Expertos se reúnen para enfrentar en conjunto la amenaza del visón

Desde su llegada a Chile durante la primera mitad del siglo XX, a hombros de la incipiente industria peletera, el visón americano (Neovison vison) ha representado una de las principales amenazas para la biodiversidad de la zona sur de nuestro país.

Entre los impactos negativos producidos por esta pequeña especie invasora, pueden contarse hoy la depredación de diversos vertebrados, entre los que se cuentan, mayoritariamente, aves nativas y de corral; la potencial transmisión de enfermedades críticas para la fauna local, y la facilitación de la entrada de otras especies invasoras, como la rata almizclera y el Didymo.

Para enfrentar estos y otros problemas, múltiples actores provenientes de instituciones dedicadas al estudio y control del visón se reunieron el pasado 18 de noviembre en la Universidad Mayor de Temuco, Región de la Araucanía, con motivo del Primer Encuentro de la Red de Colaboración para el Control del Visón (RCCV).

La reunión tuvo por objetivo difundir el estado del arte de la gestión y control de esta especie entre los miembros de la Red, compuesta por representantes de instituciones públicas y privadas, pasando por centros de estudios, universidades y organizaciones de la sociedad civil.

Durante dos días, los asistentes al Encuentro pudieron conocer la realidad de cada una de las regiones afectadas por este carnívoro de la familia de los mustélidos, cuya presencia en Chile se extiende desde los bosques de la Araucanía por el norte a Tierra del Fuego por el sur, con potenciales avistamientos en las regiones de Ñuble, Biobío y Magallanes continental.

La primera jornada del Encuentro consistió en una serie de exposiciones destinadas a compartir experiencias locales en el manejo del visón, en lugares con programas de control de larga data, o allí donde recién se implementan iniciativas de prospección y monitoreo.

Paulina Stowhas, encargada del Programa Nacional de Gestión de Especies Exóticas Invasoras del Ministerio de Medio Ambiente, comenzó las presentaciones con un repaso histórico de la invasión del visón en territorio nacional y los principios que motivaron la creación de la RCCV, cuyos objetivos generales son los de generar canales de intercambio de información entre diferentes organizaciones interesadas en el tema, como metodologías, casos de éxito y vías de financiamiento, con miras a producir estrategias de manejo efectivas de esta especie.

Sobre la Red, Stowhas comentó que ésta nace “de la necesidad de conectarnos entre los actores para poder avanzar más rápido en el control de esta amenaza”. En cuanto a las primeras metas de la Red, explicó, está la de “identificar las áreas de intervención que, por su alta biodiversidad (sitios, por ejemplo, con alta nidificación de aves, o que tengan importancia crítica para su desarrollo), son prioritarias de trabajar”.

A Stowhas le siguieron la especialista en fauna silvestre del Departamento de Conservación de Diversidad Biológica de CONAF, Gabriela López, y la profesional del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad de la Universidad Católica (CAPES UC), Gabriela Flores, también integrantes de la Red.

López expuso sobre la gestión del visón dentro del Sistema de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE), ocho de las cuales, repartidas en cuatro regiones, albergan a la especie. Entre las estrategias de CONAF para combatir su propagación, se encuentran tareas de monitoreo (prospecciones, avistamientos, detección temprana y captura), la capacitación de personal en parques, iniciativas de educación y sensibilización ante esta amenaza, y la búsqueda permanente de alianzas estratégicas.

Flores, por su parte, revisó los alcances preliminares de la Red en materia de investigación, haciendo hincapié en la producción científica recopilada a la fecha, y en la necesidad de un levantamiento más exhaustivo y sistemático de la información. Asimismo, recalcó el propósito de la Red de ser un polo de comunicación entre los actores, con miras a la creación de un Plan de Acción Nacional para el Control del Visón: “el control del visón es para siempre” concluyó.

La jornada también estuvo marcada por las exposiciones de representantes regionales de la Red, quienes se explayaron sobre la realidad de sus territorios en la contención del mustélido. Eduardo Raffo, Coordinador Regional de Fauna Silvestre del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) de Los Ríos, informó a los asistentes del programa de control comunitario impulsado desde 2015 en la región, una iniciativa que busca incorporar a los habitantes de la zona en la caza y captura de estos animales. Entre los logros alcanzados por el programa, está la erradicación de 4.176 individuos a la fecha y el consecuente aumento en la aparición de cisnes en las zonas controladas.

Otros exponentes regionales fueron Ignacio Rodríguez, director del Centro de Humedales (CEHUM), centro que encabeza un proyecto de control de visón y chaqueta amarilla del Programa de Biodiversidad del Fondo Newton (UK); Patricio Contreras, administrador CONAF del Santuario Nacional Río Cruces, en la Región de Los Ríos; Gonzalo Medina, del Centro de Investigación para la Sustentabilidad (CIS-UNAB); Catherine Dougnac, de la Wildlife Conservation Society (WCS); Jaime Calderón, administrador CONAF de la Reserva Nacional Dos Lagunas, en Aysén; Alejandra Contreras, del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), Los Lagos, y Luis Mena, profesional del SAG en la misma región, y encargado del Proyecto FNDR de Erradicación del Visón en la zona.

La jornada del 19 de noviembre, tanto expositores como asistentes participaron de sendas mesas regionales de trabajo, donde identificaron las zonas clave de interés en sus respectivas regiones y definieron las acciones específicas a desarrollar allí tanto en el corto como el mediano o largo plazo, ya sea de control, monitoreo, educación o difusión.

María José Martínez recibe Premio L’Oréal-Unesco For Women In Science

María José Martínez, ecóloga del paisaje e investigadora de posdoctorado del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES UC), fue una de las dos científicas galardonadas con el Premio L’Oréal Chile-Unesco For Women In Science en su edición 2019, en una ceremonia celebrada anoche en Santiago. La distinción, que se otorga anualmente desde 2007, busca promover el rol de las científicas jóvenes en el avance y desarrollo de la ciencia en Chile.

Martínez, junto a la bioquímica y estudiante de doctorado de la Universidad de Chile, Bárbara Casas, se convirtieron en las ganadoras número 27 y 28 de este premio, consistente en una beca de 9.030 euros (o 7 millones de pesos) para sus investigaciones posdoctorales y doctorales, respectivamente.

El galardón es uno de los tres reconocimientos que el Programa L’Oreal Unesco Para Mujeres en Ciencia entrega desde 1998, que también distingue a científicas reconocidas a nivel internacional, así como a talentos emergentes que realizan ciencia a lo largo del mundo.

En esta oportunidad, el premio fue decidido por un jurado encabezado por la destacada bióloga Gloria Montenegro y compuesto por Juan Asenjo, Mónica Rubio, Liliana Cardemil, y María Teresa Ruiz, tras un proceso de evaluación que analizó una cifra record de 68 candidaturas.

La ceremonia de premiación fue inaugurada por el director de L’Oreal Chile, Yann Le Bourdeon, quien repasó la historia del Programa, cuyo objetivo es “incitar a la mujer a encontrar respuestas allí donde nadie las ha buscado antes”. “La presencia de la mujer en el desarrollo social, económico y científico del mundo no es algo caprichoso, es una necesidad vital para nuestra sociedad. Estamos convencidos que el mundo necesita de la ciencia para lograr sus objetivos, y particularmente, de la ciencia femenina” acotó.

La presentación de las ganadoras y la entrega de los galardones estuvo a cargo de Gloria Montenegro, ganadora del Premio Internacional L’Oréal UNESCO FWIS 1998 en la categoría de Laureadas Internacionales. Durante su intervención, la bióloga presentó el estado actual de la desigualdad de género en el ámbito científico, dónde sólo el 29% del total de investigadores del mundo son mujeres, así como la amplia brecha de género que existe a medidas que éstos avanzan en su carrera científico a puestos de mayor importancia.

De Martínez, la presidenta del jurado destacó el impacto que el trabajo de la joven ecóloga ha tenido en el estudio de los servicios ecosistémicos que provee la naturaleza y su adecuada evaluación para la toma de decisiones: “Lo que más me impresiona de María José es el hecho de haber publicado en revistas de gran prestigio internacional, como Science, Trends in Ecology and Evolution, Biological Conservation, o Sustainability Science, logrando que su trabajo sea hoy en día un referente en el estudio de servicios ecosistémicos a nivel internacional, con más de 758 citas sólo entre 2014 y 2019”.

En su discurso de aceptación, Martínez agradeció el reconocimiento, al tiempo de considerarlo una buena oportunidad para visibilizar la importancia de conservar nuestros ecosistemas y de preservarlos, sobre todo en tiempos de crisis climática y, en el caso de Chile, social. “Las presiones que la sociedad ejerce sobre la naturaleza van en aumento, y la incapacidad para mitigar adecuadamente estos impactos ha traído consigo un deterioro de la biodiversidad a nivel mundial. Este premio es importante porque le da visibilidad al valor que esa biodiversidad y los servicios ecosistémicos tienen para nuestra propia continuidad como especie”.

Asimismo, la investigadora CAPES instó a los científicos a tomar un rol activo en la búsqueda de soluciones que permitan salir del actual conflicto que vive el país, al que calificó como una crisis “socio ambiental”. “Una de las principales causas de esta crisis es la desigualdad, que no es sólo económica, sino también de acceso. De acceso a la salud, la educación, y también a la naturaleza. Quienes estudiamos estos temas debemos vincularnos con los tomadores de decisión para entregar evidencia de calidad que ayude a resolver los problemas sociales, priorizando una investigación que mejore la vida de las personas y elimine las desigualdades, siempre con la mira en el respeto a los derechos humanos y a nuestros entornos”, declaró.

“Y de desigualdad” continuó, “las mujeres sabemos mucho. Durante décadas hemos sido invisibilizadas, especialmente en la Academia, debiendo esforzarnos el doble que nuestros colegas hombres para alcanzar los mismos puestos y objetivos. Los tiempos, afortunadamente, están cambiando; se están generando cada vez más oportunidades para nosotras, y debemos aprovecharlas. Las perspectivas de la mujer en ciencia son indispensables para generar perspectivas de investigación más inclusivas”.

La galardonada

María José Martínez es ingeniera en Recursos Naturales Renovables de la Universidad de Chile, master en Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional Autónoma de México, y doctora en Conservación de la Biodiversidad de la Universidad de Queensland. Durante su carrera profesional, se ha especializado en el estudio y evaluación espacial de los servicios ecosistémicos, aquellos beneficios que la sociedad obtiene de la naturaleza y la biodiversidad para su bienestar.

Entre sus intereses, está el fortalecer el diálogo entre la evaluación y valoración equitativa de los servicios ecosistémicos y la toma de decisiones en materia de conservación, proveyendo recomendaciones a partir de la recolección y síntesis de datos imparciales y en terreno. Actualmente, su investigación posdoctoral consiste en la aplicación de un marco de planificación espacial marina en la ecorregión de Chiloé, considerando las interacciones humanas y ecológicas que se dan en el paisaje. En esta investigación, explora escenarios de planificación que minimicen conflictos y maximicen co-beneficios entre los servicios ecosistémicos, la biodiversidad y el bienestar humano.

En la actualidad, Martínez co-dirige la red de científicos internacionales Future Earth, con el desafío de crear una comunidad puente entre la ciencia y la práctica, para lograr el manejo sustentable de los servicios ecosistémicos que sustentan el bienestar humano. También apoya la coordinación de la Evaluación Científica Regional de Conservación de la Patagonia Chilena, cuya finalidad es la documentación del estado de conservación de los ecosistemas terrestres y marinos de la Patagonia Chilena, identificando vacíos y oportunidades para fortalecer la gestión de conservación en la región.

María José Martínez recibe Premio L’Oréal-Unesco For Women In Science

María José Martínez, ecóloga del paisaje e investigadora de posdoctorado del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES UC), fue una de las dos científicas galardonadas con el Premio L’Oréal Chile-Unesco For Women In Science en su edición 2019, en una ceremonia celebrada anoche en Santiago. La distinción, que se otorga anualmente desde 2007, busca promover el rol de las científicas jóvenes en el avance y desarrollo de la ciencia en Chile.

Martínez, junto a la bioquímica y estudiante de doctorado de la Universidad de Chile, Bárbara Casas, se convirtieron en las ganadoras número 27 y 28 de este premio, consistente en una beca de 9.030 euros (o 7 millones de pesos) para sus investigaciones posdoctorales y doctorales, respectivamente.

El galardón es uno de los tres reconocimientos que el Programa L’Oreal Unesco Para Mujeres en Ciencia entrega desde 1998, que también distingue a científicas reconocidas a nivel internacional, así como a talentos emergentes que realizan ciencia a lo largo del mundo.

En esta oportunidad, el premio fue decidido por un jurado encabezado por la destacada bióloga Gloria Montenegro y compuesto por Juan Asenjo, Mónica Rubio, Liliana Cardemil, y María Teresa Ruiz, tras un proceso de evaluación que analizó una cifra record de 68 candidaturas.

La ceremonia de premiación fue inaugurada por el director de L’Oreal Chile, Yann Le Bourdeon, quien repasó la historia del Programa, cuyo objetivo es “incitar a la mujer a encontrar respuestas allí donde nadie las ha buscado antes”. “La presencia de la mujer en el desarrollo social, económico y científico del mundo no es algo caprichoso, es una necesidad vital para nuestra sociedad. Estamos convencidos que el mundo necesita de la ciencia para lograr sus objetivos, y particularmente, de la ciencia femenina” acotó.

La presentación de las ganadoras y la entrega de los galardones estuvo a cargo de Gloria Montenegro, ganadora del Premio Internacional L’Oréal UNESCO FWIS 1998 en la categoría de Laureadas Internacionales. Durante su intervención, la bióloga presentó el estado actual de la desigualdad de género en el ámbito científico, dónde sólo el 29% del total de investigadores del mundo son mujeres, así como la amplia brecha de género que existe a medidas que éstos avanzan en su carrera científico a puestos de mayor importancia.

De Martínez, la presidenta del jurado destacó el impacto que el trabajo de la joven ecóloga ha tenido en el estudio de los servicios ecosistémicos que provee la naturaleza y su adecuada evaluación para la toma de decisiones: “Lo que más me impresiona de María José es el hecho de haber publicado en revistas de gran prestigio internacional, como Science, Trends in Ecology and Evolution, Biological Conservation, o Sustainability Science, logrando que su trabajo sea hoy en día un referente en el estudio de servicios ecosistémicos a nivel internacional, con más de 758 citas sólo entre 2014 y 2019”.

En su discurso de aceptación, Martínez agradeció el reconocimiento, al tiempo de considerarlo una buena oportunidad para visibilizar la importancia de conservar nuestros ecosistemas y de preservarlos, sobre todo en tiempos de crisis climática y, en el caso de Chile, social. “Las presiones que la sociedad ejerce sobre la naturaleza van en aumento, y la incapacidad para mitigar adecuadamente estos impactos ha traído consigo un deterioro de la biodiversidad a nivel mundial. Este premio es importante porque le da visibilidad al valor que esa biodiversidad y los servicios ecosistémicos tienen para nuestra propia continuidad como especie”.

Asimismo, la investigadora CAPES instó a los científicos a tomar un rol activo en la búsqueda de soluciones que permitan salir del actual conflicto que vive el país, al que calificó como una crisis “socio ambiental”. “Una de las principales causas de esta crisis es la desigualdad, que no es sólo económica, sino también de acceso. De acceso a la salud, la educación, y también a la naturaleza. Quienes estudiamos estos temas debemos vincularnos con los tomadores de decisión para entregar evidencia de calidad que ayude a resolver los problemas sociales, priorizando una investigación que mejore la vida de las personas y elimine las desigualdades, siempre con la mira en el respeto a los derechos humanos y a nuestros entornos”, declaró.

“Y de desigualdad” continuó, “las mujeres sabemos mucho. Durante décadas hemos sido invisibilizadas, especialmente en la Academia, debiendo esforzarnos el doble que nuestros colegas hombres para alcanzar los mismos puestos y objetivos. Los tiempos, afortunadamente, están cambiando; se están generando cada vez más oportunidades para nosotras, y debemos aprovecharlas. Las perspectivas de la mujer en ciencia son indispensables para generar perspectivas de investigación más inclusivas”.

La galardonada

María José Martínez es ingeniera en Recursos Naturales Renovables de la Universidad de Chile, master en Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional Autónoma de México, y doctora en Conservación de la Biodiversidad de la Universidad de Queensland. Durante su carrera profesional, se ha especializado en el estudio y evaluación espacial de los servicios ecosistémicos, aquellos beneficios que la sociedad obtiene de la naturaleza y la biodiversidad para su bienestar.

Entre sus intereses, está el fortalecer el diálogo entre la evaluación y valoración equitativa de los servicios ecosistémicos y la toma de decisiones en materia de conservación, proveyendo recomendaciones a partir de la recolección y síntesis de datos imparciales y en terreno. Actualmente, su investigación posdoctoral consiste en la aplicación de un marco de planificación espacial marina en la ecorregión de Chiloé, considerando las interacciones humanas y ecológicas que se dan en el paisaje. En esta investigación, explora escenarios de planificación que minimicen conflictos y maximicen co-beneficios entre los servicios ecosistémicos, la biodiversidad y el bienestar humano.

En la actualidad, Martínez co-dirige la red de científicos internacionales Future Earth, con el desafío de crear una comunidad puente entre la ciencia y la práctica, para lograr el manejo sustentable de los servicios ecosistémicos que sustentan el bienestar humano. También apoya la coordinación de la Evaluación Científica Regional de Conservación de la Patagonia Chilena, cuya finalidad es la documentación del estado de conservación de los ecosistemas terrestres y marinos de la Patagonia Chilena, identificando vacíos y oportunidades para fortalecer la gestión de conservación en la región.

Seminario abordó casos de reintroducción y conservación de guanacos en Sudamérica

El Santuario de la Naturaleza Cáscada de las Ánimas, ubicado en pleno Cajón del Maipo en la Región Metropolitana fue el lugar de reunión de más de 40 estudiantes e investigadores interesados en la conservación y protección de la fauna nacional, y específicamente del guanaco (Lama guanicoe), un mamífero artiodáctilo de la familia de los camélidos natural de América del sur.

El motivo de este encuentro fue la realización del seminario internacional “Reintroducción de Guanacos en Sudamérica: oportunidades y desafíos para la conservación de sus ecosistemas”, una actividad organizada por el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES), la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica, y el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) de la Universidad de Chile.

El seminario, celebrado el pasado miércoles 20 de noviembre, tuvo por objetivo informar sobre distintas iniciativas de repoblamiento y “reasilvestramiento” (rewilding) de esta especie tanto en Chile como en Argentina, sus resultados y aprendizajes, además de concentrar en un mismo lugar a diversos actores dedicados al cuidado y estudio de este fascinante herbívoro, el más grande de nuestro país.

La elección de este Santuario como sede para la realización del evento no fue casual, pues fue allí donde, entre 2017 y 2018, una pareja de jóvenes investigadores, Meredith Root-Bernstein y Matías Guerrero, liberó a dos guanacos machos provenientes del sur de Chile en un intento por estudiar y confirmar el rol de estos animales como potenciales “restauradores” del amenazado bosque esclerófilo, misión que cumplieron en periodos donde todavía poblaban el valle del Chile central, antes de que su caza indiscriminada los hiciera desaparecer.

Justamente fue Root-Bernstein, ecóloga del Instituto Nacional de Ciencias del Medio Ambiente, Alimentos y Tecnologías para la Vida (AgroParisTech), en París, Francia, quien inauguró la ronda de exposiciones detallando algunos de los resultados parciales de este experimento. En su presentación, la también investigadora del IEB comentó la buena adaptación de estos dos ejemplares han tenido a su nuevo hábitat, destacando que, pese a su reducido número, éstos ya presentan conductas propias de animales ya aclimatados, como la demarcación de su territorio por medio de defecaderos.

En cuanto al papel de los guanacos como “jardineros naturales” de ecosistemas degradados como el del espinal de la zona central, Root-Berstein se declaró optimista con los resultados preliminares, aunque en su opinión, aún queda mucho por estudiar: «Preliminarmente, el ramoneo de los guanacos sí favorecería el crecimiento de los espinos de la zona, a lo que se suma su ya conocida condición de dispersores naturales de plantas nativas como la palma chilena» explicó.

A continuación, Moisés Grimberg, Superintendente de la Red de Parques de la Patagonia de CONAF y representante nacional de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), expuso sobre el estado de la institucionalidad chilena en torno a la protección de esta especie, clasificada como “vulnerable” en gran parte del país. Más específicamente, enumeró los objetivos y lineamientos del Plan Nacional de Conservación del Guanaco, un trabajado emprendido en 2010 por diversos organismos públicos y de la sociedad civil que buscó sistematizar los esfuerzos alrededor del cuidado del guanaco a lo largo de todo el territorio nacional, promoviendo su protección y reduciendo sus amenazas.

«En Chile hay muchas comunidades locales que entienden el rol ecológico y cultural que tiene guanaco en la vida nacional, pero nos falta que esa sensibilidad se dé a todo nivel, sobre todo entre los tomadores de decisión» concluyó.
Las intervenciones internacionales estuvieron a cargo de la ecóloga Celina Flores, del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET), en Argentina, y del también trasandino Alejandro Calderón, encargado de vida silvestre del Gobierno de la Pampa.

En su exposición, Flores divulgó los resultados de un proyecto de reintroducción de guanacos realizado en 2009 en el Parque Nacional Quebrada del Condorito, en Argentina, con el objetivo de potenciar sus servicios ecosistémicos en la zona, y estudiar la forma en que estas especies seleccionan su hábitat. Entre sus conclusiones, la investigadora comentó que “los guanacos introducidos prefirieron espacios con forraje de mayor valor nutricional (césped seco y húmedo), y en relieves que favorecían su estrategia para evitar depredadores», validando el comportamiento de otras especies investigadas.

Calderón, por su parte, hizo un repaso de los distintos proyectos de reintroducción de guanacos en la pampa trasandina, una región que alguna vez contó con 33 millones de estos animales y cuya población hoy alcanza los 2 millones de individuos (aproximadamente).

Al finalizar las presentaciones, Matías Guerrero, uno de los organizadores del evento, valoró la alta convocatoria de la actividad e incentivó a sus asistentes a seguir colaborando en los intentos por devolver al guanaco a su hábitat original y aprovechar su capacidad para restaurar y recuperar ecosistemas degradados.

Durante la tarde, expositores y asistentes participaron de un taller para delinear posibles caminos de acción para potenciar los proyectos actuales de reintroducción de la especie en la zona central de Chile.

Seminario abordó casos de reintroducción y conservación de guanacos en Sudamérica

El Santuario de la Naturaleza Cáscada de las Ánimas, ubicado en pleno Cajón del Maipo en la Región Metropolitana fue el lugar de reunión de más de 40 estudiantes e investigadores interesados en la conservación y protección de la fauna nacional, y específicamente del guanaco (Lama guanicoe), un mamífero artiodáctilo de la familia de los camélidos natural de América del sur.

El motivo de este encuentro fue la realización del seminario internacional “Reintroducción de Guanacos en Sudamérica: oportunidades y desafíos para la conservación de sus ecosistemas”, una actividad organizada por el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES), la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica, y el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) de la Universidad de Chile.

El seminario, celebrado el pasado miércoles 20 de noviembre, tuvo por objetivo informar sobre distintas iniciativas de repoblamiento y “reasilvestramiento” (rewilding) de esta especie tanto en Chile como en Argentina, sus resultados y aprendizajes, además de concentrar en un mismo lugar a diversos actores dedicados al cuidado y estudio de este fascinante herbívoro, el más grande de nuestro país.

La elección de este Santuario como sede para la realización del evento no fue casual, pues fue allí donde, entre 2017 y 2018, una pareja de jóvenes investigadores, Meredith Root-Bernstein y Matías Guerrero, liberó a dos guanacos machos provenientes del sur de Chile en un intento por estudiar y confirmar el rol de estos animales como potenciales “restauradores” del amenazado bosque esclerófilo, misión que cumplieron en periodos donde todavía poblaban el valle del Chile central, antes de que su caza indiscriminada los hiciera desaparecer.

Justamente fue Root-Bernstein, ecóloga del Instituto Nacional de Ciencias del Medio Ambiente, Alimentos y Tecnologías para la Vida (AgroParisTech), en París, Francia, quien inauguró la ronda de exposiciones detallando algunos de los resultados parciales de este experimento. En su presentación, la también investigadora del IEB comentó la buena adaptación de estos dos ejemplares han tenido a su nuevo hábitat, destacando que, pese a su reducido número, éstos ya presentan conductas propias de animales ya aclimatados, como la demarcación de su territorio por medio de defecaderos.

En cuanto al papel de los guanacos como “jardineros naturales” de ecosistemas degradados como el del espinal de la zona central, Root-Berstein se declaró optimista con los resultados preliminares, aunque en su opinión, aún queda mucho por estudiar: «Preliminarmente, el ramoneo de los guanacos sí favorecería el crecimiento de los espinos de la zona, a lo que se suma su ya conocida condición de dispersores naturales de plantas nativas como la palma chilena» explicó.

A continuación, Moisés Grimberg, Superintendente de la Red de Parques de la Patagonia de CONAF y representante nacional de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), expuso sobre el estado de la institucionalidad chilena en torno a la protección de esta especie, clasificada como “vulnerable” en gran parte del país. Más específicamente, enumeró los objetivos y lineamientos del Plan Nacional de Conservación del Guanaco, un trabajado emprendido en 2010 por diversos organismos públicos y de la sociedad civil que buscó sistematizar los esfuerzos alrededor del cuidado del guanaco a lo largo de todo el territorio nacional, promoviendo su protección y reduciendo sus amenazas.

«En Chile hay muchas comunidades locales que entienden el rol ecológico y cultural que tiene guanaco en la vida nacional, pero nos falta que esa sensibilidad se dé a todo nivel, sobre todo entre los tomadores de decisión» concluyó.
Las intervenciones internacionales estuvieron a cargo de la ecóloga Celina Flores, del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET), en Argentina, y del también trasandino Alejandro Calderón, encargado de vida silvestre del Gobierno de la Pampa.

En su exposición, Flores divulgó los resultados de un proyecto de reintroducción de guanacos realizado en 2009 en el Parque Nacional Quebrada del Condorito, en Argentina, con el objetivo de potenciar sus servicios ecosistémicos en la zona, y estudiar la forma en que estas especies seleccionan su hábitat. Entre sus conclusiones, la investigadora comentó que “los guanacos introducidos prefirieron espacios con forraje de mayor valor nutricional (césped seco y húmedo), y en relieves que favorecían su estrategia para evitar depredadores», validando el comportamiento de otras especies investigadas.

Calderón, por su parte, hizo un repaso de los distintos proyectos de reintroducción de guanacos en la pampa trasandina, una región que alguna vez contó con 33 millones de estos animales y cuya población hoy alcanza los 2 millones de individuos (aproximadamente).

Al finalizar las presentaciones, Matías Guerrero, uno de los organizadores del evento, valoró la alta convocatoria de la actividad e incentivó a sus asistentes a seguir colaborando en los intentos por devolver al guanaco a su hábitat original y aprovechar su capacidad para restaurar y recuperar ecosistemas degradados.

Durante la tarde, expositores y asistentes participaron de un taller para delinear posibles caminos de acción para potenciar los proyectos actuales de reintroducción de la especie en la zona central de Chile.

Investigación CAPES halla alto contenido de plásticos en la dieta del cóndor andino

Estudio del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES UC) muestra que cerca de un 30% de la dieta del cóndor en la región Metropolitana se compone de desechos de origen humano.

El emblemático cóndor andino (Vultur gryphus) es el ave terrestre de mayor envergadura en el planeta y símbolo de nuestro escudo patrio. Es un ave carroñera propiamente tal, dado que se alimenta exclusivamente de carroña o animales muertos, cumpliendo así una tarea muy relevante para nuestra salud: la de mantener los campos limpios de fuentes de infección.

Recientemente, un trabajo publicado en la revista Ornitología Neotropical pone en evidencia los cambios que han tenido los hábitos alimenticios del cóndor frente a un entorno cada vez más intervenido por la acción humana.

El trabajo conjunto entre científicos del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES UC), el Centro de Investigación para la Sustentabilidad (CIS) de la Universidad Andrés Bello, el Laboratorio de Ecología Aplicada (LABECOL) de la Universidad de Los Lagos, y de la empresa consultora Biomérica, buscó determinar la composición de la dieta del cóndor andino en una zona con alta intervención humana en Chile central, en la comuna de Til Til, región Metropolitana

El estudio analizó 280 egagrópilas de cóndor andino. Estas son regurgitaciones de material que los cóndores no son capaces de digerir, como pelos, huesos y otros desechos. En ellas se encontraron 12 tipos de presas y 9 tipos de desechos de origen humano. Los cóndores se alimentaron en un 99% de mamíferos -cabras, caballos, ovejas y conejos, entre otros-, un 7% de aves, y un 31% de basura, principalmente conformada por plásticos, seguido de papel, vidrio y plumavit.

“El consumo de residuos sin valor nutricional e indigestibles como bolsas, papeles y tapas, entre otros, puede llevar, especialmente en polluelos, a una disminución en el consumo energético, afectando su condición corporal e incluso pudiendo llegar a morir de inanición, ya que como estos permanecen en el estómago mayor tiempo que un alimento genera sensación de saciedad y no se alimentarán de forma correcta. En los individuos adultos y juveniles también se puede producir daño directo a sus órganos, generando por ejemplo úlceras estomacales, rupturas digestivas y obstrucciones debido al consumo de vidrios o cuerdas, pitas, lanas o nylon”, explica Melanie Duclos, investigadora CAPES y candidata a doctor en Medicina de la Conservación de la U. Andrés Bello, una de las autoras del artículo.

Entre otros efectos dañinos, que pueden llegar a ser letales, están la reducción de su condición corporal, bajas tasas de crecimiento y baja reproducción producto de daños internos como laceraciones, respuestas inflamatorias, estrés metabólico, entre otras. “Incluso existen evidencias que algunas partículas pueden cruzar la pared del intestino y translocarse a otros tejidos del cuerpo con consecuencias aún desconocidas”, agrega la experta.

“El desafío actual es lograr entender y abordar el problema a una escala espacial y temporal más amplia. Nos gustaría hacer un seguimiento exhaustivo de la dieta del cóndor andino a lo largo de su distribución para comprender los cambios y dinámicas que ocurren en términos de disponibilidad/preferencias de recursos alimentarios. También poder determinar cuáles son los principales residuos que están consumiendo y cuáles son sus fuentes primarias y secundarias de consumo en ecosistemas terrestres, así como los riesgos para su salud, tanto a nivel individual como poblacional” afirma Duclos.

Monitoreo

La población estudiada utiliza la zona de Til Til, donde operan rellenos sanitarios, y el estudio muestra que los utilizan como fuente complementaria de alimento, situación que expone a los cóndores a la ya mencionada gran gama de riesgos directos e indirectos para su salud. Es por ello que la empresa KDM, propietaria de uno de los rellenos que opera en la zona, desarrolla desde 2005 un monitoreo y ha implementado una serie de medidas efectivas que han reducido considerablemente la presencia de cóndores en su relleno, incluida una estación de alimentación complementaria que podrá contribuir en el largo plazo en beneficio de la conservación del cóndor andino.

El cóndor andino

Vultur gryphus Linnaeus 1758 (Falconiformes: Cathartidae), habita desde Venezuela hasta Cabo de Hornos, por la Cordillera de los Andes, cordilleras próximas a ella y las costas adyacentes del Océano Pacífico.

Los adultos presentan una coloración negra y blanca, con un collar de plumas blancas en el cuello y algunas partes superiores de las alas. Puede llegar a medir 142 cm de altura y 330 cm de envergadura alar. Los machos, de tamaño superior a las hembras, pesan entre 11 y 15 kg., mientras que las hembras entre 8 y 11 kg. (Figura de dimorfismo sexual y de aves en vuelo) Ambos se diferencian principalmente por la presencia de una cresta en el caso de los machos, la que está ausente en las hembras.

Estos carroñeros alcanzan la madurez sexual a los 7 años y anidan entre los 0 y 2.500 a 3.000 msnm aproximadamente, generalmente en formaciones rocosas inaccesibles. Poseen una tasa de reproducción muy baja, poniendo un solo huevo cada dos años, y son monógamos, es decir, tienen una pareja única durante toda su vida. Es una de las aves más longevas, pudiendo alcanzar la edad de 75 años en cautiverio.

En Chile central, específicamente en la Región Metropolitana, la población del cóndor andino se encuentra amenazada por varios factores como la pérdida y alteración de hábitat, la caza, el envenenamiento y la reducción de las fuentes de alimento. Esto ha generado cambios en sus hábitos alimenticios, pasando a depender casi exclusivamente de especies exóticas y domésticas; como también, de recursos alimenticios de baja calidad como “desechos” orgánicos domiciliarios. Este cambio en el comportamiento alimentario implicaría un importante factor de riesgo para el cóndor andino, ya que el consumo de desechos humanos en rellenos sanitarios trae aparejado el riesgo de intoxicaciones por consumo de desechos químicos, siendo esta una causa frecuente del ingreso de cóndores a centros de rehabilitación.

Investigación CAPES halla alto contenido de plásticos en la dieta del cóndor andino

Estudio del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES UC) muestra que cerca de un 30% de la dieta del cóndor en la región Metropolitana se compone de desechos de origen humano.

El emblemático cóndor andino (Vultur gryphus) es el ave terrestre de mayor envergadura en el planeta y símbolo de nuestro escudo patrio. Es un ave carroñera propiamente tal, dado que se alimenta exclusivamente de carroña o animales muertos, cumpliendo así una tarea muy relevante para nuestra salud: la de mantener los campos limpios de fuentes de infección.

Recientemente, un trabajo publicado en la revista Ornitología Neotropical pone en evidencia los cambios que han tenido los hábitos alimenticios del cóndor frente a un entorno cada vez más intervenido por la acción humana.

El trabajo conjunto entre científicos del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES UC), el Centro de Investigación para la Sustentabilidad (CIS) de la Universidad Andrés Bello, el Laboratorio de Ecología Aplicada (LABECOL) de la Universidad de Los Lagos, y de la empresa consultora Biomérica, buscó determinar la composición de la dieta del cóndor andino en una zona con alta intervención humana en Chile central, en la comuna de Til Til, región Metropolitana

El estudio analizó 280 egagrópilas de cóndor andino. Estas son regurgitaciones de material que los cóndores no son capaces de digerir, como pelos, huesos y otros desechos. En ellas se encontraron 12 tipos de presas y 9 tipos de desechos de origen humano. Los cóndores se alimentaron en un 99% de mamíferos -cabras, caballos, ovejas y conejos, entre otros-, un 7% de aves, y un 31% de basura, principalmente conformada por plásticos, seguido de papel, vidrio y plumavit.

“El consumo de residuos sin valor nutricional e indigestibles como bolsas, papeles y tapas, entre otros, puede llevar, especialmente en polluelos, a una disminución en el consumo energético, afectando su condición corporal e incluso pudiendo llegar a morir de inanición, ya que como estos permanecen en el estómago mayor tiempo que un alimento genera sensación de saciedad y no se alimentarán de forma correcta. En los individuos adultos y juveniles también se puede producir daño directo a sus órganos, generando por ejemplo úlceras estomacales, rupturas digestivas y obstrucciones debido al consumo de vidrios o cuerdas, pitas, lanas o nylon”, explica Melanie Duclos, investigadora CAPES y candidata a doctor en Medicina de la Conservación de la U. Andrés Bello, una de las autoras del artículo.

Entre otros efectos dañinos, que pueden llegar a ser letales, están la reducción de su condición corporal, bajas tasas de crecimiento y baja reproducción producto de daños internos como laceraciones, respuestas inflamatorias, estrés metabólico, entre otras. “Incluso existen evidencias que algunas partículas pueden cruzar la pared del intestino y translocarse a otros tejidos del cuerpo con consecuencias aún desconocidas”, agrega la experta.

“El desafío actual es lograr entender y abordar el problema a una escala espacial y temporal más amplia. Nos gustaría hacer un seguimiento exhaustivo de la dieta del cóndor andino a lo largo de su distribución para comprender los cambios y dinámicas que ocurren en términos de disponibilidad/preferencias de recursos alimentarios. También poder determinar cuáles son los principales residuos que están consumiendo y cuáles son sus fuentes primarias y secundarias de consumo en ecosistemas terrestres, así como los riesgos para su salud, tanto a nivel individual como poblacional” afirma Duclos.

Monitoreo

La población estudiada utiliza la zona de Til Til, donde operan rellenos sanitarios, y el estudio muestra que los utilizan como fuente complementaria de alimento, situación que expone a los cóndores a la ya mencionada gran gama de riesgos directos e indirectos para su salud. Es por ello que la empresa KDM, propietaria de uno de los rellenos que opera en la zona, desarrolla desde 2005 un monitoreo y ha implementado una serie de medidas efectivas que han reducido considerablemente la presencia de cóndores en su relleno, incluida una estación de alimentación complementaria que podrá contribuir en el largo plazo en beneficio de la conservación del cóndor andino.

El cóndor andino

Vultur gryphus Linnaeus 1758 (Falconiformes: Cathartidae), habita desde Venezuela hasta Cabo de Hornos, por la Cordillera de los Andes, cordilleras próximas a ella y las costas adyacentes del Océano Pacífico.

Los adultos presentan una coloración negra y blanca, con un collar de plumas blancas en el cuello y algunas partes superiores de las alas. Puede llegar a medir 142 cm de altura y 330 cm de envergadura alar. Los machos, de tamaño superior a las hembras, pesan entre 11 y 15 kg., mientras que las hembras entre 8 y 11 kg. (Figura de dimorfismo sexual y de aves en vuelo) Ambos se diferencian principalmente por la presencia de una cresta en el caso de los machos, la que está ausente en las hembras.

Estos carroñeros alcanzan la madurez sexual a los 7 años y anidan entre los 0 y 2.500 a 3.000 msnm aproximadamente, generalmente en formaciones rocosas inaccesibles. Poseen una tasa de reproducción muy baja, poniendo un solo huevo cada dos años, y son monógamos, es decir, tienen una pareja única durante toda su vida. Es una de las aves más longevas, pudiendo alcanzar la edad de 75 años en cautiverio.

En Chile central, específicamente en la Región Metropolitana, la población del cóndor andino se encuentra amenazada por varios factores como la pérdida y alteración de hábitat, la caza, el envenenamiento y la reducción de las fuentes de alimento. Esto ha generado cambios en sus hábitos alimenticios, pasando a depender casi exclusivamente de especies exóticas y domésticas; como también, de recursos alimenticios de baja calidad como “desechos” orgánicos domiciliarios. Este cambio en el comportamiento alimentario implicaría un importante factor de riesgo para el cóndor andino, ya que el consumo de desechos humanos en rellenos sanitarios trae aparejado el riesgo de intoxicaciones por consumo de desechos químicos, siendo esta una causa frecuente del ingreso de cóndores a centros de rehabilitación.

Charla “Resistacción”: dimensiones críticas y políticas de la educación ambiental en las movilizaciones sociales | 26 de noviembre | Campus UC Villarrica

La charla / conversatorio “Resistacción”: dimensiones críticas y políticas de la educación ambiental en las movilizaciones sociales y su aporte a la emergencia de alternativas, tiene por objetivo discutir los procesos de co-aprendizaje y de formación eco-ciudadana forjados en el seno de los movimientos sociales de resistencia al extractivismo. Se analizan los procesos colectivos de aprendizaje ecosocial que se construyen arraigados en la acción de defensa territorial y desarrollo de inteligencias territoriales que contribuyan a la innovación ecosocial. La investigación se desarrolla en contextos contrastantes de Québec-Canadá (boom minero – energético) y de Chile (cuna del modelo neoliberal – extractivismo exacerbado).

La actividad se realizará este martes 26 de noviembre a las 15:00 hrs. en la Biblioteca Gabriela Mistral, del Campus UC Villarrica.

Los participantes del conversatorio son:

Isabel Orellana: profesora de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Instituto de Ciencias Ambientales de la Université du Québec à Montréal, responsable del Programa de Posgrado en Educación Ambiental e investigadora y miembro del comité de dirección del Centr’ERE (centro de investigación en educación y formación en medio ambiente y ecociudadanía de esa universidad) y de DIALOG-Red quebequense de investigación y conocimientos sobre pueblos indígenas. Es especializada en educación ambiental (EA). Se interesa especialmente en las dimensiones ética, crítica y política de ésta, en la co-construcción de saberes en ese campo, en su aporte a procesos emancipatorios, territoriales, de ecociudanía y de justicia ambiental, particularmente en el seno de los movimientos sociales de resistencia en contextos de conflicto socioecológico.

Felipe Rodriguez Arancibia. Psicólogo de la salud, Master en desarrollo sustentable con énfasis en educación ambiental, estudiante de doctorado en Salud y Sociedad de la Université du Québec à Montréal, investigador asistente del Centr’ERE-Centro de investigación en educación y formation en medio ambiente y ecociudadanía, en el marco del proyecto Resistaction. Se interesa en la agricultura urbana, la resistencia y la movilización social, la resiliencia y la transición ecológica.

Charla “Resistacción”: dimensiones críticas y políticas de la educación ambiental en las movilizaciones sociales | 26 de noviembre | Campus UC Villarrica

La charla / conversatorio “Resistacción”: dimensiones críticas y políticas de la educación ambiental en las movilizaciones sociales y su aporte a la emergencia de alternativas, tiene por objetivo discutir los procesos de co-aprendizaje y de formación eco-ciudadana forjados en el seno de los movimientos sociales de resistencia al extractivismo. Se analizan los procesos colectivos de aprendizaje ecosocial que se construyen arraigados en la acción de defensa territorial y desarrollo de inteligencias territoriales que contribuyan a la innovación ecosocial. La investigación se desarrolla en contextos contrastantes de Québec-Canadá (boom minero – energético) y de Chile (cuna del modelo neoliberal – extractivismo exacerbado).

La actividad se realizará este martes 26 de noviembre a las 15:00 hrs. en la Biblioteca Gabriela Mistral, del Campus UC Villarrica.

Los participantes del conversatorio son:

Isabel Orellana: profesora de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Instituto de Ciencias Ambientales de la Université du Québec à Montréal, responsable del Programa de Posgrado en Educación Ambiental e investigadora y miembro del comité de dirección del Centr’ERE (centro de investigación en educación y formación en medio ambiente y ecociudadanía de esa universidad) y de DIALOG-Red quebequense de investigación y conocimientos sobre pueblos indígenas. Es especializada en educación ambiental (EA). Se interesa especialmente en las dimensiones ética, crítica y política de ésta, en la co-construcción de saberes en ese campo, en su aporte a procesos emancipatorios, territoriales, de ecociudanía y de justicia ambiental, particularmente en el seno de los movimientos sociales de resistencia en contextos de conflicto socioecológico.

Felipe Rodriguez Arancibia. Psicólogo de la salud, Master en desarrollo sustentable con énfasis en educación ambiental, estudiante de doctorado en Salud y Sociedad de la Université du Québec à Montréal, investigador asistente del Centr’ERE-Centro de investigación en educación y formation en medio ambiente y ecociudadanía, en el marco del proyecto Resistaction. Se interesa en la agricultura urbana, la resistencia y la movilización social, la resiliencia y la transición ecológica.