Para la vida en las cavidades, árbol viejo cobija mejor

Un estudio CAPES reveló el rol que juegan los árboles en descomposición del bosque templado chileno como refugio para diversas especies animales, que utilizan sus cavidades para realizar muchas de sus funciones vitales.

Para un árbol viejo, la vida no termina con la muerte. A medida que envejece, los pequeños seres vivos que contribuyen con su descomposición —al igual que fenómenos físicos como el viento, el fuego o la sequía— se van abriendo paso poco a poco a través de su corteza, formando cavidades que más tarde servirán de refugio a aves, mamíferos pequeños, y otros habitantes del bosque. Hacia el final de sus días, un árbol es un hotel rebosante de nuevos inquilinos.

El rol que cumplen los bosques antiguos y en descomposición en la disponibilidad y aseguramiento de cavidades para la vida silvestre fue justamente el tema de estudio de una reciente investigación CAPES, encabezada por el ingeniero agrónomo de la Universidad Católica, José Tomás Ibarra.

En su trabajo, publicado en la revista Austral Ecology, Ibarra y su equipo examinaron la ocurrencia y abundancia relativa de este importante recurso arbóreo al interior de los bosques nativos del sur de Chile, concluyendo que, aun cuando la densidad de árboles era mayor en las zonas forestales más jóvenes (bosques secundarios), la densidad de cavidades naturales (es decir, no excavadas) aumentaba entre las zonas más antiguas del bosque.

Para llegar a dicha conclusión, los investigadores registraron el diámetro, tipo de descomposición y número de cavidades de más de 7.951 árboles, repartidos en 369 parcelas de vegetación, en busca de patrones que permitieran identificar cuáles eran los factores que incidían con más fuerza en la disponibilidad de estas aberturas a lo ancho y largo del bosque (algo rara vez estudiado en investigadores previas).

El estudio fue realizado en los bosques templados de la región de la Araucanía, una zona conformada por áreas de bosque antiguo (donde predominan especies como el mañío, la lenga y la araucaria) y de bosque secundario (con presencia de roble pellín, laurel y lingue). Este ecosistema, junto a toda la red de bosques andinos del sur de Sudamérica, es considerado uno de los 35 hotspots (o zonas críticas) de biodiversidad en el mundo, a causa de sus altas tasas de endemismo y de deforestación.

Los resultados obtenidos arrojan luz sobre la importancia de los árboles más viejos en la provisión de este recurso para la vida silvestre. Mientras la densidad de árboles fue 0.42 veces mayor en las áreas forestales secundarias, la densidad de cavidades en estas zonas fue 0.26 veces menor que en las más antiguas. El porcentaje de árboles con presencia de cavidades en éstas últimas fue de un 36%, comparado con sólo un 16% entre las áreas más jóvenes.

A nivel individual, más del 60% de los árboles con cavidades estudiados eran árboles no saludables, y más del 17% eran ejemplares muertos. Más aún, la densidad de cavidades totales en bosques antiguos prácticamente duplicó la densidad registrada en los bosques más recientes.

En cuanto a los factores que inciden tanto en la ocurrencia como en la abundancia de cavidades en estos bosques, los datos estimaron que tanto el grado de descomposición como el diámetro de los árboles son buenos predictores de la abundancia de cavidades en sus troncos. Árboles más grandes y largamente muertos mostraron una cantidad mayor de cavidades que aquellos pequeños y saludables, ya sea de aberturas creadas naturalmente, o excavadas por especies como el carpintero negro.

«Las cavidades en árboles entregan un sitio de reproducción, alimentación y refugio para al menos 29 especies de aves, 6 mamíferos y 4 reptiles que habitan el bosque templado sudamericano. Estas especies se vinculan en complejas “redes de nidificación” que forman fauna, árboles, hongos y seres humanos en estos ecosistemas» explica Tomás Ibarra. En el caso de los bosques nativos del sur de Chile, entre ellas se encuentran especies amenazadas como el monito del Monte, el concón o el ya mencionado carpintero negro.

Los investigadores también destacaron la relevancia de este estudio, cuyos resultados podrían ayudar a los guardaparques e instituciones que resguardan estos ecosistemas a elaborar planes de conservación que frenen la degradación y deforestación de los antiguos bosques australes, cuyos ejemplares más longevos pueden alcanzar hasta los 200 años de edad.

Para Ibarra, «ambos procesos generan una reducción en la disponibilidad de cavidades, lo que eventualmente influye en la presencia de las especies y en que, más importante aún, existan los procesos ecológicos en los cuales ellas participan».

“Los árboles grandes y en descomposición son especialmente requeridos por las empresas forestales durante la selección de tala, debido a su alto valor comercial”, señalan en su artículo, a lo que se suma el hecho de que “los árboles muertos son comúnmente considerados por el público como “desechables”, indicadores de mala salud, o útiles como leña, por lo que suelen ser el primer componte en ser removidos de las masas forestales”.

Por lo mismo, para los autores del estudio concluyen que “entender los patrones y procesos de disponibilidad de cavidades en árboles en el bosque es crítico de modo de informar oportunamente a las agencias forestales y ambientales encargadas de proteger la biodiversidad de este importante hotspot de diversidad”.


Foto cortesía de @lalo_pangue

Para la vida en las cavidades, árbol viejo cobija mejor

Un estudio CAPES reveló el rol que juegan los árboles en descomposición del bosque templado chileno como refugio para diversas especies animales, que utilizan sus cavidades para realizar muchas de sus funciones vitales.

Para un árbol viejo, la vida no termina con la muerte. A medida que envejece, los pequeños seres vivos que contribuyen con su descomposición —al igual que fenómenos físicos como el viento, el fuego o la sequía— se van abriendo paso poco a poco a través de su corteza, formando cavidades que más tarde servirán de refugio a aves, mamíferos pequeños, y otros habitantes del bosque. Hacia el final de sus días, un árbol es un hotel rebosante de nuevos inquilinos.

El rol que cumplen los bosques antiguos y en descomposición en la disponibilidad y aseguramiento de cavidades para la vida silvestre fue justamente el tema de estudio de una reciente investigación CAPES, encabezada por el ingeniero agrónomo de la Universidad Católica, José Tomás Ibarra.

En su trabajo, publicado en la revista Austral Ecology, Ibarra y su equipo examinaron la ocurrencia y abundancia relativa de este importante recurso arbóreo al interior de los bosques nativos del sur de Chile, concluyendo que, aun cuando la densidad de árboles era mayor en las zonas forestales más jóvenes (bosques secundarios), la densidad de cavidades naturales (es decir, no excavadas) aumentaba entre las zonas más antiguas del bosque.

Para llegar a dicha conclusión, los investigadores registraron el diámetro, tipo de descomposición y número de cavidades de más de 7.951 árboles, repartidos en 369 parcelas de vegetación, en busca de patrones que permitieran identificar cuáles eran los factores que incidían con más fuerza en la disponibilidad de estas aberturas a lo ancho y largo del bosque (algo rara vez estudiado en investigadores previas).

El estudio fue realizado en los bosques templados de la región de la Araucanía, una zona conformada por áreas de bosque antiguo (donde predominan especies como el mañío, la lenga y la araucaria) y de bosque secundario (con presencia de roble pellín, laurel y lingue). Este ecosistema, junto a toda la red de bosques andinos del sur de Sudamérica, es considerado uno de los 35 hotspots (o zonas críticas) de biodiversidad en el mundo, a causa de sus altas tasas de endemismo y de deforestación.

Los resultados obtenidos arrojan luz sobre la importancia de los árboles más viejos en la provisión de este recurso para la vida silvestre. Mientras la densidad de árboles fue 0.42 veces mayor en las áreas forestales secundarias, la densidad de cavidades en estas zonas fue 0.26 veces menor que en las más antiguas. El porcentaje de árboles con presencia de cavidades en éstas últimas fue de un 36%, comparado con sólo un 16% entre las áreas más jóvenes.

A nivel individual, más del 60% de los árboles con cavidades estudiados eran árboles no saludables, y más del 17% eran ejemplares muertos. Más aún, la densidad de cavidades totales en bosques antiguos prácticamente duplicó la densidad registrada en los bosques más recientes.

En cuanto a los factores que inciden tanto en la ocurrencia como en la abundancia de cavidades en estos bosques, los datos estimaron que tanto el grado de descomposición como el diámetro de los árboles son buenos predictores de la abundancia de cavidades en sus troncos. Árboles más grandes y largamente muertos mostraron una cantidad mayor de cavidades que aquellos pequeños y saludables, ya sea de aberturas creadas naturalmente, o excavadas por especies como el carpintero negro.

«Las cavidades en árboles entregan un sitio de reproducción, alimentación y refugio para al menos 29 especies de aves, 6 mamíferos y 4 reptiles que habitan el bosque templado sudamericano. Estas especies se vinculan en complejas “redes de nidificación” que forman fauna, árboles, hongos y seres humanos en estos ecosistemas» explica Tomás Ibarra. En el caso de los bosques nativos del sur de Chile, entre ellas se encuentran especies amenazadas como el monito del Monte, el concón o el ya mencionado carpintero negro.

Los investigadores también destacaron la relevancia de este estudio, cuyos resultados podrían ayudar a los guardaparques e instituciones que resguardan estos ecosistemas a elaborar planes de conservación que frenen la degradación y deforestación de los antiguos bosques australes, cuyos ejemplares más longevos pueden alcanzar hasta los 200 años de edad.

Para Ibarra, «ambos procesos generan una reducción en la disponibilidad de cavidades, lo que eventualmente influye en la presencia de las especies y en que, más importante aún, existan los procesos ecológicos en los cuales ellas participan».

“Los árboles grandes y en descomposición son especialmente requeridos por las empresas forestales durante la selección de tala, debido a su alto valor comercial”, señalan en su artículo, a lo que se suma el hecho de que “los árboles muertos son comúnmente considerados por el público como “desechables”, indicadores de mala salud, o útiles como leña, por lo que suelen ser el primer componte en ser removidos de las masas forestales”.

Por lo mismo, para los autores del estudio concluyen que “entender los patrones y procesos de disponibilidad de cavidades en árboles en el bosque es crítico de modo de informar oportunamente a las agencias forestales y ambientales encargadas de proteger la biodiversidad de este importante hotspot de diversidad”.


Foto cortesía de @lalo_pangue

Estudio analizó efectos de la contaminación en poblaciones de huiro negro

Investigadores de la Universidad Andrés Bello y CAPES estudiaron los efectos de la contaminación por metales pesados en las zonas aledañas al parque industrial Bahía Quintero, observando altas concentraciones de cobre y arsénico en lugares tan alegados de su punto de origen como la localidad de Cachagua.

Un estudio de investigadores de la Universidad Andrés Bello, entre quienes se encuentra la bióloga CAPES, Loretto Contreras, determinó la concentración de metales pesados en el agua de mar y sedimentos marinos de tres localidades aledañas al complejo industrial Bahía Quinteros (Ventanas, Horcón y Cachagua), considerada una de las cinco “zonas de sacrificio” existentes en Chile debido a los altos niveles de contaminación que registra.

Asimismo, el equipo investigó la abundancia y características morfológicas de las poblaciones de huiro negro (Lessonia spicata) en estas localidades, en un intento por averiguar los efectos que tiene la contaminación en los ciclos de desarrollo de esta importante alga chilena, natural de las zonas intermareales del centro y sur del país.

Los resultados, publicados en la revista Plos One, incluyeron el hallazgo de altas concentraciones de cobre y arsénico tanto en el agua como en los sedimentos marinos, en un área de extensión que abarcó incluso a las costas de Cachagua, un sitio a menudo considerado libre de contaminación.

Mientras Ventanas y Horcón registraron una abundancia de metales que superó los límites internacionales permitidos, la localidad ubicada en la comuna de Zapallar consigno altas concentraciones de cobre y arsénico en el agua de mar, y de arsénico en sus sedimentos marinos.

«El hallazgo más grave de este trabajo es el desplazamiento de contaminación por metales hacia el norte, porque las masas de agua van en esa dirección” declaró la Dra. Contreras a El Mercurio Valparaíso. “Lo más probable es que estemos frente a una expansión que ahora debemos evidenciar a través de un monitoreo más acotado, analizar la presencia y descargas por parte de empresas y otras fuentes, para tener el panorama completo”.

Creado en 1961, el polígono industrial Puchuncaví–Ventanas, en la bahía de Quintero, es uno de los parques industriales más importantes del país, donde se concentran plantas de energía a carbón, refinerías y fundiciones de cobre, terminales de gas natural, cementeras y otras.

En los últimos años, el complejo se ha hecho conocido por registrar altos niveles de contaminación provocado por sus descargas de petróleo, contaminantes gaseosos y partículas atmosféricas al ambiente, así como la deposición de metales pesados de diversas instalaciones. Estudios previos sobre la contaminación marina en esta zona informaron concentraciones históricas y actuales de metales como aluminio, molibdeno, hierro, cromo, cobre y cinc, en cifras que excedían los límites permitidos por las pautas de calidad internacionales y que a la fecha no han podido ser debidamente reguladas por nuestra normativa ambiental.

Para la Contreras, instrumentos como el Plan de Prevención y Descontaminación promulgado en 2018 para la zona (Decreto 105) son claramente limitados, en tanto “solamente abarca la polución atmosférica, por lo que nunca va a ser un mecanismo completo de reparación. Claramente necesitamos una norma secundaria marina«, explicó.

La investigadora incluso manifestó que, sin normas secundarias, la situación en las áreas aledañas al complejo podría incluso empeorar. «Es como una llave que, a pesar de que le pongas llaves, sigue siempre abierta. Realmente, es un tema muy doloroso, hay muchas agrupaciones locales luchando contra esto. Esperamos que este trabajo científico sea tomado en cuenta por los tomadores de decisiones», señaló.

La situación de las algas

Una de las especies que, según el estudio, se ha visto más afectadas por la alta concentración de metales, son las poblaciones de huiro negro concentradas en los bosques de quelpa (kelp) de la costa central, un ecosistema que proporciona el hábitat de diversas especies marinas, modulando la biodiversidad local y su estructura comunitaria.

El trabajo reveló que la población de algas de Ventanas expuesta crónicamente a la contaminación vio disminuir el tamaño de sus individuos adultos en comparación con las poblaciones de las otras zonas afectadas.

Los resultados indican que es justamente esta localidad la que percibe las consecuencias más negativas de la contaminación para el desarrollo de los individuos de la especie, lo que sugiere un impacto negativo a largo plazo en la estructura comunitaria de estas zonas marinas. Sin embargo, los investigadores advirtieron que la reciente expansión observada a lo largo de la costa central de Chile, pondrá en peligro la salud del ecosistema marino incluso en sitios alejados de la fuente de contaminación.

«El huiro es un alga estructuradora de comunidades, es decir, que alberga y permite el crecimiento de un sinfín de especies animales y otras algas» explicó Contreras. Asimismo, junto con su importancia ecológica, esta alga también encierra una importancia económica para las comunidades de pescadores que viven de su extracción y de la salud de sus poblaciones.


Estudio analizó efectos de la contaminación en poblaciones de huiro negro

Investigadores de la Universidad Andrés Bello y CAPES estudiaron los efectos de la contaminación por metales pesados en las zonas aledañas al parque industrial Bahía Quintero, observando altas concentraciones de cobre y arsénico en lugares tan alegados de su punto de origen como la localidad de Cachagua.

Un estudio de investigadores de la Universidad Andrés Bello, entre quienes se encuentra la bióloga CAPES, Loretto Contreras, determinó la concentración de metales pesados en el agua de mar y sedimentos marinos de tres localidades aledañas al complejo industrial Bahía Quinteros (Ventanas, Horcón y Cachagua), considerada una de las cinco “zonas de sacrificio” existentes en Chile debido a los altos niveles de contaminación que registra.

Asimismo, el equipo investigó la abundancia y características morfológicas de las poblaciones de huiro negro (Lessonia spicata) en estas localidades, en un intento por averiguar los efectos que tiene la contaminación en los ciclos de desarrollo de esta importante alga chilena, natural de las zonas intermareales del centro y sur del país.

Los resultados, publicados en la revista Plos One, incluyeron el hallazgo de altas concentraciones de cobre y arsénico tanto en el agua como en los sedimentos marinos, en un área de extensión que abarcó incluso a las costas de Cachagua, un sitio a menudo considerado libre de contaminación.

Mientras Ventanas y Horcón registraron una abundancia de metales que superó los límites internacionales permitidos, la localidad ubicada en la comuna de Zapallar consigno altas concentraciones de cobre y arsénico en el agua de mar, y de arsénico en sus sedimentos marinos.

«El hallazgo más grave de este trabajo es el desplazamiento de contaminación por metales hacia el norte, porque las masas de agua van en esa dirección” declaró la Dra. Contreras a El Mercurio Valparaíso. “Lo más probable es que estemos frente a una expansión que ahora debemos evidenciar a través de un monitoreo más acotado, analizar la presencia y descargas por parte de empresas y otras fuentes, para tener el panorama completo”.

Creado en 1961, el polígono industrial Puchuncaví–Ventanas, en la bahía de Quintero, es uno de los parques industriales más importantes del país, donde se concentran plantas de energía a carbón, refinerías y fundiciones de cobre, terminales de gas natural, cementeras y otras.

En los últimos años, el complejo se ha hecho conocido por registrar altos niveles de contaminación provocado por sus descargas de petróleo, contaminantes gaseosos y partículas atmosféricas al ambiente, así como la deposición de metales pesados de diversas instalaciones. Estudios previos sobre la contaminación marina en esta zona informaron concentraciones históricas y actuales de metales como aluminio, molibdeno, hierro, cromo, cobre y cinc, en cifras que excedían los límites permitidos por las pautas de calidad internacionales y que a la fecha no han podido ser debidamente reguladas por nuestra normativa ambiental.

Para la Contreras, instrumentos como el Plan de Prevención y Descontaminación promulgado en 2018 para la zona (Decreto 105) son claramente limitados, en tanto “solamente abarca la polución atmosférica, por lo que nunca va a ser un mecanismo completo de reparación. Claramente necesitamos una norma secundaria marina«, explicó.

La investigadora incluso manifestó que, sin normas secundarias, la situación en las áreas aledañas al complejo podría incluso empeorar. «Es como una llave que, a pesar de que le pongas llaves, sigue siempre abierta. Realmente, es un tema muy doloroso, hay muchas agrupaciones locales luchando contra esto. Esperamos que este trabajo científico sea tomado en cuenta por los tomadores de decisiones», señaló.

La situación de las algas

Una de las especies que, según el estudio, se ha visto más afectadas por la alta concentración de metales, son las poblaciones de huiro negro concentradas en los bosques de quelpa (kelp) de la costa central, un ecosistema que proporciona el hábitat de diversas especies marinas, modulando la biodiversidad local y su estructura comunitaria.

El trabajo reveló que la población de algas de Ventanas expuesta crónicamente a la contaminación vio disminuir el tamaño de sus individuos adultos en comparación con las poblaciones de las otras zonas afectadas.

Los resultados indican que es justamente esta localidad la que percibe las consecuencias más negativas de la contaminación para el desarrollo de los individuos de la especie, lo que sugiere un impacto negativo a largo plazo en la estructura comunitaria de estas zonas marinas. Sin embargo, los investigadores advirtieron que la reciente expansión observada a lo largo de la costa central de Chile, pondrá en peligro la salud del ecosistema marino incluso en sitios alejados de la fuente de contaminación.

«El huiro es un alga estructuradora de comunidades, es decir, que alberga y permite el crecimiento de un sinfín de especies animales y otras algas» explicó Contreras. Asimismo, junto con su importancia ecológica, esta alga también encierra una importancia económica para las comunidades de pescadores que viven de su extracción y de la salud de sus poblaciones.


Nuevo seminario abordará el rol de la evidencia en el diseño de políticas públicas

Tendrá lugar este 26 de noviembre entre las 8:45 y las 16:00 hrs. a través de Zoom, y será abierto a todo público previa inscripción.

Discutir el papel de la ciencia en la toma de decisiones y compartir experiencias exitosas de formulación de política pública ambiental basada en evidencia, es el objetivo central del Seminario “Ciencia con Impacto: ¿cómo generamos políticas informadas por evidencia?”.

Organizado conjuntamente por el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad CAPES UC, el Núcleo Milenio Centro para el Impacto Socioeconómico de las Políticas Ambientales (CESIEP) y el Collaboration for Environmental Evidence (CEE), Chile, el seminario tendrá lugar este 26 de noviembre entre las 8:45 y las 16:00 hrs. a través de Zoom, y será abierto a todo público previa inscripción.

El primer bloque del seminario buscará discutir sobre la vinculación entre ciencia y política pública, buscando dilucidar cuáles son las brechas que limitan la participación de los investigadores en procesos de toma de decisión a nivel gubernamental. El bloque reunirá las miradas tanto de la academia como del Estado, y contará con la participación del ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Andrés Couve; el vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Católica, Pedro Bouchon; el senador Guido Girardi y la diputada Catalina Pérez, entre otros.

El segundo bloque permitirá conocer la valiosa experiencia de diversos centros CEE alrededor del mundo en la provisión y uso de evidencia en el proceso de toma de decisiones, mientras que el tercer bloque se centrará en la experiencia de la academia chilena respecto al uso de evidencia en el proceso de formulación de leyes. Éste último contará con la participación de destacados investigadores y será presentado por la senadora Carmen Gloria Aravena.

Durante el seminario, se presentará también el nuevo centro Collaboration for Environmental Evidence (CEE) Chile, cuyo objetivo es proporcionar evidencia científica de alta calidad para informar decisiones de políticas ambientalmente relevantes.

“Frente a la necesidad de abordar una multiplicidad de demandas sociales, el país todavía invierte muy poco en temas ambientales. Dada esta crítica situación, el asegurar que las inversiones en medio ambiente produzcan un impacto se vuelve imprescindible”, explica el director de CESIEP, académico UC e investigador CAPES, Rodrigo Arriagada. “Sin embargo —señala el investigador— el uso de evidencia científica en la orientación de las decisiones medioambientales es muy escaso”.

Para Arriagada, CEE-Chile llega a llenar un importante vacío que contribuirá a construir puentes entre la producción de conocimiento científico y la toma de decisiones tanto en el ámbito público como privado. CEE-Chile es el primer centro en Latinoamérica asociado a la Collaboration for Environmental Evidence, red de centros alrededor del mundo que busca promover el uso de revisiones sistemáticas de evidencia que apoyen decisiones.

Actualmente CEE cuenta con centros afiliados en Reino Unido, Francia, Canadá, Estados Unidos, Sudáfrica y Suecia.

Revisa el programa completo del seminario entrando a este enlace.

Las personas interesadas pueden inscribirse al evento en el siguiente formulario.



Nuevo seminario abordará el rol de la evidencia en el diseño de políticas públicas

Tendrá lugar este 26 de noviembre entre las 8:45 y las 16:00 hrs. a través de Zoom, y será abierto a todo público previa inscripción.

Discutir el papel de la ciencia en la toma de decisiones y compartir experiencias exitosas de formulación de política pública ambiental basada en evidencia, es el objetivo central del Seminario “Ciencia con Impacto: ¿cómo generamos políticas informadas por evidencia?”.

Organizado conjuntamente por el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad CAPES UC, el Núcleo Milenio Centro para el Impacto Socioeconómico de las Políticas Ambientales (CESIEP) y el Collaboration for Environmental Evidence (CEE), Chile, el seminario tendrá lugar este 26 de noviembre entre las 8:45 y las 16:00 hrs. a través de Zoom, y será abierto a todo público previa inscripción.

El primer bloque del seminario buscará discutir sobre la vinculación entre ciencia y política pública, buscando dilucidar cuáles son las brechas que limitan la participación de los investigadores en procesos de toma de decisión a nivel gubernamental. El bloque reunirá las miradas tanto de la academia como del Estado, y contará con la participación del ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Andrés Couve; el vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Católica, Pedro Bouchon; el senador Guido Girardi y la diputada Catalina Pérez, entre otros.

El segundo bloque permitirá conocer la valiosa experiencia de diversos centros CEE alrededor del mundo en la provisión y uso de evidencia en el proceso de toma de decisiones, mientras que el tercer bloque se centrará en la experiencia de la academia chilena respecto al uso de evidencia en el proceso de formulación de leyes. Éste último contará con la participación de destacados investigadores y será presentado por la senadora Carmen Gloria Aravena.

Durante el seminario, se presentará también el nuevo centro Collaboration for Environmental Evidence (CEE) Chile, cuyo objetivo es proporcionar evidencia científica de alta calidad para informar decisiones de políticas ambientalmente relevantes.

“Frente a la necesidad de abordar una multiplicidad de demandas sociales, el país todavía invierte muy poco en temas ambientales. Dada esta crítica situación, el asegurar que las inversiones en medio ambiente produzcan un impacto se vuelve imprescindible”, explica el director de CESIEP, académico UC e investigador CAPES, Rodrigo Arriagada. “Sin embargo —señala el investigador— el uso de evidencia científica en la orientación de las decisiones medioambientales es muy escaso”.

Para Arriagada, CEE-Chile llega a llenar un importante vacío que contribuirá a construir puentes entre la producción de conocimiento científico y la toma de decisiones tanto en el ámbito público como privado. CEE-Chile es el primer centro en Latinoamérica asociado a la Collaboration for Environmental Evidence, red de centros alrededor del mundo que busca promover el uso de revisiones sistemáticas de evidencia que apoyen decisiones.

Actualmente CEE cuenta con centros afiliados en Reino Unido, Francia, Canadá, Estados Unidos, Sudáfrica y Suecia.

Revisa el programa completo del seminario entrando a este enlace.

Las personas interesadas pueden inscribirse al evento en el siguiente formulario.



Director CAPES se convierte en socio de la Sociedad Americana de Ornitología

Miembro elegible desde 1995, el Prof. Fabián Jaksic ostentaba desde 2003 la posición de socio honorario de la institución.

El Premio Nacional de Ciencias Naturales 2018 y director del CAPES, Prof. Fabián Jaksic, recibió este mes, de parte de la Sociedad Americana de Ornitología, AOS (EEUU), el estatus de Fellow (socio) de dicha organización, luego de levantarse las restricciones regionales que impedían a los socios honorarios residentes fuera de Norteamérica y Europa ser nominados a dicha categoría.

Miembro elegible desde 1995, el Prof. Jaksic ostentaba desde 2003 la posición de socio honorario de la institución. Un año antes, sin embargo, el investigador ya había sido reconocido como socio oficial de la AOS previo a la introducción de estas restricciones.

Con el nuevo cambio en las normativas, el cual fue aprobado en la última Reunión Anual de la Sociedad en Anchorage, Alaska, el Comité de Nominaciones de Socios pudo restaurar el estatus oficial del Prof. Jaksic, un reconocimiento que se suma a las más de 18 membresías que el académico posee en sociedades científicas nacionales e internacionales.

Cabe recordar que el Prof. Jaksic es, además socio fundador de la Sociedad de Ecología de Chile y ex presidente de la Sociedad de Biología de Chile.

La condición de Fellow se otorga a aquellos miembros de la AOS que “hayan realizado contribuciones excepcionales y sostenidas en el campo de la ornitología“, mientras que el estatus de socio honorario reconocía hasta hoy a eminentes ornitólogos que no necesariamente eran miembros de la Sociedad.

Al informarle de su nuevo (viejo) estatus, el secretario general de la AOS, Andy Jones, felicitó al Prof. Jaksic, dándole la bienvenida como socio oficial de la Sociedad, fundada en 1883, y una de las instituciones dedicadas al estudio y puesta en valor de la avifauna más longevas y distinguidas del mundo.



Director CAPES se convierte en socio de la Sociedad Americana de Ornitología

Miembro elegible desde 1995, el Prof. Fabián Jaksic ostentaba desde 2003 la posición de socio honorario de la institución.

El Premio Nacional de Ciencias Naturales 2018 y director del CAPES, Prof. Fabián Jaksic, recibió este mes, de parte de la Sociedad Americana de Ornitología, AOS (EEUU), el estatus de Fellow (socio) de dicha organización, luego de levantarse las restricciones regionales que impedían a los socios honorarios residentes fuera de Norteamérica y Europa ser nominados a dicha categoría.

Miembro elegible desde 1995, el Prof. Jaksic ostentaba desde 2003 la posición de socio honorario de la institución. Un año antes, sin embargo, el investigador ya había sido reconocido como socio oficial de la AOS previo a la introducción de estas restricciones.

Con el nuevo cambio en las normativas, el cual fue aprobado en la última Reunión Anual de la Sociedad en Anchorage, Alaska, el Comité de Nominaciones de Socios pudo restaurar el estatus oficial del Prof. Jaksic, un reconocimiento que se suma a las más de 18 membresías que el académico posee en sociedades científicas nacionales e internacionales.

Cabe recordar que el Prof. Jaksic es, además socio fundador de la Sociedad de Ecología de Chile y ex presidente de la Sociedad de Biología de Chile.

La condición de Fellow se otorga a aquellos miembros de la AOS que “hayan realizado contribuciones excepcionales y sostenidas en el campo de la ornitología“, mientras que el estatus de socio honorario reconocía hasta hoy a eminentes ornitólogos que no necesariamente eran miembros de la Sociedad.

Al informarle de su nuevo (viejo) estatus, el secretario general de la AOS, Andy Jones, felicitó al Prof. Jaksic, dándole la bienvenida como socio oficial de la Sociedad, fundada en 1883, y una de las instituciones dedicadas al estudio y puesta en valor de la avifauna más longevas y distinguidas del mundo.



Prof. Francisco Bozinovic es homenajeado por el MIM

En la actividad, los Premios Nacionales de Ciencia 2020 conversaron sobre el rol de la investigación científica en el desarrollo del país, compartieron con estudiantes de regiones, y descubrieron sus placas conmemorativas en el “Paseo de la Ciencia” del museo.

En el contexto del comienzo de una nueva versión de su Festival de la Ciencia, el Museo Interactivo Mirador (MIM), rindió un homenaje a los dos Premios Nacionales de Ciencia 2020, el agrónomo de la Universidad de Chile, Edmundo Acevedo (Ciencias Aplicadas), y el académico de la Universidad Católica e investigador CAPES, Francisco Bozinovic (Ciencias Naturales).

La ceremonia, realizada en dependencias del MIM, fue transmitida por primera vez vía streaming por las redes sociales del museo, permitiendo que más de 400 mil personas a lo largo de todo Chile pudieran conectarse con los galardonados.

Acompañando a los investigadores estuvo el ministro de Ciencias, Andrés Couve, quien destacó que la trayectoria de ambos Premios Nacionales “inspira a niños y niñas, pues la ciencia, cuando se vincula con la experiencia, inspira, y es fundamental que estos premios sirvan para que las nuevas generaciones se sientan inspiradas para seguir una carrera científica. Nosotros, como Ministerio de Ciencia, estamos comprometidos con esto, porque creemos en una ciencia vinculada, y por eso tenemos una nueva división que se llama Ciencia y Sociedad, para promover la apropiación social del conocimiento científico”.

La actividad incluyó una conversación entre el ministro y los Premios Nacionales, preguntas de estudiantes de regiones, saludos de premios nacionales anteriores, así como la participación de los homenajeados en algunos de los experimentos y talleres que componen la edición 2020 del festival. En la ocasión, los científicos también pudieron descubrir sus respectivas placas conmemorativas en la instalación «Paseo de la ciencia» del museo, creada en 2015 para conectar a los máximos representantes de la ciencia con la ciudadanía.

“Este encuentro con los premios nacionales de ciencias es muy significativo para nosotros, porque es una instancia donde los premios nacionales de ciencia dialogan y establecen un hermoso vínculo con niños, niñas, jóvenes y sus familias”, enfatizó la directora ejecutiva del MIM, Dalia Haymann.

Por su parte, tanto Bozinovic como Acevedo coincidieron en la importancia de la ciencia para el desarrollo del país, así como en el despertar de la curiosidad en niños y niñas en pos de motivarlos a seguir el camino de la investigación.

En esta versión también asistieron de manera virtual premios nacionales anteriores, como José Maza, Fabián Jaksic (CAPES) y Dora Altbir, y estudiantes y profesores de establecimientos educacionales de regiones, como Rapa Nui, Isla Dawson, Alto Hospicio y San Felipe, quienes se manifestaron muy entusiasmados por participar en esta actividad.

Revive la ceremonia completa en el video de MIM.