Rodrigo Wiff: cuantificando los mares para una pesca sustentable

El biólogo marino, investigador asociado de la línea 4 de CAPES, nos habla sobre la importancia de los modelos poblacionales aplicados a la pesca y detalla sus proyectos de investigación actuales.

Los océanos son terra incognita en más de un sentido. No sólo un 95% de los mares del mundo se encuentra sin mapear, inexplorado e incluso oculto a ojos humanos, sino que buena parte de las regiones que sí conocemos —predominantemente, nuestras costas— bullen de una vida muchas veces esquiva e impredecible.

Bien lo sabe Rodrigo Wiff, biólogo marino de CAPES, quien ha dedicado su carrera a entender las dinámicas que operan en los intersticios oceánicos en busca de patrones que permitan conocer —y proyectar— el estado de los ecosistemas marinos y de los organismos que los componen. En su caso, para crear modelos que ayuden a la implementación de políticas pesqueras eficientes y sustentables.

“Una pesquería sustentable es una pesquería que regula la extracción de peces, entre otras vías, a través de cuotas de captura, que le dicen al pescador cuánto pescar cada año para obtener beneficios económicos, y al mismo tiempo, mantener a la población de peces en un nivel estable” nos cuenta. “Lo que hacen estos modelos matemáticos es estimar la cantidad de biomasa disponible cada año para alcanzar este objetivo”.

Y esta no es la única área donde Rodrigo se vale de las matemáticas para entender procesos biológicos complejos: “Para sorpresa de algunos, la biología tiene algunas ramas que son tremendamente cuantitativas. Solo por nombrar algunas en las que he trabajo, la ecología teoría, la dinámica poblacional y los modelos pesqueros recurre regularmente a sofisticadas herramientas matemáticas y estadísticas para resolver problemas propios de estas sub-disciplinas”, explica.

“En el caso particular de la pesca”, prosigue, “el problema común es estimar procesos que solo observas parcialmente. Por ejemplo, pasa que solo algunos peces quedan atrapados en la red, o solo una parte de la biomasa es observada en los cruceros de investigación, etc. De esa forma, se vuelve un problema de estimar procesos no observados y lo tanto, se vuelven problemas propios de disciplinas como las matemáticas y la estadística”. Es como si las matemáticas le ayudaran, casi literalmente, a mirar debajo del agua.

Rodrigo nació en la población El Cortijo, en la comuna de Conchalí. A mediados de los años 90, en un período marcado por la expansión pesquera en nuestro país, ingresó a estudiar biología marina con mención en pesca y acuicultura en la Universidad de Concepción, de la que se titularía el 2000. Su vínculo con los números aplicados a la ecología surge por esos años: “Cursando el pregrado me percaté que tenía facilidades para los aspectos cuantitativos en biología y tuve la suerte de ser formado en el pregrado y en el magister por el Dr. Rubén Roa-Ureta quien sin duda es uno de los científicos pesqueros cuantitativos más importantes de Latinoamérica”, recuerda.

Sus primeros trabajos, acaecidos durante sus años de magister, se dieron como investigador en diversos proyectos oceanográficos y pesqueros al alero del programa FONDAP Humboldt, y más tarde en el Instituto de Investigación Pesquera (Inpesca, Talcahuano). En 2004, con el grado ya obtenido, recaló en el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP, Valparaíso) como encargado de la evaluación de stock la pesquería sur-austral de Chile.

El también doctor en Bioestadística en la Universidad de St. Andrews, Escocia, e investigador posdoctoral de la Universidad de Aberdeen, llegó a CAPES durante el primer año de vida del Centro, en 2015. Desde entonces, sus áreas de investigación han estado asociadas al modelamiento de procesos individuales y poblacionales en peces y crustáceos, principalmente referidos al crecimiento, reproducción, madurez, reclutamiento, producción de biomasa y consumo de alimento.

En el último tiempo, también se ha estado dedicando a la modelación espacial, particularmente referente a las especies de langostinos en Chile, aunque ha combinado estos trabajos con una serie de proyectos abocados al estudio de otras especies marinas.

Proyectos de investigación

El primero de estos proyectos (FIPA 2017-46), recientemente concluido, tuvo por objetivo principal sentar las bases metodológicas para la construcción de indicadores de abundancia del congrio dorado para la flota artesanal que opera en fiordos y canales de la Patagonia Chilena, mediante la realización de dos campañas de muestreo a bordo de lanchas artesanales espineleras efectuadas en otoño y primavera de 2018.

“Este proyecto podría ser clave en una pesquería tan emblemática para la pesca artesanal chilena como lo es el congrio dorado” relata Rodrigo. “Hoy en día, la evaluación de stock de esta especie, y por ende las cuotas de captura y estado de explotación, se basan casi completamente en información proveniente de la pesquería industrial. Por lo tanto, este proyecto entrega las bases metodológicas de como levantan un indicador de abundancia desde la pesquería artesanal y que contribuya a determinar el estado de explotación de esta especie”.

El proyecto, además, fue el primer concurso FIPA adjudicado a la Universidad Católica de Chile en su historia.

Un segundo proyecto FIPA recientemente adjudicado consistió en un estudio piloto de marcaje y recaptura de reineta (Brama australis) con el fin de conocer patrones de migración y distribución espacial de esta importante especie productiva. Si bien los estudios de marcaje no son muy comunes en la historia de la investigación pesquera nacional, en opinión de biólogo marino, éstos pueden ser de gran utilidad. “En el caso de reineta, se tiene la hipótesis que esta especie migra, por lo que un programa de marcaje podría determinar sus patrones migratorios y, en el largo plazo, influir en la estimación de parámetros de su historia de vida”.

Este trabajo podría contribuir, además, al entendimiento de la pesquería con miras a una mejor administración de este recurso, uno de los más importantes para la pesquería artesanal de centro-sur chilena hoy en día.

Finalmente, Rodrigo y su equipo también trabajan como coordinadores de un proyecto IFOP cuya misión es revisar a través de pares internacionales, los proyectos de evaluación de stock de erizos desarrollado por el Instituto a lo largo de los años.

Rodrigo Wiff: cuantificando los mares para una pesca sustentable

El biólogo marino, investigador asociado de la línea 4 de CAPES, nos habla sobre la importancia de los modelos poblacionales aplicados a la pesca y detalla sus proyectos de investigación actuales.

Los océanos son terra incognita en más de un sentido. No sólo un 95% de los mares del mundo se encuentra sin mapear, inexplorado e incluso oculto a ojos humanos, sino que buena parte de las regiones que sí conocemos —predominantemente, nuestras costas— bullen de una vida muchas veces esquiva e impredecible.

Bien lo sabe Rodrigo Wiff, biólogo marino de CAPES, quien ha dedicado su carrera a entender las dinámicas que operan en los intersticios oceánicos en busca de patrones que permitan conocer —y proyectar— el estado de los ecosistemas marinos y de los organismos que los componen. En su caso, para crear modelos que ayuden a la implementación de políticas pesqueras eficientes y sustentables.

“Una pesquería sustentable es una pesquería que regula la extracción de peces, entre otras vías, a través de cuotas de captura, que le dicen al pescador cuánto pescar cada año para obtener beneficios económicos, y al mismo tiempo, mantener a la población de peces en un nivel estable” nos cuenta. “Lo que hacen estos modelos matemáticos es estimar la cantidad de biomasa disponible cada año para alcanzar este objetivo”.

Y esta no es la única área donde Rodrigo se vale de las matemáticas para entender procesos biológicos complejos: “Para sorpresa de algunos, la biología tiene algunas ramas que son tremendamente cuantitativas. Solo por nombrar algunas en las que he trabajo, la ecología teoría, la dinámica poblacional y los modelos pesqueros recurre regularmente a sofisticadas herramientas matemáticas y estadísticas para resolver problemas propios de estas sub-disciplinas”, explica.

“En el caso particular de la pesca”, prosigue, “el problema común es estimar procesos que solo observas parcialmente. Por ejemplo, pasa que solo algunos peces quedan atrapados en la red, o solo una parte de la biomasa es observada en los cruceros de investigación, etc. De esa forma, se vuelve un problema de estimar procesos no observados y lo tanto, se vuelven problemas propios de disciplinas como las matemáticas y la estadística”. Es como si las matemáticas le ayudaran, casi literalmente, a mirar debajo del agua.

Rodrigo nació en la población El Cortijo, en la comuna de Conchalí. A mediados de los años 90, en un período marcado por la expansión pesquera en nuestro país, ingresó a estudiar biología marina con mención en pesca y acuicultura en la Universidad de Concepción, de la que se titularía el 2000. Su vínculo con los números aplicados a la ecología surge por esos años: “Cursando el pregrado me percaté que tenía facilidades para los aspectos cuantitativos en biología y tuve la suerte de ser formado en el pregrado y en el magister por el Dr. Rubén Roa-Ureta quien sin duda es uno de los científicos pesqueros cuantitativos más importantes de Latinoamérica”, recuerda.

Sus primeros trabajos, acaecidos durante sus años de magister, se dieron como investigador en diversos proyectos oceanográficos y pesqueros al alero del programa FONDAP Humboldt, y más tarde en el Instituto de Investigación Pesquera (Inpesca, Talcahuano). En 2004, con el grado ya obtenido, recaló en el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP, Valparaíso) como encargado de la evaluación de stock la pesquería sur-austral de Chile.

El también doctor en Bioestadística en la Universidad de St. Andrews, Escocia, e investigador posdoctoral de la Universidad de Aberdeen, llegó a CAPES durante el primer año de vida del Centro, en 2015. Desde entonces, sus áreas de investigación han estado asociadas al modelamiento de procesos individuales y poblacionales en peces y crustáceos, principalmente referidos al crecimiento, reproducción, madurez, reclutamiento, producción de biomasa y consumo de alimento.

En el último tiempo, también se ha estado dedicando a la modelación espacial, particularmente referente a las especies de langostinos en Chile, aunque ha combinado estos trabajos con una serie de proyectos abocados al estudio de otras especies marinas.

Proyectos de investigación

El primero de estos proyectos (FIPA 2017-46), recientemente concluido, tuvo por objetivo principal sentar las bases metodológicas para la construcción de indicadores de abundancia del congrio dorado para la flota artesanal que opera en fiordos y canales de la Patagonia Chilena, mediante la realización de dos campañas de muestreo a bordo de lanchas artesanales espineleras efectuadas en otoño y primavera de 2018.

“Este proyecto podría ser clave en una pesquería tan emblemática para la pesca artesanal chilena como lo es el congrio dorado” relata Rodrigo. “Hoy en día, la evaluación de stock de esta especie, y por ende las cuotas de captura y estado de explotación, se basan casi completamente en información proveniente de la pesquería industrial. Por lo tanto, este proyecto entrega las bases metodológicas de como levantan un indicador de abundancia desde la pesquería artesanal y que contribuya a determinar el estado de explotación de esta especie”.

El proyecto, además, fue el primer concurso FIPA adjudicado a la Universidad Católica de Chile en su historia.

Un segundo proyecto FIPA recientemente adjudicado consistió en un estudio piloto de marcaje y recaptura de reineta (Brama australis) con el fin de conocer patrones de migración y distribución espacial de esta importante especie productiva. Si bien los estudios de marcaje no son muy comunes en la historia de la investigación pesquera nacional, en opinión de biólogo marino, éstos pueden ser de gran utilidad. “En el caso de reineta, se tiene la hipótesis que esta especie migra, por lo que un programa de marcaje podría determinar sus patrones migratorios y, en el largo plazo, influir en la estimación de parámetros de su historia de vida”.

Este trabajo podría contribuir, además, al entendimiento de la pesquería con miras a una mejor administración de este recurso, uno de los más importantes para la pesquería artesanal de centro-sur chilena hoy en día.

Finalmente, Rodrigo y su equipo también trabajan como coordinadores de un proyecto IFOP cuya misión es revisar a través de pares internacionales, los proyectos de evaluación de stock de erizos desarrollado por el Instituto a lo largo de los años.

Científicos identifican nuevas especies de moscas en Chile

Las tres especies propuestas están distribuidas entre las llanuras de la región de Tarapacá por el norte y los bosques siempre verdes de Chiloé por el sur, en zonas amenazadas por la pérdida de flora nativa a causa de la intensificación agrícola, la fragmentación de ecosistemas, y la urbanización.

Pese a ser uno de los órdenes de insectos más diversos y abundantes en el mundo, aún hay mucho sobre la distribución y ecología de las moscas (o dípteros) que no conocemos. Y la falta de información es especialmente notoria en la región neo tropical del planeta.

Pensemos, por ejemplo, en las moscas de la araña (Acroceridae), una subfamilia con más de 530 especies distribuidas en todos los continentes (con excepción de la Antártida) que debe su nombre al “hábito” de estas moscas de parasitar el cuerpo de varias familias de arañas en su fase larvaria. El género más extenso de este grupo, denominado Ogcodes Latreille, cuenta con más de 110 especies, pero sólo 11 de ellas se saben presentes en nuestro continente.

Eso, al menos, hasta el verano de 2019, cuando un grupo de científicos de las universidades de Los Lagos, Concepción, y Pontifica Universidad Católica de Chile, apoyados por un estudio de polinización de larga data en el sur de Chile, logró encontrar e identificar exitosamente a un nuevo miembro de este género.

Díptero chilote

La nueva especie, denominada O. Kukunche en honor al pueblo mapuche natural del Río Maullín, conocidos por su larga resistencia ante la colonización española, fue descubierta en la localidad de Caulín, al norte de la isla de Chiloé, en una región del bosque siempre verde altamente fragmentado por la actividad agrícola y ganadera.

“El bosque siempre verde de Chiloé es floral y estructuralmente similar al bosque siempre verde valdiviano”, explican los autores del estudio en un artículo aparecido en la revista Zootaxa, “y tuvo un período breve de aislamiento desde la última glaciación”, por lo que hay una alta posibilidad, dicen, de que esta nueva especie sea endémica, la única representante de este género encontrada hasta ahora en Chiloé, y la más austral de Sudamérica.

O. Kukunche se distingue de las otras cinco especies de Ogcodes presentes en Chile, la última de ellas descubierta hace más de 60 años, por la forma triangular y las rayas amarillas de su abdomen, patas bicolor, antenas y vellosidad negra en el tórax.

Además de O. Kukunche, los autores del estudio también pudieron describir con mayor precisión la morfología de todas las especies de este género en nuestro país, aun cuando los holotipos de tres de ellas (los ejemplares que sirven de base para la clasificación de otros individuos) hoy se encuentran extraviados. Para ello, se valieron de descripciones originales de los especímenes perdidos, imágenes del holotipo de O. porteri y el estudio exhaustivo de ejemplares de O. kuscheli y O. triangularis.

Asimismo, el estudio también permitió ampliar el rango de distribución de esta última especie 800 km. al sur de Malloco, región Metropolitana, hasta la localidad de Petrohue, región de Los Lagos, al igual que de la mosca Acrocera honorati, presenta entre las regiones de Antofagasta y Coquimbo por el norte, y de Biobío y Valdivia por el sur.

Para el investigador del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, y uno de los autores del paper, Matías Barceló, contar con áreas de distribución más completas de estas especies, más allá de la localización original del primer espécimen,” permite conocer más sobre la ecología de estas especies, de modo de saber más sobre sus interacciones, funciones específicas y estado de conservación”.

Nuevos descubrimientos

Pero O. Kukunche no es la única especie de mosca recientemente encontrada en Chile. Dos de los descubridores de esta mosca chilota, los investigadores Rodrigo Barahona-Segovia y Matías Barceló, también pudieron identificar a dos nuevas especies pertenecientes al género Myopa, de la mano de un proyecto de ciencia ciudadana que ambos lideran.

Miembros de la familia de la conópidas, o moscas de cabeza gruesa, estas moscas también se caracterizan por hospedarse al interior del cuerpo de otros insectos (en este caso, abejas y avispas) hasta alcanzar la madurez. De los 221 miembros de esta familia presentes en Centro y Sudamérica, sólo cuatro de ellos son parte del género Myopa, siendo M. metallica la única hallada en Chile.

Las nuevas especies de Myopa identificadas fueron descubiertas en el marco del programa de ciencia ciudadana “Moscas florícolas de Chile”, creado en 2015 por Barahona-Segovia y Barceló, que incluyó una revisión completa de múltiples colecciones entomológicas existentes en el país.

Para determinar que las nuevas especies efectivamente eran distintas de M. metallica, los investigadores analizaron la literatura relacionada y condujeron un análisis de carácter morfológico en ambas especies, una de las cuales incluso fue hallada durante las 11 expediciones de campo que llevó a cabo el programa en busca de estos dípteros.

Al igual que su prima chilena y otros miembros de este género, M. nebulosa y M. bozinovici poseen alas cubiertas por manchas negras y vellos blancos en sus mejillas, dos aspectos clave que llevaron a ambos científicos a ubicar a ambas especies en este clado.

Distribuida desde la Pampa del Tamarugal, en la región de Tarapacá, hasta las faldas cordilleranas de la región del Maule, M. nebulosa debe su nombre a la coloración difusa de los diferentes segmentos de su cuerpo, reminiscentes a ciertos cuerpos celestres que reflejan la luz de esta forma.

M. bozinovici, algo más pequeña que la anterior, fue nombrada en honor al ecofisiólogo Francisco Bozinovic, y puede encontrarse alrededor del bosque esclerófilo de la zona central de Chile, un ecosistema considerado hoy amenazado por el cambio de uso de suelo —provocado por la urbanización y el monocultivo de paltas— y que limitaría su rango de extensión. Asimismo, M. nebulosa también habita en ecosistemas clasificados como vulnerables o en peligro crítico debido a las perturbaciones humanas causadas por plantas hidroeléctricas, plantaciones agrícolas, e incendios, entre otras.

Cambiando percepciones

“La identificación de estas nuevas especies representan un avance en el conocimiento de la biodiversidad de estas regiones”, explica Barceló, “al tiempo que nos permite entender de mejor manera el rol que cumplen las moscas en estos ecosistemas”.

Para el investigador, hay una carga negativa asociado a estos insectos que es fruto, en parte, de la falta de investigación sobre ellos: “La percepción de las moscas como sinónimo de suciedad y enfermedades impacta en el poco interés que se tiene en ellas tanto en la academia como en la sociedad civil. Pero a medida que vamos sabiendo más sobre ellas, podremos combatir ese sesgo y cambiar la percepción sobre ellas. No por ser menos llamativas, son menos importantes”, concluye.

Las descripciones completas de M. nebulosa y M. bozinovici, junto a una redescripción de M. metallica, pueden leerse en un artículo publicado en mayo en Zootaxa.

Una de las nuevas especies: O. Kukunche
Una de las nuevas especies: O. Kukunche

Científicos identifican nuevas especies de moscas en Chile

Las tres especies propuestas están distribuidas entre las llanuras de la región de Tarapacá por el norte y los bosques siempre verdes de Chiloé por el sur, en zonas amenazadas por la pérdida de flora nativa a causa de la intensificación agrícola, la fragmentación de ecosistemas, y la urbanización.

Pese a ser uno de los órdenes de insectos más diversos y abundantes en el mundo, aún hay mucho sobre la distribución y ecología de las moscas (o dípteros) que no conocemos. Y la falta de información es especialmente notoria en la región neo tropical del planeta.

Pensemos, por ejemplo, en las moscas de la araña (Acroceridae), una subfamilia con más de 530 especies distribuidas en todos los continentes (con excepción de la Antártida) que debe su nombre al “hábito” de estas moscas de parasitar el cuerpo de varias familias de arañas en su fase larvaria. El género más extenso de este grupo, denominado Ogcodes Latreille, cuenta con más de 110 especies, pero sólo 11 de ellas se saben presentes en nuestro continente.

Eso, al menos, hasta el verano de 2019, cuando un grupo de científicos de las universidades de Los Lagos, Concepción, y Pontifica Universidad Católica de Chile, apoyados por un estudio de polinización de larga data en el sur de Chile, logró encontrar e identificar exitosamente a un nuevo miembro de este género.

Díptero chilote

La nueva especie, denominada O. Kukunche en honor al pueblo mapuche natural del Río Maullín, conocidos por su larga resistencia ante la colonización española, fue descubierta en la localidad de Caulín, al norte de la isla de Chiloé, en una región del bosque siempre verde altamente fragmentado por la actividad agrícola y ganadera.

“El bosque siempre verde de Chiloé es floral y estructuralmente similar al bosque siempre verde valdiviano”, explican los autores del estudio en un artículo aparecido en la revista Zootaxa, “y tuvo un período breve de aislamiento desde la última glaciación”, por lo que hay una alta posibilidad, dicen, de que esta nueva especie sea endémica, la única representante de este género encontrada hasta ahora en Chiloé, y la más austral de Sudamérica.

O. Kukunche se distingue de las otras cinco especies de Ogcodes presentes en Chile, la última de ellas descubierta hace más de 60 años, por la forma triangular y las rayas amarillas de su abdomen, patas bicolor, antenas y vellosidad negra en el tórax.

Además de O. Kukunche, los autores del estudio también pudieron describir con mayor precisión la morfología de todas las especies de este género en nuestro país, aun cuando los holotipos de tres de ellas (los ejemplares que sirven de base para la clasificación de otros individuos) hoy se encuentran extraviados. Para ello, se valieron de descripciones originales de los especímenes perdidos, imágenes del holotipo de O. porteri y el estudio exhaustivo de ejemplares de O. kuscheli y O. triangularis.

Asimismo, el estudio también permitió ampliar el rango de distribución de esta última especie 800 km. al sur de Malloco, región Metropolitana, hasta la localidad de Petrohue, región de Los Lagos, al igual que de la mosca Acrocera honorati, presenta entre las regiones de Antofagasta y Coquimbo por el norte, y de Biobío y Valdivia por el sur.

Para el investigador del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, y uno de los autores del paper, Matías Barceló, contar con áreas de distribución más completas de estas especies, más allá de la localización original del primer espécimen,” permite conocer más sobre la ecología de estas especies, de modo de saber más sobre sus interacciones, funciones específicas y estado de conservación”.

Nuevos descubrimientos

Pero O. Kukunche no es la única especie de mosca recientemente encontrada en Chile. Dos de los descubridores de esta mosca chilota, los investigadores Rodrigo Barahona-Segovia y Matías Barceló, también pudieron identificar a dos nuevas especies pertenecientes al género Myopa, de la mano de un proyecto de ciencia ciudadana que ambos lideran.

Miembros de la familia de la conópidas, o moscas de cabeza gruesa, estas moscas también se caracterizan por hospedarse al interior del cuerpo de otros insectos (en este caso, abejas y avispas) hasta alcanzar la madurez. De los 221 miembros de esta familia presentes en Centro y Sudamérica, sólo cuatro de ellos son parte del género Myopa, siendo M. metallica la única hallada en Chile.

Las nuevas especies de Myopa identificadas fueron descubiertas en el marco del programa de ciencia ciudadana “Moscas florícolas de Chile”, creado en 2015 por Barahona-Segovia y Barceló, que incluyó una revisión completa de múltiples colecciones entomológicas existentes en el país.

Para determinar que las nuevas especies efectivamente eran distintas de M. metallica, los investigadores analizaron la literatura relacionada y condujeron un análisis de carácter morfológico en ambas especies, una de las cuales incluso fue hallada durante las 11 expediciones de campo que llevó a cabo el programa en busca de estos dípteros.

Al igual que su prima chilena y otros miembros de este género, M. nebulosa y M. bozinovici poseen alas cubiertas por manchas negras y vellos blancos en sus mejillas, dos aspectos clave que llevaron a ambos científicos a ubicar a ambas especies en este clado.

Distribuida desde la Pampa del Tamarugal, en la región de Tarapacá, hasta las faldas cordilleranas de la región del Maule, M. nebulosa debe su nombre a la coloración difusa de los diferentes segmentos de su cuerpo, reminiscentes a ciertos cuerpos celestres que reflejan la luz de esta forma.

M. bozinovici, algo más pequeña que la anterior, fue nombrada en honor al ecofisiólogo Francisco Bozinovic, y puede encontrarse alrededor del bosque esclerófilo de la zona central de Chile, un ecosistema considerado hoy amenazado por el cambio de uso de suelo —provocado por la urbanización y el monocultivo de paltas— y que limitaría su rango de extensión. Asimismo, M. nebulosa también habita en ecosistemas clasificados como vulnerables o en peligro crítico debido a las perturbaciones humanas causadas por plantas hidroeléctricas, plantaciones agrícolas, e incendios, entre otras.

Cambiando percepciones

“La identificación de estas nuevas especies representan un avance en el conocimiento de la biodiversidad de estas regiones”, explica Barceló, “al tiempo que nos permite entender de mejor manera el rol que cumplen las moscas en estos ecosistemas”.

Para el investigador, hay una carga negativa asociado a estos insectos que es fruto, en parte, de la falta de investigación sobre ellos: “La percepción de las moscas como sinónimo de suciedad y enfermedades impacta en el poco interés que se tiene en ellas tanto en la academia como en la sociedad civil. Pero a medida que vamos sabiendo más sobre ellas, podremos combatir ese sesgo y cambiar la percepción sobre ellas. No por ser menos llamativas, son menos importantes”, concluye.

Las descripciones completas de M. nebulosa y M. bozinovici, junto a una redescripción de M. metallica, pueden leerse en un artículo publicado en mayo en Zootaxa.

Una de las nuevas especies: O. Kukunche
Una de las nuevas especies: O. Kukunche

Melanie Duclos presenta poster en SETAC 2020

Como la mayoría de los eventos internacionales programados este 2020, la 30° Reunión Anual de la Sociedad Europea de Química y Toxicología Ambiental (SETAC SciCon), a celebrarse originalmente en Dublín, Irlanda, fue reprogramada por razones sanitarias en un formato enteramente digital, mediante una serie de charlas, seminarios y conferencias online que llevaron toda la actividad de la cita a los hogares de académicos e investigadores de todo el mundo.

Aquello no impidió que Melanie Duclos, investigadora asociada CAPES, pudiera ser parte del evento gracias a la presentación en poster de su estudio “Mercury In Feathers of the Andean Condor (Vultur gryphus) From Three Areas of Contrasting Anthropogenic Influence In Chile” (“Mercurio en plumas de cóndor andino proveniente de tres áreas de distinta influencia antropogénica en Chile”), realizada el pasado 6 de mayo vía transmisión en línea.

La exposición, a cargo de otro de sus coautores, el especialista en metales pesados Antonio García Fernández de la Universidad de Murcia, se dio en el marco de una sesión especialmente dedicada a la presentación de trabajos relacionados con contaminantes en aves carroñeras, y como nos cuenta su autora, fue muy bien recibida por los usuarios que “asistieron” a la transmisión: “dado el interés que provocó el poster, éste fue movido a otra sección del evento dedicada a la discusión de los trabajos presentados, lo que habla muy bien de la llegada que tuvo entre el público”, nos cuenta.

El objetivo del estudio exhibido fue determinar qué tipo de impactos antropogénicos locales determinaban los altos niveles de mercurio encontrados en distintos individuos de cóndor en tres zonas con presencia humana a lo largo de Chile. “Entre sus principales resultados”, explica la también Dra. en Medicina de la Conservación de la U. Andrés Bello, “están el de una mayor presencia de estos factores de vulnerabilidad en la zona central del país, aun cuando fueron son los individuos de la zona austral los que mostraron los niveles más alto de mercurio en las plumas. Esto se debe, dedujimos, a la alimentación en base a fuentes marinas de estos cóndores, y la incorporación de metales traídos por transporte atmosférico y oceánico en sus presas”.

Otro de los temas debatidos durante la sesión fue la relación entre los altos niveles de contaminación en fauna y la cercanía de ésta focos de emisión de contaminantes como rellenos sanitarios (fuentes importantes contaminación por mercurio) y relaves mineros.

La 30° Reunión Anual SETAC SciCon se realizó entre el 3 y 7 de mayó y contó con la realización de más 200 ponencias y presentaciones. El tema de esta última versión fue la ciencia abierta para el potenciamiento de una protección ambiental de escala global.

Melanie Duclos presenta poster en SETAC 2020

Como la mayoría de los eventos internacionales programados este 2020, la 30° Reunión Anual de la Sociedad Europea de Química y Toxicología Ambiental (SETAC SciCon), a celebrarse originalmente en Dublín, Irlanda, fue reprogramada por razones sanitarias en un formato enteramente digital, mediante una serie de charlas, seminarios y conferencias online que llevaron toda la actividad de la cita a los hogares de académicos e investigadores de todo el mundo.

Aquello no impidió que Melanie Duclos, investigadora asociada CAPES, pudiera ser parte del evento gracias a la presentación en poster de su estudio “Mercury In Feathers of the Andean Condor (Vultur gryphus) From Three Areas of Contrasting Anthropogenic Influence In Chile” (“Mercurio en plumas de cóndor andino proveniente de tres áreas de distinta influencia antropogénica en Chile”), realizada el pasado 6 de mayo vía transmisión en línea.

La exposición, a cargo de otro de sus coautores, el especialista en metales pesados Antonio García Fernández de la Universidad de Murcia, se dio en el marco de una sesión especialmente dedicada a la presentación de trabajos relacionados con contaminantes en aves carroñeras, y como nos cuenta su autora, fue muy bien recibida por los usuarios que “asistieron” a la transmisión: “dado el interés que provocó el poster, éste fue movido a otra sección del evento dedicada a la discusión de los trabajos presentados, lo que habla muy bien de la llegada que tuvo entre el público”, nos cuenta.

El objetivo del estudio exhibido fue determinar qué tipo de impactos antropogénicos locales determinaban los altos niveles de mercurio encontrados en distintos individuos de cóndor en tres zonas con presencia humana a lo largo de Chile. “Entre sus principales resultados”, explica la también Dra. en Medicina de la Conservación de la U. Andrés Bello, “están el de una mayor presencia de estos factores de vulnerabilidad en la zona central del país, aun cuando fueron son los individuos de la zona austral los que mostraron los niveles más alto de mercurio en las plumas. Esto se debe, dedujimos, a la alimentación en base a fuentes marinas de estos cóndores, y la incorporación de metales traídos por transporte atmosférico y oceánico en sus presas”.

Otro de los temas debatidos durante la sesión fue la relación entre los altos niveles de contaminación en fauna y la cercanía de ésta focos de emisión de contaminantes como rellenos sanitarios (fuentes importantes contaminación por mercurio) y relaves mineros.

La 30° Reunión Anual SETAC SciCon se realizó entre el 3 y 7 de mayó y contó con la realización de más 200 ponencias y presentaciones. El tema de esta última versión fue la ciencia abierta para el potenciamiento de una protección ambiental de escala global.

Luz Oppliger participa en Feria Internacional del Libro de Bogotá

La encargada de Comunicaciones y Extensión CAPES, Luz Valeria Oppliger, participó el pasado abril en una peculiar versión de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, FILBo, celebrada por primera vez en la historia de manera 100 por ciento virtual a causa de las complicaciones provocadas por la pandemia COVID-19 en toda Latinoamérica.

La bióloga UC y PhD en Ciencias de la Vida de la Université Pierre et Marie Curie fue parte del conversatorio “Estrategias pedagógicas para niños curiosos”, realizado el domingo 26 de abril y que tuvo por objetivo explorar dos proyectos exitosos de formación de habilidades y conocimientos en niños y adolescentes mediante obras narrativas originales, atrayentes y pensadas especialmente para ellos.

Durante su intervención, la Dra. Oppliger contó sobre su experiencia como co-autora del libro “Ecopreguntas para niños curiosos”, junto al ecólogo e investigador CAPES, Francisco Bozinovic. En opinión de la divulgadora, dicho libro nace “como una respuesta a la escasez de literatura de divulgación científica en Chile, especialmente con pertinencia local. Lo poco que había de divulgación era en su mayoría traducciones de obras del hemisferio norte, con ejemplos de animales, plantas y otros organismos que los niños de Chile jamás iban a poder apreciar”.

“Ecopreguntas para niños curiosos” es un compendio de 49 preguntas sobre ecología y biodiversidad respondidas en un estilo claro y didáctico, e ilustradas por la artista chilena Paulina Leyton. La obra fue lanzada en 2015 y hasta hoy sigue siendo un éxito de ventas en librerías nacionales.

El conversatorio también contó con la presencia de Lisa Neisa, CEO de la agencia colombiana de pedagogía Click Arte y autora de la herramienta de aprendizaje “La Aldea: historias para pensar el país”. Ambas autoras valoraron la importancia de lo local en la elaboración de material pedagógico que logre la atención de los públicos infantiles: “a través de la descripción de elementos o situaciones que lo mismos niños viven, tu estableces un puente que te permita introducir nuevos contenidos y saberes”.

La Dr. Oppliger es también autora del libro “Los amigos del santuario” (Ediciones UC), una serie de relatos, también ilustrados, sobre la flora y fauna presente en Santuario Marino Municipal de Chile, y de “Alicia y el bosque de algas” (Orjikh Editores), un cuento basado en el clásico de Lewis Carroll sobre un muchacha que conoce la biodiversidad que rodea a los ecosistemas de algas de las costas de Chile.

El conversatorio finalizó con una pregunta sobre las lecciones que cada autora ha sacado de su experiencia escribiendo y editando literatura infantil. En el caso de Oppliger, ésta respondió que “un aprendizaje para nosotros los autores y divulgadores, es que debemos indagar con distintos formatos, porque entregar distintos mensajes a través de diferentes formatos es también reconocer la diversidad dentro del mismo público infantil”.

La conversación completa se encuentra disponible en el sitio oficial de la FILBo.

Luz Oppliger participa en Feria Internacional del Libro de Bogotá

La encargada de Comunicaciones y Extensión CAPES, Luz Valeria Oppliger, participó el pasado abril en una peculiar versión de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, FILBo, celebrada por primera vez en la historia de manera 100 por ciento virtual a causa de las complicaciones provocadas por la pandemia COVID-19 en toda Latinoamérica.

La bióloga UC y PhD en Ciencias de la Vida de la Université Pierre et Marie Curie fue parte del conversatorio “Estrategias pedagógicas para niños curiosos”, realizado el domingo 26 de abril y que tuvo por objetivo explorar dos proyectos exitosos de formación de habilidades y conocimientos en niños y adolescentes mediante obras narrativas originales, atrayentes y pensadas especialmente para ellos.

Durante su intervención, la Dra. Oppliger contó sobre su experiencia como co-autora del libro “Ecopreguntas para niños curiosos”, junto al ecólogo e investigador CAPES, Francisco Bozinovic. En opinión de la divulgadora, dicho libro nace “como una respuesta a la escasez de literatura de divulgación científica en Chile, especialmente con pertinencia local. Lo poco que había de divulgación era en su mayoría traducciones de obras del hemisferio norte, con ejemplos de animales, plantas y otros organismos que los niños de Chile jamás iban a poder apreciar”.

“Ecopreguntas para niños curiosos” es un compendio de 49 preguntas sobre ecología y biodiversidad respondidas en un estilo claro y didáctico, e ilustradas por la artista chilena Paulina Leyton. La obra fue lanzada en 2015 y hasta hoy sigue siendo un éxito de ventas en librerías nacionales.

El conversatorio también contó con la presencia de Lisa Neisa, CEO de la agencia colombiana de pedagogía Click Arte y autora de la herramienta de aprendizaje “La Aldea: historias para pensar el país”. Ambas autoras valoraron la importancia de lo local en la elaboración de material pedagógico que logre la atención de los públicos infantiles: “a través de la descripción de elementos o situaciones que lo mismos niños viven, tu estableces un puente que te permita introducir nuevos contenidos y saberes”.

La Dr. Oppliger es también autora del libro “Los amigos del santuario” (Ediciones UC), una serie de relatos, también ilustrados, sobre la flora y fauna presente en Santuario Marino Municipal de Chile, y de “Alicia y el bosque de algas” (Orjikh Editores), un cuento basado en el clásico de Lewis Carroll sobre un muchacha que conoce la biodiversidad que rodea a los ecosistemas de algas de las costas de Chile.

El conversatorio finalizó con una pregunta sobre las lecciones que cada autora ha sacado de su experiencia escribiendo y editando literatura infantil. En el caso de Oppliger, ésta respondió que “un aprendizaje para nosotros los autores y divulgadores, es que debemos indagar con distintos formatos, porque entregar distintos mensajes a través de diferentes formatos es también reconocer la diversidad dentro del mismo público infantil”.

La conversación completa se encuentra disponible en el sitio oficial de la FILBo.

Científicos CAPES patentan método para reducir uso de fertilizantes en cultivos

La técnica, patentada recientemente en Estados Unidos, mejora el crecimiento y rendimiento de estas plantas mediante la inoculación de una combinación de bacterias benéficas, pertenecientes a los géneros Burkholderia y Azospirillum.

El empleo de fertilizantes y pesticidas para la mejora en el rendimiento de cultivos alrededor del mundo sigue siendo una práctica habitual en el sector agrícola, tanto a pequeña como a gran escala.

Sin embargo, el uso excesivo de estos agroquímicos también trae consecuencias negativas para la salud y el medio ambiente: de la acidificación de suelos y el depósito de altas concentraciones de sales y metales, a la contaminación de ríos y lagos por la acumulación de residuos contaminantes, arrastrados desde los campos a través del riego y la lluvia.

Es por ello que, en un esfuerzo por reemplazar estas prácticas por métodos menos nocivos, un grupo de investigadores de la Universidad Adolfo Ibáñez y CAPES testeó una novedosa técnica que se aprovecha de las relaciones benéficas entre microorganismos y plantas para promover el crecimiento de éstas últimas, potenciar su sistema inmune y mejorar de este modo la producción de cultivos, más específicamente, los de papas y tomates.

El trabajo de los investigadores Thomas Ledger, María Josefina Poupin, Tania Timmermann, Macarena Stuardo, Bernardo González y Cedric Little, consistió en comprobar cómo la introducción de distintos tipos de rizobacteria promotora del crecimiento vegetal (PGPR, por sus siglas en inglés) en suelos vegetales resultaba más efectiva que la inoculación de un solo tipo de bacteria en plantas con limitaciones ambientales específicas, como la falta de nitrógeno disponible.

Las PGPR son microorganismos capaces de colonizar la rizosfera (esto es, la parte del suelo en contacto directo con las raíces de la planta) y los tejidos internos de muchas especies vegetales induciendo en ellas efectos beneficiosos como una mejora en su crecimiento, la reducción de su susceptibilidad a enfermedades, y mayor tolerancia a estreses físicos como el calor o la ausencia de agua.

El método, patentando recientemente en Estados Unidos, mejora la inoculación de este grupo de microorganismos en plantas de papa y tomate, proveyendo mejorías en el crecimiento y rendimiento de estos vegetales.

“La patente explora el efecto de microorganismos que son adicionados al suelo en conjunto con las plantas, reduciendo sustancialmente el uso de fertilizantes y pesticidas, y consecuentemente los impactos ambientales y costos para el agricultor”, explica Thomas Ledger, uno de los autores del trabajo.

Los investigadores comprobaron que aquellas plantas tratadas con este método requerían hasta un 50% menos de agroquímicos en comparación con cultivos de papas y tomates no tratados. “Principalmente fertilizantes nitrogenados y fungicidas”, detalle María Josefina Poupin, también co-autora.

“Lo que hacen estas bacterias, o esta combinación de bacterias, es preparar a las plantas a través de una especie de conversación molecular entre el microorganismo y la planta, para enfrentarse a distintos tipos de estreses, o bien para capturar fertilizantes del suelo de una manera más eficiente”, comenta Poupin.

La investigadora también cuenta que la patente nació de un proyecto conjunto con actores privados iniciado en 2011, y que además de una metodología, también provee en detalle la composición específica de especies bacterianas y los medios de suspensión utilizados en el estudio.

Pese a la consecución de la patente, para los investigadores el trabajo recién comienza: “la tarea ahora es enfocarnos en los mecanismos moleculares que permiten que éstas y otras bacterias ayuden de esta forma a las plantas; cómo se produce esta “conversación” donde la bacteria manipula de algún modo a la planta para poder acelerar su crecimiento en algunos casos, mejorar la absorción de nutrientes en otros, y otros efectos menos descritos por la literatura”, acota Ledger.

Según los investigadores, este tipo de invenciones contribuyen a consolidar la tendencia de la industria agrícola por transitar a prácticas y tratamientos más sustentables de producción de cultivos. En opinión de Ledger, “en la actualidad, las grandes empresas, incluso aquellas que son importantes en la producción de fertilizantes y agroquímicos, están buscando muy activamente conocer más de estos mecanismos para así aplicar fórmulas basadas en ellos que sirvan de soluciones agronómicas sustentables, como la nuestra”.