejidos e incluso provocando la muerte.

En base a estas observaciones, la doctora Flores, profesional del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad CAPES, trató de comprender como los patrones ambientales de sumersión y emersión inciden en aspectos tan relevantes de la biología de estos organismos como el crecimiento, su distribución y eventos de estrés.

“Contar con caracterizaciones y modelación de regímenes de sumersión es clave para nutrir con datos fehacientes modelos mecanicistas de temperatura corporal, desecación y balance de energía metabólica de estos organismos, lo que a la larga nos ayudará a explorar qué consecuencias podría tener el cambio climático sobre su ecología”, afirmó la investigadora.

Para ello, la doctora Flores junto al también investigador CAPES, Sergio Navarrete, e ingenieros de la Universidad Católica de Chile desarrollaron un método de cuantificación remota de los regímenes de sumersión, a partir del registro obtenido por videos obtenidos mediante la instalación de una cámara que daba directamente a las rocas intermareales del promontorio “Punta del Lacho”, en Las Cruces. Se trató de la primera experiencia de teledetección de regímenes de sumersión de organismos intermareales.

Gracias a esta metodología, Flores y su equipo obtuvieron distintas series de tiempo de regímenes de sumersión en alta resolución. “La serie de tiempo nos indica segundo a segundo si el organismo está sumergido o en emersión. A partir de estas series, podemos evaluar diferentes aspectos del régimen de sumersión, como el porcentaje de sumersión, la tasa de eventos de sumersión o caracterizar la duración de eventos prolongados de emersión”, detalla la investigadora.

“Otra ventaja” agrega, “es que una única cámara de video permite evaluar el régimen de sumersión en diferentes posiciones intermareales que se encuentren dentro del encuadre de la grabación. Existen otros métodos, basados en sensores de presión y temperatura, pero tienen limitaciones importantes, que dificultan aplicarlos a la costa de Chile”.

Con el método de teledetección ya afinado, el equipo de investigación probó la nueva técnica entre los organismos dominantes de la franja intermareal de la zona central de Chile, compuesta predominantemente por picorocos, choritos y huiros. “El porcentaje del tiempo que estos organismos se encuentran bajo el agua fue sorprendentemente bajo, y esto se debe a que los eventos de sumersión están asociados al rompimiento de las olas y son entonces muy breves” explicó Flores.

A partir de las series procesadas, fue posible generar modelos estadísticos para predecir aspectos clave del régimen de sumersión que, a futuro, permitirían estudiar patrones de reclutamiento larval (asentamiento y sobreviviencia de larvas sobre la roca), zonación intermareal, la productividad en algas, y variaciones estacionales e interanuales en patrones locales de la distribución de las especies.

Tanto el método de teledección como la caracterización de regímenes de sumersión para el Chile central obtenidas mediante este método, se convirtieron en trabajos publicados en las revistas Limnology and Oceanography: Methods y Marine Biology. Su autora cree que, para darle continuidad a estas investigaciones, sería provechoso “montar una estación permanente de monitoreo de regímenes de sumersión, al igual que las estaciones meteorológicas, ya que permitiría explorar y caracterizar consecuencias ecológicas de eventos inusuales, como por ejemplo marejadas extremas o días consecutivos con oleaje de muy baja altura”.

Según la investigadora, una proyección social del método podría ser la de informar a turistas o deportistas sobre las condiciones del mar, para actividades recreativas o deportivas tipo buceo, surf, windsurf, entre muchas otras.

Referencias:
– Flores G, Aguilera JC, Almar R, Cienfuegos R & Navarrete S (2016). A New remote sensing method for high-resolution quantification of submersion regimes in wave exposed shores. Limnology and Oceanography: Methods 14: 736-749. https://doi.org/10.1002/lom3.10133
– Flores G, Cienfuegos R & Navarrete S (2019). Beyond tides: surge-dominated submersion regimes on rocky shores of central Chile. Marine Biology: 166:92. https://doi.org/10.1007/s00227-019-3539-8

Entre las rocas y las olas: los altibajos de una vida en la zona intermareal

Nueva metodología permite conocer en detalle el régimen de sumersión y emersión que experimentan los pequeños habitantes de roqueríos costeros.

Cuenta la leyenda que Cefeo, rey de Etiopía, encadenó a su hija Andrómeda a una roca a orillas del mar para apaciguar la ira de los dioses. Por días, y completamente inmóvil, la joven muchacha debió soportar el azote de las olas y el vaivén de la marea, hasta que un héroe circunstancial llamado Perseo la salvó de morir de hambre, ahogada, o devorada por algún monstruo mitológico.

Lamentablemente, los distintos organismos marinos que viven adheridos a las rocas costeras, verdaderas andrómedas del reino natural, no corren la misma suerte. La franja de vida que habita en la base de promontorios y roqueríos, conocidos como organismos intermareales (entre mareas) debe alternar, diariamente, entre períodos de sumersión y emersión de agua, los cuales son determinantes para sus funciones vitales como son nutrirse, reproducirse, y liberar desechos.

Junto a un equipo de investigación, la bióloga marina Gabriela Flores estudió por meses estos ciclos en las rocas de la costa chilena, observando cómo choritos, picorocos y algas lidiaban con lapsos prolongados de tiempo fuera del agua, induciendo estrés en sus tejidos e incluso provocando la muerte.

En base a estas observaciones, la doctora Flores, profesional del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad CAPES, trató de comprender como los patrones ambientales de sumersión y emersión inciden en aspectos tan relevantes de la biología de estos organismos como el crecimiento, su distribución y eventos de estrés.

“Contar con caracterizaciones y modelación de regímenes de sumersión es clave para nutrir con datos fehacientes modelos mecanicistas de temperatura corporal, desecación y balance de energía metabólica de estos organismos, lo que a la larga nos ayudará a explorar qué consecuencias podría tener el cambio climático sobre su ecología”, afirmó la investigadora.

Para ello, la doctora Flores junto al también investigador CAPES, Sergio Navarrete, e ingenieros de la Universidad Católica de Chile desarrollaron un método de cuantificación remota de los regímenes de sumersión, a partir del registro obtenido por videos obtenidos mediante la instalación de una cámara que daba directamente a las rocas intermareales del promontorio “Punta del Lacho”, en Las Cruces. Se trató de la primera experiencia de teledetección de regímenes de sumersión de organismos intermareales.

Gracias a esta metodología, Flores y su equipo obtuvieron distintas series de tiempo de regímenes de sumersión en alta resolución. “La serie de tiempo nos indica segundo a segundo si el organismo está sumergido o en emersión. A partir de estas series, podemos evaluar diferentes aspectos del régimen de sumersión, como el porcentaje de sumersión, la tasa de eventos de sumersión o caracterizar la duración de eventos prolongados de emersión”, detalla la investigadora.

“Otra ventaja” agrega, “es que una única cámara de video permite evaluar el régimen de sumersión en diferentes posiciones intermareales que se encuentren dentro del encuadre de la grabación. Existen otros métodos, basados en sensores de presión y temperatura, pero tienen limitaciones importantes, que dificultan aplicarlos a la costa de Chile”.

Con el método de teledetección ya afinado, el equipo de investigación probó la nueva técnica entre los organismos dominantes de la franja intermareal de la zona central de Chile, compuesta predominantemente por picorocos, choritos y huiros. “El porcentaje del tiempo que estos organismos se encuentran bajo el agua fue sorprendentemente bajo, y esto se debe a que los eventos de sumersión están asociados al rompimiento de las olas y son entonces muy breves” explicó Flores.

A partir de las series procesadas, fue posible generar modelos estadísticos para predecir aspectos clave del régimen de sumersión que, a futuro, permitirían estudiar patrones de reclutamiento larval (asentamiento y sobreviviencia de larvas sobre la roca), zonación intermareal, la productividad en algas, y variaciones estacionales e interanuales en patrones locales de la distribución de las especies.

Tanto el método de teledección como la caracterización de regímenes de sumersión para el Chile central obtenidas mediante este método, se convirtieron en trabajos publicados en las revistas Limnology and Oceanography: Methods y Marine Biology. Su autora cree que, para darle continuidad a estas investigaciones, sería provechoso “montar una estación permanente de monitoreo de regímenes de sumersión, al igual que las estaciones meteorológicas, ya que permitiría explorar y caracterizar consecuencias ecológicas de eventos inusuales, como por ejemplo marejadas extremas o días consecutivos con oleaje de muy baja altura”.

Según la investigadora, una proyección social del método podría ser la de informar a turistas o deportistas sobre las condiciones del mar, para actividades recreativas o deportivas tipo buceo, surf, windsurf, entre muchas otras.

Referencias:
– Flores G, Aguilera JC, Almar R, Cienfuegos R & Navarrete S (2016). A New remote sensing method for high-resolution quantification of submersion regimes in wave exposed shores. Limnology and Oceanography: Methods 14: 736-749. https://doi.org/10.1002/lom3.10133
– Flores G, Cienfuegos R & Navarrete S (2019). Beyond tides: surge-dominated submersion regimes on rocky shores of central Chile. Marine Biology: 166:92. https://doi.org/10.1007/s00227-019-3539-8