Nuevo proyecto Fondecyt de Iniciación para CAPES

Juan Francisco Ovalle (a la derecha en la foto), ecofisiólogo de bosques y miembro de la línea 1 de CAPES, fue uno de los dos investigadores del Centro que obtuvieron el pasado octubre financiamiento para la ejecución de un proyecto de investigación de la mano del programa Fondecyt de Iniciación 2019.

El proyecto seleccionado busca estudiar cómo la variación latitudinal afecta los rasgos funcionales de semillas y plántulas de especies arbóreas nativas, las cuales podrían verse afectados por los cambios en patrones de precipitaciones y temperaturas máximas en la zona central de Chile.

Para llevarlo a cabo, el también ingeniero agrónomo de la Universidad de Concepción usará material genético de dos conocidos habitantes de estos cada vez más inclementes parajes: el peumo (Cryptocarya alba) y el boldo (Peumus boldus), provenientes de poblaciones contrastantes (Coquimbo a la Araucanía). “Estas especies”, cuenta Ovalle, “fueron seleccionadas porque sus poblaciones septentrionales son susceptibles al cambio climático y son especies de uso común en programas de restauración ecológica en la zona central de Chile”.

Mediante jardines comunes y plantaciones recíprocas, el estudio busca identificar rasgos de eficiencia de uso de nutrientes y agua mediante la caracterización de variables morfológicas y fisiológicas a nivel de semilla y planta, bajo diferentes condiciones de disponibilidad hídrica.

Consultado sobre cómo se inserta este nuevo proyecto en su trabajo, el investigador explica: “este desafío significa introducirme en un área de estudio nueva para mí, pero a la vez muy complementaria, que es la selección de especies nativas para restauración basado en el conocimiento ecológico y fisiológico de las semillas. El origen y ubicación de los árboles productores de semillas, los mecanismos de germinación, latencia y características morfológicas de las semillas me permitirán entender de forma más integral por qué los atributos de calidad de planta de vivero son determinantes para la sobrevivencia y el crecimiento de las plantas bajo condiciones de baja disponibilidad hídrica en campo”.

En opinión de Ovalle, este conocimiento es básico para desarrollar una correcta planificación y monitoreo de programas de restauración ecológica basado en el enfoque de migración asistida.

El proyecto, afirma, contribuirá a mejorar las prescripciones para la restauración del bosque y matorral esclerófilo en la zona central de Chile. “Específicamente, se obtendrá información para la correcta elección de zonas de colecta de semillas e información sobre los rasgos funcionales que determinan una mejor eficiencia en el uso de nutrientes del suelo y uso de agua para reforestaciones en zonas con déficit hídrico” concluye.

Los proyectos financiados por el programa Fondecyt de Iniciación tienen una duración de tres años.

Nuevo proyecto Fondecyt de Iniciación para CAPES

Juan Francisco Ovalle (a la derecha en la foto), ecofisiólogo de bosques y miembro de la línea 1 de CAPES, fue uno de los dos investigadores del Centro que obtuvieron el pasado octubre financiamiento para la ejecución de un proyecto de investigación de la mano del programa Fondecyt de Iniciación 2019.

El proyecto seleccionado busca estudiar cómo la variación latitudinal afecta los rasgos funcionales de semillas y plántulas de especies arbóreas nativas, las cuales podrían verse afectados por los cambios en patrones de precipitaciones y temperaturas máximas en la zona central de Chile.

Para llevarlo a cabo, el también ingeniero agrónomo de la Universidad de Concepción usará material genético de dos conocidos habitantes de estos cada vez más inclementes parajes: el peumo (Cryptocarya alba) y el boldo (Peumus boldus), provenientes de poblaciones contrastantes (Coquimbo a la Araucanía). “Estas especies”, cuenta Ovalle, “fueron seleccionadas porque sus poblaciones septentrionales son susceptibles al cambio climático y son especies de uso común en programas de restauración ecológica en la zona central de Chile”.

Mediante jardines comunes y plantaciones recíprocas, el estudio busca identificar rasgos de eficiencia de uso de nutrientes y agua mediante la caracterización de variables morfológicas y fisiológicas a nivel de semilla y planta, bajo diferentes condiciones de disponibilidad hídrica.

Consultado sobre cómo se inserta este nuevo proyecto en su trabajo, el investigador explica: “este desafío significa introducirme en un área de estudio nueva para mí, pero a la vez muy complementaria, que es la selección de especies nativas para restauración basado en el conocimiento ecológico y fisiológico de las semillas. El origen y ubicación de los árboles productores de semillas, los mecanismos de germinación, latencia y características morfológicas de las semillas me permitirán entender de forma más integral por qué los atributos de calidad de planta de vivero son determinantes para la sobrevivencia y el crecimiento de las plantas bajo condiciones de baja disponibilidad hídrica en campo”.

En opinión de Ovalle, este conocimiento es básico para desarrollar una correcta planificación y monitoreo de programas de restauración ecológica basado en el enfoque de migración asistida.

El proyecto, afirma, contribuirá a mejorar las prescripciones para la restauración del bosque y matorral esclerófilo en la zona central de Chile. “Específicamente, se obtendrá información para la correcta elección de zonas de colecta de semillas e información sobre los rasgos funcionales que determinan una mejor eficiencia en el uso de nutrientes del suelo y uso de agua para reforestaciones en zonas con déficit hídrico” concluye.

Los proyectos financiados por el programa Fondecyt de Iniciación tienen una duración de tres años.

Informe revela la importancia de los océanos para la seguridad alimentaria

Una nueva publicación del Panel de Alto Nivel para Una Economía Oceánica Sustentable, que reúne a 14 jefes de Estado en un esfuerzo por promover un manejo sostenible de los océanos en el mundo, concluyó que, con una mejor gestión e innovación tecnológica, el océano podría proveer seis veces más alimento de lo que provee hoy en día, equivalentes a más de dos tercios de la proteína animal necesaria para alimentar a la futura población mundial, según estimados de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El paper, titulado “El futuro de los alimentos provenientes del mar” fue publicado el pasado 19 de noviembre en el Simposio Internacional en Sustentabilidad Pesquera en Roma. Entre sus autores principales, se haya el biólogo nacional e investigador del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES UC), Stefan Gelcich, quien destacó la relevancia del documento como un insumo clave “tanto para el manejo de los océanos por parte de los Estados solicitantes del estudio, como para las instituciones de investigación que participaron de su elaboración”.

Christopher Costello, autor principal de la investigación, afirmó durante la presentación que “el océano tiene un grande y no explorado potencial para ayudar a alimentar al mundo por las próximas décadas, tarea que puede ser realizada con una huella medioambiental menor de lo que podría pasar con otras fuentes de alimento”.

“Sin embargo”, continuó, “la riqueza del océano y la salud del océano van de la mano. Si ejecutamos cambios rápidos y profundos en la forma como gestionamos nuestras industrias marinas, al tiempo que protegemos la salud de nuestros ecosistemas, podemos reforzar a largo plazo nuestra seguridad alimentaria y el bienestar de millones de personas”.

Aparte de sus tres autores oficiales, el paper contó con la contribución de 22 destacados científicos provenientes de todo el globo, quienes se vieron a la tarea de examinar el estado actual y futuro de la producción de alimentos provenientes del mar.

El trabajo determinó que el océano está únicamente posicionado para contribuir a la tarea de alimentar al mundo debido al alto contenido nutricional del alimento que de allí se extrae, el cual contiene vitaminas, minerales, largas cadenas de ácidos grasos omega-3 y otros nutrientes esenciales no encontrados en proteínas animales basadas en plantas y de origen terrestre. “Debidamente reformadas, las pesquerías podrían producir hasta un 20% más de captura en comparación a hoy y hasta un 40% más que la captura proyectada a futuro” explican los autores. Sin embargo, el mayor beneficio para la producción alimentaria pasa por una expansión sustentable de la acuicultura marina (o maricultura).

“Acelerando la producción de especies marinas como algas y mejillones, que no dependen de provisiones directas de alimento, se podría contribuir al abastecimiento global de comida al tiempo de mejorar la calidad del agua, creando un hábitat para las pesquerías naturales y aportando a la resiliencia costera” menciona el informe.

La publicación también identifica las principales barreras para aumentar la producción de alimentos desde los océanos, incluyendo aspectos ambientales, económicos y regulatorios clave, además de proponer un conjunto de acciones realistas que logren superarlas. Asimismo, provee un marco para que científicos y líderes de opinión usen este paper para informar la toma de decisiones y la generación de políticas públicas de acuerdo a sus contextos regionales y locales.

Cabe destacar que el informe, el primero de una serie de 16 reportes (o blue papers) encargados por el Panel de Océanos, advierte que producir comida del mar depende no sólo de tomar acciones que generen cambios al interior de pesquerías y del sector acuícola, sino también a escala global, para enfrentar amenazas como el cambio climático, la degradación de hábitats, la contaminación, y ayudar a la mejora de la gobernanza en los océanos.

El Panel de Alto Nivel para Una Economía Oceánica Sustentable está conformado por mandatarios de Australia, Canadá, Chile, Fiji, Ghana, Indonesia, Jamaica, Japón, Kenia, México, Namibia, Noruega, Palau y Portugal.

Descarga y lee “El futuro de los alimentos provenientes del mar” en este enlace.

Informe revela la importancia de los océanos para la seguridad alimentaria

Una nueva publicación del Panel de Alto Nivel para Una Economía Oceánica Sustentable, que reúne a 14 jefes de Estado en un esfuerzo por promover un manejo sostenible de los océanos en el mundo, concluyó que, con una mejor gestión e innovación tecnológica, el océano podría proveer seis veces más alimento de lo que provee hoy en día, equivalentes a más de dos tercios de la proteína animal necesaria para alimentar a la futura población mundial, según estimados de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El paper, titulado “El futuro de los alimentos provenientes del mar” fue publicado el pasado 19 de noviembre en el Simposio Internacional en Sustentabilidad Pesquera en Roma. Entre sus autores principales, se haya el biólogo nacional e investigador del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES UC), Stefan Gelcich, quien destacó la relevancia del documento como un insumo clave “tanto para el manejo de los océanos por parte de los Estados solicitantes del estudio, como para las instituciones de investigación que participaron de su elaboración”.

Christopher Costello, autor principal de la investigación, afirmó durante la presentación que “el océano tiene un grande y no explorado potencial para ayudar a alimentar al mundo por las próximas décadas, tarea que puede ser realizada con una huella medioambiental menor de lo que podría pasar con otras fuentes de alimento”.

“Sin embargo”, continuó, “la riqueza del océano y la salud del océano van de la mano. Si ejecutamos cambios rápidos y profundos en la forma como gestionamos nuestras industrias marinas, al tiempo que protegemos la salud de nuestros ecosistemas, podemos reforzar a largo plazo nuestra seguridad alimentaria y el bienestar de millones de personas”.

Aparte de sus tres autores oficiales, el paper contó con la contribución de 22 destacados científicos provenientes de todo el globo, quienes se vieron a la tarea de examinar el estado actual y futuro de la producción de alimentos provenientes del mar.

El trabajo determinó que el océano está únicamente posicionado para contribuir a la tarea de alimentar al mundo debido al alto contenido nutricional del alimento que de allí se extrae, el cual contiene vitaminas, minerales, largas cadenas de ácidos grasos omega-3 y otros nutrientes esenciales no encontrados en proteínas animales basadas en plantas y de origen terrestre. “Debidamente reformadas, las pesquerías podrían producir hasta un 20% más de captura en comparación a hoy y hasta un 40% más que la captura proyectada a futuro” explican los autores. Sin embargo, el mayor beneficio para la producción alimentaria pasa por una expansión sustentable de la acuicultura marina (o maricultura).

“Acelerando la producción de especies marinas como algas y mejillones, que no dependen de provisiones directas de alimento, se podría contribuir al abastecimiento global de comida al tiempo de mejorar la calidad del agua, creando un hábitat para las pesquerías naturales y aportando a la resiliencia costera” menciona el informe.

La publicación también identifica las principales barreras para aumentar la producción de alimentos desde los océanos, incluyendo aspectos ambientales, económicos y regulatorios clave, además de proponer un conjunto de acciones realistas que logren superarlas. Asimismo, provee un marco para que científicos y líderes de opinión usen este paper para informar la toma de decisiones y la generación de políticas públicas de acuerdo a sus contextos regionales y locales.

Cabe destacar que el informe, el primero de una serie de 16 reportes (o blue papers) encargados por el Panel de Océanos, advierte que producir comida del mar depende no sólo de tomar acciones que generen cambios al interior de pesquerías y del sector acuícola, sino también a escala global, para enfrentar amenazas como el cambio climático, la degradación de hábitats, la contaminación, y ayudar a la mejora de la gobernanza en los océanos.

El Panel de Alto Nivel para Una Economía Oceánica Sustentable está conformado por mandatarios de Australia, Canadá, Chile, Fiji, Ghana, Indonesia, Jamaica, Japón, Kenia, México, Namibia, Noruega, Palau y Portugal.

Descarga y lee “El futuro de los alimentos provenientes del mar” en este enlace.

Presentan Informe País sobre estado del medio ambiente en Chile

En una ceremonia celebrada en las dependencias de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el pasado viernes se presentó la sexta edición del Informe País denominado “Estado del Medio Ambiente en Chile 2018”, un documento de más de 600 páginas, 600 cuadros y 500 gráficos que detalla la situación de los distintos ecosistemas del país, sus principales amenazas, y el avance de la institucionalidad ambiental a la fecha.

El Informe fue elaborado por la Universidad de Chile a través del Centro de Análisis de Políticas Públicas (CAPP) del INAP, con la contribución de destacados académicos de varias facultades de esa casa de estudios y de otras universidades del país, entre los que se encuentran los profesionales CAPES Daniella Mella y Fabián Jaksic, director del Centro.

La ceremonia de lanzamiento fue encabezada por Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL; Ennio Vivaldi, Rector de la Universidad de Chile; Luis Pinto, Rector de la Universidad Tecnológica Metropolitana, y Hugo Frühling, Director del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) de la Universidad de Chile.

La presentación del informe estuvo a cargo del académico Nicolo Gligo, Director del CAPP, quien profundizó en cuatro materias específicas del estudio: la baja disponibilidad de agua a causa de la megasequía, la sobrecarga acuífera y la reducción de glaciares; la situación del bosque nativo, sobre el cual se registró una pérdida anual de 14 mil hectáreas en los últimos 17 años; el estado del suelo, cuyo porcentaje de erosión grave, muy grave o irrecuperable alcanza el 24% del territorio nacional, y los ecosistemas marinos del borde costero, cuyo principal peligro radica en el aumento de la basura que va a dar a sus aguas.

La publicación, cuya primera edición data de 1999, entrega datos cuantitativos sobre el estado del medio ambiente en el país y también presenta un análisis comparativo de los avances y retrocesos en la materia.

Biodiversidad: un capítulo preocupante

La sección del documento dedicada al estado de la diversidad biológica del país estuvo a cargo de Daniela Mella, bióloga y profesional CAPES, y Fabián Jaksic, director del Centro, quienes lograron recopilar buena parte de la literatura científica referida a la biodiversidad nacional producida desde la última edición del Informe, a la fecha.

“Es la recopilación, en un solo documento, de todo, o casi todo, el conocimiento actual sobre el estado de la biodiversidad en Chile, desde una actualización sobre la diversidad genética, de especies y ecosistemas descritos en Chile, pasando por las amenazas a las que se enfrentan, hasta las políticas públicas que rigen actualmente para la gestión de la biodiversidad. Es una gran síntesis que esperamos sea un material de consulta frecuente tanto para los tomadores de decisiones como para el público en general”, comentan sus autores.

Entre los resultados extraídos del análisis, uno de los principales hace referencia a la falta de conocimiento que tenemos sobre nuestra biodiversidad. “Sabemos que debemos proteger nuestra biodiversidad, ya que en ella radica el patrimonio ambiental de nuestro país y nuestra sobrevivencia misma, pero si no la conocemos, si no la entendemos, si no podemos evaluar su estado actual y anticipar sus respuestas frente a los cambios futuros, es difícil avanzar en materia de conservación y manejo” comenta Jaksic.

A manera de ejemplo, sólo un 3,3% de las especies conocidas en Chile han sido clasificadas y validadas por el Reglamento de Clasificación de Especies (RCA), dentro de las cuales un 65% se encuentran bajo algún tipo de amenaza. “¿Qué pasa con el otro 96,7% que no ha sido evaluado? ¿Y con todas aquellas especies que ni siquiera han sido aún descritas? No lo sabemos” remata el académico.

Otro resultado importante, aunque ya sabido, es la gran vulnerabilidad de la biodiversidad frente a un número importante de amenazas, las cuales actúan en conjunto y de forma sinérgica. Sin embargo, en palabras de Daniella Mella, “todas estas amenazas, tales como el cambio climático, la degradación de hábitats, la contaminación, las especies exóticas invasoras y la sobre-explotación de recursos, tienen un factor común, que es el ser humano y su uso desmedido, insustentable, de los recursos naturales”.

Más allá de un informe

Consultados sobre los obstáculos que impiden convertir los datos provistos por trabajos como este Informe en políticas públicas que ayuden a frenar sus conclusiones más aciagas, ambos autores coinciden en el diagnóstico: “Voluntad política. La evidencia está y se acumula en los escritorios de los tomadores de decisión a la espera de algo que reactive su tramitación. Esto se hizo claro en este año previo a la COP 25, dónde un montón de proyectos de ley sin prioridad o simplemente olvidados, fueron retomados y trabajados para que Chile pudiese mostrar congruencia entre su discurso y sus políticas reales” comentaron.

¿Pero una vez concluida la COP, mas no la grave crisis socio ambiental que afecta a Chile, ¿se olvidarán los problemas ambientales? “Esperamos que no” responden, “pues para salir de esta crisis hay que trabajar desde la base del problema: el desigual acceso a los recursos naturales y a los ambientes sanos”.

Descarga el Informe País sobre el estado del medio ambiente en Chile, en este enlace.

Foto cortesía de: CEPAL

Presentan Informe País sobre estado del medio ambiente en Chile

En una ceremonia celebrada en las dependencias de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el pasado viernes se presentó la sexta edición del Informe País denominado “Estado del Medio Ambiente en Chile 2018”, un documento de más de 600 páginas, 600 cuadros y 500 gráficos que detalla la situación de los distintos ecosistemas del país, sus principales amenazas, y el avance de la institucionalidad ambiental a la fecha.

El Informe fue elaborado por la Universidad de Chile a través del Centro de Análisis de Políticas Públicas (CAPP) del INAP, con la contribución de destacados académicos de varias facultades de esa casa de estudios y de otras universidades del país, entre los que se encuentran los profesionales CAPES Daniella Mella y Fabián Jaksic, director del Centro.

La ceremonia de lanzamiento fue encabezada por Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL; Ennio Vivaldi, Rector de la Universidad de Chile; Luis Pinto, Rector de la Universidad Tecnológica Metropolitana, y Hugo Frühling, Director del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) de la Universidad de Chile.

La presentación del informe estuvo a cargo del académico Nicolo Gligo, Director del CAPP, quien profundizó en cuatro materias específicas del estudio: la baja disponibilidad de agua a causa de la megasequía, la sobrecarga acuífera y la reducción de glaciares; la situación del bosque nativo, sobre el cual se registró una pérdida anual de 14 mil hectáreas en los últimos 17 años; el estado del suelo, cuyo porcentaje de erosión grave, muy grave o irrecuperable alcanza el 24% del territorio nacional, y los ecosistemas marinos del borde costero, cuyo principal peligro radica en el aumento de la basura que va a dar a sus aguas.

La publicación, cuya primera edición data de 1999, entrega datos cuantitativos sobre el estado del medio ambiente en el país y también presenta un análisis comparativo de los avances y retrocesos en la materia.

Biodiversidad: un capítulo preocupante

La sección del documento dedicada al estado de la diversidad biológica del país estuvo a cargo de Daniela Mella, bióloga y profesional CAPES, y Fabián Jaksic, director del Centro, quienes lograron recopilar buena parte de la literatura científica referida a la biodiversidad nacional producida desde la última edición del Informe, a la fecha.

“Es la recopilación, en un solo documento, de todo, o casi todo, el conocimiento actual sobre el estado de la biodiversidad en Chile, desde una actualización sobre la diversidad genética, de especies y ecosistemas descritos en Chile, pasando por las amenazas a las que se enfrentan, hasta las políticas públicas que rigen actualmente para la gestión de la biodiversidad. Es una gran síntesis que esperamos sea un material de consulta frecuente tanto para los tomadores de decisiones como para el público en general”, comentan sus autores.

Entre los resultados extraídos del análisis, uno de los principales hace referencia a la falta de conocimiento que tenemos sobre nuestra biodiversidad. “Sabemos que debemos proteger nuestra biodiversidad, ya que en ella radica el patrimonio ambiental de nuestro país y nuestra sobrevivencia misma, pero si no la conocemos, si no la entendemos, si no podemos evaluar su estado actual y anticipar sus respuestas frente a los cambios futuros, es difícil avanzar en materia de conservación y manejo” comenta Jaksic.

A manera de ejemplo, sólo un 3,3% de las especies conocidas en Chile han sido clasificadas y validadas por el Reglamento de Clasificación de Especies (RCA), dentro de las cuales un 65% se encuentran bajo algún tipo de amenaza. “¿Qué pasa con el otro 96,7% que no ha sido evaluado? ¿Y con todas aquellas especies que ni siquiera han sido aún descritas? No lo sabemos” remata el académico.

Otro resultado importante, aunque ya sabido, es la gran vulnerabilidad de la biodiversidad frente a un número importante de amenazas, las cuales actúan en conjunto y de forma sinérgica. Sin embargo, en palabras de Daniella Mella, “todas estas amenazas, tales como el cambio climático, la degradación de hábitats, la contaminación, las especies exóticas invasoras y la sobre-explotación de recursos, tienen un factor común, que es el ser humano y su uso desmedido, insustentable, de los recursos naturales”.

Más allá de un informe

Consultados sobre los obstáculos que impiden convertir los datos provistos por trabajos como este Informe en políticas públicas que ayuden a frenar sus conclusiones más aciagas, ambos autores coinciden en el diagnóstico: “Voluntad política. La evidencia está y se acumula en los escritorios de los tomadores de decisión a la espera de algo que reactive su tramitación. Esto se hizo claro en este año previo a la COP 25, dónde un montón de proyectos de ley sin prioridad o simplemente olvidados, fueron retomados y trabajados para que Chile pudiese mostrar congruencia entre su discurso y sus políticas reales” comentaron.

¿Pero una vez concluida la COP, mas no la grave crisis socio ambiental que afecta a Chile, ¿se olvidarán los problemas ambientales? “Esperamos que no” responden, “pues para salir de esta crisis hay que trabajar desde la base del problema: el desigual acceso a los recursos naturales y a los ambientes sanos”.

Descarga el Informe País sobre el estado del medio ambiente en Chile, en este enlace.

Foto cortesía de: CEPAL

Encuentro RIHE 2019, un espacio de intercambio de alimentos y saberes

Entre los días 27 y 30 de noviembre, el Campus Villarrica de la Universidad Católica de Chile fue el lugar donde más de 200 profesionales, investigadores, estudiantes, campesinos, huerteros y entusiastas de la agricultura educativa, comunitaria y ecológica compartieron experiencias y sembraron diversas alianzas personales e institucionales con miras a proteger y promover la agroecología y la soberanía alimentaria en Latinoamérica, al tiempo de difundir el valor del huerto como espacio de aprendizaje común y de protección de nuestros ecosistemas.

La ocasión: el IX Encuentro de la Red Internacional de Huertos Educativos (RIHE), cuya versión 2019 fue co-organizada por el Centro UC de Desarrollo Local (CEDEL), Regeneration International, la Red Escuela Huerto de la Universidad de Chile, el Centro de Estudios Interculturales Indígenas, y la Pontificia Universidad Católica de Chile, con la colaboración de CAPES y otras treinta organizaciones públicas y privadas.

La primera jornada de actividades estuvo marcada por la presentación de la RIHE y el estado de avance de la iniciativa desde su último Encuentro, celebrado en Montevideo, Uruguay, en 2017. Antes, los asistentes al evento participaron de una rogativa tradicional del pueblo mapuche, comunidad en gran medida anfitriona del evento por celebrarse éste en el corazón del Wallmapu, territorio ancestral de dicha cultura.

El resto de la jornada se repartió en numerosos talleres y mesas temáticas dedicadas a distintos aspectos de la agroecología comunitaria y escolar, donde los asistentes pudieron aprender de temas tan diversos como el levantamiento y gestión de huertos urbanos, proyectos de educación ambiental alrededor de la huerta, formas de autogestión alimentaria, insectos benéficos para el control de plagas, lombricultura, apicultura, huertos sustentables, extracción y conservación de semillas, y mucho más.

Por la tarde, el auditorio principal del Complejo Interdisciplinario para el Desarrollo Sustentable, CIDS (en cuyas dependencias transcurrió buena parte del Encuentro), sirvió de espacio para una feria de sociobiodiversidad donde pequeños comerciantes de la zona mostraron el producto de su trabajo, mientras que en la sala contigua se presentaba una serie de posters con proyectos de investigación relacionados a la agroecología y la diversidad biocultural.

Durante el segundo día, los asistentes compartieron con distintas comunidades mapuche (denominadas lof en mapudungun), donde aprendieron aspectos esenciales de su cosmovisión, específicamente, la forma en que el mapuche habita el territorio que lo recibe al nacer; viviendo (y conviviendo) en continuo equilibrio con los elementos que le rodean, a sabiendas que su paso por el mundo “tiene siempre una repercusión espacial y espiritual” en palabras de Simón Loncopan, uno de los guías de la jornada. “Somos pueblos territoriales” explicó, “y de donde nacemos, depende nuestra identidad, y de esa identidad, nace nuestra resistencia por conservar y cuidar nuestra tierra”.

Junto con caminar por senderos de araucarias y raulíes, los participantes del Encuentro también visitaron las huertas de distintos lugareños de la zona (conociendo así sus técnicas y métodos específicos de siembra y cosecha), y realizaron diversas actividades tradicionales del pueblo mapuche, como la tinción de telas, la elaboración del catuto o multrun (masa hecha de granos de trigo cosido o mote), o la interpretación de instrumentos musicales.

La jornada final consistió en dos momentos de gran significación para quienes pudieron participar en ellos. Por la mañana, se produjo el ya típico intercambio de semillas entre huerteros y huerteras de la Red y provenientes de todos los rincones del mundo, el cual tiene por misión no sólo compartir el resultado de su trabajo y el alimento de su tierra, sino también saberes, prácticas y experiencias, en aras a la diversificación y expansión tanto de la cultura comunitaria que rodea a la huerta, como de la rica variedad biológica de nuestros recursos naturales.

Luego, los asistentes se dividieron en grupos para conversar y acordar avances en las distintas áreas de acción que confirman la RIHE, desde formación hasta ciencia colaborativa, pasando por semillas, difusión y articulación central. Todo, para proyectar el trabajo conjunto de la Red hacia el próximo Encuentro bianual. Luego de aquella instancia de reflexión, un grupo de asistentes nacionales se reunión para contemplar la creación de una Red Nacional de Huertos Educativos, con sedes en el norte, centro y sur del país.

En palabras de Tomás Ibarra, investigador CAPES y uno de los organizadores del evento, los diálogos surgidos durante el encuentro “permitieron integrar visiones de distintas disciplinas y oficios asociados a las huertas familiares y comunitarias, inspirar el desarrollo de preguntas, cultivar el conocimiento, prácticas y creencias en torno al florecimiento de huertas en los distintos territorios urbano-rurales del país, y articular los intereses, aspiraciones e inspiraciones de aquellos interesados en la soberanía alimentaria de base local y de pensamiento global”.

El Encuentro fue un espacio para reconocer, visibilizar y potenciar los movimientos de resistencia proactivos y optimistas asociados al cultivo de huertas educativas, incluyendo las huertas familiares y comunitarias” nos cuenta Ibarra, “y hacer esto en momentos de crisis socio ambiental es crítico, en tanto , pese a existir, éstos son muchas veces ignorados, minimizados e invisibilizados, aún cuando ofrecen alternativas, inspiración y contenido para la resiliencia socioambiental y la soberanía alimentaria”.

La Red

La Red Internacional de Huertos Educativos es una agrupación creada en 2009 por investigadores del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), en Chiapas, México. Está compuesta de personas, organizaciones e iniciativas “comprometidas con los huertos educativos como espacios de aprendizaje vivencial mediante la producción agroecológica de alimentos y la conservación de la agro biodiversidad”.

Actualmente, la Red posee integrantes de México, Argentina, Uruguay, Perú, Colombia, Venezuela, España con proyectos e iniciativas de educación ambiental a través de huertos escolares, universitarios y vecinales repartidos por toda Latinoamérica.

Encuentro RIHE 2019, un espacio de intercambio de alimentos y saberes

Entre los días 27 y 30 de noviembre, el Campus Villarrica de la Universidad Católica de Chile fue el lugar donde más de 200 profesionales, investigadores, estudiantes, campesinos, huerteros y entusiastas de la agricultura educativa, comunitaria y ecológica compartieron experiencias y sembraron diversas alianzas personales e institucionales con miras a proteger y promover la agroecología y la soberanía alimentaria en Latinoamérica, al tiempo de difundir el valor del huerto como espacio de aprendizaje común y de protección de nuestros ecosistemas.

La ocasión: el IX Encuentro de la Red Internacional de Huertos Educativos (RIHE), cuya versión 2019 fue co-organizada por el Centro UC de Desarrollo Local (CEDEL), Regeneration International, la Red Escuela Huerto de la Universidad de Chile, el Centro de Estudios Interculturales Indígenas, y la Pontificia Universidad Católica de Chile, con la colaboración de CAPES y otras treinta organizaciones públicas y privadas.

La primera jornada de actividades estuvo marcada por la presentación de la RIHE y el estado de avance de la iniciativa desde su último Encuentro, celebrado en Montevideo, Uruguay, en 2017. Antes, los asistentes al evento participaron de una rogativa tradicional del pueblo mapuche, comunidad en gran medida anfitriona del evento por celebrarse éste en el corazón del Wallmapu, territorio ancestral de dicha cultura.

El resto de la jornada se repartió en numerosos talleres y mesas temáticas dedicadas a distintos aspectos de la agroecología comunitaria y escolar, donde los asistentes pudieron aprender de temas tan diversos como el levantamiento y gestión de huertos urbanos, proyectos de educación ambiental alrededor de la huerta, formas de autogestión alimentaria, insectos benéficos para el control de plagas, lombricultura, apicultura, huertos sustentables, extracción y conservación de semillas, y mucho más.

Por la tarde, el auditorio principal del Complejo Interdisciplinario para el Desarrollo Sustentable, CIDS (en cuyas dependencias transcurrió buena parte del Encuentro), sirvió de espacio para una feria de sociobiodiversidad donde pequeños comerciantes de la zona mostraron el producto de su trabajo, mientras que en la sala contigua se presentaba una serie de posters con proyectos de investigación relacionados a la agroecología y la diversidad biocultural.

Durante el segundo día, los asistentes compartieron con distintas comunidades mapuche (denominadas lof en mapudungun), donde aprendieron aspectos esenciales de su cosmovisión, específicamente, la forma en que el mapuche habita el territorio que lo recibe al nacer; viviendo (y conviviendo) en continuo equilibrio con los elementos que le rodean, a sabiendas que su paso por el mundo “tiene siempre una repercusión espacial y espiritual” en palabras de Simón Loncopan, uno de los guías de la jornada. “Somos pueblos territoriales” explicó, “y de donde nacemos, depende nuestra identidad, y de esa identidad, nace nuestra resistencia por conservar y cuidar nuestra tierra”.

Junto con caminar por senderos de araucarias y raulíes, los participantes del Encuentro también visitaron las huertas de distintos lugareños de la zona (conociendo así sus técnicas y métodos específicos de siembra y cosecha), y realizaron diversas actividades tradicionales del pueblo mapuche, como la tinción de telas, la elaboración del catuto o multrun (masa hecha de granos de trigo cosido o mote), o la interpretación de instrumentos musicales.

La jornada final consistió en dos momentos de gran significación para quienes pudieron participar en ellos. Por la mañana, se produjo el ya típico intercambio de semillas entre huerteros y huerteras de la Red y provenientes de todos los rincones del mundo, el cual tiene por misión no sólo compartir el resultado de su trabajo y el alimento de su tierra, sino también saberes, prácticas y experiencias, en aras a la diversificación y expansión tanto de la cultura comunitaria que rodea a la huerta, como de la rica variedad biológica de nuestros recursos naturales.

Luego, los asistentes se dividieron en grupos para conversar y acordar avances en las distintas áreas de acción que confirman la RIHE, desde formación hasta ciencia colaborativa, pasando por semillas, difusión y articulación central. Todo, para proyectar el trabajo conjunto de la Red hacia el próximo Encuentro bianual. Luego de aquella instancia de reflexión, un grupo de asistentes nacionales se reunión para contemplar la creación de una Red Nacional de Huertos Educativos, con sedes en el norte, centro y sur del país.

En palabras de Tomás Ibarra, investigador CAPES y uno de los organizadores del evento, los diálogos surgidos durante el encuentro “permitieron integrar visiones de distintas disciplinas y oficios asociados a las huertas familiares y comunitarias, inspirar el desarrollo de preguntas, cultivar el conocimiento, prácticas y creencias en torno al florecimiento de huertas en los distintos territorios urbano-rurales del país, y articular los intereses, aspiraciones e inspiraciones de aquellos interesados en la soberanía alimentaria de base local y de pensamiento global”.

El Encuentro fue un espacio para reconocer, visibilizar y potenciar los movimientos de resistencia proactivos y optimistas asociados al cultivo de huertas educativas, incluyendo las huertas familiares y comunitarias” nos cuenta Ibarra, “y hacer esto en momentos de crisis socio ambiental es crítico, en tanto , pese a existir, éstos son muchas veces ignorados, minimizados e invisibilizados, aún cuando ofrecen alternativas, inspiración y contenido para la resiliencia socioambiental y la soberanía alimentaria”.

La Red

La Red Internacional de Huertos Educativos es una agrupación creada en 2009 por investigadores del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), en Chiapas, México. Está compuesta de personas, organizaciones e iniciativas “comprometidas con los huertos educativos como espacios de aprendizaje vivencial mediante la producción agroecológica de alimentos y la conservación de la agro biodiversidad”.

Actualmente, la Red posee integrantes de México, Argentina, Uruguay, Perú, Colombia, Venezuela, España con proyectos e iniciativas de educación ambiental a través de huertos escolares, universitarios y vecinales repartidos por toda Latinoamérica.

Expertos se reúnen para enfrentar en conjunto la amenaza del visón

Desde su llegada a Chile durante la primera mitad del siglo XX, a hombros de la incipiente industria peletera, el visón americano (Neovison vison) ha representado una de las principales amenazas para la biodiversidad de la zona sur de nuestro país.

Entre los impactos negativos producidos por esta pequeña especie invasora, pueden contarse hoy la depredación de diversos vertebrados, entre los que se cuentan, mayoritariamente, aves nativas y de corral; la potencial transmisión de enfermedades críticas para la fauna local, y la facilitación de la entrada de otras especies invasoras, como la rata almizclera y el Didymo.

Para enfrentar estos y otros problemas, múltiples actores provenientes de instituciones dedicadas al estudio y control del visón se reunieron el pasado 18 de noviembre en la Universidad Mayor de Temuco, Región de la Araucanía, con motivo del Primer Encuentro de la Red de Colaboración para el Control del Visón (RCCV).

La reunión tuvo por objetivo difundir el estado del arte de la gestión y control de esta especie entre los miembros de la Red, compuesta por representantes de instituciones públicas y privadas, pasando por centros de estudios, universidades y organizaciones de la sociedad civil.

Durante dos días, los asistentes al Encuentro pudieron conocer la realidad de cada una de las regiones afectadas por este carnívoro de la familia de los mustélidos, cuya presencia en Chile se extiende desde los bosques de la Araucanía por el norte a Tierra del Fuego por el sur, con potenciales avistamientos en las regiones de Ñuble, Biobío y Magallanes continental.

La primera jornada del Encuentro consistió en una serie de exposiciones destinadas a compartir experiencias locales en el manejo del visón, en lugares con programas de control de larga data, o allí donde recién se implementan iniciativas de prospección y monitoreo.

Paulina Stowhas, encargada del Programa Nacional de Gestión de Especies Exóticas Invasoras del Ministerio de Medio Ambiente, comenzó las presentaciones con un repaso histórico de la invasión del visón en territorio nacional y los principios que motivaron la creación de la RCCV, cuyos objetivos generales son los de generar canales de intercambio de información entre diferentes organizaciones interesadas en el tema, como metodologías, casos de éxito y vías de financiamiento, con miras a producir estrategias de manejo efectivas de esta especie.

Sobre la Red, Stowhas comentó que ésta nace “de la necesidad de conectarnos entre los actores para poder avanzar más rápido en el control de esta amenaza”. En cuanto a las primeras metas de la Red, explicó, está la de “identificar las áreas de intervención que, por su alta biodiversidad (sitios, por ejemplo, con alta nidificación de aves, o que tengan importancia crítica para su desarrollo), son prioritarias de trabajar”.

A Stowhas le siguieron la especialista en fauna silvestre del Departamento de Conservación de Diversidad Biológica de CONAF, Gabriela López, y la profesional del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad de la Universidad Católica (CAPES UC), Gabriela Flores, también integrantes de la Red.

López expuso sobre la gestión del visón dentro del Sistema de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE), ocho de las cuales, repartidas en cuatro regiones, albergan a la especie. Entre las estrategias de CONAF para combatir su propagación, se encuentran tareas de monitoreo (prospecciones, avistamientos, detección temprana y captura), la capacitación de personal en parques, iniciativas de educación y sensibilización ante esta amenaza, y la búsqueda permanente de alianzas estratégicas.

Flores, por su parte, revisó los alcances preliminares de la Red en materia de investigación, haciendo hincapié en la producción científica recopilada a la fecha, y en la necesidad de un levantamiento más exhaustivo y sistemático de la información. Asimismo, recalcó el propósito de la Red de ser un polo de comunicación entre los actores, con miras a la creación de un Plan de Acción Nacional para el Control del Visón: “el control del visón es para siempre” concluyó.

La jornada también estuvo marcada por las exposiciones de representantes regionales de la Red, quienes se explayaron sobre la realidad de sus territorios en la contención del mustélido. Eduardo Raffo, Coordinador Regional de Fauna Silvestre del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) de Los Ríos, informó a los asistentes del programa de control comunitario impulsado desde 2015 en la región, una iniciativa que busca incorporar a los habitantes de la zona en la caza y captura de estos animales. Entre los logros alcanzados por el programa, está la erradicación de 4.176 individuos a la fecha y el consecuente aumento en la aparición de cisnes en las zonas controladas.

Otros exponentes regionales fueron Ignacio Rodríguez, director del Centro de Humedales (CEHUM), centro que encabeza un proyecto de control de visón y chaqueta amarilla del Programa de Biodiversidad del Fondo Newton (UK); Patricio Contreras, administrador CONAF del Santuario Nacional Río Cruces, en la Región de Los Ríos; Gonzalo Medina, del Centro de Investigación para la Sustentabilidad (CIS-UNAB); Catherine Dougnac, de la Wildlife Conservation Society (WCS); Jaime Calderón, administrador CONAF de la Reserva Nacional Dos Lagunas, en Aysén; Alejandra Contreras, del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), Los Lagos, y Luis Mena, profesional del SAG en la misma región, y encargado del Proyecto FNDR de Erradicación del Visón en la zona.

La jornada del 19 de noviembre, tanto expositores como asistentes participaron de sendas mesas regionales de trabajo, donde identificaron las zonas clave de interés en sus respectivas regiones y definieron las acciones específicas a desarrollar allí tanto en el corto como el mediano o largo plazo, ya sea de control, monitoreo, educación o difusión.