Modelos matemáticos y enfermedades infecciosas: anticipándose a la pandemia

CAPES conversó con el ecólogo de poblaciones, Mauricio Lima, acerca de cómo los modelos matemáticos nos ayudan a predecir la evolución de una enfermedad como el COVID-19, así como los potenciales riesgos y beneficios de implementar, o relajar, las diversas medidas de contención contra la pandemia.

En 1760, el físico y matemático suizo Daniel Bernoulli postuló a la Academia de Ciencias de París un artículo titulado “Un intento de nuevo análisis de la mortalidad causada por la viruela y de las ventanas de la inoculación para prevenirla”, un trabajo encargado por su amigo y colega Pierre Louis Moreau de Maupertuis, que tenía por objetivo proveer argumentos sólidos que justificaran la aplicación en Francia de una controversial vacuna contra la viruela, que por entonces asolaba sin freno a la población francesa.

La pregunta que Bernoulli buscaba responder era, irónicamente, compleja en su sencillez: ¿debía el gobierno francés promover la vacunación masiva de cada ciudadano al nacer? Para responderla, el matemático calculó mediante una serie de ecuaciones los posibles riesgos y beneficios que suponía aplicar esta medida, así como el no hacerlo, comparando cómo variaba la curva de mortalidad en la población bajo uno u otro escenario.

Se trataba del primer modelo matemático aplicado para predecir el rumbo de una enfermedad infecciosa en la historia.

Aun cuando el estudio de Bernoulli trabajaba con datos más bien defectuosos, y a partir de una hipótesis que él mismo declaraba “simplificada e imprecisa”, su modelo sentó las bases para una técnica indispensable en el estudio y seguimiento de epidemias y brotes infecciosos a lo largo del mundo, y que hoy mismo es aplicada por científicos de diversas disciplinas en un intento por entender de mejor forma la trayectoria de la pandemia provocada por el coronavirus.

El ecólogo de poblaciones del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES UC), Mauricio Lima, bien conoce el valor de estos modelos poblaciones a la hora de probar y anticipar los efectos que una intervención, sanitaria o de otro tipo, tiene sobre un conjunto determinado de individuos, humanos o de otro tipo. A lo largo de su carrera, el Dr. Lima ha investigado el impacto que distintos fenómenos ambientales han provocado en el pasado en el auge o colapso de comunidades enteras de personas (desde pequeñas sociedades a grandes civilizaciones), y de otras especies animales al interior de un ecosistema específico. En otras palabras, su dinámica poblacional.

Hablamos con el Dr. Lima para entender plenamente cómo estos modelos matemáticos permiten predecir, o al menos estimar, las consecuencias que medidas como el confinamiento o el testeo masivo tienen sobre el desarrollo del COVID-19 en nuestro país y el mundo, y la importancia de contar con datos fehacientes y completos (un lujo que no pudo darse Daniel Bernoulli) para la toma de decisiones efectivas en la lucha contra esta enfermedad.

¿Qué nos enseña la dinámica de poblaciones aplicada a la epidemiología sobre la forma en como se propaga una enfermedad infecciosa como el COVID-19?

A lo largo de estas semanas y mirando las redes sociales, se ha puesto en evidencia la importancia que tiene el entender algunos principios básicos de la dinámica de poblaciones, como por ejemplo el principio o ley exponencial, que explica cómo fenómenos como el crecimiento de la población, la multiplicación de células en un organismo, y también el número de contagiados durante una epidemia, crece aceleradamente a lo largo del tiempo. O la ley de acción de masas, asociada a los efectos del distanciamiento social y la cuarentena como medidas preventivas para evitar el contagio y desacelerar la tasa de transmisión del virus. De alguna manera, nuestra vida cotidiana se ha encontrado con la biología de una manera muy dura.

¿Cuáles son los modelos matemáticos que se aplican para predecir la evolución de una pandemia?

Desde hace décadas, los modelos matemáticos que se usan para entender la dinámica de las enfermedades infecciosas son muy bien entendidos conceptualmente, particularmente una familia de modelos clásicos del tipo SIR (llamados así por las iniciales de las variables que intervienen en sus cálculos: individuos susceptibles, infectados y recuperados) y todas sus variantes. También se utiliza otra gran familia de modelos basados en el individuo, que trata de determinar las interacciones a nivel individual de los infectados y sanos, y desde allí deducir patrones generales de la dinámica temporal y espacial de una epidemia. Este es un fenómeno ecológico muy bien entendido desde el punto de vista conceptual; lo importante realmente es poder contar con la información y los datos necesarios para poder ajustar y parametrizar estos modelos.

Sobre este punto, científicos nacionales ya han advertido del peligro que significa no contar con datos fiables para la toma de decisiones ante la emergencia. ¿Por qué es importante contar con datos completos y fidedignos como el número de contagiados, testeos realizados, personas hospitalizadas, recuperados, etc.?

El tema de la transparencia y disponibilidad de datos abiertos a la sociedad en general ha quedado de manifiesto como una necesidad imperiosa en el mundo que vivimos, no solo para tomar decisiones basadas en evidencia, sino para abrir el problema a toda la comunidad. Al menos la instancia de abrir una mesa social COVID-19 me parece un paso en la dirección correcta, quizás muy artesanal y precario, pero en la dirección correcta.

¿Cuáles son las características de esta epidemia que hace que se propague tan aceleradamente?

En epidemiología, el número reproductivo básico o R0 es un indicador del éxito de un patógeno y se define como el número de infecciones secundarias producidas cuando se introduce un individuo infectado en una población de hospedadores susceptibles. En otras palabras, por cada persona contagiada, cuántas personas más se contagian en promedio. Una característica de este virus es que el período de incubación de la enfermedad (cuánto tiempo pasa ésta en el cuerpo antes de presentar síntomas) es prolongado. En promedio, se incuba por 5,2 días, pero en algunos individuos el periodo de incubación puede llegar a 12 días. Este mayor periodo de incubación, y el hecho de que el virus aparentemente es transmitido por personas infectadas con síntomas moderados o incluso al principio de la infección, hace que el aislamiento de las personas que ya tienen síntomas declarados sea menos efectivo que en el caso de epidemias pasadas como la del SARS, y que su propagación, basada en el R0 del virus, sea muy alta. Por ejemplo, el estimado de R0 para el COVID-19 es de 3.28, con una mediana de 2.79, bastante más alto que en el caso del SARS, y también de la influenza AH1N1 en 2009, el último evento epidemiológico importante en Chile, con valores máximos de R0 de 1.8.

No es la primera vez que el mundo, o sociedades particulares, han sufrido los estragos de una epidemia de estas proporciones, ¿qué lecciones podemos sacar de esos episodios que nos ayuden a superar esta crisis?

Algo que se nos olvida a veces es que las epidemias de enfermedades infecciosas de esta magnitud son consecuencia de nuestra “ecología” o de como venimos construyendo nuestro “nicho” ecológicos desde hace 10.000 años, desde que comenzamos a domesticar plantas y animales y nacieron las civilizaciones complejas, urbanización, y concentración de personas en espacios reducidos. Las plagas están en el inconsciente colectivo de las sociedades humanas desde el inicio de la agricultura, son una consecuencia de nuestro estilo de vida. El hecho que los avances en salud desde el siglo XIX a la fecha nos hayan protegido de muchas de las enfermedades más recurrentes, quizás nos hizo creer en que estábamos a salvo de las epidemias en nuestra vida cotidiana, y el COVID-19 es un recordatorio que esto no es así.

¿De qué manera la forma en hemos construido nuestros “nichos” nos hizo vulnerables a este tipo de desastres?

Wuhan, el lugar de origen de la epidemia, ejemplifica bien este punto. Wuhan es la ciudad más grande del centro de China (11 millones de habitantes), centro neurálgico del transporte, comercio e industrias, con un aeropuerto donde se transportan alrededor de 3.500 personas por día y estación de trenes que conectan toda China. La densidad de la población urbana en China se ha triplicado en los últimos 20 años. Todo esto, sumado a la dinámica de la vida actual en mega-ciudades, hacen que la tasa de transmisión entre personas se amplifique y convierta al tamaño poblacional en el gran desafío para poder contener la epidemia.

¿Y cómo se manifiesta esta variable en el caso de Chile?

En el caso particular del contexto demográfico y geográfico de Chile, existen desafíos importantes en las regiones más densamente pobladas o en regiones con altísima tasa de urbanización, como en el norte del país. Y quizás ventajas, por el aislamiento geográfico y la estructura norte-sur geográfica que tenemos. Pero esta pandemia nos recuerda lo importante de entender las consecuencias de nuestra manera de vivir y del tipo de “ambiente” que hemos construido y del impacto de ser 7.7 mil millones de personas muy conectadas.

En su opinión, ¿han conseguido las medidas aplicadas hasta ahora en Chile contener la expansión del virus y «aplanar la curva»? ¿Qué nuevas medidas cree que debieran implementarse?

En el caso del COVID-19, hay una tendencia de la expansión de la epidemia en Chile que sugiere que las medidas tomadas de distanciamiento social, cierre de actividades y cuarentenas localizadas viene reduciendo la tasa de crecimiento exponencial diaria de los infectados, pero ésta aún es positiva. En este contexto, la implementación temprana de diversas medidas de supresión (cierres de escuelas y universidades) y mitigación (aislamiento de casos, cuarentena, y distanciamiento social de los más vulnerables), junto al diseño de un plan de toma de muestras masivo (por ejemplo, en controles de carreteras y asociado a brotes geográficamente localizados) son fundamentales ante una pandemia. De hecho, se ha sugerido que la toma y análisis masivo de muestras, junto a cuarentena y trazabilidad de contactos por medio de celulares y tarjetas de crédito, permitió a Corea del Sur aplanar su curva de nuevos casos, pasando de 909 el 29 de febrero a 74 a mediados de marzo.

¿Y qué queda a partir de ahora?

Lo importante es determinar durante cuánto tiempo se deben mantener estas medidas para evitar que vuelva a emerger un nuevo brote epidémico (cabe señalar que, al momento de esta entrevista, las medidas de relajamiento de las cuarentenas comunales aún no entraban en efecto). Algunos autores señalan que de alguna manera las medidas deben mantenerse hasta que haya una vacuna disponible, lo cual es poco viable desde el punto de vista social y económico. Una alternativa posible, es reducir el número de casos nuevos y bajar el R0 de la enfermedad a menos de 1 y luego relajar estas mediadas de supresión permitiendo minimizar el costo económico. En el fondo, es tener un ciclo de cuarentenas localizadas y relajamiento asociado con un extenso monitoreo y tests al azar en la población para localizar potenciales infectados y sus redes de contactos.

¿Cuál cree que es el escenario más probable de crecimiento de casos a partir de los datos con los que contamos a la fecha? ¿Es demasiado tarde para evitar un colapso de nuestro sistema?

Primero, la tasa de transmisión de la enfermedad pareciera haber sido muy alta al inicio, con una tasa 0.44, que comenzó a declinar sobre el día 20 de la epidemia. Actualmente, estaría por debajo del 0.1, lo cual sugiere que todavía quedan algunos días más para poder bajar la tasa de infección y apoya que las medidas de contención, distanciamiento social y cuarentena localizadas en comunas ha tenido éxito. Sin embargo, todavía el número de casos nuevos no se estabiliza ni disminuye, sugiriendo que la dinámica sigue en fase expansiva, que nuestros modelos predicen alcanzaría su punto al día 90 de la epidemia (31 de mayo). Esto, cabe destacar, si se mantienen las medidas de mitigación implementadas hasta ahora.

Actualmente, el Dr. Lima estudia el desarrollo de la epidemia a través de un modelo SIR adaptado que considera también el número de fallecidos por COVID-19 y su tasa diaria de crecimiento, generando reportes cada vez que se presentan alteraciones en la proyección de la enfermedad. Estos reportes están disponibles en el sitio web de CAPES.

Modelos matemáticos y enfermedades infecciosas: anticipándose a la pandemia

CAPES conversó con el ecólogo de poblaciones, Mauricio Lima, acerca de cómo los modelos matemáticos nos ayudan a predecir la evolución de una enfermedad como el COVID-19, así como los potenciales riesgos y beneficios de implementar, o relajar, las diversas medidas de contención contra la pandemia.

En 1760, el físico y matemático suizo Daniel Bernoulli postuló a la Academia de Ciencias de París un artículo titulado “Un intento de nuevo análisis de la mortalidad causada por la viruela y de las ventanas de la inoculación para prevenirla”, un trabajo encargado por su amigo y colega Pierre Louis Moreau de Maupertuis, que tenía por objetivo proveer argumentos sólidos que justificaran la aplicación en Francia de una controversial vacuna contra la viruela, que por entonces asolaba sin freno a la población francesa.

La pregunta que Bernoulli buscaba responder era, irónicamente, compleja en su sencillez: ¿debía el gobierno francés promover la vacunación masiva de cada ciudadano al nacer? Para responderla, el matemático calculó mediante una serie de ecuaciones los posibles riesgos y beneficios que suponía aplicar esta medida, así como el no hacerlo, comparando cómo variaba la curva de mortalidad en la población bajo uno u otro escenario.

Se trataba del primer modelo matemático aplicado para predecir el rumbo de una enfermedad infecciosa en la historia.

Aun cuando el estudio de Bernoulli trabajaba con datos más bien defectuosos, y a partir de una hipótesis que él mismo declaraba “simplificada e imprecisa”, su modelo sentó las bases para una técnica indispensable en el estudio y seguimiento de epidemias y brotes infecciosos a lo largo del mundo, y que hoy mismo es aplicada por científicos de diversas disciplinas en un intento por entender de mejor forma la trayectoria de la pandemia provocada por el coronavirus.

El ecólogo de poblaciones del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES UC), Mauricio Lima, bien conoce el valor de estos modelos poblaciones a la hora de probar y anticipar los efectos que una intervención, sanitaria o de otro tipo, tiene sobre un conjunto determinado de individuos, humanos o de otro tipo. A lo largo de su carrera, el Dr. Lima ha investigado el impacto que distintos fenómenos ambientales han provocado en el pasado en el auge o colapso de comunidades enteras de personas (desde pequeñas sociedades a grandes civilizaciones), y de otras especies animales al interior de un ecosistema específico. En otras palabras, su dinámica poblacional.

Hablamos con el Dr. Lima para entender plenamente cómo estos modelos matemáticos permiten predecir, o al menos estimar, las consecuencias que medidas como el confinamiento o el testeo masivo tienen sobre el desarrollo del COVID-19 en nuestro país y el mundo, y la importancia de contar con datos fehacientes y completos (un lujo que no pudo darse Daniel Bernoulli) para la toma de decisiones efectivas en la lucha contra esta enfermedad.

¿Qué nos enseña la dinámica de poblaciones aplicada a la epidemiología sobre la forma en como se propaga una enfermedad infecciosa como el COVID-19?

A lo largo de estas semanas y mirando las redes sociales, se ha puesto en evidencia la importancia que tiene el entender algunos principios básicos de la dinámica de poblaciones, como por ejemplo el principio o ley exponencial, que explica cómo fenómenos como el crecimiento de la población, la multiplicación de células en un organismo, y también el número de contagiados durante una epidemia, crece aceleradamente a lo largo del tiempo. O la ley de acción de masas, asociada a los efectos del distanciamiento social y la cuarentena como medidas preventivas para evitar el contagio y desacelerar la tasa de transmisión del virus. De alguna manera, nuestra vida cotidiana se ha encontrado con la biología de una manera muy dura.

¿Cuáles son los modelos matemáticos que se aplican para predecir la evolución de una pandemia?

Desde hace décadas, los modelos matemáticos que se usan para entender la dinámica de las enfermedades infecciosas son muy bien entendidos conceptualmente, particularmente una familia de modelos clásicos del tipo SIR (llamados así por las iniciales de las variables que intervienen en sus cálculos: individuos susceptibles, infectados y recuperados) y todas sus variantes. También se utiliza otra gran familia de modelos basados en el individuo, que trata de determinar las interacciones a nivel individual de los infectados y sanos, y desde allí deducir patrones generales de la dinámica temporal y espacial de una epidemia. Este es un fenómeno ecológico muy bien entendido desde el punto de vista conceptual; lo importante realmente es poder contar con la información y los datos necesarios para poder ajustar y parametrizar estos modelos.

Sobre este punto, científicos nacionales ya han advertido del peligro que significa no contar con datos fiables para la toma de decisiones ante la emergencia. ¿Por qué es importante contar con datos completos y fidedignos como el número de contagiados, testeos realizados, personas hospitalizadas, recuperados, etc.?

El tema de la transparencia y disponibilidad de datos abiertos a la sociedad en general ha quedado de manifiesto como una necesidad imperiosa en el mundo que vivimos, no solo para tomar decisiones basadas en evidencia, sino para abrir el problema a toda la comunidad. Al menos la instancia de abrir una mesa social COVID-19 me parece un paso en la dirección correcta, quizás muy artesanal y precario, pero en la dirección correcta.

¿Cuáles son las características de esta epidemia que hace que se propague tan aceleradamente?

En epidemiología, el número reproductivo básico o R0 es un indicador del éxito de un patógeno y se define como el número de infecciones secundarias producidas cuando se introduce un individuo infectado en una población de hospedadores susceptibles. En otras palabras, por cada persona contagiada, cuántas personas más se contagian en promedio. Una característica de este virus es que el período de incubación de la enfermedad (cuánto tiempo pasa ésta en el cuerpo antes de presentar síntomas) es prolongado. En promedio, se incuba por 5,2 días, pero en algunos individuos el periodo de incubación puede llegar a 12 días. Este mayor periodo de incubación, y el hecho de que el virus aparentemente es transmitido por personas infectadas con síntomas moderados o incluso al principio de la infección, hace que el aislamiento de las personas que ya tienen síntomas declarados sea menos efectivo que en el caso de epidemias pasadas como la del SARS, y que su propagación, basada en el R0 del virus, sea muy alta. Por ejemplo, el estimado de R0 para el COVID-19 es de 3.28, con una mediana de 2.79, bastante más alto que en el caso del SARS, y también de la influenza AH1N1 en 2009, el último evento epidemiológico importante en Chile, con valores máximos de R0 de 1.8.

No es la primera vez que el mundo, o sociedades particulares, han sufrido los estragos de una epidemia de estas proporciones, ¿qué lecciones podemos sacar de esos episodios que nos ayuden a superar esta crisis?

Algo que se nos olvida a veces es que las epidemias de enfermedades infecciosas de esta magnitud son consecuencia de nuestra “ecología” o de como venimos construyendo nuestro “nicho” ecológicos desde hace 10.000 años, desde que comenzamos a domesticar plantas y animales y nacieron las civilizaciones complejas, urbanización, y concentración de personas en espacios reducidos. Las plagas están en el inconsciente colectivo de las sociedades humanas desde el inicio de la agricultura, son una consecuencia de nuestro estilo de vida. El hecho que los avances en salud desde el siglo XIX a la fecha nos hayan protegido de muchas de las enfermedades más recurrentes, quizás nos hizo creer en que estábamos a salvo de las epidemias en nuestra vida cotidiana, y el COVID-19 es un recordatorio que esto no es así.

¿De qué manera la forma en hemos construido nuestros “nichos” nos hizo vulnerables a este tipo de desastres?

Wuhan, el lugar de origen de la epidemia, ejemplifica bien este punto. Wuhan es la ciudad más grande del centro de China (11 millones de habitantes), centro neurálgico del transporte, comercio e industrias, con un aeropuerto donde se transportan alrededor de 3.500 personas por día y estación de trenes que conectan toda China. La densidad de la población urbana en China se ha triplicado en los últimos 20 años. Todo esto, sumado a la dinámica de la vida actual en mega-ciudades, hacen que la tasa de transmisión entre personas se amplifique y convierta al tamaño poblacional en el gran desafío para poder contener la epidemia.

¿Y cómo se manifiesta esta variable en el caso de Chile?

En el caso particular del contexto demográfico y geográfico de Chile, existen desafíos importantes en las regiones más densamente pobladas o en regiones con altísima tasa de urbanización, como en el norte del país. Y quizás ventajas, por el aislamiento geográfico y la estructura norte-sur geográfica que tenemos. Pero esta pandemia nos recuerda lo importante de entender las consecuencias de nuestra manera de vivir y del tipo de “ambiente” que hemos construido y del impacto de ser 7.7 mil millones de personas muy conectadas.

En su opinión, ¿han conseguido las medidas aplicadas hasta ahora en Chile contener la expansión del virus y «aplanar la curva»? ¿Qué nuevas medidas cree que debieran implementarse?

En el caso del COVID-19, hay una tendencia de la expansión de la epidemia en Chile que sugiere que las medidas tomadas de distanciamiento social, cierre de actividades y cuarentenas localizadas viene reduciendo la tasa de crecimiento exponencial diaria de los infectados, pero ésta aún es positiva. En este contexto, la implementación temprana de diversas medidas de supresión (cierres de escuelas y universidades) y mitigación (aislamiento de casos, cuarentena, y distanciamiento social de los más vulnerables), junto al diseño de un plan de toma de muestras masivo (por ejemplo, en controles de carreteras y asociado a brotes geográficamente localizados) son fundamentales ante una pandemia. De hecho, se ha sugerido que la toma y análisis masivo de muestras, junto a cuarentena y trazabilidad de contactos por medio de celulares y tarjetas de crédito, permitió a Corea del Sur aplanar su curva de nuevos casos, pasando de 909 el 29 de febrero a 74 a mediados de marzo.

¿Y qué queda a partir de ahora?

Lo importante es determinar durante cuánto tiempo se deben mantener estas medidas para evitar que vuelva a emerger un nuevo brote epidémico (cabe señalar que, al momento de esta entrevista, las medidas de relajamiento de las cuarentenas comunales aún no entraban en efecto). Algunos autores señalan que de alguna manera las medidas deben mantenerse hasta que haya una vacuna disponible, lo cual es poco viable desde el punto de vista social y económico. Una alternativa posible, es reducir el número de casos nuevos y bajar el R0 de la enfermedad a menos de 1 y luego relajar estas mediadas de supresión permitiendo minimizar el costo económico. En el fondo, es tener un ciclo de cuarentenas localizadas y relajamiento asociado con un extenso monitoreo y tests al azar en la población para localizar potenciales infectados y sus redes de contactos.

¿Cuál cree que es el escenario más probable de crecimiento de casos a partir de los datos con los que contamos a la fecha? ¿Es demasiado tarde para evitar un colapso de nuestro sistema?

Primero, la tasa de transmisión de la enfermedad pareciera haber sido muy alta al inicio, con una tasa 0.44, que comenzó a declinar sobre el día 20 de la epidemia. Actualmente, estaría por debajo del 0.1, lo cual sugiere que todavía quedan algunos días más para poder bajar la tasa de infección y apoya que las medidas de contención, distanciamiento social y cuarentena localizadas en comunas ha tenido éxito. Sin embargo, todavía el número de casos nuevos no se estabiliza ni disminuye, sugiriendo que la dinámica sigue en fase expansiva, que nuestros modelos predicen alcanzaría su punto al día 90 de la epidemia (31 de mayo). Esto, cabe destacar, si se mantienen las medidas de mitigación implementadas hasta ahora.

Actualmente, el Dr. Lima estudia el desarrollo de la epidemia a través de un modelo SIR adaptado que considera también el número de fallecidos por COVID-19 y su tasa diaria de crecimiento, generando reportes cada vez que se presentan alteraciones en la proyección de la enfermedad. Estos reportes están disponibles en el sitio web de CAPES.

GAMA lanza la versión 2020 de su Reporte de Votaciones Ambientales

Cumplida la mitad de su mandato, sólo un quinto de los compromisos ambientales de Sebastián Piñera ha sido abordado en el Parlamento, mientras que algunos congresistas comienzan a desarrollar un rol de emprendedor ambiental.

El Grupo Asesor en Medio Ambiente, GAMA UC, publicó este mes los resultados de la 14° versión de su “Reporte Anual de Votaciones Ambientales”, proyecto que busca aumentar la transparencia y el acceso a la información del trabajo parlamentario en materia ambiental a través del seguimiento y la evaluación anual de sus votaciones ambientales.

Descarga aquí el reporte completo.

Para la directora del proyecto e investigadora del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES UC, Dra. Francisca Reyes, “el balance del año legislativo que termina es mixto. En lo positivo vemos un empoderamiento del Congreso en temas ambientales como autores de proyectos de ley ingresados (45 de 50), votados (11 de 16) y aprobados (3 de 4), además de la incipiente reaparición de la figura del emprendedor ambiental, encarnada en parlamentarios que gestionan de manera exitosa e innovadora temas de relevancia ambiental como lo fue el tema de humedales en esta legislatura”, sostuvo.

Sin embargo, agregó, “los datos muestran que solo una porción menor de los proyectos de ley votados (6 de 19) responden a los desafíos de relevancia ambiental identificados por la autoridad, lo que abre una legitima pregunta acerca de la relevancia del legado ambiental del Congreso y también de la pertinencia de los compromisos enunciados por el Gobierno en la materia. Además, este año legislativo termina con grandes pendientes como la aprobación del proyecto de ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas”.

Las claves del reporte

A días de haberse cumplido el segundo año de gobierno del presidente Piñera, el reporte consigna que en este tiempo se votaron 19 proyectos de ley en materia ambiental (3 más que en el período anterior), al tiempo que un récord de 50 proyectos de relevancia ambiental fueron ingresados para tramitación. De estos, 45 nacieron de la iniciativa de parlamentarios en la forma de mociones.

Asimismo, de las 4 las leyes aprobadas durante esta legislatura, 3 son de origen parlamentario, y cubren aspectos como la protección de humedales urbanos, la regulación del cableado aéreo en desuso y el resguardo de zonas de interés astronómico ante la contaminación lumínica.

El informe también notó que ninguno de estos proyectos responde a compromisos y desafíos de relevancia ambiental identificados oficialmente por el Gobierno, lo que, en opinión de sus autores, “da cuenta de la consolidación del rol de marcador de la agenda del Congreso a lo largo de las últimas legislaturas”.

De este modo, apenas 10 de los 53 compromisos ambientales declarados por la administración de Piñera se encuentran actualmente despachados o en estado de tramitación, habiéndose votado exitosamente sólo 6 de ellos.

Al igual que en años anteriores, sigue existiendo una gran actividad regulatoria en el tema de pesca y acuicultura, con 5 proyectos votados en esta área —3 mensajes y 2 mociones—, seguido de una inusual y muy intensa actividad en torno a la protección y conservación de humedales, con 4 proyectos de ley votados en el tema.

Desempeño parlamentario

Respecto al comportamiento parlamentario, en el Senado vemos una disminución desde 22 Senadores con perfil verde del reporte 2019, a 10 en el 2020. En cuanto a la Cámara, este perfil aumentó desde 20 diputados y diputadas con perfil verde a 87 en la legislatura reciente. Además, el reporte muestra que sigue existiendo el perfil de parlamentarios “indiferentes”, es decir que no asisten -sin justificación alguna- a más de 1/3 de las votaciones de relevancia Ambiental emitidas en el periodo. El reporte muestra 8 senadores y 2 diputados y diputadas con ese perfil.

“En tiempos de tanta incertidumbre y agitación social, la calidad de la política pública, tanto en términos de su calidad técnica como de su legitimidad, cobra especial relevancia. Este reporte contribuye directamente a fomentar la transparencia, el acceso a la información y la rendición de cuentas del trabajo ambiental del Congreso, órgano clave a la salud de nuestra democracia y al futuro del país”, señala Reyes.

El “Reporte Anual de Votaciones Ambientales” es una publicación del Proyecto Votaciones Ambientales del Grupo Asesor en Medio Ambiente, GAMA, integrado por diez académicos de distintas áreas disciplinarias de la UC, perteneciente a siete facultades e institutos de la universidad.

La iniciativa es financiada por CAPES UC, y apoyada por el Instituto de Ciencia Política de la UC y el Núcleo Milenio Centro para el Impacto Socioeconómico de las Políticas Ambientales (CESIEP).

GAMA lanza la versión 2020 de su Reporte de Votaciones Ambientales

Cumplida la mitad de su mandato, sólo un quinto de los compromisos ambientales de Sebastián Piñera ha sido abordado en el Parlamento, mientras que algunos congresistas comienzan a desarrollar un rol de emprendedor ambiental.

El Grupo Asesor en Medio Ambiente, GAMA UC, publicó este mes los resultados de la 14° versión de su “Reporte Anual de Votaciones Ambientales”, proyecto que busca aumentar la transparencia y el acceso a la información del trabajo parlamentario en materia ambiental a través del seguimiento y la evaluación anual de sus votaciones ambientales.

Descarga aquí el reporte completo.

Para la directora del proyecto e investigadora del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES UC, Dra. Francisca Reyes, “el balance del año legislativo que termina es mixto. En lo positivo vemos un empoderamiento del Congreso en temas ambientales como autores de proyectos de ley ingresados (45 de 50), votados (11 de 16) y aprobados (3 de 4), además de la incipiente reaparición de la figura del emprendedor ambiental, encarnada en parlamentarios que gestionan de manera exitosa e innovadora temas de relevancia ambiental como lo fue el tema de humedales en esta legislatura”, sostuvo.

Sin embargo, agregó, “los datos muestran que solo una porción menor de los proyectos de ley votados (6 de 19) responden a los desafíos de relevancia ambiental identificados por la autoridad, lo que abre una legitima pregunta acerca de la relevancia del legado ambiental del Congreso y también de la pertinencia de los compromisos enunciados por el Gobierno en la materia. Además, este año legislativo termina con grandes pendientes como la aprobación del proyecto de ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas”.

Las claves del reporte

A días de haberse cumplido el segundo año de gobierno del presidente Piñera, el reporte consigna que en este tiempo se votaron 19 proyectos de ley en materia ambiental (3 más que en el período anterior), al tiempo que un récord de 50 proyectos de relevancia ambiental fueron ingresados para tramitación. De estos, 45 nacieron de la iniciativa de parlamentarios en la forma de mociones.

Asimismo, de las 4 las leyes aprobadas durante esta legislatura, 3 son de origen parlamentario, y cubren aspectos como la protección de humedales urbanos, la regulación del cableado aéreo en desuso y el resguardo de zonas de interés astronómico ante la contaminación lumínica.

El informe también notó que ninguno de estos proyectos responde a compromisos y desafíos de relevancia ambiental identificados oficialmente por el Gobierno, lo que, en opinión de sus autores, “da cuenta de la consolidación del rol de marcador de la agenda del Congreso a lo largo de las últimas legislaturas”.

De este modo, apenas 10 de los 53 compromisos ambientales declarados por la administración de Piñera se encuentran actualmente despachados o en estado de tramitación, habiéndose votado exitosamente sólo 6 de ellos.

Al igual que en años anteriores, sigue existiendo una gran actividad regulatoria en el tema de pesca y acuicultura, con 5 proyectos votados en esta área —3 mensajes y 2 mociones—, seguido de una inusual y muy intensa actividad en torno a la protección y conservación de humedales, con 4 proyectos de ley votados en el tema.

Desempeño parlamentario

Respecto al comportamiento parlamentario, en el Senado vemos una disminución desde 22 Senadores con perfil verde del reporte 2019, a 10 en el 2020. En cuanto a la Cámara, este perfil aumentó desde 20 diputados y diputadas con perfil verde a 87 en la legislatura reciente. Además, el reporte muestra que sigue existiendo el perfil de parlamentarios “indiferentes”, es decir que no asisten -sin justificación alguna- a más de 1/3 de las votaciones de relevancia Ambiental emitidas en el periodo. El reporte muestra 8 senadores y 2 diputados y diputadas con ese perfil.

“En tiempos de tanta incertidumbre y agitación social, la calidad de la política pública, tanto en términos de su calidad técnica como de su legitimidad, cobra especial relevancia. Este reporte contribuye directamente a fomentar la transparencia, el acceso a la información y la rendición de cuentas del trabajo ambiental del Congreso, órgano clave a la salud de nuestra democracia y al futuro del país”, señala Reyes.

El “Reporte Anual de Votaciones Ambientales” es una publicación del Proyecto Votaciones Ambientales del Grupo Asesor en Medio Ambiente, GAMA, integrado por diez académicos de distintas áreas disciplinarias de la UC, perteneciente a siete facultades e institutos de la universidad.

La iniciativa es financiada por CAPES UC, y apoyada por el Instituto de Ciencia Política de la UC y el Núcleo Milenio Centro para el Impacto Socioeconómico de las Políticas Ambientales (CESIEP).

Lecturas CAPES para pasar la cuarentena

En CAPES sabemos lo difícil que es quedarse en casa y no poder salir a disfrutar de la naturaleza, pero en estos instantes, nuestra misma interdependencia con el mundo que nos rodea nos obliga a cuidarnos entre todos y mantener las distancias. Sin embargo, aun cuando el explorador no pueda ir a la montaña, nadie dijo que la montaña no puede ir al explorador… ¡en forma de libros!

En esta página, podrán acceder directamente a todos los libros publicados por CAPES (o por investigadores del Centro) disponible para descarga gratuita. Desde obras de divulgación hasta manuales de manejo de recursos naturales y especies exóticas, pasando por reportes de legislación ambiental y estudios de cambio climático. Todo en un sólo lugar.

¡A pasar la cuarentena leyendo y aprendiendo!

Océanos

Libros de divulgación

Ediciones «White books»

Guías y manuales

Ediciones GAMA

Políticas públicas

Otros

Lecturas CAPES para pasar la cuarentena

En CAPES sabemos lo difícil que es quedarse en casa y no poder salir a disfrutar de la naturaleza, pero en estos instantes, nuestra misma interdependencia con el mundo que nos rodea nos obliga a cuidarnos entre todos y mantener las distancias. Sin embargo, aun cuando el explorador no pueda ir a la montaña, nadie dijo que la montaña no puede ir al explorador… ¡en forma de libros!

En esta página, podrán acceder directamente a todos los libros publicados por CAPES (o por investigadores del Centro) disponible para descarga gratuita. Desde obras de divulgación hasta manuales de manejo de recursos naturales y especies exóticas, pasando por reportes de legislación ambiental y estudios de cambio climático. Todo en un sólo lugar.

¡A pasar la cuarentena leyendo y aprendiendo!

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¿Por qué los pumas se aventuran más y más en la ciudad?

Conversamos con dos especialistas CAPES sobre el nuevo avistamiento de un puma en la capital, ésta vez, en comunas tan céntricas como Ñuñoa y Providencia. ¿Pudo el toque de queda y la emergencia sanitaria haber propiciado la aparición de este felino?

Esta madrugada, el carnívoro más grande de nuestro país hizo una sorpresiva aparición en las calles del Gran Santiago. A eso de las 5 horas, un ejemplar de puma fue visto merodeando las comunas de Ñuñoa y Providencia, en un nuevo avistamiento de esta especie en zonas densamente pobladas de la capital.

El puma, un macho juvenil de unos 35 kg. de peso, fue capturado cerca de las 9 horas en un operativo conjunto entre funcionarios del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) y el Parque Metropolitano, en la intersección de las calles Diego de Almagro y Celerino Pereira. Actualmente, el animal se encuentra descansando en el Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre del Zoológico Metropolitano, a la espera de ser relocalizado.

Si bien no es la primera vez que estos felinos se aventuran hacia sectores residenciales de Santiago, nunca antes un ejemplar se había adentrado tanto en la ciudad, levantando la duda de si este caso particular pueda tener relación con la ausencia de personas en las calles a causa de la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19 y el toque de queda impuesto desde ayer.

“Probablemente, por la disminución de la actividad humana asociada a la contingencia que estamos viviendo, este puma pudo aventurarse un poco más lejos de lo habitual”, explica Paula Zucolillo, investigadora del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES, y especialista en carnívoros. “Lo primero que tenemos que entender del puma, es que es un mamífero que recorre grandes áreas marcando su territorio y buscando alimento, por lo tanto, es muy probable que esta vez, al no haber actividad humana, este juvenil haya podido avanzar más en su expansión territorial normal”.

De la misma opinión es César González, veterinario de la Universidad Bernardo O’Higgins y también investigador CAPES: “los pumas tienen un rango de movimiento bastante amplio; suelen deambular en radios del orden de kilómetros, así que es perfectamente factible que lleguen a estos sectores bajando por la Precordillera. Tratándose de un juvenil, además, sí podemos asumir que, habiendo menos actividad durante la noche, éste se atreviera a explorar más. Esto, porque los individuos jóvenes de casi todos los vertebrados son más osados que sus pares adultos”.

“Tampoco debemos olvidar”, advierte Zucolillo, “que el puma es un habitante natural de la Cordillera y Precordillera de la región Metropolitana, y nosotros convivimos con él aun cuando en nuestra vida cotidiana no los veamos. De hecho, en las zonas periurbanas es normal ver pumas no sólo en búsqueda de alimento, sino también porque es parte de su hábitat”.

Ambos investigadores coinciden en que la razón más probable para la aparición de este ejemplar en las calles del sector oriente es la natural tendencia del puma a expandir su territorio, ya sea buscando alimento, pareja, o refugio.

“Lo que no podemos suponer”, comenta la bióloga, “es que el alimento en el hábitat del puma esté escaseando por el mero hecho de encontrárnoslo tan adentro en la ciudad. Primero porque, de nuevo, es normal que los carnívoros grandes necesiten desplazarse por amplias áreas para hallar su comida, y segundo, porque la dieta del puma (liebres, conejos o ganado doméstico) no abunda precisamente en la ciudad. Ni el ser humano ni sus desechos son parte de su dieta”.

Este puma se suma a la lista de especies de animales silvestres que han sido avistadas a lo largo del mundo en el contexto de la emergencia sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, que ha empujado a la mayoría de los habitantes de las principales ciudades a la seguridad de sus hogares.

El factor humano

Otra razón para el aumento de estas visitas, agregan, es la presión que ejerce la expansión de la ciudad sobre el hábitat de este gran felino. “Existen presiones humanas puntuales que empujan muchas a veces a estos animales a moverse a zonas más urbanas, ya sea por la presencia de personas en su territorio o de animales domésticos como los perros”, señala la investigadora. “Cuando se borran un poco esas presiones, los animales reaccionan”.

A medida que los sectores altos de la ciudad se van expandiendo hacia zonas precordilleranas, y cada vez más gente puebla estos espacios, más invadimos el hábitat del puma, relegando a éste hacia la cordillera. Aparte de esa presión física, o geográfica, también hay una presión indirecta, en el sentido de que, al haber más gente, demandamos y sobreexplotamos recursos como el agua, impidiendo que la vida en los entornos naturales se desarrolle plenamente”.

Para el investigador, estos factores socio climáticos también podrían estar forzando la frecuencia de estos fenómenos: “uno podría especular que quizás por producto de la sequía que experimenta la zona centro-norte, hay menos conejos, zorros, u otros animales que el puma podría cazar, lanzándolo también a explorar otros lugares”.

Sobre las medidas para evitar que este tipo de encuentros entre pumas y humanos no ponga en riesgo ni a los unos ni a los otros, Zucolillo es clara en señalar que todo debe partir por la educación: “Lo primero que debemos hacer es entender que estamos compartiendo territorio con el puma, estamos cohabitando un lugar común. Es importante educar a las comunidades que viven en estas áreas sobre la importancia de conservar estos entornos, y explicarles que el riesgo sólo va a existir si desconocemos lo que estamos enfrentando”.

“Un puma” continua, “generalmente no va a atacar a un humano, sino que tenderá a huir o a asustarse. El ser humano, en cambio, se sentirá movido a atacar al puma creyendo que éste es un peligro para él. En este caso, afortunadamente, las autoridades del SAG y el Parque Metropolitano pudieron actuar prestamente y así aplicar los protocolos correctos para este tipo de casos”.

“Debemos educar a la población en los procedimientos a implementar dependiendo de la especie con la que nos encontremos, y debemos cambiar la forma en que planificamos nuestras ciudades de modo de no seguir perturbando a la vida silvestre que nos rodea” acota González.

“Si seguimos expandiendo la ciudad hacia los cerros, es muy probable que estos episodios sigan ocurriendo. La lección que debemos aprender, es que nosotros convivimos y coexistimos con estos carnívoros, y eso implica compartir un lugar común”, concluye Zucolillo.

[Crédito de foto: María Fernanda Drago]

¿Por qué los pumas se aventuran más y más en la ciudad?

Conversamos con dos especialistas CAPES sobre el nuevo avistamiento de un puma en la capital, ésta vez, en comunas tan céntricas como Ñuñoa y Providencia. ¿Pudo el toque de queda y la emergencia sanitaria haber propiciado la aparición de este felino?

Esta madrugada, el carnívoro más grande de nuestro país hizo una sorpresiva aparición en las calles del Gran Santiago. A eso de las 5 horas, un ejemplar de puma fue visto merodeando las comunas de Ñuñoa y Providencia, en un nuevo avistamiento de esta especie en zonas densamente pobladas de la capital.

El puma, un macho juvenil de unos 35 kg. de peso, fue capturado cerca de las 9 horas en un operativo conjunto entre funcionarios del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) y el Parque Metropolitano, en la intersección de las calles Diego de Almagro y Celerino Pereira. Actualmente, el animal se encuentra descansando en el Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre del Zoológico Metropolitano, a la espera de ser relocalizado.

Si bien no es la primera vez que estos felinos se aventuran hacia sectores residenciales de Santiago, nunca antes un ejemplar se había adentrado tanto en la ciudad, levantando la duda de si este caso particular pueda tener relación con la ausencia de personas en las calles a causa de la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19 y el toque de queda impuesto desde ayer.

“Probablemente, por la disminución de la actividad humana asociada a la contingencia que estamos viviendo, este puma pudo aventurarse un poco más lejos de lo habitual”, explica Paula Zucolillo, investigadora del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES, y especialista en carnívoros. “Lo primero que tenemos que entender del puma, es que es un mamífero que recorre grandes áreas marcando su territorio y buscando alimento, por lo tanto, es muy probable que esta vez, al no haber actividad humana, este juvenil haya podido avanzar más en su expansión territorial normal”.

De la misma opinión es César González, veterinario de la Universidad Bernardo O’Higgins y también investigador CAPES: “los pumas tienen un rango de movimiento bastante amplio; suelen deambular en radios del orden de kilómetros, así que es perfectamente factible que lleguen a estos sectores bajando por la Precordillera. Tratándose de un juvenil, además, sí podemos asumir que, habiendo menos actividad durante la noche, éste se atreviera a explorar más. Esto, porque los individuos jóvenes de casi todos los vertebrados son más osados que sus pares adultos”.

“Tampoco debemos olvidar”, advierte Zucolillo, “que el puma es un habitante natural de la Cordillera y Precordillera de la región Metropolitana, y nosotros convivimos con él aun cuando en nuestra vida cotidiana no los veamos. De hecho, en las zonas periurbanas es normal ver pumas no sólo en búsqueda de alimento, sino también porque es parte de su hábitat”.

Ambos investigadores coinciden en que la razón más probable para la aparición de este ejemplar en las calles del sector oriente es la natural tendencia del puma a expandir su territorio, ya sea buscando alimento, pareja, o refugio.

“Lo que no podemos suponer”, comenta la bióloga, “es que el alimento en el hábitat del puma esté escaseando por el mero hecho de encontrárnoslo tan adentro en la ciudad. Primero porque, de nuevo, es normal que los carnívoros grandes necesiten desplazarse por amplias áreas para hallar su comida, y segundo, porque la dieta del puma (liebres, conejos o ganado doméstico) no abunda precisamente en la ciudad. Ni el ser humano ni sus desechos son parte de su dieta”.

Este puma se suma a la lista de especies de animales silvestres que han sido avistadas a lo largo del mundo en el contexto de la emergencia sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, que ha empujado a la mayoría de los habitantes de las principales ciudades a la seguridad de sus hogares.

El factor humano

Otra razón para el aumento de estas visitas, agregan, es la presión que ejerce la expansión de la ciudad sobre el hábitat de este gran felino. “Existen presiones humanas puntuales que empujan muchas a veces a estos animales a moverse a zonas más urbanas, ya sea por la presencia de personas en su territorio o de animales domésticos como los perros”, señala la investigadora. “Cuando se borran un poco esas presiones, los animales reaccionan”.

A medida que los sectores altos de la ciudad se van expandiendo hacia zonas precordilleranas, y cada vez más gente puebla estos espacios, más invadimos el hábitat del puma, relegando a éste hacia la cordillera. Aparte de esa presión física, o geográfica, también hay una presión indirecta, en el sentido de que, al haber más gente, demandamos y sobreexplotamos recursos como el agua, impidiendo que la vida en los entornos naturales se desarrolle plenamente”.

Para el investigador, estos factores socio climáticos también podrían estar forzando la frecuencia de estos fenómenos: “uno podría especular que quizás por producto de la sequía que experimenta la zona centro-norte, hay menos conejos, zorros, u otros animales que el puma podría cazar, lanzándolo también a explorar otros lugares”.

Sobre las medidas para evitar que este tipo de encuentros entre pumas y humanos no ponga en riesgo ni a los unos ni a los otros, Zucolillo es clara en señalar que todo debe partir por la educación: “Lo primero que debemos hacer es entender que estamos compartiendo territorio con el puma, estamos cohabitando un lugar común. Es importante educar a las comunidades que viven en estas áreas sobre la importancia de conservar estos entornos, y explicarles que el riesgo sólo va a existir si desconocemos lo que estamos enfrentando”.

“Un puma” continua, “generalmente no va a atacar a un humano, sino que tenderá a huir o a asustarse. El ser humano, en cambio, se sentirá movido a atacar al puma creyendo que éste es un peligro para él. En este caso, afortunadamente, las autoridades del SAG y el Parque Metropolitano pudieron actuar prestamente y así aplicar los protocolos correctos para este tipo de casos”.

“Debemos educar a la población en los procedimientos a implementar dependiendo de la especie con la que nos encontremos, y debemos cambiar la forma en que planificamos nuestras ciudades de modo de no seguir perturbando a la vida silvestre que nos rodea” acota González.

“Si seguimos expandiendo la ciudad hacia los cerros, es muy probable que estos episodios sigan ocurriendo. La lección que debemos aprender, es que nosotros convivimos y coexistimos con estos carnívoros, y eso implica compartir un lugar común”, concluye Zucolillo.

[Crédito de foto: María Fernanda Drago]

Estudiantes de Ing. Forestal participan en taller de Restauración Ecológica

Entre sus objetivos, el taller buscó generar un espacio de debate sobre los desafíos de la restauración en Chile en un contexto de cambio climático y conflictos socio-ambientales.

Entre el 10 y 14 de marzo, la Estación Experimental Pantanillos, en la Región del Maule, fue el lugar elegido para la realización del primer «Taller de Restauración Ecológica», el cual convocó a 36 estudiantes de la carrera de Ingeniería Forestal de la U. de Chile en torno al aprendizaje de los planes de restauración de ecosistemas de bosque o matorral afectados por incendios.

La actividad estuvo a cargo del investigador CAPES y académico de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Casa de Bello, Dr. Juan Ovalle.

“El taller nace de la necesidad de generar competencias para la correcta toma de decisiones en la recuperación de estos ambientes” relata Ovalle. Específicamente, la actividad se enfocó en desarrollar y fortalecer las capacidades de los estudiantes a la hora de aplicar metodologías de campo aplicadas a la planificación, implementación y monitoreo de un plan de restauración y/o rehabilitación ecológica.

Asimismo, el taller buscó generar un espacio de debate sobre los desafíos de la restauración en Chile considerando el actual contexto de cambio climático (mega sequía e incendios forestales) y conflictos socio-ambientales por el uso de la tierra y la degradación de los ecosistemas naturales en Chile.

Además del Dr. Ovalle, la instancia contó con la presencia de diversos/as especialistas del área de la restauración, con el fin de promover la discusión interdisciplinaria entre los/as estudiantes. Los profesores invitados fueron la Dra. Anahí Ocampo, investigadora postdoctoral y especialista en socio-ecología de la restauración de la Universidad de Chile; Solange Lobos, coordinadora de proyectos de restauración de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Chile; el Dr. Patricio Valenzuela, ecofisiólogo de plantaciones e investigador postdoctoral de la Universidad Politécnica de Madrid, España; Dr. Sergio Espinoza, académico del Depto. de Ciencias Forestales de la Universidad Católica del Maule; y el Dr.(c) Christian Osorio, especialista en conservación de fauna silvestre del Dept. of Fish and Wildlife Conservation, Virginia Tech, USA.

Durante la semana de trabajo, que incluyó clases en aula y salidas a terreno, los estudiantes aprendieron a diagnosticar el estado de degradación de un ecosistema forestal mediante la identificación de las barreras bióticas y abióticas, priorizar los elementos y servicios ecosistémicos a restaurar basado en un enfoque participativo, definir ecosistemas de referencia en base a una metodología estándar, establecer tratamientos de vivero y técnicas de re vegetación para la restauración activa y/o pasiva, y utilizar indicadores para el monitoreo del éxito de la restauración a corto, mediano y largo plazo.

Cómo producto final del taller los estudiantes elaboraron un plan de restauración que constó de cuatro etapas, siguiendo la metodología establecida por la Sociedad Internacional de Restauración Ecológica (SER).

“La experiencia y los positivos resultados conseguidos en esta primera versión del taller nos insta a continuar desarrollando iniciativas de carácter interdisciplinario con estudiantes de educación superior”, expresa Ovalle.