CAPES lanza una nueva publicación sobre la invasión del conejo europeo 

El trabajo es fruto de la investigación y trabajo colaborativo entre profesionales de CAPES, la Corporación Nacional Forestal (CONAF), el Servicio Agrícola Ganadero (SAG), el Instituto Milenio SECOS y la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile (FAVET).

Con una concurrida sala y una transmisión simultánea vía Zoom, se lanzó el pasado 27 de abril el nuevo libro CAPES, “La invasión del conejo europeo en Chile”, una publicación que revisa y compendia el conocimiento científico recabado a la fecha sobre está exitosa especie invasora, en áreas como su historia, ecología, control, epidemiología de enfermedades virales e impactos económicos.

El libro fue presentado por dos destacadas expertas en el estudio, gestión y control de especies exóticas invasoras en nuestro país: la investigadora Claudia Cerda, profesora asociada y directora de Posgrado en la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la U de Chile, y Paulina Stowhas, encargada del Programa Nacional Integrado de Gestión de Especies Exóticas Invasoras del Ministerio de Medio Ambiente.

Durante su intervención, la Dra. Cerda valoró el carácter multidisciplinario del informe, el que contó con científicos de diversas disciplinas como la ecología poblacional, la veterinaria y la economía ambiental. “Siempre es complejo trabajar con la problemática de las invasiones biológicas, y particularmente con el conejo,  porque no solamente es un problema ecológico; no solamente hay efectos en la biodiversidad y en los sectores productivos. También representan desafíos sociales y políticos. Por lo tanto, me parece que este libro representa un esfuerzo valioso de poder aunar y reconocer los esfuerzos científicos pero también de la administración pública que se han logrado en este tema hasta el día de hoy” comentó. 

Se cree que Oryctolagus cuniculus, más conocido como conejo europeo, fue introducido en territorio nacional, proveniente de la península ibérica, a mediados del siglo XIX para la cría y comercio de su carne y su piel. Hoy, un siglo y medio después, este peludo y escurridizo herbívoro se ha establecido como una de las especies exóticas invasoras que más afectan los ecosistemas naturales y sistemas productivos de Chile, en especial los sectores agrícola, forestal y ganadero.

De izquierda a derecha: Paola Correa, primera autora del libro, y las presentadoras de la jornada: Paulina Stowhas y Claudia Cerda.

En sus distintas secciones, los 11 autores del libro revisan aspectos como el estado de la invasión y control de este lagomorfo en Chile (tanto en territorio insular como continental); la epidemiología de las enfermedades virales asociadas al conejo europeo; su dinámica poblacional y redes tróficas, y el impacto económico que tiene esta especie en nuestro país.

“Este libro está escrito en un lenguaje simple, a pesar de que el tema es tremendamente complejo, lo cual permite que pueda llegar a una amplia audiencia” aludió asimismo la Dra. Cerda, cuya investigación está precisamente dedicada a la comprensión de la dimensión humana de la conservación de los sistemas naturales y de la gestión ambiental, donde conceptos como los servicios ecosistémicos y la valoración económica y sociocultural también han sido aplicados al caso de las invasiones biológicas. “Si uno avanza a través de este libro puede darse cuenta que proporciona una síntesis actualizada de las investigaciones sobre conejo en Chile, en un lenguaje accesible para todo público”.

Por su parte, Paulina Stowhas destacó en su presentación que el libro haya sido escrito y publicado en español, un idioma que suele estar relegado en la literatura científica oficial: “el español facilita la difusión y la entrega de información a los guardaparques, a la sociedad civil, pero también a las autoridades”, comentó. 

Stowhas también resaltó la presencia entre los autores de dos profesionales de larga experiencia en el servicio público: Nicolás Soto, del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) y Miguel Díaz, de la Corporación Nacional Forestal (Conaf). Sobre esto, la presentadora dijo tener “la fuerte convicción de que la participación de profesionales tanto de servicios públicos como de la academia, en conjunto, es lo que nos va a ayudar a resolver estos problemas, generando instancias mucho más enriquecedoras, colaborativas, pero también eficientes”.

Durante su intervención, la también médico veterinaria de la Universidad Mayor hizo hincapié en la triple crisis en la que aparece este libro: la crisis climática, la crisis de contaminación, y la crisis de extinciones, donde las especies invasoras son justamente uno los principales drivers de pérdida de biodiversidad en el mundo. “Eso significa que no sólo es un desafío nacional, sino que también internacional. Las grandes esferas de toma de decisiones, los convenios internacionales, están preocupados de lo que son las especies exóticas invasoras, y lo mismo ocurre en términos nacionales” indicó.  

Luego de las presentaciones, se realizó un conversatorio que contó con la presencia de los autores del libro Isidora Ávila Thieme (centro de la imagen), Cristóbal Briceño y Miguel Díaz (derecha).

Luego de estas presentaciones, la actividad continuó con un conversatorio moderado por el periodista CAPES, Diego Pozo, que tuvo como protagonista a los autores del libro presentes en la sala, partiendo por su primera autora, la microbióloga y doctora en Ciencias Biológicas de CAPES, Paola Correa. En la instancia, Correa recordó el proceso de ideación y creación del libro, y habló sobre su importancia para el estudio futuro del conejo y sus impactos económicos y ecológicos en Chile.

“Es muy importante que las ONG, los tomadores de decisión y la sociedad civil entiendan este problema y todo lo que implica, porque no solamente el conejo genera un impacto negativo, sino también positivo, y por eso surgió la motivación de hacer un producto en español, que fuera de acceso fácil y gratuito, y con un lenguaje también sencillo, pues lo que acá necesitamos para tener una gestión eficiente de especies invasoras, es que justamente la información llegue a todos los actores”, explicó la investigadora. “Nuestra idea es que el conejo como especie invasora se posicione, porque algo que nos hemos encontrado durante nuestra investigación es que los chilenos hemos normalizado la presencia del conejo; no se reconoce como una especie invasora, e incluso en algunas localidades es considerada una especie beneficiosa”.

Correa también coordina el proyecto investigación sobre el cual se inserta este libro, una iniciativa desarrollada por CAPES, CONAF, y la Facultad de Ciencias Veterinarias de la U. de Chile (FAVET), que busca incrementar nuestros conocimiento sobre el conejo en Chile para comprender mejor sus impactos y proponer medidas para su manejo y control, anidando diferentes proyectos de investigación que abarcan temáticas como la dinámica de poblaciones, redes tróficas, y epidemiología de sus enfermedades infecciosas, en especial de la enfermedad viral mixomatosis.

El conversatorio continuó luego con las intervenciones del resto de los autores presentes en la sala Abate Molina de la Facultad de Ciencias Biológicas UC (lugar del encuentro): el Coordinador Nacional de Conservación de Especies Animales y Humedales del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas de CONAF, Miguel Díaz; la investigadora del programa de Estrategias de Conservación Avanzadas de Estados Unidos en colaboración con el Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS), Isidora Ávila Thieme, y el académico de la FAVET y especialista en especies invasoras e interacción con vida silvestre, Cristóbal Briceño.

A ellos, se suman como autores de la obra los investigadores CAPES Fabián Jaksic (director del Centro), Manuel Muñoz, Gabriela Flores, Melanie Duclos, Patricia Gübelin y Felipe Vásquez, además del ya mencionado, Nicolás Soto. 

“La invasión del conejo europeo en Chile” está disponible de forma gratuita, en versión digital, en la página web del Proyecto Conejo. 

Texto: Comunicaciones CAPES

Viajeros clandestinos: la larga historia de los insectos introducidos a Chile

Casi 600 especies de insectos han sido introducidas a nuestro territorio en los últimos 500 años, la mayor parte de ellos después de la Segunda Guerra Mundial y relacionados con la actividad agrícola y silvícola, según un estudio realizado por investigadores de CAPES, UACh, SAG y U de Talca.

Un 40% de las especies de insectos introducidos pertenecen al orden Hemiptera, como el pulgón Diuraphis noxi. (Créditos: Wikipedia)

Desde la llegada de los europeos a América hace más de 500 años, además del intercambio económico, comenzó un intercambio masivo de una gran diversidad de plantas, vertebrados, invertebrados, hongos, bacterias, entre otros organismos. El arribo de especies exóticas a nuestro territorio se aceleró durante el siglo XX, después de la Segunda Guerra Mundial y del aumento del tráfico aéreo.

Un equipo de investigadores de la Universidad Austral, Universidad de Talca, Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y CAPES, se enfocó en examinar 500 años de historia de la introducción de insectos en nuestro territorio en el trabajo A bug’s tale: revealing the history, biogeography and ecological patterns of 500 years of insect invasions”, publicado en la revista NeoBiota.

Sergio Estay, académico del Instituto de Ciencias Ambientales y Evolutivas de la Universidad Austral de Chile e investigador CAPES, quien es el autor principal del artículo, explica que la idea de realizar este estudio “surge porque creemos que es fundamental entender la historia de las introducciones de insectos para poder predecir los riesgos actuales y futuros, las potenciales vías de ingreso y cómo enfrentar este problema”.

Para lograr comprender los procesos involucrados en las invasiones biológicas de insectos, en una escala temporal de siglos, los investigadores analizaron las tendencias temporales, diversidad taxonómica, origen biogeográfico y los principales impactos de estas especies. Encontrar los patrones de distribución permitirá mejorar las políticas públicas para minimizar los efectos de los insectos invasores en los ecosistemas.

Áfidos introducidos en un jardín en Chile (Créditos: Sergio Estay).

600 especies de insectos en 500 años

Para poder abordar esta enorme tarea, fue necesario revisar una gran cantidad de registros en bibliotecas, museos, colecciones, públicas y privadas, artículos científicos, registros de expediciones, catálogos, entre muchas otras fuentes, trabajo que duró varios años. La información recolectada mostró que desde la llegada de los españoles a Chile se ha reportado el ingreso de 592 especies de insectos, con una fuerte aceleración a partir de la segunda mitad del siglo XX.

¿Por qué se da este auge en ese punto histórico? “Pueden existir múltiples explicaciones”, señala Estay, “lo primero, es el crecimiento de la producción agrícola posterior a la Segunda Guerra Mundial durante la “Revolución Verde”. Bonnamour et al. (2021), describen este momento como la segunda ola de globalización, donde el comercio internacional comenzó a incrementarse significativamente”.

“Una segunda explicación”, continúa el investigador, “proviene del gran desarrollo de los programas de control biológico de plagas vegetales en Chile en la segunda mitad del siglo XX. Ambas explicaciones hacen referencia a cambios en la producción agrícola, pero una tercera alternativa está relacionada con el fuerte aumento del transporte aéreo. El uso del transporte aéreo internacional por parte de los chilenos mostró un marcado y fuerte crecimiento a principios de la década de 1950. Además, el comercio internacional en Chile también aumentó en las últimas décadas del siglo XX, junto con la globalización”.

El análisis de la biogeografía y los patrones ecológicos del ingreso de insectos indica que muchos de estos llegaron asociados a la introducción de cultivos foráneos, agrícolas y silvícolas, otros arribaron, de manera accidental o intencionada, en plantas ornamentales, en conjunto con el ganado o en el equipaje humano. Esta es una tendencia que se repite en muchos países de Latinoamérica y el mundo.

Un 40% de las especies de insectos introducidos pertenecen al orden Hemiptera, que agrupa a chinches, pulgones, cigarras, chanchitos blancos, entre otros. Los órdenes Coleoptera (escarabajos) e Hymenoptera (abejas, avispas y hormigas), contribuyen con un 20% de insectos exóticos cada uno. El restante 20% se distribuye en órdenes como lepidópteros (mariposas), dípteros (moscas, mosquitos) y otros.

En el estudio, los investigadores identificaron los tanto los principales órdenes y especies de insecto introducidos en Chile (esquema superior izquierdo), como sus ecozonas de procedencia (esquema superior derecho). (Crédito: Sergio Estay).

¿Por qué los insectos del orden Hemiptera han sido tan exitosos en establecerse en Chile? “Esto probablemente se debe a la relación entre plantas cultivadas y estos insectos”, responde Sergio Estay, “si bien se requiere un análisis más detallado, es probable que la llegada de muchas plantas cultivadas originarias del hemisferio norte desencadenó el establecimiento exitoso de estos insectos. Ejemplos de esto son los pulgones de los cereales en Chile”.

Efectos del cambio climático

El aumento de las temperaturas, la sequía, la desertificación, la transformación de los ecosistemas, son algunas de las consecuencias del cambio climático que estamos observando, que entre otros resultados, puede promover la expansión del rango de distribución de algunos insectos. Al respecto, el académico comenta que “el cambio climático por supuesto genera y generará cambios en la distribución de plantas y animales. Sin embargo, existe una discusión sobre si insectos que llegan a un nuevo territorio producto de migración debido a la aparición de nuevos hábitats debido al cambio climático pueden considerarse como exóticos. Es un punto aún abierto en la discusión de los especialistas”.

El investigador también aclara que “la mayor parte de los insectos introducidos no causa casi ningún impacto significativo”. El Ministerio del Medio Ambiente, define a las especies invasoras como cualquier animal, vegetal, hongo o microorganismo que llega a un lugar donde no es nativo y expande su distribución, desplazando y/o dañando a las especies nativas y provocando un impacto negativo en los ecosistemas, lo que significa que los insectos introducidos son todos exóticos, pero no necesariamente invasores.

Tremex fuscicornis capturado en Chile. (Crédito: Sergio Estay).

Cuando los insectos foráneos se transforman en especies invasoras, se pueden producir daños económicos, sociales y/o ambientales, como cuando los invertebrados se convierten en plagas que destruyen los cultivos agrícolas o forestales. En este escenario, “lo principal es la prevención”, afirma Sergio Estay. “Aún así, con las mejores prácticas preventivas, es muy difícil prevenir el ingreso de nuevos insectos al país. La educación, como enseñar a no traer material vegetal desde el exterior, el monitoreo en puertos, etc., son medidas muy útiles, pero aún así es una labor muy difícil, y ningún país tiene un sistema que realmente impida totalmente el ingreso de nuevas especies de insectos”.

El equipo de investigadores e investigadoras construyó una base de datos con la información recopilada, la primera en su tipo y un trabajo en progreso, que puede ser actualizada y mejorada por especialistas, académicos y agencias de gobierno. El objetivo es apoyar la investigación y la toma de decisiones, en especial en los sectores agrícolas y silvícolas, para gestionar nuevas introducciones de insectos no nativos y prevenir daños ambientales, sociales o económicos.

Texto: Comunicaciones CAPES

Investigadores presentan resultados de estudios sobre invasión del conejo

Los trabajos se enmarcan en un proyecto de colaboración entre CONAF, CAPES y la Facultad de Ciencias Veterinarias de la U. de Chile, el primer gran esfuerzo por estudiar el impacto socioecológico del conejo europeo en nuestro país.

El coordinador general de CONAF, Miguel Díaz, durante su presentación.

Conocer y controlar la población de conejos en Chile continental y continuar con su proceso de erradicación en islas nacionales, fue la principal conclusión alcanzada el pasado 6 de octubre tras la presentación de investigaciones ejecutadas bajo el proyecto “Conociendo mejor al conejo europeo (Oryctolagus cuniculus) en Chile para dimensionar sus impactos y plantear recomendaciones para su control”.

El evento, realizado en las dependencias de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) en Santiago, y transmitido a través de la plataforma Zoom, fue liderado por las instituciones patrocinantes del proyecto: CONAF, el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES) y la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (FAVET) de la Universidad de Chile.

Más de 60 personas provenientes de organismos relacionados con la conservación de especies nativas y el control de especies exóticas participaron de la instancia. Entre ellas, representantes del Ministerio del Medio Ambiente (MMA), Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y las organizaciones no gubernamentales Island Conservation y Oikonos.

Avances preliminares

“Conociendo mejor al conejo europeo (Oryctolagus cuniculus) en Chile” es una iniciativa creada en 2018 que reúne investigaciones orientadas a incrementar el conocimiento en torno a la ecología, percepciones e impactos de esta especie exótica, presente en Chile hace más de 150 años. Entre sus instituciones colaboradoras también se encuentran la Commonwealth Scientific Industrial Research Organisation, (CSIRO) y SAG Magallanes.

El encuentro fue inaugurado por el director ejecutivo de CONAF, Christian Little, quien expresó la importancia de estas alianzas para gestionar el daño que genera el conejo, el cual se expresa, por ejemplo, en el 30% de pérdida anual en las plantaciones forestales del país y en la degradación del bosque nativo.

Durante la jornada, profesionales e investigadores CAPES presentaron aspectos relacionados con los impactos negativos de esta especie en el sector silvoagropecuario y en diversos ecosistemas de Chile, así como también sus efectos positivos, especialmente como alimento suplementario de distintas poblaciones humanas y animales.

En primera instancia, Gabriela Flores, profesional CAPES y coordinadora general del proyecto, introdujo los alcances de éste y entregó un panorama general de la presencia de conejo europeo en territorio nacional, además de analizar las vías potenciales para su manejo.

Las profesionales CAPES Gabriela Flores (centro) y Melanie Duclos (derecha), parte del equipo del proyecto.

A su vez, el coordinador del proyecto asociado a CONAF, Miguel Díaz, habló sobre la historia de esta especie invasora en Chile y los hasta ahora infructuosos intentos por controlarla en el continente, situación que contrasta con experiencias exitosas lideradas por CONAF en algunas islas del país como Santa Clara, en el archipiélago de Juan Fernández, y Choros y Chañaral, en este último caso con el apoyo de Island Conservation. También se analizó el caso de Australia, país que sufrió en la década del 30 una plaga (0,5 billones de conejos) y que hoy ha logrado controlar la especie.

A estos trabajos, también se informó sobre los resultados de distintos estudios realizados en áreas silvestres protegidas del país (públicas y privadas), centrados en percepciones sobre la especie, sus dinámicas poblacionales, enfermedades que lo afectan, y redes tróficas (cadena alimentaria) en las que está presente el conejo.

Paola Correa, investigadora posdoctoral de CAPES, presentó a continuación los avances del proyecto a nivel de investigación, divulgación y formación de capacidades, entre los que se encuentran una serie de talleres con guardaparques CONAF y una campaña de identificación y aviso de presencia de conejos en áreas de Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Estado (SNASPE) y alrededores.

Asimismo, se analizó el impacto de la mixomatosis, enfermedad viral que solo ataca a esa especie, la que podría constituir una alternativa de control de población en zonas con altos índices de degradación. Melanie Duclos, también investigadora posdoctoral CAPES y parte de estos esfuerzos, detalló el trabajo de muestreo en torno a esta enfermedad.

Se espera que las investigaciones deriven en una síntesis e integración de conocimientos para la gestión de la especie, recomendaciones para gestionar el conejo y sus impactos en Chile continental y recomendaciones para su control en islas, específicamente en Robinson Crusoe.

Nuevo espacio digital

El nuevo sitio web del proyecto Conejo.

Durante el encuentro, los organizadores también tuvieron la oportunidad de presentar en sociedad el nuevo sitio web del proyecto, www.capes.cl/conejoenChile.

La web, alojada en el portal institucional de CAPES, reunirá toda la información general del Proyecto Conejo, así como sus principales avances. Adicionalmente, cuenta con distintas secciones que informarán sobre oportunidades de investigación que surjan en el marco de esta iniciativa, además de una serie de recursos bibliográficos y audiovisuales sobre esta especie invasora.

La plataforma, abierta a todo público, busca convertirse en un punto de comunicación entre el proyecto y la comunidad, ya sea entre aquellos interesados en conocer más de esta problemática, así como los múltiples actores más afectados por ella. En su pestaña de Contacto, sus visitantes podrán escribir directamente a los miembros del equipo para hacer llegar sus consultas, comentarios y aportes.

Próximos pasos

Entre los desafíos futuros del proyecto, Miguel Díaz señaló que en los próximos meses el equipo dictará un curso nacional sobre el conejo y formas de control, de modo de mejorar el conocimiento y capacidades locales que permitan mantener a raya a una especie que, se estima, alcanza los más de 200 millones de individuos en Chile.

A su vez, se espera para fines de este año y comienzos del próximo, la realización de encuentros adicionales y la publicación de un librillo de acceso gratuito que resumirá el estado de avance y control del conejo en nuestro país.

El equipo principal del proyecto CAPES-CONAF-FAVET sobre el conejo en Chile. De izquierda a derecha: Gabriela Flores, Miguel Díaz, Melanie Duclos, Paola Correa y Cristobal Briceño.

Texto: Comunicaciones CAPES
Fotos: Paola Correa

Lanzamiento librillo «Carnívoro exótico: el caso del visón americano (Neovison vison) en América del Sur»

Cuándo: 30 de marzo a las 12:10 hrs.
Dónde: actividad telemática
Organiza: CAPES y Comité Operativo para el Control del Visón (MMA)

En el marco del “2° Encuentro de la Red de Colaboración para el Control del Visón” a realizarse entre el 30 y 31 de marzo vía telemática, el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES-UC, efectuará una actividad de lanzamiento de su libro “Carnívoro exótico: el caso del visón americano (Neovison vison) en América del Sur”, una publicación desarrollada por las y los investigadoras Laura Fasola de CONICET, Argentina; Paula Zucolillo, de CAPES-UC; Ignacio Roesler de CONICET, Argentina y José Luis Cabello de Island Conservation.

El texto es una síntesis actualizada y en español sobre la invasión del visón en Chile y Argentina. La idea de su realización surgió de una invitación de Fabián Jaksic, director de CAPES, para elaborar un documento que acompañe a la Red Visón, conformada en 2019 por CAPES y otros centros de investigación, que pusiera en común y actualizara el estado del conocimiento sobre la especie y sus impactos en Latinoamérica.

Durante la actividad, Laura Fasola, autora principal del trabajo, hará un repaso general del librillo, para luego participar de un breve conversatorio con otros dos de sus autores.

La instancia comienza a las 12:10 hrs. de este miércoles 30 de marzo, y podrá verse a través del siguiente link: https://us02web.zoom.us/j/81309746431?pwd=OFF4OFpmV3hreDVQbE9WeEdlQ0RPdz09

Declaración Pública: “Llamado urgente a suspender el uso de Especies Exóticas para la forestación dirigida a la captura de carbono en la Patagonia chilena”

En una declaración pública, miembros de CAPES y de otros 10 centros científicos chilenos, realizaron un llamado urgente a suspender la forestación con especies exóticas en la Patagonia, para captura de carbono.

En relación a las recientes iniciativas de forestación con especies exóticas en la estepa patagónica chilena con objetivo de captura de carbono, los abajo firmantes queremos expresar lo siguiente:

El cambio climático es un fenómeno global queestá afectando a los ecosistemas y las sociedades en todo el mundo con consecuencias aún impredecibles que representan una amenaza para el bienestar humano y la integridad de la naturaleza. En este escenario, es urgente reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (CO2, metano, etc.) y propiciar el aumento del secuestro de carbono mediante conservación, restauración y manejo de ecosistemas. Entre las soluciones basadas en la naturaleza para el secuestro de carbono, el establecimiento y recuperación de la cobertura boscosa perdida o degradada ha recibido especial atención, ya que es un mecanismo simple, relativamente barato y con otros múltiples beneficios ecológicos y sociales. Sin embargo, la evidencia científica ha demostrado que la plantación de árboles también puede tener impactos negativos si no se realiza de acuerdo a estrictos estándares que aseguren una adecuada compatibilidad entre las especies utilizadas y los ecosistemas a reforestar o restaurar. Un claro ejemplo del impacto negativo que puede resultar de forestaciones de coníferas introducidas con fines de captura de carbono son los incendios de gran magnitud que pueden liberar repentinamente gran parte del carbono almacenado.

En Chile, se están promoviendo y analizando diversos proyectos de forestación para aumentar la captura de carbono. Sin duda, estas iniciativas pueden ser beneficiosas cuando se evalúan y consideran los impactos sociales y ecológicos, y la toma de decisiones, a escala local, se realiza de manera participativa y abierta, pero resulta crucial también considerar los impactos negativos de estas acciones.

Recientemente, se han conocido algunas iniciativas que buscan mitigar el cambio climático mediante la plantación de especies exóticas en ecosistemas de estepa de la Patagonia chilena. Al respecto es importante considerar:

1) La estepa patagónica es un ecosistema endémico del cono sur de Sudamérica, y contiene un elevado número de especies de flora y fauna únicas. Dada la exclusividad de su fauna y flora, y el alto grado de estrés ambiental  al que están sometidos, la estepa patagónica ha sido clasificada como una de las ecoregiones del mundo prioritarias para la conservación por el programa Global 200 del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). La estepa patagónica es un ecosistema que ha evolucionado desde la era glacial en ausencia de cobertura arbórea, lo que no representa ningún problema ambiental; todo lo contrario, genera un paisaje único de inestimable valor ecológico, histórico, social, cultural, y además de importancia económica para la ganadería y el turismo.

2) La evidencia científica indica que, debido a que los pinos utilizados en estas plantaciones forestales provienen del hemisferio Norte y han evolucionado bajo otras condiciones climáticas y ecológicas, las plantaciones de pinos en la estepa patagónica generan una multiplicidad de impactos negativos como: a) reducir hábitat de especies nativas y la biodiversidad de especies herbáceas y arbustivas que no soportan competencia o sombra por especies arbóreas; b) disminuir la disponibilidad de agua en el suelo, las napas freáticas y los caudales, lo cual es crítico en estos ecosistemas de carácter semiárido; c) reducir el valor paisajístico y turístico de estas zonas australes al interferir con la mirada del paisaje, afectando el valor sociocultural de estas formaciones vegetacionales que son parte de la identidad de los habitantes de la Patagonia; d) promover la invasión de las especies plantadas, como los pinos, a zonas aledañas donde no se ha plantado, generando densos bosquetes que rápidamente homogenizan el paisaje y cuyo control es muy costoso; por último y de máxima preocupación dado el escenario de cambio climático, e) la combinación de plantaciones e invasiones de pinos en la estepa patagónica puede alterar el régimen de incendios forestales, aumentando la frecuencia, extensión y severidad de éstos.

3) Respecto a la fijación y secuestro de carbono, no hay evidencia concluyente respecto a cuánto carbono se libera o se captura al reemplazar la diversa estepa patagónica por una plantación monoespecífica de pinos. Estudios en otros ambientes de praderas naturales,  demuestran que una importante cantidad de carbono se almacena bajo la superficie, en el suelo, las raíces, y otros organismos del suelo. La evidencia indica que ecosistemas más diversos son capaces de capturar más carbono en el mediano y largo plazo.

En consideración de todos estos antecedentes hacemos un llamado urgente a suspender el uso de especies exóticas para la forestación dirigida a la captura de carbono en la Patagonia chilena. Además, queremos reafirmar que aún existen muchas tierras que históricamente estuvieron cubiertas de bosques en las regiones del sur de Chile y la Patagonia que actualmente se encuentran deforestadas, cuya reforestación y restauración con especies nativas sería una verdadera “solución basada en la naturaleza”. Es decir, una alternativa sustentable y duradera de captura de carbono recuperando la cobertura boscosa y conservando los procesos ecológicos y la biodiversidad de estos ecosistemas, además de proveer una multiplicidad de servicios ecosistémicos para las comunidades locales.

Instituciones firmantes

SOCIEDAD DE ECOLOGÍA DE CHILE

SOCIEDAD DE BOTÁNICA DE CHILE

SOCIEDAD DE BIOLOGÍA DE CHILE

INSTITUTO DE ECOLOGÍA Y BIODIVERSIDAD (IEB)

CENTER FOR CLIMATE AND RESILIENCE RESEARCH (CR)2

CENTER OF APPLIED ECOLOGY AND SUSTAINABILITY (CAPES)

ASOCIACIÓN CHILENA DE ECOLOGÍA DEL PAISAJE (IALE-CHILE)

CENTRO DEL FUEGO Y RESILIENCIA DE SOCIOECOSISTEMAS (FIRESES)

PROGRAMA VINO, CAMBIO CLIMÁTICO Y BIODIVERSIDAD (VCCB)

FUNDACIÓN CENTRO DE LOS BOSQUES NATIVOS FORECOS RED CHILENA DE RESTAURACIÓN ECOLÓGICA

Referencias relevantes

Di Sacco, A., Hardwick, K. A., Blakesley, D., Brancalion, P. H. S., Breman, E., Cecilio Rebola, L., Chomba, S., Dixon, K., Elliott, S., Ruyonga, G., Shaw, K., Smith, P., Smith, R. J., & Antonelli, A. (2021). Ten golden rules for reforestation to optimize carbon sequestration, biodiversity recovery and livelihood benefits. Global Change Biology, August 2020, 1–21. https://doi.org/10.1111/gcb.15498

Hisano, M., Searle, E. B., & Chen, H. Y. (2018). Biodiversity as a solution to mitigate climate change impacts on the functioning of forest ecosystems. Biological Reviews, 93(1), 439-456.

Nuñez, M. A., Davis, K. T., Dimarco, R. D., Peltzer, D. A., Paritsis, J., Maxwell, B. D., & Pauchard, A. (2021). Should tree invasions be used in treeless ecosystems to mitigate climate change?. Frontiers in Ecology and the Environment. https://doi.org/10.1002/fee.2346


Foto: Mónica Paz

Libro CAPES actualiza el estudio sobre invasiones biológicas en Sudamérica

Publicado por la editorial Springer, el nuevo trabajo de Fabián Jaksic y Sergio Castro compendia las investigaciones más recientes sobre la distribución e impacto de especies exóticas invasoras en Chile y Argentina, proponiendo un nuevo marco conceptual para entender estos fenómenos en la era del Antropoceno.

El castor (Castor canadensis), el conejo (Oryctolagus cuniculus), el jabalí (Sus scrofa), el visón (Neovison vison), la avispa chaqueta amarilla (Vespula germanica), la zarzamora (Rubus spp.) y el espinillo (Ulex europaeus). Éstas son sólo algunas de las especies animales y vegetales provenientes de otras regiones del globo, que han llegado a nuestro país ya sea por tierra o mar, y que luego de unos años, han logrado prosperar en nuestros ecosistemas muchas veces a costa de los equilibrios ecológicos presentes a su llegada.

Las famosas Especies Exóticas Invasoras (EEI) representan una amenaza para la biodiversidad de numerosos ecosistemas alrededor del mundo, y han sido bien estudiadas en regiones como Europa y los Estados Unidos. En Sudamérica, sin embargo, la literatura acerca de este fenómeno es aún incipiente, y los impactos negativos que éstas invasiones tienen sobre la ecología, la salud, y la provisión de servicios ecosistémicos de los ambientes invadidos recién se están conociendo a cabalidad.

Llenar estos vacíos y proveer al mismo tiempo un marco teórico y herramientas que permitan entender este fenómeno en su complejidad, es la misión de una nueva publicación CAPES titulada “Biological Invasions in the South American Anthropocene: Global Causes and Local Impacts” (“Invasiones biológicas en el Antropoceno Sudamericano: causas globales e impactos locales”) de los autores Fabián Jaksic y Sergio Castro.

El libro, publicado por Springer, ofrece una revisión conceptual y bibliográfica sobre el campo de las invasiones biológicas, explorando, asimismo, ocho casos particulares de especies exóticas presentes tanto en Chile como en Argentina, los cuales, a la luz de las nuevas investigaciones realizadas, representan interesantes modelos de estudio para otras aproximaciones al tema, y especialmente para la creación de planes de control y manejo de estos “convidados de piedra”.

“Escribimos este libro para disponer de un texto basado en la experiencia de investigadores sudamericanos en el campo de las invasiones biológicas” explica Sergio Castro, investigador del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES) y académico de la Universidad de Santiago de Chile. “En el concierto internacional, una perspectiva sudamericana de las invasiones biológicas, que relevara nuestra investigación, así como aquellos campos en que falta por investigar, estaba ausente”.

Los casos recopilados por los autores corresponden a investigaciones realizadas en torno al conejo europeo (Oryctolagus cuniculus L.); el jabalí (Sus scrofa); el castor (Castor canadensis); el visón americano (Neovison vison), y un estudio sobre la composición taxonómica de los peces de agua dulce en nuestro país sometidos a la interacción con la fauna exótica.

Consultado sobre la importancia de estos trabajos como modelos de estudio, el director de CAPES y académico de la Universidad Católica de Chile, Fabián Jaksic, precisó que cada especie presenta particularidades que las hacen ejemplares. “El castor norteamericano, porque transforma bosques prístinos de lenga en humedales y praderas, cambiando los ciclos de materia y energía del ecosistema original; el conejo europeo, porque hace el ecosistema mediterráneo más abierto, convirtiéndolo de matorral cerrado a pradera con arbustos aislados; el visón norteamericano porque depreda sobre aves que anidan en el suelo, ya amenazadas por la modificación de su hábitat, y el jabalí europeo, porque sus hozaduras son una perturbación novedosa y riesgosa para la integridad de los procesos ecosistémicos en praderas, matorrales y bosques”, explica.

A estas especies, el Premio Nacional de Ciencias Naturales 2018 suma a la liebre europea, pues “se sospecha que también puede afectar ecosistemas de alta montaña y estepa”; al ciervo rojo, que modifica la estructura y productividad de los bosques del sur; la rana africana, “que puede estar alterando equilibrios ecosistémicos en las lagunas que habita”, y el loro argentino, “una molestia en los sistemas urbanos”.

Por su parte, el Dr. Castro también alude a las especies vegetales que presentan un problema: “entre las plantas, mencionaría las distintas especies de pino, eucaliptos y espinillo, así como una pléyade de hierbas que pueblan nuestras formaciones vegetacionales, y dominan en riqueza y cobertura”. Con respecto a la invasión de invertebrados, tanto acuáticos como terrestres”, el investigador observa “un extenso vacío de conocimiento; esto implica que para la mayor parte de estos taxa su impacto ecológico no puede ser conmensurado”.

“En un texto como el nuestro” prosigue Castro “resulta imposible incluir a todas las especies invasoras (se calcula que podrían haber más de mil especies exóticas presentes sólo en nuestro territorio), así que trabajamos en dos focos; por una parte, privilegiamos el tratamiento de especies de vertebrados en capítulos particulares, y en el caso de las plantas vasculares, las tratamos a la luz de problemas y procesos ecológicos como el de homogenización biótica, flora urbana y fuego; estos temas vienen tratados en los primeros siete capítulos del libro y dan cuenta de una amplia diversidad de especies de plantas y estudios”.

Los autores que contribuyeron a la redacción de los capítulos finales del libro fueron Pablo Camus, Yasmín Bobadilla, Ricardo Ojeda, María Fernanda Cuevas, Sebastián Ballari, Oscar Skewes, Christopher Anderson, Juan Cristóbal Pizarro, Alejandro Valenzuela, Natalia Ader, José Luis Cabello, Laura Fasola, Paula Zucolillo, Carlos Roesler, Pablo Rojas, Irma Vila y Evelyn Habit, entre otros.

Para Sergio Castro, en la actualidad, el tratar de comprender el fenómeno de las invasiones biológicas reviste un interés más allá del campo de la ecología. “La formulación de modelos matemáticos, por ejemplo, ha contribuido a su comprensión; pero también lo hacen otras disciplinas propias de las ciencias sociales, como la historia, sociología, la economía y la medicina, etc.; esto se relaciona con que las invasiones tienen causas y consecuencias que se deben e impactan a nuestra sociedad de manera sistémica, y que la ecología proporciona solo una de las perspectivas de analizar el problema” comenta.

Jaksic, por su parte, pone énfasis en la necesidad de llevar estas investigaciones a la práctica en los mismos territorios donde éstas especies se han asentado: “hasta ahora, el desafío ha sido aplicar los conocimientos obtenidos para formular planes de control o erradicación de las especies invasoras”. Un problema que, en opinión del ecólogo, agudiza la situación ya de por si vulnerable de Chile, que con sus kilómetros y kilómetros de costa es destino frecuente de barcos y cargamentos que podrían introducir nuevas especies foráneas. “Chile es una economía muy globalizada, por lo que recibe mercancías de casi todo el mundo. El riesgo de llegada de polizontes exóticos en los cargamentos es cada vez más grande; el tráfico de mascotas también es riesgoso”, finaliza.

Traducción: Comunicaciones CAPES

Investigador CAPES estudia a una mosca invasora usando ciencia ciudadana

Un equipo de científicos liderado por el investigador CAPES Matías Barceló, fue en busca de ayuda en su tarea de identificar el área de distribución de la mosca verde (Chrysomya albiceps), un insecto invasor proveniente de África que arribó accidentalmente a Sudamérica en 1978. Por su tamaño y ubicuidad, rastrear las zonas que este pequeño díptero ha conquistado no es una tarea fácil, lo que obligó a Barceló y compañía a ir más allá de los métodos clásicos de estudio.

El primer país al que llegó la mosca verde C. albiceps fue Brasil. Desde allí, se propagó a Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Dominica, Guatemala, Nicaragua, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela y Chile. Se trata, pues, de una de las invasiones biológicas más extendidas del continente, parte de un fenómeno que constituye una de las grandes amenazas a las biodiversidades locales, entre otras razones, por su capacidad para competir y depredar a las especies nativas, desplazándolas del territorio.

Matías Barceló, ecólogo de la Facultad de Ciencias Biológicas UC e investigador CAPES, lideró un estudio que buscó determinar la distribución de esta mosca verde en nuestro país, recurriendo para ello a un método integrativo de herramientas clásicas y ciencia ciudadana, en un trabajo que, en sus palabras, “nos mostró que cada método por sí solo nos deja un vacío en la información de distribución de esta especie y marca un hito en el uso de la información obtenida por medio de ciencia ciudadana”.

La mosca verde

C. albiceps es hasta el momento la única especie de su género registrada en Chile, similar en apariencia a especies del género Lucilia y otras especies del género Chrysomya. Tiene, sin embargo, un conjunto de características taxonómicas específicas que las diferencian, como un tórax de color verde uniformemente brillante (del que nace su nombre), setas verticales exteriores bien desarrolladas, un espiráculo anterior blanco y el ala anterior despejada, entre otras. Estas características no son fáciles de observar a simple vista, pero usando cámaras fotográficas de alto alcance, es posible distinguirlas de otras especies nativas de colores verdes o azules.

Las larvas de Chrysomya albiceps son depredadoras especialmente agresivas con otras moscas nativas, como la Cochlyiomya macellaria, pudiendo incluso cambiar la fauna cadavérica. “Su importancia forense radica en que es una de las primeras especies en colonizar cadáveres, por lo tanto, al conocer la información acerca de sus ciclos de vida, esta información ayuda a determinar los tiempos post mortem de los casos de estudio. Sin embargo, hay que ser cuidadoso con esta información, ya que también existen otras especies nativas que podrían arribar primero, y como C. albiceps es una especie depredadora, puede modificar el ensamble de especies, alterando las conclusiones forenses”, especifica Barceló.

Persiguiendo invasoras aladas

Conocer la distribución de una especie invasora requiere un trabajo detallado que se extiende sobre amplias zonas geográficas, por lo que muchas veces adolecen de vacíos tanto a nivel de datos como de registros. “El vacío de información sobre distribución es un problema de conservación tanto a nivel global como local” explica el investigador, “y uno de los grupos que más se ven afectados por este vacío son los invertebrados. Esta falta de información sobre la distribución de especies, tanto nativas como invasoras, impide generar buenas estrategias de conservación o evaluación de amenazas”.

La distribución de C. albiceps se expandió en la zona central de Chile de 2006 a 2011. Sin embargo, a partir de 2015, la especie fue avistada en el norte de Chile, a más de 1.300 km de la primera localidad registrada. Para actualizar estos cambios en la distribución de esta mosca, el equipo investigador decidió realizar un estudio integrado, utilizando métodos combinados de recolección de ocurrencias: el clásico, que incluye revisión de literatura, colecciones entomológicas y recolección de insectos con métodos estandarizados, y ciencia ciudadana, una disciplina socioecológica en que los mismos ciudadanos pueden contribuir registrando ocurrencias o fenómenos ambientales.

Con la ayuda de mis amigos

En otros países, la ciencia ciudadana en especies invasoras ha tenido éxito en actualizar la distribución de algunas plagas como Halyomorpha halys (chinche marrón marmoleada proveniente de Asia); la babosa Arion vulgaris (nativa de la península ibérica); algunas chinitas como Harmonia axyridis (conocida como chinita arlequín, proveniente de Asia), y abejorros invasores como Bombus terrestris (abejorro nativo de Europa).

Para incluir a la comunidad en este proyecto, los investigadores emplearon la red social Facebook, a través de un grupo público denominado “Moscas Florícolas de Chile” y una invitación a registrar la aparición de esta especie invasora a lo ancho y largo de Chile. Actualmente, “Moscas Florícolas de Chile”, cuenta con más de 6.500 miembros, que van desde observadores amateurs a profesionales en el área. Los datos solicitados a la comunidad para consignar cada avistamiento fueron la foto original de la mosca verde, fecha y ubicación más específica posible.

“Esta es una manera de involucrar a la ciudadanía en la investigación científica, la cual generalmente esta separada de la sociedad. A través de este proyecto de ciencia ciudadana, la gente se ha podido sumar aportando datos, aprendiendo, e incluso participando en publicaciones científicas. Hoy en día, la comunidad de Facebook ha crecido en número, pero también en conocimiento. Cuando alguien publica una foto para preguntar sobre qué especie es, ahora la gente se anima a opinar sobre la identidad de la especie. Así como también, la gente cada vez trata de tomar mejores fotografías, de mejor calidad, macros y hemos descubierto una hermosa diversidad de colores, lo cual nos ayuda a romper el paradigma de que las moscas son especies feas, que no sirven de nada”, relata Barceló.

El ecólogo también reitera que la ciencia ciudadana genera instancias integrativas para la investigación y puede complementar la información sobre distribución de especies, la que a veces es muy acotada, basada en colecciones en terreno e información de museo. “Hoy en día a través de ciencia ciudadana se han obtenido incluso registros de nuevas especies de moscas, por lo cual es un método muy importante para llenar los vacíos de información en estas especies que históricamente han sido menos carismáticas”.

Distribución actual

C. albiceps puede desplazarse hasta 1.3 kilómetros por día, es decir, unos 560 km. en un año. En nuestro territorio la encontramos desde Tarapacá hasta el Maule, registrándose con mayor frecuencia en áreas naturales que en áreas rurales, ciudades o pueblos.

Barceló, junto al investigador Rodrigo Barahona, acaban de publicar un trabajo denominado From classical collections to citizen science: change in the distribution of the invasive blowfly Chrysomya albiceps (Wiedemann, 1819) in Chile, aparecido en la revista Bioinvasions Records. En él, los autores mencionan que uno de los factores principales de la expansión del rango de distribución de esta especie, es la temperatura. “Esta especie es nativa de regiones tropicales, por lo tanto, los sistemas mediterráneos o subtropicales en Chile presentan las condiciones aptas para su colonización. De hecho, no existen registros hacia el sur de Chile de esta mosca. Si bien se desconoce cómo fue introducida en Chile, es probable que haya sido por medio de un vector humano, por ejemplo, alimento en mal estado o por medio de vehículos”, relata Barceló.

El estudio también confirma la utilidad de emplear herramientas integrativas en la labor científica. “Cuando hicimos la comparación entre ciencia ciudadana y los métodos tradicionales, solo un 18.5% de los registros fueron compartidos por ambos métodos. Por lo tanto, la ciencia ciudadana llegó a completar los vacíos de información que existían, rellenando los registros que teníamos en Chile”, concluye Barceló.

Traducción: Comunicaciones CAPES
Fotos: Matías Cortés y Jorge Muñoz

MMA crea nuevo comité nacional para el control del visón

Con la participación de CAPES, la nueva entidad tendrá por objetivo impulsar mecanismos de trabajo colaborativos para la gestión de esta especie exótica invasora, e intercambiar experiencias de trabajo para la prevención, control y erradicación del visón en Chile.

Con la formalización del nuevo Comité Operativo de Colaboración para el Control del Visón (COCCV), comenzará el trabajo de articulación y coordinación de iniciativas asociadas al pequeño carnívoro en las Regiones de La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos, Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo y la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, zonas que se han visto afectadas por la invasión y posterior colonización del visón (Neovison vison).

Esta especie, original de Norte América, llegó al país hace aproximadamente 50 años a través del escape y liberación de criaderos del mercado de la peletería y la industria de la moda. La especie es una amenaza a la biodiversidad nativa, ya que es un depredador de invertebrados y vertebrados tanto acuáticos como terrestres.

El visón es una especie de gran adaptabilidad, lo que sumado a la falta de depredadores naturales, una alta tasa reproductiva y la facilidad de dispersarse por cuerpos de agua dulce, costa marina y tierra, han posibilitado que genere un dramático impacto sobre especies nativas, muchas de ellas endémicas, mediante la depredación, competencia por recursos y transmisión de enfermedades, afectando también sectores productivos rurales como las aves de corral, salmoniculturas y el turismo.

“Con este comité, potenciaremos el trabajo desarrollado en cuanto a la gestión de especies exóticas invasoras en nuestro país, aunaremos esfuerzos y generaremos sinergias con actores claves para mejorar la eficiencia en el manejo del visón, evitando una mayor dispersión con un trabajo colaborativo entre organismos públicos, privados y comunidades aledañas”, explicó la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt.

El comité contará con un Consejo Directivo, y deberá sesionar al menos una vez al año, siendo presidido por el Ministerio del Medio Ambiente. El COCCV se integra de distintos organismos, entre ellos el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG); la Corporación Nacional Forestal (CONAF); el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (SERNAPESCA); la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA); el Instituto de Salud Pública (ISP); el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), y el Ministerio de Bienes Nacionales (MBN).

En respuesta a la extensa área del país ya invadida por el visón, también forman parte del Comité distintos centros de investigación y organismos no gubernamentales, entre los cuales se encuentra el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES, UC, además del Centro de Investigación para la Sustentabilidad, Universidad Andrés Bello (CIS); Centro de Estudios del Cuaternario; Fundación CEQUA (CEQUA); Centro de Humedales Río Cruces (CEHUM); Universidad Austral de Chile (UACH); Universidad de Chile (U de Chile); Universidad de Magallanes (UMAG); Universidad San Sebastián – Los Lagos (USS); Wildlife Conservation Society (WCS) y Centro de Estudio y Conservation del Patrimonio Natural (CECPAN).

“Este Comité generará instancias de comunicación entre servicios públicos, ONGs y centros de investigación, tanto a nivel regional como nacional. Estas instancias serán muy importantes para el intercambio de información, para detectar necesidades, promover investigación aplicada y para alcanzar acuerdos que permitan avanzar hacia una gestión coordinada y un control más eficiente de la amenaza que el visón representa para nuestra fauna nativa” explicó el director de CAPES UC, el ecólogo Fabián Jaksic.

Funciones

Entre las principales funciones que realizará el comité, se encuentra promover la investigación en el impacto en la biodiversidad de esta especie, la salud de ecosistemas, como también en gestión, técnicas de control y erradicación, la evaluación de medidas de mitigación de sus impactos en el territorio donde se encuentra. Por la extensión del área invadida por la especie, un aspecto importante es la permanente evaluación de los avances en el conocimiento de la eficiencia en técnicas de control y erradicación en diferentes condiciones geográficas.

Asimismo, el Comité elaborará un manual de buenas prácticas para su captura y remoción, de modo generar capacitaciones a guardaparques y otros actores relevantes en nuevas metodologías de trampeo y manipulación de la especie, además de un protocolo de registro de datos, la implementación de acuerdos internacionales de colaboración, y elaborar un Plan de Acción Nacional para el Control, Erradicación y Mitigación de los Daños del Visón, basado en evidencia científica y buenas prácticas.

Estas actividades se enmarcan en distintos tratados nacionales e internacionales referidos a la conservación de la diversidad biológica, entre ellos el Convenio sobre Diversidad Biológica de las Naciones Unidas, que establece el control, erradicación e impedimento de introducción de especies exóticas que amenacen ecosistemas, hábitats y especies, además de iniciativas nacionales, especialmente la Red de Colaboración para el Control del Visón, proyecto de coordinación liderado por CAPES junto a otras instituciones (muchas de las cuales son también parte del Comité) que sirvió como antecedente de la entidad recién creada.

MMA crea nuevo comité nacional para el control del visón

Con la participación de CAPES, la nueva entidad tendrá por objetivo impulsar mecanismos de trabajo colaborativos para la gestión de esta especie exótica invasora, e intercambiar experiencias de trabajo para la prevención, control y erradicación del visón en Chile.

Con la formalización del nuevo Comité Operativo de Colaboración para el Control del Visón (COCCV), comenzará el trabajo de articulación y coordinación de iniciativas asociadas al pequeño carnívoro en las Regiones de La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos, Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo y la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, zonas que se han visto afectadas por la invasión y posterior colonización del visón (Neovison vison).

Esta especie, original de Norte América, llegó al país hace aproximadamente 50 años a través del escape y liberación de criaderos del mercado de la peletería y la industria de la moda. La especie es una amenaza a la biodiversidad nativa, ya que es un depredador de invertebrados y vertebrados tanto acuáticos como terrestres.

El visón es una especie de gran adaptabilidad, lo que sumado a la falta de depredadores naturales, una alta tasa reproductiva y la facilidad de dispersarse por cuerpos de agua dulce, costa marina y tierra, han posibilitado que genere un dramático impacto sobre especies nativas, muchas de ellas endémicas, mediante la depredación, competencia por recursos y transmisión de enfermedades, afectando también sectores productivos rurales como las aves de corral, salmoniculturas y el turismo.

“Con este comité, potenciaremos el trabajo desarrollado en cuanto a la gestión de especies exóticas invasoras en nuestro país, aunaremos esfuerzos y generaremos sinergias con actores claves para mejorar la eficiencia en el manejo del visón, evitando una mayor dispersión con un trabajo colaborativo entre organismos públicos, privados y comunidades aledañas”, explicó la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt.

El comité contará con un Consejo Directivo, y deberá sesionar al menos una vez al año, siendo presidido por el Ministerio del Medio Ambiente. El COCCV se integra de distintos organismos, entre ellos el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG); la Corporación Nacional Forestal (CONAF); el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (SERNAPESCA); la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA); el Instituto de Salud Pública (ISP); el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), y el Ministerio de Bienes Nacionales (MBN).

En respuesta a la extensa área del país ya invadida por el visón, también forman parte del Comité distintos centros de investigación y organismos no gubernamentales, entre los cuales se encuentra el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES, UC, además del Centro de Investigación para la Sustentabilidad, Universidad Andrés Bello (CIS); Centro de Estudios del Cuaternario; Fundación CEQUA (CEQUA); Centro de Humedales Río Cruces (CEHUM); Universidad Austral de Chile (UACH); Universidad de Chile (U de Chile); Universidad de Magallanes (UMAG); Universidad San Sebastián – Los Lagos (USS); Wildlife Conservation Society (WCS) y Centro de Estudio y Conservation del Patrimonio Natural (CECPAN).

“Este Comité generará instancias de comunicación entre servicios públicos, ONGs y centros de investigación, tanto a nivel regional como nacional. Estas instancias serán muy importantes para el intercambio de información, para detectar necesidades, promover investigación aplicada y para alcanzar acuerdos que permitan avanzar hacia una gestión coordinada y un control más eficiente de la amenaza que el visón representa para nuestra fauna nativa” explicó el director de CAPES UC, el ecólogo Fabián Jaksic.

Funciones

Entre las principales funciones que realizará el comité, se encuentra promover la investigación en el impacto en la biodiversidad de esta especie, la salud de ecosistemas, como también en gestión, técnicas de control y erradicación, la evaluación de medidas de mitigación de sus impactos en el territorio donde se encuentra. Por la extensión del área invadida por la especie, un aspecto importante es la permanente evaluación de los avances en el conocimiento de la eficiencia en técnicas de control y erradicación en diferentes condiciones geográficas.

Asimismo, el Comité elaborará un manual de buenas prácticas para su captura y remoción, de modo generar capacitaciones a guardaparques y otros actores relevantes en nuevas metodologías de trampeo y manipulación de la especie, además de un protocolo de registro de datos, la implementación de acuerdos internacionales de colaboración, y elaborar un Plan de Acción Nacional para el Control, Erradicación y Mitigación de los Daños del Visón, basado en evidencia científica y buenas prácticas.

Estas actividades se enmarcan en distintos tratados nacionales e internacionales referidos a la conservación de la diversidad biológica, entre ellos el Convenio sobre Diversidad Biológica de las Naciones Unidas, que establece el control, erradicación e impedimento de introducción de especies exóticas que amenacen ecosistemas, hábitats y especies, además de iniciativas nacionales, especialmente la Red de Colaboración para el Control del Visón, proyecto de coordinación liderado por CAPES junto a otras instituciones (muchas de las cuales son también parte del Comité) que sirvió como antecedente de la entidad recién creada.