CAPES participa en Cumbre sobre educación y difusión de la ciencia

La actividad contó con la participación del periodista científico CAPES Diego Pozo, quien expuso sobre los beneficios y peligros de comunicar ciencia a través de las redes sociales y los nuevos medios digitales.

El 1 y 2 de diciembre pasados se realizó de manera virtual la sexta versión de la “Cumbre de Educación y Difusión de la Ciencia”, en la cual participaron los representantes de los principales centros de investigación, universidades, observatorios y divulgadores del país. El evento, organizado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y la División de Ciencia y Sociedad del Ministerio de Ciencia de Chile, contó con la participación de un centenar de asistentes.

Ya una parada obligada en el calendario científico nacional, la actividad buscó ampliar el trabajo realizado en versiones anteriores del evento (centrado mayormente en el ámbito astronómico) incluyendo esta vez a todas las ciencias, con énfasis en aquellas disciplinas relacionadas con los laboratorios naturales que posee nuestro país.

Así, su objetivo fue de permitir a profesionales de diversos sectores, como la educación, la divulgación, la edición literaria, el turismo, entre otros, compartir experiencias y de esta forma fortalecer el trabajo multidisciplinario al interior de una red ya coordinada, extendiendo su alcance a otras áreas.

La primera jornada contó con los saludos de la Directora Nacional de ANID, Aisén Etcheverry, y del jefe de la División de Ciencia y Sociedad del Ministerio de Ciencias, Rodrigo Tapia. A continuación, se realizó un conversatorio inaugural con el renombrado astrónomo y divulgador nacional José Maza, el cual compartió anécdotas y experiencias personales en su transición de científico a divulgador científico.

Luego de Maza, se realizaron dos paneles de inclusividad en la comunicación de las Ciencias. El primero abordó las redes sociales como herramientas de inclusión social para dictar clases de ciencias en tiempos de pandemia, por medio de exposiciones de tres profesores de ciencias de distintas regiones de nuestro país. El segundo panel abordó programas de divulgación de astronomía, tanto internacionales como nacionales, para personas con funcionalmente diversas, donde destacaron las iniciativas orientadas a la discapacidad visual.

La segunda jornada contó igualmente con dos secciones, una compuesta por charlas, seguidas de un panel sobre el uso de redes sociales para comunicar ciencia. Las primeras intervenciones, a cargo de los especialistas Charles Blue, director de Media Relations en la Association for Psychological Science (EEUU), y Nélida Pohl, presidenta de la Asociación Chilena de Profesionales de Comunicación de la Ciencia y directora de Comunicación del Instituto Milenio de Ecología y Biodiversidad (IEB), abordaron los desafíos de llevar la ciencia a la calle, mediante la adquisición de habilidades de comunicación de parte de científicos natos como de divulgadores.

En la segunda sección la astrofísica Carolina Agurto, del podcast de divulgación Star Tres, el periodista Diego Pozo, del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad UC (CAPES), la periodista Lorna Aguilar, del observatorio ALMA y Simón Angel, creador del podcast Quantum Astronomy, expusieron sobre la incidencia de Internet y los nuevos medios como herramientas de difusión y popularización del saber científico.

En su charla, el periodista científico de nuestro Centro entregó evidencia cuali y cuantitativa para destacar el impacto que las redes sociales pueden tener tanto para el trabajo científico como para su comunicación, ofreciendo consejos y técnicas para su buen uso, así como advertencias sobre su mal uso.

“Como toda tecnología, las redes sociales pueden ser herramientas que fomenten y enriquezcan su área de incidencia particular, en este caso, la comunicación entre seres humanos, y a través de ellos, entre distintos saberes y experiencias. De su uso ético y eficaz depende el éxito de todo esfuerzo comunicacional que tenga de canal estas plataformas, y de comprender, a su vez, que son el contenido que se produce fuera de ellas (y no solamente “para ellas”) lo que realmente sirve como puente para conectarnos con las audiencias, en un proceso que debe ser, sí o sí, multidireccional, y no meramente divulgativo. Para eso las redes sociales son perfectas.“, remató Pozo.


Investigadores CAPES se adjudican nuevo Instituto Milenio

El Centro, liderado por el investigador Stefan Gelcich, tiene por objetivo liderar la investigación en sistemas socio ecológicos (SSE) focalizándose en los desafíos para transitar hacia una sostenibilidad real en ambientes costeros.

SECOS no es solo la palabra que designa a los investigadores e investigadores uno de los nuevos Institutos Milenios de ciencias naturales adjudicados este año por la Iniciativa Científica Milenio y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, sino que también es el acrónimo de su disciplina de estudio, la Socio-Ecología Costera.

Sustentado en un robusto marco conceptual y en colaboraciones previas, y liderado por un equipo interdisciplinario de científicos naturales y sociales comprometidos con la sostenibilidad costera, este nuevo Centro tiene por objetivo liderar la investigación en sistemas socio ecológicos (SSE) focalizándose en los desafíos para transitar hacia una sostenibilidad real en ambientes costeros.

Su director es el investigador principal CAPES (Línea 5), Stefan Gelcich, quien liderará a un grupo de 12 científicos distribuidos paritariamente (6 hombres y 6 mujeres), todos provenientes de diversos marcos disciplinarios, con una destacada productividad científica y una historia de colaboración asociada con iniciativas Milenio y otras fuentes de financiación.

Entre sus investigadores principales también se encuentran los integrantes CAPES Francisca Reyes (Línea 5), Rodrigo Estévez (Línea 5), Felipe Vásquez (Línea 7) y Loretto Contreras-Porcia (Línea 2). Ésta última valoró el conocimiento acumulado del equipo en diversos temas atingentes al estudio de la Socio-Ecología costera: “El trabajo multidisciplinario que hemos realizado en nuestra carrera los doce PI’s pone en relieve la importancia de converger los conocimientos sobre la ecología tanto general como aplicada, arte, innovación, territorio, efectos de cambio ambiental, acuicultura, y claramente el aspecto social costero que está arraigado en todo nuestra larga costa, en un Instituto único en su tipo” comentó.

En SECOS convergen conocimientos sobre ecología, economía, contaminación, planificación, política, biogeoquímica, sociología, ecología molecular, arte-ciencia, educación y oceanografía.

El plan de trabajo de SECOS se basa en el estudio de unidades experimentales socio-ecológicas de pequeña y mediana escala (ver imagen), entendidas como Plataformas de Aprendizaje (PA). En 7 de estas plataformas, los investigadores principales promoverán la interdisciplina y el co-aprendizaje para la generación de conocimientos. Las PA abordarán temas fundamentales de la pesca artesanal, la acuicultura y el desarrollo costero.

Asimismo, Contreras se mostró optimista en el aporte de este nuevo Instituto para la consecución de las metas de Chile en materia de desarrollo sustentable. “Pienso, con mucho optimismo, que las problemáticas que en Chile existen sobre sustentabilidad, tendrán resolución a mediano plazo gracias al fortalecimiento de nuestra experiencia en este instituto. Por ejemplo, los resultados de los años que llevo trabajando en contaminación y algas está siendo utilizada hoy como parte de la creación de la NSCA de la Bahía de Quintero, solicitud tanto del Ministerio del Medio Ambiente como la Armada de Chile. Por tanto, ya hemos iniciado a co-crear en cosas tan importantes como reducir el impacto ambiental costero. Nuestro instituto SECOS será claramente para servir a nuestro país y sus comunidades” concluyó la académica de la Universidad Andrés Bello.

La Iniciativa es en cierta forma una continuación del trabajo hecho hasta hoy por el Centro para el Estudio de Forzantes Múltiples sobre Sistemas Socio-Ecológicos Marinos, Musels (casi la totalidad de sus investigadores es parte del nuevo Centro), y buscará contribuir a la sostenibilidad costera de Chile y el mundo mediante la investigación de vanguardia en tres Sistemas Socio-Ecológicos costeros clave; la co-creación de soluciones sostenibles con múltiples actores; el fortalecimiento de los recursos humanos en ciencias para SSE; y la promoción de procesos novedosos de participación pública activa, mediante la inter/transdisciplina y el arte-ciencia.

Añadido a aquello, SECOS formará a científicos de licenciatura, maestría, doctorado y posdoctorado en el estudio de SSE, utilizando herramientas de diversas disciplinas.

Dentro de las universidades que forman parte del proyecto están la Pontificia Universidad Católica (PUC), Católica del Norte (UCN), Andrés Bello (UAB), de Concepción (UdeC), Santo Tomás (UST) y del Desarrollo (UDD).



Investigadores CAPES se adjudican nuevo Instituto Milenio

El Centro, liderado por el investigador Stefan Gelcich, tiene por objetivo liderar la investigación en sistemas socio ecológicos (SSE) focalizándose en los desafíos para transitar hacia una sostenibilidad real en ambientes costeros.

SECOS no es solo la palabra que designa a los investigadores e investigadores uno de los nuevos Institutos Milenios de ciencias naturales adjudicados este año por la Iniciativa Científica Milenio y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, sino que también es el acrónimo de su disciplina de estudio, la Socio-Ecología Costera.

Sustentado en un robusto marco conceptual y en colaboraciones previas, y liderado por un equipo interdisciplinario de científicos naturales y sociales comprometidos con la sostenibilidad costera, este nuevo Centro tiene por objetivo liderar la investigación en sistemas socio ecológicos (SSE) focalizándose en los desafíos para transitar hacia una sostenibilidad real en ambientes costeros.

Su director es el investigador principal CAPES (Línea 5), Stefan Gelcich, quien liderará a un grupo de 12 científicos distribuidos paritariamente (6 hombres y 6 mujeres), todos provenientes de diversos marcos disciplinarios, con una destacada productividad científica y una historia de colaboración asociada con iniciativas Milenio y otras fuentes de financiación.

Entre sus investigadores principales también se encuentran los integrantes CAPES Francisca Reyes (Línea 5), Rodrigo Estévez (Línea 5), Felipe Vásquez (Línea 7) y Loretto Contreras-Porcia (Línea 2). Ésta última valoró el conocimiento acumulado del equipo en diversos temas atingentes al estudio de la Socio-Ecología costera: “El trabajo multidisciplinario que hemos realizado en nuestra carrera los doce PI’s pone en relieve la importancia de converger los conocimientos sobre la ecología tanto general como aplicada, arte, innovación, territorio, efectos de cambio ambiental, acuicultura, y claramente el aspecto social costero que está arraigado en todo nuestra larga costa, en un Instituto único en su tipo” comentó.

En SECOS convergen conocimientos sobre ecología, economía, contaminación, planificación, política, biogeoquímica, sociología, ecología molecular, arte-ciencia, educación y oceanografía.

El plan de trabajo de SECOS se basa en el estudio de unidades experimentales socio-ecológicas de pequeña y mediana escala (ver imagen), entendidas como Plataformas de Aprendizaje (PA). En 7 de estas plataformas, los investigadores principales promoverán la interdisciplina y el co-aprendizaje para la generación de conocimientos. Las PA abordarán temas fundamentales de la pesca artesanal, la acuicultura y el desarrollo costero.

Asimismo, Contreras se mostró optimista en el aporte de este nuevo Instituto para la consecución de las metas de Chile en materia de desarrollo sustentable. “Pienso, con mucho optimismo, que las problemáticas que en Chile existen sobre sustentabilidad, tendrán resolución a mediano plazo gracias al fortalecimiento de nuestra experiencia en este instituto. Por ejemplo, los resultados de los años que llevo trabajando en contaminación y algas está siendo utilizada hoy como parte de la creación de la NSCA de la Bahía de Quintero, solicitud tanto del Ministerio del Medio Ambiente como la Armada de Chile. Por tanto, ya hemos iniciado a co-crear en cosas tan importantes como reducir el impacto ambiental costero. Nuestro instituto SECOS será claramente para servir a nuestro país y sus comunidades” concluyó la académica de la Universidad Andrés Bello.

La Iniciativa es en cierta forma una continuación del trabajo hecho hasta hoy por el Centro para el Estudio de Forzantes Múltiples sobre Sistemas Socio-Ecológicos Marinos, Musels (casi la totalidad de sus investigadores es parte del nuevo Centro), y buscará contribuir a la sostenibilidad costera de Chile y el mundo mediante la investigación de vanguardia en tres Sistemas Socio-Ecológicos costeros clave; la co-creación de soluciones sostenibles con múltiples actores; el fortalecimiento de los recursos humanos en ciencias para SSE; y la promoción de procesos novedosos de participación pública activa, mediante la inter/transdisciplina y el arte-ciencia.

Añadido a aquello, SECOS formará a científicos de licenciatura, maestría, doctorado y posdoctorado en el estudio de SSE, utilizando herramientas de diversas disciplinas.

Dentro de las universidades que forman parte del proyecto están la Pontificia Universidad Católica (PUC), Católica del Norte (UCN), Andrés Bello (UAB), de Concepción (UdeC), Santo Tomás (UST) y del Desarrollo (UDD).



Núcleo Milenio en Surgencia Costera contara con activa presencia CAPES

El proyecto, liderado por el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas, CEAZA, es uno de los nueve ingresos financiados para la convocatoria 2019 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo. Contará con una inversión de 612 millones de pesos para los tres primeros años.

La surgencia costera es el fenómeno mediante el cual masas de aguas profundas, ricas en nutrientes que fomentan la vida, emergen a la superficie, favoreciendo la aparición de fitoplancton y de una amplia variedad de especies que se alimentan de éste. Esta característica, que le otorga a las costas chilenas su particular biodiversidad, será el objeto de estudio de un nuevo Núcleo Milenio, que contará con el liderazgo y participación de investigadores CAPES.

“Upwell: “Comprensión de Los Sistemas de Surgencia del Pasado y los Impactos Ambientales Locales y Duraderos” es el nombre de este nuevo Centro, el cual será dirigido por la ecóloga CAPES Eugenia Gayo, y que tendrá por objetivo estudiar dicho proceso, que, en palabras de su directora, “explica la abundancia de recursos marinos que mantiene la actividad pesquera nacional”.

“En particular”, comenta la académica de la Universidad de Tarapacá, “queremos dar cuenta de la interacción sociedad-ambiente desde el pasado remoto, es decir, los últimos 12.000 años. Esto, porque desde el poblamiento inicial de Chile, la costa ha constituido un ecosistema y territorio atractivo para los grupos humanos, por los recursos que proporciona el maravilloso proceso de la surgencia y que a su vez a han impactado dicho proceso”.

Para estudiar todas las aristas asociadas a este fenómeno, también conocido como como afloramiento costero, en el nuevo Centro convergen expertos y expertas de diversas disciplinas, tales como la oceanografía, las ciencias atmosféricas, la ecología, el paleoclima e incluso la arqueología, incorporando una mirada tanto social como física y ecosistémica del fenómeno.

Entre las 18 investigadoras e investigadores que compondrán inicialmente el Centro, se encuentran otros dos investigadores CAPES: la ecóloga María José Martínez-Harms entre sus investigadores jóvenes, y el ecólogo Sergio Navarrete como científico senior, ambos de la Universidad Católica de Chile.

Desafíos a la vista

El trabajo del proyecto se extenderá por alrededor de dos mil kilómetros, desde la frontera norte de Chile hasta aproximadamente el límite sur de la Región de Coquimbo, lo que supone el desafío de generar una amplia red de observación de la surgencia a lo largo de la costa nacional, desde la cual sea discernir los últimos 12.000 años de evolución de este territorio, un conocimiento que, a la larga, será aplicable a otras zonas donde este fenómeno se produce, como el Sistema de Surgencias del Margen Este (más conocido por su nombre en inglés Eastern Boundaries Upwelling Systems, EBUSs).

“Nuestra investigación, desde el punto de vista científico, es todo un desafío, pues requiere generar un cuerpo de datos que permita ver de manera integrada la co-evolución entre procesos que tradicionalmente se han visto desde miradas disciplinarias separadas, ya sea solo desde las ciencias sociales o con una mirada de las ciencias naturales y exactas, y en escalas temporales poco continuas, poniendo lo pasado versus lo reciente. Es más, desde el pasado el habitar de la costa de Chile se ha visto preferentemente desde un prisma donde el humano es beneficiario, mientras que poca atención se ha puesto a los potenciales impactos de este enfoque”, explica Gayo.

Asimismo, el Núcleo Milenio Upwell espera incidir en la generación de políticas públicas, aportando nuevas miradas y complementarias para la implementación de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs) que se proponen frente al cambio climático, con un especial énfasis en la generación una red de observación del océano e iniciativas de adaptación en la zona costera.

Nuevas miradas

Pero la integración de miradas interdisciplinarias en el trabajo del Centro no es el único aspecto en que este nuevo centro de ubicará a la vanguardia de la investigación científica nacional. Notable también es el número de investigadoras mujeres (siete) que integran el equipo principal de investigación, dos de ellas a cargo del proyecto, contribuyendo de este modo a un pendiente ineludible en materia de igualdad de género en el ámbito científico.

Es sabido que el grado de avance de las carreras científicas de las mujeres es más lenta y difícil, y en este sentido, la adjudicación de un Núcleo Milenio con un marcado liderazgo femenino, en un ámbito de ciencia de excelencia -altamente competitivo- es todo un hito, que probablemente ayude a acortar las brechas de inequidad en la participación y ascenso de las mujeres en la ciencia a nivel nacional y global. Esto es principalmente relevante para quienes hemos forjado carreras científicas interdisciplinarias, dimensión académica en que la participación e inserción femenina es aún menor”, afirmó la investigadora.

Junto a los integrantes CAPES también se incorporan al proyecto la Dra. Carola Flores (como directora alterna del Núcleo); los investigadores asociados Dra. Catalina Aguirre, oceanógrafa de la Universidad de Valparaíso, Dr. Bernardo Broitman, ecólogo de la Universidad Adolfo Ibáñez, Dr. Antonio Maldonado, paleoclimatólogo del CEAZA, y Dr. Claudio Latorre, paleoecólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). También lo conforman los investigadores adjuntos Dr. Boris Dewitte, oceanógrafo del CEAZA, Dr. Marcelo Rivadeneira, paleoecólogo del CEAZA, Dr. César Méndez, arqueólogo del CIEP, y el Dr. Chris Harrod, ecólogo de la Universidad de Antofagasta. Junto a ellos, se suman los investigadores jóvenes Dr. Carlos Lara, especialista en modelización de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Dra. Francisca Santana, bioantropóloga de la PUC y la Dra. Jimena Torres, arqueóloga de la Universidad de Magallanes.


Núcleo Milenio en Surgencia Costera contara con activa presencia CAPES

El proyecto, liderado por el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas, CEAZA, es uno de los nueve ingresos financiados para la convocatoria 2019 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo. Contará con una inversión de 612 millones de pesos para los tres primeros años.

La surgencia costera es el fenómeno mediante el cual masas de aguas profundas, ricas en nutrientes que fomentan la vida, emergen a la superficie, favoreciendo la aparición de fitoplancton y de una amplia variedad de especies que se alimentan de éste. Esta característica, que le otorga a las costas chilenas su particular biodiversidad, será el objeto de estudio de un nuevo Núcleo Milenio, que contará con el liderazgo y participación de investigadores CAPES.

“Upwell: “Comprensión de Los Sistemas de Surgencia del Pasado y los Impactos Ambientales Locales y Duraderos” es el nombre de este nuevo Centro, el cual será dirigido por la ecóloga CAPES Eugenia Gayo, y que tendrá por objetivo estudiar dicho proceso, que, en palabras de su directora, “explica la abundancia de recursos marinos que mantiene la actividad pesquera nacional”.

“En particular”, comenta la académica de la Universidad de Tarapacá, “queremos dar cuenta de la interacción sociedad-ambiente desde el pasado remoto, es decir, los últimos 12.000 años. Esto, porque desde el poblamiento inicial de Chile, la costa ha constituido un ecosistema y territorio atractivo para los grupos humanos, por los recursos que proporciona el maravilloso proceso de la surgencia y que a su vez a han impactado dicho proceso”.

Para estudiar todas las aristas asociadas a este fenómeno, también conocido como como afloramiento costero, en el nuevo Centro convergen expertos y expertas de diversas disciplinas, tales como la oceanografía, las ciencias atmosféricas, la ecología, el paleoclima e incluso la arqueología, incorporando una mirada tanto social como física y ecosistémica del fenómeno.

Entre las 18 investigadoras e investigadores que compondrán inicialmente el Centro, se encuentran otros dos investigadores CAPES: la ecóloga María José Martínez-Harms entre sus investigadores jóvenes, y el ecólogo Sergio Navarrete como científico senior, ambos de la Universidad Católica de Chile.

Desafíos a la vista

El trabajo del proyecto se extenderá por alrededor de dos mil kilómetros, desde la frontera norte de Chile hasta aproximadamente el límite sur de la Región de Coquimbo, lo que supone el desafío de generar una amplia red de observación de la surgencia a lo largo de la costa nacional, desde la cual sea discernir los últimos 12.000 años de evolución de este territorio, un conocimiento que, a la larga, será aplicable a otras zonas donde este fenómeno se produce, como el Sistema de Surgencias del Margen Este (más conocido por su nombre en inglés Eastern Boundaries Upwelling Systems, EBUSs).

“Nuestra investigación, desde el punto de vista científico, es todo un desafío, pues requiere generar un cuerpo de datos que permita ver de manera integrada la co-evolución entre procesos que tradicionalmente se han visto desde miradas disciplinarias separadas, ya sea solo desde las ciencias sociales o con una mirada de las ciencias naturales y exactas, y en escalas temporales poco continuas, poniendo lo pasado versus lo reciente. Es más, desde el pasado el habitar de la costa de Chile se ha visto preferentemente desde un prisma donde el humano es beneficiario, mientras que poca atención se ha puesto a los potenciales impactos de este enfoque”, explica Gayo.

Asimismo, el Núcleo Milenio Upwell espera incidir en la generación de políticas públicas, aportando nuevas miradas y complementarias para la implementación de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs) que se proponen frente al cambio climático, con un especial énfasis en la generación una red de observación del océano e iniciativas de adaptación en la zona costera.

Nuevas miradas

Pero la integración de miradas interdisciplinarias en el trabajo del Centro no es el único aspecto en que este nuevo centro de ubicará a la vanguardia de la investigación científica nacional. Notable también es el número de investigadoras mujeres (siete) que integran el equipo principal de investigación, dos de ellas a cargo del proyecto, contribuyendo de este modo a un pendiente ineludible en materia de igualdad de género en el ámbito científico.

Es sabido que el grado de avance de las carreras científicas de las mujeres es más lenta y difícil, y en este sentido, la adjudicación de un Núcleo Milenio con un marcado liderazgo femenino, en un ámbito de ciencia de excelencia -altamente competitivo- es todo un hito, que probablemente ayude a acortar las brechas de inequidad en la participación y ascenso de las mujeres en la ciencia a nivel nacional y global. Esto es principalmente relevante para quienes hemos forjado carreras científicas interdisciplinarias, dimensión académica en que la participación e inserción femenina es aún menor”, afirmó la investigadora.

Junto a los integrantes CAPES también se incorporan al proyecto la Dra. Carola Flores (como directora alterna del Núcleo); los investigadores asociados Dra. Catalina Aguirre, oceanógrafa de la Universidad de Valparaíso, Dr. Bernardo Broitman, ecólogo de la Universidad Adolfo Ibáñez, Dr. Antonio Maldonado, paleoclimatólogo del CEAZA, y Dr. Claudio Latorre, paleoecólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). También lo conforman los investigadores adjuntos Dr. Boris Dewitte, oceanógrafo del CEAZA, Dr. Marcelo Rivadeneira, paleoecólogo del CEAZA, Dr. César Méndez, arqueólogo del CIEP, y el Dr. Chris Harrod, ecólogo de la Universidad de Antofagasta. Junto a ellos, se suman los investigadores jóvenes Dr. Carlos Lara, especialista en modelización de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Dra. Francisca Santana, bioantropóloga de la PUC y la Dra. Jimena Torres, arqueóloga de la Universidad de Magallanes.


¿Cuánto oro vale una chinchilla? Carta insta a la protección de esta especie

El investigador Jaime Jiménez, dedicado al estudio de la chinchilla durante más de treinta años, fue uno de los redactores de una carta que cuestiona la decisión de trasladar a una población de chinchillas en favor de la instalación de un proyecto minero en la región de Atacama, y que ya ha cobrado la vida de dos individuos.

La muerte de dos chinchillas cordilleranas (Chinchilla chinchilla) ocurrida hace semanas durante un procedimiento de relocalización de 25 individuos de esta especie en la región de Atacama, encendió las alarmas tanto de la comunidad científica como de diversas agrupaciones ambientales, quienes volvieron a recordar los peligros inherentes al traslado de especies en estado crítico de conservación, como lo es la chinchilla, de su hábitat natural a un espacio nuevo.

Más aún, cuando el cambio de lugar viene dado por el reciente establecimiento de un proyecto minero de la firma sudafricana Gold Fields, aprobado por la institucionalidad ambiental en 2018, que busca extraer oro y plata de yacimientos de dichos minerales en el hábitat de estos frágiles roedores.

El investigador de la Universidad de North Texas, Jaime Jiménez, colaborador asociado de CAPES y dedicado al estudio y conservación de la chinchilla durante más de treinta años, fue uno de los redactores de una carta pública en la que diversos investigadores y especialistas en conservación recalcaron la importancia ecológica (y también económica) de esta especie, poniendo en duda el impacto social efectivo que se consigue privilegiando un modelo extractivo, que beneficia a pocos, por sobre el cuidado y gestión sustentable de nuestros ecosistemas.

Instan a los tomadores de decisión, además, a reforzar la legislación ambiental para resolver de manera correcta, y con mejor evidencia, conflictos ambientales cada vez más complejos.

En CAPES, transcribimos íntegramente el texto:

¿Cuánto oro vale una chinchilla?



El oro ha fascinado a los humanos por milenios. Los alquimistas lo han admirado por sus propiedades únicas y los ricos por su estatus de poder. Asimismo, el pelaje más fino del mundo, el de las chinchillas, ha sido muy apreciado por los nobles de los pueblos aborígenes latinoamericanos -de hecho, se equiparaba a su peso en oro- a lo largo de los Andes centrales de América del Sur desde la época precolombina. Tal valor por el oro y aprecio por la piel de las chinchillas impulsó, primero, a los conquistadores a matar, dominar y extraer estos recursos. Más recientemente, impulsados por la moda de los ricos y los mercados de pieles del norte, los chinchilleros persiguieron a estos pequeños mamíferos hasta los confines más lejanos y remotos de su distribución hasta el punto de llevar a las chinchillas al borde de la extinción. Al igual que la explotación destructiva de las chinchillas, la extracción de oro ya ha destruido y continúa destruyendo bosques y cuencas hidrográficas vírgenes en todo el mundo.

Los especialistas reconocen dos especies de chinchilla, la de cola larga o costina (Chinchilla lanigera) y la de cola corta o andina (Chinchilla chinchilla). Aun teniendo diferentes ecologías y distribuciones, tienen historias similares. Después de haber sido consideradas extintas durante muchos años, solo recientemente se han descubierto unas pocas colonias dispersas de chinchillas en algunos de los lugares más inhóspitos y remotos de la tierra, probablemente recuperándose de una de las persecuciones humanas más intensas registradas. Millones de estos animales fueron asesinados para vestir a la moda del norte. De manera similar, durante los últimos años, también se han descubierto grandes cantidades de oro debajo de unas pocas colonias de chinchillas en los altos Andes.

Un ejemplo de esto y que ha estado recientemente en las noticias es el caso de los sitios mineros de Gold Fields en el norte de Chile. En un artículo publicado en la revista Undark, Ed Stoddard reporta que estos sitios contienen hasta 3.5 millones de onzas de oro extraíble, una cantidad tan grande que es casi imposible de imaginar. Esta empresa minera sudafricana ya está en funcionamiento y lista para explotar este valioso mineral, pero se enfrenta al hecho de que las chinchillas están consideradas en peligro de extinción por la legislación nacional e internacional. Además, la especie también es considerada un monumento natural por el gobierno chileno. Aunque las chinchillas se pueden trasladar como ya lo están haciendo, lo que cumple con la ley chilena, los científicos y biólogos conservacionistas cuestionan la viabilidad de estas acciones ya que ningún estudio respalda estas intervenciones ni muestran su viabilidad. En consecuencia, nos preguntamos ¿Qué evidencia utilizan las personas actualmente a cargo de las translocaciones como base científica para respaldar sus acciones? A su vez, consultores pagados por las empresas mineras de oro están presionando y quieren bajar los estándares de la legislación nacional a favor de sus clientes.

Parece que el problema está en lo que permite el mandato estatal. Las empresas mineras solo están haciendo lo que está permitido legalmente. En Chile, el estado administra la Ley de Bases del Medio Ambiente y tiene la obligación de velar por que los proyectos extractivos no dañen la biodiversidad del país. En este caso particular, los permisos ya han sido emitidos. Los expertos no están de acuerdo con esta decisión, además del cuestionamiento ético de seguir tratando a los seres no humanos como meros recursos o mercancías para comerciar en los marcados de una manera muy utilitaria.

A pesar de haber subsidiado la vida de muchos chinchilleros en la antigüedad y de haber vestido a ricos y poderosos, la ecología de las chinchillas es literalmente desconocida. Estas chinchillas, especialmente las de cola corta, tienen una existencia en el límite y viven en uno de los ambientes más extremos conocidos para un mamífero: en afloramientos rocosos casi desolados, de más de 4.000 m de altitud, con pastos dispersos y escasa alimentación, limitadas madrigueras para escapar a los depredadores, extremadamente secos, con intensos niveles de radiación, temperaturas bajo cero y cubiertos por nieve la mayor parte del año.

Los científicos creen que perturbaciones como la minería pueden amenazar aún más a esta especie. Especialmente debido a la reciente mortalidad de dos individuos -sin causa explicada- y a un tercero reportado con las patas quebradas debido a un mal manejo. Al vivir en grupos pequeños y dispersos, al ser una especie social, que habita un ambiente extremo y al reproducirse lentamente, estos animales están al borde de la existencia y viven en un equilibrio muy frágil y dinámico. Ni la ciencia ni los ciudadanos comunes se benefician de las grandes cantidades de dinero gastadas por las empresas mineras en estudios básicos, los que casi nunca son ni revisados ni avalados por pares.

¿Cómo ayuda esto a nuestra comprensión de las chinchillas, de su ecosistema y de su conservación como especie y de su ambiente?

Los abajo firmantes, declaramos que no estamos en contra de las actividades extractivas, sino que hablamos por aquellos seres no humanos que no pueden opinar y defenderse por sí mismos. El mundo científico requiere que cualquier programa de gestión riesgoso y más si es de la envergadura que sugiere la traslocación de una población de una especie en peligro de extinción, se base en protocolos detallados y cuidadosamente probados. Este programa y los protocolos, procesos, actividades y resultados de este ejercicio harán historia y más importante, sentarán un precedente legal y de facto. Es por esto que invitamos a los tomadores de decisiones a revisar la normativa para casos complejos como este, de manera que las acciones que vayan a ser tomadas se justifiquen plenamente en evidencia y bases sólidas. Los científicos, conservacionistas y consultores no están en contra de la minería, pero creen que antes de que el hábitat de la chinchilla sea completamente destruido, la viabilidad de las translocaciones debe ser evaluada y probada a fondo, y que mientras tanto el principio precautorio, que es la regla de oro acordada por los principales expertos, debería prevalecer.



Autores: Amy Deane (International Union for the Conservation of Nature); Jaime E. Jiménez, PhD. (University of North Texas, EE. UU); Luis F. Pacheco, Doctor en Ciencias (Universidad Mayor de San Andrés, La Paz, Bolivia); Eduardo Pavez; Dr. Pablo Valladares Faúndez (Universidad de Tarapacá); Dr. Jorge Salazar Bravo (International Center for Arid and Semiarid Land Studies)

Créditos fotos: Jaime Jiménez

¿Cuánto oro vale una chinchilla? Carta insta a la protección de esta especie

El investigador Jaime Jiménez, dedicado al estudio de la chinchilla durante más de treinta años, fue uno de los redactores de una carta que cuestiona la decisión de trasladar a una población de chinchillas en favor de la instalación de un proyecto minero en la región de Atacama, y que ya ha cobrado la vida de dos individuos.

La muerte de dos chinchillas cordilleranas (Chinchilla chinchilla) ocurrida hace semanas durante un procedimiento de relocalización de 25 individuos de esta especie en la región de Atacama, encendió las alarmas tanto de la comunidad científica como de diversas agrupaciones ambientales, quienes volvieron a recordar los peligros inherentes al traslado de especies en estado crítico de conservación, como lo es la chinchilla, de su hábitat natural a un espacio nuevo.

Más aún, cuando el cambio de lugar viene dado por el reciente establecimiento de un proyecto minero de la firma sudafricana Gold Fields, aprobado por la institucionalidad ambiental en 2018, que busca extraer oro y plata de yacimientos de dichos minerales en el hábitat de estos frágiles roedores.

El investigador de la Universidad de North Texas, Jaime Jiménez, colaborador asociado de CAPES y dedicado al estudio y conservación de la chinchilla durante más de treinta años, fue uno de los redactores de una carta pública en la que diversos investigadores y especialistas en conservación recalcaron la importancia ecológica (y también económica) de esta especie, poniendo en duda el impacto social efectivo que se consigue privilegiando un modelo extractivo, que beneficia a pocos, por sobre el cuidado y gestión sustentable de nuestros ecosistemas.

Instan a los tomadores de decisión, además, a reforzar la legislación ambiental para resolver de manera correcta, y con mejor evidencia, conflictos ambientales cada vez más complejos.

En CAPES, transcribimos íntegramente el texto:

¿Cuánto oro vale una chinchilla?



El oro ha fascinado a los humanos por milenios. Los alquimistas lo han admirado por sus propiedades únicas y los ricos por su estatus de poder. Asimismo, el pelaje más fino del mundo, el de las chinchillas, ha sido muy apreciado por los nobles de los pueblos aborígenes latinoamericanos -de hecho, se equiparaba a su peso en oro- a lo largo de los Andes centrales de América del Sur desde la época precolombina. Tal valor por el oro y aprecio por la piel de las chinchillas impulsó, primero, a los conquistadores a matar, dominar y extraer estos recursos. Más recientemente, impulsados por la moda de los ricos y los mercados de pieles del norte, los chinchilleros persiguieron a estos pequeños mamíferos hasta los confines más lejanos y remotos de su distribución hasta el punto de llevar a las chinchillas al borde de la extinción. Al igual que la explotación destructiva de las chinchillas, la extracción de oro ya ha destruido y continúa destruyendo bosques y cuencas hidrográficas vírgenes en todo el mundo.

Los especialistas reconocen dos especies de chinchilla, la de cola larga o costina (Chinchilla lanigera) y la de cola corta o andina (Chinchilla chinchilla). Aun teniendo diferentes ecologías y distribuciones, tienen historias similares. Después de haber sido consideradas extintas durante muchos años, solo recientemente se han descubierto unas pocas colonias dispersas de chinchillas en algunos de los lugares más inhóspitos y remotos de la tierra, probablemente recuperándose de una de las persecuciones humanas más intensas registradas. Millones de estos animales fueron asesinados para vestir a la moda del norte. De manera similar, durante los últimos años, también se han descubierto grandes cantidades de oro debajo de unas pocas colonias de chinchillas en los altos Andes.

Un ejemplo de esto y que ha estado recientemente en las noticias es el caso de los sitios mineros de Gold Fields en el norte de Chile. En un artículo publicado en la revista Undark, Ed Stoddard reporta que estos sitios contienen hasta 3.5 millones de onzas de oro extraíble, una cantidad tan grande que es casi imposible de imaginar. Esta empresa minera sudafricana ya está en funcionamiento y lista para explotar este valioso mineral, pero se enfrenta al hecho de que las chinchillas están consideradas en peligro de extinción por la legislación nacional e internacional. Además, la especie también es considerada un monumento natural por el gobierno chileno. Aunque las chinchillas se pueden trasladar como ya lo están haciendo, lo que cumple con la ley chilena, los científicos y biólogos conservacionistas cuestionan la viabilidad de estas acciones ya que ningún estudio respalda estas intervenciones ni muestran su viabilidad. En consecuencia, nos preguntamos ¿Qué evidencia utilizan las personas actualmente a cargo de las translocaciones como base científica para respaldar sus acciones? A su vez, consultores pagados por las empresas mineras de oro están presionando y quieren bajar los estándares de la legislación nacional a favor de sus clientes.

Parece que el problema está en lo que permite el mandato estatal. Las empresas mineras solo están haciendo lo que está permitido legalmente. En Chile, el estado administra la Ley de Bases del Medio Ambiente y tiene la obligación de velar por que los proyectos extractivos no dañen la biodiversidad del país. En este caso particular, los permisos ya han sido emitidos. Los expertos no están de acuerdo con esta decisión, además del cuestionamiento ético de seguir tratando a los seres no humanos como meros recursos o mercancías para comerciar en los marcados de una manera muy utilitaria.

A pesar de haber subsidiado la vida de muchos chinchilleros en la antigüedad y de haber vestido a ricos y poderosos, la ecología de las chinchillas es literalmente desconocida. Estas chinchillas, especialmente las de cola corta, tienen una existencia en el límite y viven en uno de los ambientes más extremos conocidos para un mamífero: en afloramientos rocosos casi desolados, de más de 4.000 m de altitud, con pastos dispersos y escasa alimentación, limitadas madrigueras para escapar a los depredadores, extremadamente secos, con intensos niveles de radiación, temperaturas bajo cero y cubiertos por nieve la mayor parte del año.

Los científicos creen que perturbaciones como la minería pueden amenazar aún más a esta especie. Especialmente debido a la reciente mortalidad de dos individuos -sin causa explicada- y a un tercero reportado con las patas quebradas debido a un mal manejo. Al vivir en grupos pequeños y dispersos, al ser una especie social, que habita un ambiente extremo y al reproducirse lentamente, estos animales están al borde de la existencia y viven en un equilibrio muy frágil y dinámico. Ni la ciencia ni los ciudadanos comunes se benefician de las grandes cantidades de dinero gastadas por las empresas mineras en estudios básicos, los que casi nunca son ni revisados ni avalados por pares.

¿Cómo ayuda esto a nuestra comprensión de las chinchillas, de su ecosistema y de su conservación como especie y de su ambiente?

Los abajo firmantes, declaramos que no estamos en contra de las actividades extractivas, sino que hablamos por aquellos seres no humanos que no pueden opinar y defenderse por sí mismos. El mundo científico requiere que cualquier programa de gestión riesgoso y más si es de la envergadura que sugiere la traslocación de una población de una especie en peligro de extinción, se base en protocolos detallados y cuidadosamente probados. Este programa y los protocolos, procesos, actividades y resultados de este ejercicio harán historia y más importante, sentarán un precedente legal y de facto. Es por esto que invitamos a los tomadores de decisiones a revisar la normativa para casos complejos como este, de manera que las acciones que vayan a ser tomadas se justifiquen plenamente en evidencia y bases sólidas. Los científicos, conservacionistas y consultores no están en contra de la minería, pero creen que antes de que el hábitat de la chinchilla sea completamente destruido, la viabilidad de las translocaciones debe ser evaluada y probada a fondo, y que mientras tanto el principio precautorio, que es la regla de oro acordada por los principales expertos, debería prevalecer.



Autores: Amy Deane (International Union for the Conservation of Nature); Jaime E. Jiménez, PhD. (University of North Texas, EE. UU); Luis F. Pacheco, Doctor en Ciencias (Universidad Mayor de San Andrés, La Paz, Bolivia); Eduardo Pavez; Dr. Pablo Valladares Faúndez (Universidad de Tarapacá); Dr. Jorge Salazar Bravo (International Center for Arid and Semiarid Land Studies)

Créditos fotos: Jaime Jiménez

Revive el Seminario CAPES-CESIEP-CEE «Ciencia con impacto»

Discutir el papel de la ciencia en la toma de decisiones y compartir experiencias exitosas de formulación de política pública basada en evidencia con temática ambiental y sustentabilidad, fue el objetivo central del Seminario Internacional “Ciencia con Impacto: ¿cómo generamos políticas informadas por evidencia?”.

El seminario tuvo lugar este 26 de noviembre y fue organizado conjuntamente por el Núcleo Milenio Centro para el Impacto Socioeconómico de las Políticas Ambientales (CESIEP), el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad CAPES UC, y el centro Collaboration for Environmental Evidence (CEE) Chile.

El primer bloque del seminario buscó discutir sobre la vinculación entre ciencia y política pública, buscando dilucidar cuáles son las brechas que limitan la participación de los investigadores en procesos de toma de decisión a nivel gubernamental.

Durante este bloque, el académico UC, investigador CAPES y director CESIEP, Dr. Rodrigo Arriagada, presentó asimismo el rol del nuevo Collaboration for Environmental Evidence – Chile, que busca promover y apoyar la síntesis rigurosa de evidencia sobre temas de interés para el manejo y la política ambiental.

En el segundo bloque del seminario se presentó la experiencia de diversos centros CEE alrededor del mundo en la provisión y uso de evidencia en el proceso de toma de decisiones.

Finalmente, el tercer bloque se centró en la experiencia de la academia chilena respecto al uso de evidencia en el proceso de formulación de leyes.



Fuente: Comunicaciones CESIEP

Revive el Seminario CAPES-CESIEP-CEE «Ciencia con impacto»

Discutir el papel de la ciencia en la toma de decisiones y compartir experiencias exitosas de formulación de política pública basada en evidencia con temática ambiental y sustentabilidad, fue el objetivo central del Seminario Internacional “Ciencia con Impacto: ¿cómo generamos políticas informadas por evidencia?”.

El seminario tuvo lugar este 26 de noviembre y fue organizado conjuntamente por el Núcleo Milenio Centro para el Impacto Socioeconómico de las Políticas Ambientales (CESIEP), el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad CAPES UC, y el centro Collaboration for Environmental Evidence (CEE) Chile.

El primer bloque del seminario buscó discutir sobre la vinculación entre ciencia y política pública, buscando dilucidar cuáles son las brechas que limitan la participación de los investigadores en procesos de toma de decisión a nivel gubernamental.

Durante este bloque, el académico UC, investigador CAPES y director CESIEP, Dr. Rodrigo Arriagada, presentó asimismo el rol del nuevo Collaboration for Environmental Evidence – Chile, que busca promover y apoyar la síntesis rigurosa de evidencia sobre temas de interés para el manejo y la política ambiental.

En el segundo bloque del seminario se presentó la experiencia de diversos centros CEE alrededor del mundo en la provisión y uso de evidencia en el proceso de toma de decisiones.

Finalmente, el tercer bloque se centró en la experiencia de la academia chilena respecto al uso de evidencia en el proceso de formulación de leyes.



Fuente: Comunicaciones CESIEP