Vía telemática, CAPES realizó su quinto Encuentro Anual

Cerca de 90 investigadores, profesionales y estudiantes pertenecientes al centro asistieron y participaron en las actividades de su reunión anual desde sus hogares.

Charlas, presentaciones y la elección de los futuros talleres de capacitación interna, fueron las actividades que dieron forma al evento.

El viernes 22 de enero de 2021, en Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES) celebró su V Encuentro Global. Éste se realizó de forma virtual a través de la plataforma Zoom, con transmisión por streaming en su Facebook Live. La instancia, así como su formato, fue muy apreciada por los miembros.

En la oportunidad, el director del centro, Fabián Jaksic, dio la bienvenida a los participantes anunciando el programa de la jornada y haciendo hincapié en los aportes de la institución durante un año 2020 marcado por las dificultades nacidas de la pandemia. A continuación, el subdirector del centro, Francisco Bozinovic, inauguró oficialmente el evento agradeciendo la alta convocatoria, y dando a paso a las primeras presentaciones de la mañana.

Dichas presentaciones estuvieron a cargo de los investigadores principales del centro (Rosanna Ginocchio, Bernardo González, Enrico Rezende (s), Mauricio Lima, Stefan Gelcich, Eduardo Arellano y Felipe Vásquez) quienes ofrecieron una actualización de sus respectivas líneas de investigación.

En uno de los módulos del evento, Gabriela Flores presentó la iniciativa “Talleres de capacitación 2021” dónde cada uno de los asistentes pudo votar por las áreas de su interés para seguir la capacitación seleccionada en el curso del presente año, así como la propuesta de nuevos talleres. Entre los talleres ofrecidos se encontraron: 1) Introducción a análisis de ecología espacial mediante programación r; 2) El uso de redes sociales para comunicar ciencia; 3) El concepto de sustentabilidad y sus distintas interpretaciones; 4) Formación en herramientas para promover el acceso abierto a la información científica; 5) Levantamiento de fondos públicos y privados; 6) Proceso constituyente en Chile; 7) Investigación para el desarrollo de políticas públicas;  8) Introducción a Google Earth Engine; 9) Inclusión, equidad y género en la academia; 10) Metodología de estándares abiertos para la Conservación, y 11) Comportamiento respetuoso en el ambiente laboral y comunicación abierta. Tras la votación, se definieron 6 talleres para ser impartidos durante el año 2021.

Hacia el final de la jornada, el investigador Stefan Gelcich, presentó el recientemente adjudicado Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera, SECOS, del cual será su director. Este nuevo polo científico buscará liderar la investigación en sistemas socio-ecológicos, transitando hacia la sostenibilidad en ambientes costeros. Junto a Gelcich, los investigadores CAPES Sergio Navarrete, Rodrigo Estévez y María José Martínez, también serán parte de su plantel.

SECOS buscará comprender los impulsores de cambio globales, regionales y locales, así como los escollos socio-ecológicos, que posibilitan/impiden la sostenibilidad. “SECOS está estructurado de una forma única, basado en lo que son plataformas de aprendizaje, donde los distintos tipos de conocimiento pueden interactuar para encontrar soluciones sostenibles a problemas ambientales”, afirmó Gelcich.

El evento destacó por la gran participación de miembros del centro (90) y por su alto nivel de organización y fluidez. Las organizadoras del evento, las profesionales de línea 0 Daniela Mella y Gabriela Flores, estuvieron a cargo de la confección de una encuesta de satisfacción, la cual fue enviada a todos los miembros de la comunidad CAPES que asistieron al evento.

El encuentro completo fue grabado y está albergado en la plataforma www.vimeo.com/capeschile disponible de forma privada para los miembros CAPES que no pudieron asistir.

Investigadores CAPES lanzan nuevo libro sobre mujeres pescadoras de Chile

La obra es una recopilación de testimonios orales y fotográficos de pescadoras, mariscadoras, recolectoras de orilla, de armadoras y de buzas de seis regiones de nuestro país.

En sus páginas, se comparten vivencias y conocimientos de prácticas de consumo, producción y sustitución de alimentos marinos.

El pasado lunes 18 de enero, vía telemática, la antropóloga Susana Cárcamo y el biólogo Stefan Gelcich lanzaron oficialmente una nueva publicación CAPES titulada “Mujeres navegantes y de orilla: Innovación y tradición con sabor a mar”, un testimonio oral y fotográfico que recorre la vida y trabajo de 13 mujeres dedicadas a la extracción, elaboración y comercialización de productos del mar a lo largo de las costas de Chile.

El libro es el resultado de un trabajo de 2 años en que los investigadores entrevistaron, registraron y documentaron la labor de Edith, Zoila, María, Ximena, Marta, Primitiva, Marcia, Gladys, Cecilia, Marisel, Sara e Irene, todas mujeres de mar, dedicadas a la comercialización de productos marinos entre las regiones quinta y décima. A través de ellas y de sus familias, el libro recupera los saberes, ideas, vivencias y tradiciones en torno a las prácticas de consumo, producción y sustitución de alimentos, transmitidas en muchos casos por la línea materna. Además, da a conocer algunas de las adaptaciones y construcciones alimenticias surgidas en momentos trascendentales como la actual parcelación de nuestro maritorio.

En su prólogo, la escritora y poeta feminista, Mafalda Galdames, elogió el trabajo, el cual afirma “está dedicado a esas mujeres, a las que se levantan antes que aclare, muy temprano por las mañanas, sigilosas saludando el día, para dar las gracias a las bondades que nos regala la naturaleza en sus dos dimensiones: mar y tierra. Ellas, las navegantes y recolectoras de mar han puesto sus energías en recuperar alimentos ignorados o tal vez discriminados, desde las orillas del océano pacífico, tan generoso en su inmensidad y tan misterioso en su azul profundo”.

“Mujeres navegantes y de orilla” se construyó en dos fases, la primera con base antropológica y testimonial sobre el fenómeno social de la alimentación, con un vasto espacio histórico de aportes realizados por las 13 protagonistas del libro. La segunda, corresponde al soporte visual que ilustra los contextos naturales y sociales. Esta última, a través de la fotografía, captura la obtención de recursos marinos, su preparación, y en algunos casos, su forma de transmisión. Las fotógrafas Javiera Musso y Pía Cosmelli, ambas con gran experiencia documental y de retrato, cumplieron un rol clave en esta obra.

“La metodología del libro está basada en la oralidad y visualidad, y rescata la relación de las mujeres con su entorno. Los proyectos que ellas muestran son proyectos de innovación con gran valor agregado”, comenta la co-autora del libro, Susana Cárcamo.

Por su parte, el académico de la Universidad Católica, Stefan Gelcich destacó: “Esta obra es un aporte en el sentido de que este mundo estaba oculto. Este importante rol de las mujeres en la sostenibilidad y gobernanza marina”.

Durante el lanzamiento, tanto los autores como las fotógrafas relataron detalles de la metodología interdisciplinaria característica de este libro. Plasmada de creatividad, esta metodología, buscó ilustrar la experiencia bianual de investigación y creación de una obra original que mitiga la deuda histórica de reconocimiento social de las mujeres chilenas trabajadoras de la mar.  

El libro, en su formato digital, está disponible de forma gratuita en el sitio web de CAPES. Puedes descargarlo visitando www.capes.cl/mujeres-navegantes/

¿Por su canto las conoceréis? El repertorio sonoro de la ranita de Darwin

Una investigación en terreno reveló las pocas diferencias que existen entre las vocalizaciones de machos y hembras en una población silvestre de este pequeño anfibio del bosque templado. La razón podría radicar en los distintos peaks de actividad entre unas y otros durante el período de reproducción.

En cautiverio, las ranas de Darwin cantan en polifonía. Eso, al menos, fue lo que observó el zoólogo alemán Klaus Busse, quien durante 20 años estudió las diferencias de vocalización entre machos y hembras de esta especie durante su período de apareamiento (que va de finales de la primavera a buena parte del verano).

Al contrario de los machos, cuyo canto investigaciones previas habían caracterizado como una serie de 3 a 5 silbidos cortos repetidos una o dos veces por minuto, Busse descubrió que las hembras en cautiverio producían piezas de un solo silbido, las que se intercalaban con las “composiciones” más rítmicas de sus contrapartes.

¿Pero qué ocurría afuera en la naturaleza? ¿Se mantenían las diferencias de canto observadas entre machos y hembras de la ranita de Darwin en cautiverio (fenómeno que en términos científicos se conoce como “dimorfismo”)? Eso fue lo que un grupo de investigadores de las universidades de Chile, Austral y Andrés Bello buscaron responderse en un reciente trabajo publicado en la revista Behavioral Ecology and Sociobiology.

“Lo que queríamos saber era cómo es el comportamiento vocal de las hembras en vida silvestre y qué tanto participaban en los coros reproductivos de la especie”, explican los biólogos Marco Méndez y José Serrano, del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES UC y del Programa de Fisiología y Biofísica de la U. de Chile respectivamente, y dos de los co-autores del estudio.

Su objetivo, en último término, era corroborar de qué lado de la división entre dimorfismo o similitud vocal se hallaban los cantos de machos y hembras de este anfibio endémico de los bosques templados del sur de Chile y Argentina. Mal que mal, comentan, “sabíamos que en otras especies alrededor del mundo, donde las hembras de ranas y sapos cantan, el canto puede ser muy similar o muy distinto al de los machos”.

Pequeñas diferencias

Para averiguarlo, los investigadores observaron durante 5 meses a una población de estas ranas ubicada en los bosques de la Isla de Chiloé, grabando la mayor cantidad de individuos que les dejaban inmortalizar sus voces ante el micrófono. “Están ranas son muy tímidas ante la presencia humana” explican.

Incluso obteniendo un registro audiovisual, Serrano, Méndez y compañía no pudieron identificar el sexo de la rana sino hasta capturar al individuo luego de ser grabado, para medirlo, pesarlo y tomarle fotografías. “Las diferencias en el tamaño entre machos y hembras son literalmente milimétricas, por tanto, difíciles de distinguir a simple vista. Las hembras se distinguen porque llevan los huevos en el abdomen y los machos se distinguen más fácilmente cuando están cuidando larvas en el saco vocal, pero los machos no preñados y las hembras que no llevan huevos se pueden confundir”.

Entre los primeros hallazgos, estuvo el hecho de que, a diferencia de lo encontrado en investigaciones anteriores, los investigadores captaron a machos preñados cantando en los días iniciales de la crianza de las larvas, algo que hasta entonces sólo se sabía que hacían las hembras: “Nosotros encontramos que no sólo aquellos machos que buscan aparearse con las hembras están cantando, sino también aquellos que aparentemente ya se aparearon y llevan larvas a su cuidado” cuentan.

Los autores creen que este fenómeno que puede deberse a que tal vez que los machos mantengan una conducta reproductiva mucho más continua que las hembras, aportando espermatozoides a las puestas de distintas parejas.

¿Y en cuanto a los cantos? Pues los análisis acústicos arrojaron que el dimorfismo en las llamadas de machos y hembras de esta especie era mucho más limitado de lo visto por Busse en cautiverio. Los cantos de machos y hembras se distinguen principalmente en la frecuencia de sus vocalizaciones: ellas cantan ligeramente más grave que ellos, una diferencia relacionada con el tamaño corporal mayor de las primeras.

¿Cuestión de tiempos?

Si bien aún queda por entender las razones de este bajo dimorfismo, los investigadores entregan algunas hipótesis, tanto físicas como ecológicas, que pueden llegar a explicar estas similitudes. “Por ejemplo, es muy probable que la laringe de ambos sexos, donde se producen los sonidos, sean bastante similares, y también es probable que hormonalmente las hembras y los machos alcancen niveles de testosterona semejantes asociados a los días en que están vocalmente activos” especulan.

Sin embargo, es en el comportamiento de estos individuos durante la época reproductiva donde puede estar la clave para explicar las pocas diferencias vocales observadas entre sexos. “Lo que nosotros proponemos es que, en su largo periodo de reproducción, las hembras y los machos tienen mayor actividad vocal en meses distintos entre sí”, algo también observado durante la investigación. “Por ejemplo, las hembras cantan más al inicio y final de la temporada reproductiva, los machos no preñados van disminuyendo su actividad vocal a lo largo de los meses, y los machos preñados están más activos vocalmente en mitad del período” explican los académicos.

De este modo, Serrano y Méndez creen que estos distintos peaks de actividad vocal sugieren que, evolutivamente, las ranas de Darwin no necesitan diferenciarse demasiado para poder distinguirse durante sus coros, puesto que van cambiando de composición en sus participantes en la temporada reproductiva.

Para los autores, estos resultados son una prueba de lo complejo que puede ser el sistema social y de comunicación de la rana de Darwin, donde muchos participantes, con distintos intereses particulares, cantan simultáneamente en coros que son indistinguibles para el oído humano. Como en una engañosa cacofonía.

“Además” comentan, “el caso de la rana de Darwin es un claro ejemplo del papel más activo que pueden llegar a tener las hembras de una especie en la conducta social y sexual del que típicamente se espera de ellas, es decir, que sean tímidas y atraídas dócilmente por el despliegue de los machos, en una visión darwinista y victoriana que aún perdura como norma en la biología. En esta especie queda claro que mutuamente hembras y machos se podrían estar atrayendo en vida silvestre, a diferencia de lo que se asume que ocurre en cautiverio” concluyen.


¿Por su canto las conoceréis? El repertorio sonoro de la ranita de Darwin

Una investigación en terreno reveló las pocas diferencias que existen entre las vocalizaciones de machos y hembras en una población silvestre de este pequeño anfibio del bosque templado. La razón podría radicar en los distintos peaks de actividad entre unas y otros durante el período de reproducción.

En cautiverio, las ranas de Darwin cantan en polifonía. Eso, al menos, fue lo que observó el zoólogo alemán Klaus Busse, quien durante 20 años estudió las diferencias de vocalización entre machos y hembras de esta especie durante su período de apareamiento (que va de finales de la primavera a buena parte del verano).

Al contrario de los machos, cuyo canto investigaciones previas habían caracterizado como una serie de 3 a 5 silbidos cortos repetidos una o dos veces por minuto, Busse descubrió que las hembras en cautiverio producían piezas de un solo silbido, las que se intercalaban con las “composiciones” más rítmicas de sus contrapartes.

¿Pero qué ocurría afuera en la naturaleza? ¿Se mantenían las diferencias de canto observadas entre machos y hembras de la ranita de Darwin en cautiverio (fenómeno que en términos científicos se conoce como “dimorfismo”)? Eso fue lo que un grupo de investigadores de las universidades de Chile, Austral y Andrés Bello buscaron responderse en un reciente trabajo publicado en la revista Behavioral Ecology and Sociobiology.

“Lo que queríamos saber era cómo es el comportamiento vocal de las hembras en vida silvestre y qué tanto participaban en los coros reproductivos de la especie”, explican los biólogos Marco Méndez y José Serrano, del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES UC y del Programa de Fisiología y Biofísica de la U. de Chile respectivamente, y dos de los co-autores del estudio.

Su objetivo, en último término, era corroborar de qué lado de la división entre dimorfismo o similitud vocal se hallaban los cantos de machos y hembras de este anfibio endémico de los bosques templados del sur de Chile y Argentina. Mal que mal, comentan, “sabíamos que en otras especies alrededor del mundo, donde las hembras de ranas y sapos cantan, el canto puede ser muy similar o muy distinto al de los machos”.

Pequeñas diferencias

Para averiguarlo, los investigadores observaron durante 5 meses a una población de estas ranas ubicada en los bosques de la Isla de Chiloé, grabando la mayor cantidad de individuos que les dejaban inmortalizar sus voces ante el micrófono. “Están ranas son muy tímidas ante la presencia humana” explican.

Incluso obteniendo un registro audiovisual, Serrano, Méndez y compañía no pudieron identificar el sexo de la rana sino hasta capturar al individuo luego de ser grabado, para medirlo, pesarlo y tomarle fotografías. “Las diferencias en el tamaño entre machos y hembras son literalmente milimétricas, por tanto, difíciles de distinguir a simple vista. Las hembras se distinguen porque llevan los huevos en el abdomen y los machos se distinguen más fácilmente cuando están cuidando larvas en el saco vocal, pero los machos no preñados y las hembras que no llevan huevos se pueden confundir”.

Entre los primeros hallazgos, estuvo el hecho de que, a diferencia de lo encontrado en investigaciones anteriores, los investigadores captaron a machos preñados cantando en los días iniciales de la crianza de las larvas, algo que hasta entonces sólo se sabía que hacían las hembras: “Nosotros encontramos que no sólo aquellos machos que buscan aparearse con las hembras están cantando, sino también aquellos que aparentemente ya se aparearon y llevan larvas a su cuidado” cuentan.

Los autores creen que este fenómeno que puede deberse a que tal vez que los machos mantengan una conducta reproductiva mucho más continua que las hembras, aportando espermatozoides a las puestas de distintas parejas.

¿Y en cuanto a los cantos? Pues los análisis acústicos arrojaron que el dimorfismo en las llamadas de machos y hembras de esta especie era mucho más limitado de lo visto por Busse en cautiverio. Los cantos de machos y hembras se distinguen principalmente en la frecuencia de sus vocalizaciones: ellas cantan ligeramente más grave que ellos, una diferencia relacionada con el tamaño corporal mayor de las primeras.

¿Cuestión de tiempos?

Si bien aún queda por entender las razones de este bajo dimorfismo, los investigadores entregan algunas hipótesis, tanto físicas como ecológicas, que pueden llegar a explicar estas similitudes. “Por ejemplo, es muy probable que la laringe de ambos sexos, donde se producen los sonidos, sean bastante similares, y también es probable que hormonalmente las hembras y los machos alcancen niveles de testosterona semejantes asociados a los días en que están vocalmente activos” especulan.

Sin embargo, es en el comportamiento de estos individuos durante la época reproductiva donde puede estar la clave para explicar las pocas diferencias vocales observadas entre sexos. “Lo que nosotros proponemos es que, en su largo periodo de reproducción, las hembras y los machos tienen mayor actividad vocal en meses distintos entre sí”, algo también observado durante la investigación. “Por ejemplo, las hembras cantan más al inicio y final de la temporada reproductiva, los machos no preñados van disminuyendo su actividad vocal a lo largo de los meses, y los machos preñados están más activos vocalmente en mitad del período” explican los académicos.

De este modo, Serrano y Méndez creen que estos distintos peaks de actividad vocal sugieren que, evolutivamente, las ranas de Darwin no necesitan diferenciarse demasiado para poder distinguirse durante sus coros, puesto que van cambiando de composición en sus participantes en la temporada reproductiva.

Para los autores, estos resultados son una prueba de lo complejo que puede ser el sistema social y de comunicación de la rana de Darwin, donde muchos participantes, con distintos intereses particulares, cantan simultáneamente en coros que son indistinguibles para el oído humano. Como en una engañosa cacofonía.

“Además” comentan, “el caso de la rana de Darwin es un claro ejemplo del papel más activo que pueden llegar a tener las hembras de una especie en la conducta social y sexual del que típicamente se espera de ellas, es decir, que sean tímidas y atraídas dócilmente por el despliegue de los machos, en una visión darwinista y victoriana que aún perdura como norma en la biología. En esta especie queda claro que mutuamente hembras y machos se podrían estar atrayendo en vida silvestre, a diferencia de lo que se asume que ocurre en cautiverio” concluyen.


Proyecto CAPES busca llevar la fruticultura sustentable a la región de O’Higgins

La iniciativa financiada por el Fondo de Innovación para la Competitividad tiene por objetivo aumentar la competitividad y adaptabilidad al cambio climático de los sistemas frutícolas intensivos de la región.

En los últimos años, los campesinos y pequeños agricultores que habitan en la región de O’Higgins han experimentado directamente los estragos ocasionados por el cambio climático.

Debido a su alto nivel de especialización, baja diversificación de cultivos y altos niveles de riego, los sistemas frutícolas son especialmente propensos a que el aumento continuo de las temperaturas, los cambios en los patrones de las precipitaciones y eventos de clima extremos (todos eventos cada vez más frecuentes) afecten sus rendimientos agrícolas, y de paso, la disponibilidad de agua de riego, la calidad de los suelos y la ocurrencia de enfermedades.

En aras a entender los efectos presentes y futuros del cambio climático sobre este importante polo agrícola —el cual aporta más del 18% de la producción nacional en este rubro— y apoyar en la mitigación de estos impactos tanto a nivel ecológico como económico, un grupo de investigadores de la línea 6 de CAPES trabaja desde este año en un proyecto que busca incorporar prácticas sustentables al manejo de predios y cultivos.

“Transferencia Acciones Prediales en Fruticultura Sustentable” es el nombre de una iniciativa financiada por el Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) del Gobierno Regional de O’Higgins que, en los próximos cuatro años, tendrá por objetivo aumentar la competitividad y adaptabilidad al cambio climático de los sistemas frutícolas intensivos de la región.

¿Cómo? A través de la implementación de prácticas de manejo agrícolas que promuevan la sustentabilidad y que fortalezcan, en vez de debilitar, la biodiversidad y beneficios de los ecosistemas donde se insertan estas actividades.

Diagnóstico e implementación

Encabezados por el investigador principal de la línea 6 de CAPES y académico de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la Universidad Católica, Eduardo Arellano, el proyecto se propone, en una primera etapa, identificar y caracterizar el estado de implementación de prácticas de manejo sustentables, y evaluar su potencial efecto sobre la producción, la calidad de los suelos, agua y biodiversidad, para así contar con guías y evidencias que orienten las decisiones de los profesionales y tomadores de decisión vinculados al sector frutícola.

Luego, en una segunda fase, la iniciativa busca implementar algunas de estas técnicas, más específicamente las que se adapten mejor a la realidad regional, tales como la introducción de sistemas de gestión de residuos prediales o la revegetación con plantas nativas en predios modelos.

“Existen múltiples prácticas de manejo que pueden ser beneficiosas para la mitigación y adaptación al cambio climático y para la conservación de la biodiversidad para la fruticultura de la Región de O’Higgins” explican los investigadores, “y que por tanto pueden mejorar la contribución del sector al medio ambiente”.

Dichas prácticas ya pueden ser vistas en una serie de videos producidos por el proyecto, los cuales informan sobre los principales beneficios y servicios ecosistémicos asociados a cada una. Estas son cultivo de cobertura en la entrehilera; la aplicación de residuos leñosos triturados (mulching) en los suelos; la plantación de setos o deslindes con vegetación alrededor del perímetro de los predios; las bandas de flores; las enmiendas orgánicas; las labranzas reducidas; la instalación de estructuras para la vida silvestre (como las casas anideras), y la protección de áreas de conservación. Todos los videos están disponibles en el canal de YouTube del proyecto.

Otras actividades a ejecutarse durante estos cuatro años incluyen la promoción de la gestión de residuos orgánicos para la conservación del suelo; el desarrollo de herramientas para la gestión de la eficiencia hídrica y huella de carbono asociado a la producción, y la difusión y transferencia de los resultados del proyecto a través de diversos talleres, dirigidos a productores, mujeres de las comunidades locales y jóvenes de liceos técnico profesionales de la región.

“El desarrollo de un manejo frutícola sustentable requiere una visión predial integrada, identificando los peligros ambientales, y potenciando las prácticas que promuevan los servicios ecosistémicos y beneficios de la biodiversidad, como la polinización, regulación de nutrientes, y secuestro de carbono” comentan los investigadores.

El proyecto, una suerte de continuación del proyecto FIC “Transferencia Integración de la biodiversidad a la fruticultura” coordinado por Eduardo Arellano entre 2015 y 2018, contará con un equipo conformado por la investigadora principal de la línea 1 CAPES, Rosanna Ginocchio y el académico de la Universidad Católica Francisco Meza como co-investigadores, además de los profesionales de apoyo Nadia Rojas, Camila Rey, María José Etchegaray, María del Carmen Icaza y Luz María de la Fuente.



Proyecto CAPES busca llevar la fruticultura sustentable a la región de O’Higgins

La iniciativa financiada por el Fondo de Innovación para la Competitividad tiene por objetivo aumentar la competitividad y adaptabilidad al cambio climático de los sistemas frutícolas intensivos de la región.

En los últimos años, los campesinos y pequeños agricultores que habitan en la región de O’Higgins han experimentado directamente los estragos ocasionados por el cambio climático.

Debido a su alto nivel de especialización, baja diversificación de cultivos y altos niveles de riego, los sistemas frutícolas son especialmente propensos a que el aumento continuo de las temperaturas, los cambios en los patrones de las precipitaciones y eventos de clima extremos (todos eventos cada vez más frecuentes) afecten sus rendimientos agrícolas, y de paso, la disponibilidad de agua de riego, la calidad de los suelos y la ocurrencia de enfermedades.

En aras a entender los efectos presentes y futuros del cambio climático sobre este importante polo agrícola —el cual aporta más del 18% de la producción nacional en este rubro— y apoyar en la mitigación de estos impactos tanto a nivel ecológico como económico, un grupo de investigadores de la línea 6 de CAPES trabaja desde este año en un proyecto que busca incorporar prácticas sustentables al manejo de predios y cultivos.

“Transferencia Acciones Prediales en Fruticultura Sustentable” es el nombre de una iniciativa financiada por el Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) del Gobierno Regional de O’Higgins que, en los próximos cuatro años, tendrá por objetivo aumentar la competitividad y adaptabilidad al cambio climático de los sistemas frutícolas intensivos de la región.

¿Cómo? A través de la implementación de prácticas de manejo agrícolas que promuevan la sustentabilidad y que fortalezcan, en vez de debilitar, la biodiversidad y beneficios de los ecosistemas donde se insertan estas actividades.

Diagnóstico e implementación

Encabezados por el investigador principal de la línea 6 de CAPES y académico de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la Universidad Católica, Eduardo Arellano, el proyecto se propone, en una primera etapa, identificar y caracterizar el estado de implementación de prácticas de manejo sustentables, y evaluar su potencial efecto sobre la producción, la calidad de los suelos, agua y biodiversidad, para así contar con guías y evidencias que orienten las decisiones de los profesionales y tomadores de decisión vinculados al sector frutícola.

Luego, en una segunda fase, la iniciativa busca implementar algunas de estas técnicas, más específicamente las que se adapten mejor a la realidad regional, tales como la introducción de sistemas de gestión de residuos prediales o la revegetación con plantas nativas en predios modelos.

“Existen múltiples prácticas de manejo que pueden ser beneficiosas para la mitigación y adaptación al cambio climático y para la conservación de la biodiversidad para la fruticultura de la Región de O’Higgins” explican los investigadores, “y que por tanto pueden mejorar la contribución del sector al medio ambiente”.

Dichas prácticas ya pueden ser vistas en una serie de videos producidos por el proyecto, los cuales informan sobre los principales beneficios y servicios ecosistémicos asociados a cada una. Estas son cultivo de cobertura en la entrehilera; la aplicación de residuos leñosos triturados (mulching) en los suelos; la plantación de setos o deslindes con vegetación alrededor del perímetro de los predios; las bandas de flores; las enmiendas orgánicas; las labranzas reducidas; la instalación de estructuras para la vida silvestre (como las casas anideras), y la protección de áreas de conservación. Todos los videos están disponibles en el canal de YouTube del proyecto.

Otras actividades a ejecutarse durante estos cuatro años incluyen la promoción de la gestión de residuos orgánicos para la conservación del suelo; el desarrollo de herramientas para la gestión de la eficiencia hídrica y huella de carbono asociado a la producción, y la difusión y transferencia de los resultados del proyecto a través de diversos talleres, dirigidos a productores, mujeres de las comunidades locales y jóvenes de liceos técnico profesionales de la región.

“El desarrollo de un manejo frutícola sustentable requiere una visión predial integrada, identificando los peligros ambientales, y potenciando las prácticas que promuevan los servicios ecosistémicos y beneficios de la biodiversidad, como la polinización, regulación de nutrientes, y secuestro de carbono” comentan los investigadores.

El proyecto, una suerte de continuación del proyecto FIC “Transferencia Integración de la biodiversidad a la fruticultura” coordinado por Eduardo Arellano entre 2015 y 2018, contará con un equipo conformado por la investigadora principal de la línea 1 CAPES, Rosanna Ginocchio y el académico de la Universidad Católica Francisco Meza como co-investigadores, además de los profesionales de apoyo Nadia Rojas, Camila Rey, María José Etchegaray, María del Carmen Icaza y Luz María de la Fuente.



Marco Méndez (CAPES), nuevo presidente de la Sociedad de Biología de Chile

El académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile asumirá la presidencia del colectivo para el período 2023-2024. Por de pronto, ejercerá como vicepresidente para el próximo bienio.

Marco Méndez, profesor de Estado en Biología y Ciencias Naturales de la Universidad Católica de Chile, magíster en Filosofía de las Ciencias de la Universidad de Santiago y doctor en Ciencias mención Zoología de la Universidad de Chile, fue elegido el nuevo presidente de la Sociedad de Biología de Chile (SBCh) para el período 2023-2024 de la organización.

Méndez, recién integrado a nuestro Centro en calidad de investigador asociado a la línea 0, reemplazará de este modo a la bióloga de la Universidad de Chile, Jimena Sierralta, quien presidirá su directiva a partir del próximo año (con el prof. Méndez ejerciendo como Vicepresidente).

Así, el académico se suma a una lista de destacados científicos responsables de presidir la entidad, como Norbel Galanti, Jorge Babul, María Cecilia Hidalgo, Carlos Jerez, Rosalba Lagos, Eduardo Palma, y nuestro director CAPES, Fabián Jaksic.

El recién elegido presidente es actualmente académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, desempeñándose como director de su Departamento de Ciencias Ecológicas. A lo largo de su vasta y nutrida carrera, Méndez se ha enfocado en el estudio de los procesos y mecanismos evolutivos de especies de la Puna y del Altiplano Sudamericano en diferentes organismos como anfibios, peces y moluscos. Adicionalmente, ha desarrollado investigación y docencia en Genética para la Conservación y recientemente, producto de sus estudios filosóficos, ha incursionado en las áreas de Filosofía de las Ciencias, Filosofía de la Naturaleza y Bioética, y la Comunicación de la Ciencia.

Consultado por su nombramiento, el académico dijo estar honrado y agradecido, destacando que, entre sus labores, estará el “adaptar a nuestra Sociedad a estos tiempos”. “El desafío es grande, pero lo asumo con agrado. Le debo mucho a la SBCh, que me ha apoyado siempre, y es hora de devolverme la mano”.

Por su parte, el director CAPES y presidente de la Sociedad durante el periodo 2003-2004, felicitó a Méndez por su masiva votación, poniendo hincapié en la importancia de realizar, cada bienio, esta “posta académica”, para ir adaptando a la SBCh a las demandas de la actualidad. “Me alegro que sea Marco quien nos ayude a navegar estos mares tempestuosos”, exclamó.

La Sociedad de Biología de Chile, sucesora de la Sociedad de Biología de Santiago, fue fundada a fines de 1928 como Sociedad filial de la Societé de Biologie de Paris, y entre sus objetivos está el fomentar los estudios e investigaciones, tanto de carácter teórico como experimental, que conduzcan al progreso, difusión y divulgación de las Ciencias Biológicas en beneficio de la colectividad y Chile.



Marco Méndez (CAPES), nuevo presidente de la Sociedad de Biología de Chile

El académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile asumirá la presidencia del colectivo para el período 2023-2024. Por de pronto, ejercerá como vicepresidente para el próximo bienio.

Marco Méndez, profesor de Estado en Biología y Ciencias Naturales de la Universidad Católica de Chile, magíster en Filosofía de las Ciencias de la Universidad de Santiago y doctor en Ciencias mención Zoología de la Universidad de Chile, fue elegido el nuevo presidente de la Sociedad de Biología de Chile (SBCh) para el período 2023-2024 de la organización.

Méndez, recién integrado a nuestro Centro en calidad de investigador asociado a la línea 0, reemplazará de este modo a la bióloga de la Universidad de Chile, Jimena Sierralta, quien presidirá su directiva a partir del próximo año (con el prof. Méndez ejerciendo como Vicepresidente).

Así, el académico se suma a una lista de destacados científicos responsables de presidir la entidad, como Norbel Galanti, Jorge Babul, María Cecilia Hidalgo, Carlos Jerez, Rosalba Lagos, Eduardo Palma, y nuestro director CAPES, Fabián Jaksic.

El recién elegido presidente es actualmente académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, desempeñándose como director de su Departamento de Ciencias Ecológicas. A lo largo de su vasta y nutrida carrera, Méndez se ha enfocado en el estudio de los procesos y mecanismos evolutivos de especies de la Puna y del Altiplano Sudamericano en diferentes organismos como anfibios, peces y moluscos. Adicionalmente, ha desarrollado investigación y docencia en Genética para la Conservación y recientemente, producto de sus estudios filosóficos, ha incursionado en las áreas de Filosofía de las Ciencias, Filosofía de la Naturaleza y Bioética, y la Comunicación de la Ciencia.

Consultado por su nombramiento, el académico dijo estar honrado y agradecido, destacando que, entre sus labores, estará el “adaptar a nuestra Sociedad a estos tiempos”. “El desafío es grande, pero lo asumo con agrado. Le debo mucho a la SBCh, que me ha apoyado siempre, y es hora de devolverme la mano”.

Por su parte, el director CAPES y presidente de la Sociedad durante el periodo 2003-2004, felicitó a Méndez por su masiva votación, poniendo hincapié en la importancia de realizar, cada bienio, esta “posta académica”, para ir adaptando a la SBCh a las demandas de la actualidad. “Me alegro que sea Marco quien nos ayude a navegar estos mares tempestuosos”, exclamó.

La Sociedad de Biología de Chile, sucesora de la Sociedad de Biología de Santiago, fue fundada a fines de 1928 como Sociedad filial de la Societé de Biologie de Paris, y entre sus objetivos está el fomentar los estudios e investigaciones, tanto de carácter teórico como experimental, que conduzcan al progreso, difusión y divulgación de las Ciencias Biológicas en beneficio de la colectividad y Chile.



CAPES participa en Cumbre sobre educación y difusión de la ciencia

La actividad contó con la participación del periodista científico CAPES Diego Pozo, quien expuso sobre los beneficios y peligros de comunicar ciencia a través de las redes sociales y los nuevos medios digitales.

El 1 y 2 de diciembre pasados se realizó de manera virtual la sexta versión de la “Cumbre de Educación y Difusión de la Ciencia”, en la cual participaron los representantes de los principales centros de investigación, universidades, observatorios y divulgadores del país. El evento, organizado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y la División de Ciencia y Sociedad del Ministerio de Ciencia de Chile, contó con la participación de un centenar de asistentes.

Ya una parada obligada en el calendario científico nacional, la actividad buscó ampliar el trabajo realizado en versiones anteriores del evento (centrado mayormente en el ámbito astronómico) incluyendo esta vez a todas las ciencias, con énfasis en aquellas disciplinas relacionadas con los laboratorios naturales que posee nuestro país.

Así, su objetivo fue de permitir a profesionales de diversos sectores, como la educación, la divulgación, la edición literaria, el turismo, entre otros, compartir experiencias y de esta forma fortalecer el trabajo multidisciplinario al interior de una red ya coordinada, extendiendo su alcance a otras áreas.

La primera jornada contó con los saludos de la Directora Nacional de ANID, Aisén Etcheverry, y del jefe de la División de Ciencia y Sociedad del Ministerio de Ciencias, Rodrigo Tapia. A continuación, se realizó un conversatorio inaugural con el renombrado astrónomo y divulgador nacional José Maza, el cual compartió anécdotas y experiencias personales en su transición de científico a divulgador científico.

Luego de Maza, se realizaron dos paneles de inclusividad en la comunicación de las Ciencias. El primero abordó las redes sociales como herramientas de inclusión social para dictar clases de ciencias en tiempos de pandemia, por medio de exposiciones de tres profesores de ciencias de distintas regiones de nuestro país. El segundo panel abordó programas de divulgación de astronomía, tanto internacionales como nacionales, para personas con funcionalmente diversas, donde destacaron las iniciativas orientadas a la discapacidad visual.

La segunda jornada contó igualmente con dos secciones, una compuesta por charlas, seguidas de un panel sobre el uso de redes sociales para comunicar ciencia. Las primeras intervenciones, a cargo de los especialistas Charles Blue, director de Media Relations en la Association for Psychological Science (EEUU), y Nélida Pohl, presidenta de la Asociación Chilena de Profesionales de Comunicación de la Ciencia y directora de Comunicación del Instituto Milenio de Ecología y Biodiversidad (IEB), abordaron los desafíos de llevar la ciencia a la calle, mediante la adquisición de habilidades de comunicación de parte de científicos natos como de divulgadores.

En la segunda sección la astrofísica Carolina Agurto, del podcast de divulgación Star Tres, el periodista Diego Pozo, del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad UC (CAPES), la periodista Lorna Aguilar, del observatorio ALMA y Simón Angel, creador del podcast Quantum Astronomy, expusieron sobre la incidencia de Internet y los nuevos medios como herramientas de difusión y popularización del saber científico.

En su charla, el periodista científico de nuestro Centro entregó evidencia cuali y cuantitativa para destacar el impacto que las redes sociales pueden tener tanto para el trabajo científico como para su comunicación, ofreciendo consejos y técnicas para su buen uso, así como advertencias sobre su mal uso.

“Como toda tecnología, las redes sociales pueden ser herramientas que fomenten y enriquezcan su área de incidencia particular, en este caso, la comunicación entre seres humanos, y a través de ellos, entre distintos saberes y experiencias. De su uso ético y eficaz depende el éxito de todo esfuerzo comunicacional que tenga de canal estas plataformas, y de comprender, a su vez, que son el contenido que se produce fuera de ellas (y no solamente “para ellas”) lo que realmente sirve como puente para conectarnos con las audiencias, en un proceso que debe ser, sí o sí, multidireccional, y no meramente divulgativo. Para eso las redes sociales son perfectas.“, remató Pozo.